domingo, noviembre 27, 2016

Diálogo de ciegos: de estrategias

Diálogo de ciegos: de estrategias

Fedro. Entonces, ¿crees que toda estrategia tiene su aspecto maléfico?

Alcibiades. No sé si me pondría tan dramático, Fedro, eso suena muy tremendista, pero lo que en verdad sí creo es que las personas que rigen su vida por estrategias son peligrosas

Fedro. No veo que hayas quitado hierro al asunto

Alcibiades. Quizá tengas razón. ¿Pero acaso tú compartirías tu vida con alguien que lo tuviera todo, ya no tanto preescrito, pero sí organizado en función de sus objetivos preclaros, tan preclaros que que le exigieran tenerlo todo de alguna forma programado?

Fedro. Caramba Al, no sé qué decirte. Lo que creo es que pensando así puede que te pierdas algo…

Alcibiades. (Interrumpiendo) Querido Fedro, a nuestra edad tenemos ya poco que perder más allá de nuestra salud

Fedro. Es que no sé, a veces pienso que tus prejuicios te limitan

Alcibiades. Puede Fedro… e incluso puede que con ellos algo me pierda, nunca mejor dicho, pero sé que el hecho de carecer de ellos a ti te genera muchos problemas

Fedro. Y a ti tus prejuicios te generan inquietud, lo reconozcas o no

Alcibiades. ¿Pero cómo no lo voy a reconocer? ¡Claro que me genera inquietud, pero me libra del dolor

Fedro. El dolor es un proceso personal con un fin universal… necesario

Alcibiades. Me gusta lo que dices, pero no cambio la inquietud por el dolor.

Fedro. Pues yo pienso seguir confiando en la gente

Alcibiades. Me parece muy bien, pero yo voy a seguir desconfiando de quienes se mueven con estrategias, ya sean implícitas o explícitas. He podido comprobar a lo largo de mi vida que las personas que rigen su vida con microestrategias no acaban de ser buenas, más bien al contrario, y ahora sí me quiero poner tremendista: te diría incluso que son malas personas en el fondo

Fedro. ¡En el fondo!, ahora sí que te has pasado… Eso del fondo...

Alcibiades. Y además lo extendería a los grupos, a los colectivos, a las corporaciones. No se trata de que primen los objetivos en ellos, más bien se trata de otra cosa; el problema se encuentra en la idea que se tiene respecto a su acceso… al acceso de esos objetivos. En toda estrategia hay un cierto componente maléfico que impide la naturalidad, la transparencia, la fluidez... y ya sabes lo que eso puede significar… la carencia de naturalidad conduce a la hipocresía y a la mentira

Fedro. Sigo pensando que exageras y además pienso que no te hace demasiado feliz tanta desconfianza… Así que ya ves, pienso que en realidad ninguno de los dos se libra de algún tipo de infelicidad

Alcibiades. En el fondo llevas razón, pero no tanto por lo que me achacas sino más bien por lo que no me achacas. No me hace infeliz desconfiar de los estrategas, que son tantos, pero nada impide que el dolor me abrase cuando alguien en el que confié me decepciona

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