jueves, diciembre 22, 2016

Diálogo de ciegos: prejuicios


Fedro. El otro día estuve con un idiota…

Alcibíades. (cortando) ¿Con uno sólo?

Fedro. No estoy de broma Alcibiades, déjame que te cuente

Alcibíades. Perdona Fedro, no quería importunarte, pero creía que ibas por otro sitio

Fedro. Pues no, querido Al, voy por el sitio de siempre, así que permíteme que continúe… por circunstancias que no vienen a cuento el otro día me presentaron a un tipo que sin duda era un idiota, pero dijo algo que me llamó poderosamente la atención y me ha hecho reflexionar

Alcibíades. Caramba Fedro me tienes en ascuas

Fedro. Dijo que “sólo observamos para ver lo que ya sabemos”

Alcibíades. Uff Fedro, sé qué pensar del asunto, por eso no entiendo muy bien ese desconcierto que manifiestas

Fedro. ¿Por?

Alcibíades. Pues por dos motivos que aquí, y no en otra posible ocasión, se dan conjuntamente. Pero primero y fundamentalmente debido al carácter de la misma frase

Fedro. Así que hay frases con carácter

Alcibíades. Ésta lo tiene amigo Fedro

Fedro. ¿Y?

Alcibíades. Es lo de siempre Fedro, lo de siempre; se trata de una frase ingeniosa pero falsa; no del todo y no siempre, pero falsa

Fedro. ¿No eras tú el que hace 2 días defendías la generalización como forma de acceso al conocimiento?

Alcibíades. La generalización, por supuesto, pero sólo en el caso de que ella contenga más verdad que falsedad; además, yo defiendo con uñas y dientes la generalización como premisa… como previo para seguir ahondando en aquello que la ha provocado, pero no la generalización en tanto que conclusión; hay una gran diferencia. Hay muchos individuos que sólo viven de frases ingeniosas. El problema es que hay mucha gente que se las cree y después las hacen suyas, las expanden y nos sitúan en el “gran lugar común”

Fedro. Puede Al, pero no me negarás que un punto de verdad sí tiene esta frase… porque los individuos en el fondo y generalmente se pasan la vida viendo sólo lo que tienen delante de sus narices

Alcibíades. Pues aquí viene el segundo motivo del que antes te hablaba y siento llevarte la contraria: que el que la ha dicho era un idiota

Fedro. Ah no, en eso no estoy de acuerdo yo. Es decir, sí era un idiota, pero no creo que ese sea motivo para...

Alcibíades (interrumpiendo) Además en tu réplica va implícita mi respuesta: estarás conmigo en que si siempre viéramos lo mismo -porque eso es al parecer lo que queremos ver- tropezaríamos siempre con el mismo obstáculo, y como bien sabemos los obstáculos cambian de forma y color a lo largo de nuestras vidas

Fedro. No lo tengo tan claro

Alcibíades. Tropezar de nuevo y con la misma piedra es una posibilidad conocida, pero se trata simplemente de una posibilidad metafórica; las piedras siempre son distintas

Fedro. Parece mentira que seas tú, querido Alcibiades, quien precisamente me esté 
discutiendo un aserto que podía haber sido incluso tuyo

Alcibíades. No entiendo muy bien porqué dices eso. Yo soy un gran defensor de lo prejuicios en la medida en que son tan inevitables como necesarios. Otra cosa sería el uso que se pueda hacer de esos prejuicios, que ya sabes…

Fedro. (interrumpiendo) Sí, conozco tu pensamiento, pero quizá sea ya hora de que lo 
recompongas si de lo que hablamos es, precisamente, de una mayoría… la que nos permite aceptar la generalización

Alcibíades. Sigo pensando que estás equivocado, pero se trata de un simple pensamiento. Creo que la frase es buena para un momento de lucimiento debido a su carácter ingenioso, pero yo sería de los que ante una afirmación tendría en cuenta la fuente y los matices que de ello pudieran colegirse

Fedro. Tú prefieres la persuasión a la seducción

Alcibíades. Exacto, las frases ingeniosas sueltas y sin contexto dialéctico me dan mala espina. Tengo mis prejuicios respecto a todo ello, como bien sabes. Sobre todo si las dice un idiota, amigo Fedro. Hay gente que pierde la razón por las formas y hay gente que la pierde por carecer de fondo

Fedro. Sí, pero la realidad no desaparece por dejar de creer en ella.

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