<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850</id><updated>2012-01-30T17:24:51.308+01:00</updated><title type='text'>De un espectador expectante</title><subtitle type='html'>Alberto Adsuara
  
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Blog</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>247</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-3676724216568214027</id><published>2012-01-30T16:18:00.002+01:00</published><updated>2012-01-30T16:23:06.050+01:00</updated><title type='text'>El 15M y el Pensamiento Tuit</title><content type='html'>Tenían las circunstancias a su favor y contaban con las mejores de las condiciones posibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hecatombe del país era tan grosera que no se comprende cómo tardó tanto en manifestarse una queja masiva. Quizá valga la pena preguntárselo varias veces antes de continuar leyendo. El caso es que con el 15M se dieron las condiciones más favorables para una revuelta. Así que quizás también valga la pena preguntarse por qué fracasó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque, en efecto, la hecatombe sobre la que estábamos viviendo en España no era el producto de una mala gestión, que también, sino el producto de un clima… moral. El Pensamiento Académico llevaba años conculcando un individualismo desalmado, la Clase Política inoculando la mentira como una forma de verdad y las Narraciones Audiovisuales Televisivas glorificando la maldad. Un individualismo que vino muy bien a todos los que preferían quejarse antes que asumir responsabilidades; unas mentiras que el individuo aceptó para poder justificar las suyas; y una maldad que resultaba ser rentable además de decorativa. Así pues, las condiciones para que triunfara una revuelta masiva se encontraba lastrada por el mismo mal que había configurado la hecatombe. O por decirlo de otra forma, la hecatombe había sido configurada con “nuestro” beneplácito; o con nuestra connivencia. Cuando yo decía que “los políticos somos nosotros” (y se me enfadaban muchos por ello) es porque estoy absolutamente convencido de que la hecatombe de nuestro país se debe a que los políticos somos nosotros. Un Libre Mercado sin control cenital de ningún tipo es una cosa, pero un Libre Mercado carente de principios éticos a línea de tierra es otra. Los sindicalistas compran en los chinos y a los ecologistas más radicales no les falta ni el coche ni el aire acondicionado. Las Universidades ya hace años que renunciaron al desarrollo del Pensamiento, entre otras cosas porque descubrieron las ventajas económicas que proporcionaba un “pensamiento neoliberal”, esto es, un pensamiento al servicio del bolsillo de doctores y catedráticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas circunstancias, un movimiento como el 15M se hacía necesario, pero a su vez resultaba difícil de imaginar. Entre otras cosas porque para imaginarlo había que esperar, primero algún tipo de pensamiento profundo, y segundo, y más importante, un pensamiento que siendo profundo pudiera ser estructurado, organizado y difundido. Ante esta afirmación habrá más de uno que se pregunte, ¿pero qué es eso del pensamiento profundo? Y habrá más de otro que diga con mueca de desprecio, ¿pero quién se ha creído éste para determinar qué es o no profundo; o siquiera para calificar de débil a “nuestro” pensamiento? La respuesta se encuentra en la misma incapacidad manifiesta de propagación del movimiento, que fracasó aún teniendo a su favor el arma más poderosa de las posibles: internet, la posibilidad de la comunicación TOTAL.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que matizar que el fracaso ha sido fundamentalmente un fracaso de la juventud. El 15M fue una respuesta masiva y variopinta, es cierto, pero es sólo en la juventud donde pudo depositarse la verdadera esperanza, primero porque son ellos los representantes del futuro (que es más suyo que de los otros) y segundo porque son ellos los que se mueven por el espacio virtual con plena y absoluta naturalidad. Los verdaderos motivos del fracaso apenas son analizados en esta España cainita que es la cuarta potencia del mundo en el consumo de videojuegos. A nadie le interesa analizarlos, no vaya a ser que las conclusiones exigieran, como primera medida real y no &lt;em&gt;pancartera&lt;/em&gt;, una lucha sin piedad contra, por ejemplo, las compañías de teléfonos móviles en particular y de telecomunicaciones en general. Cualquier cosa antes que prescindir del teléfono; es decir, cualquier cosa antes que comenzar prescindiendo del teléfono. Así, podrá parecer una tontería, pero mientras los jóvenes tengan padres que se hagan cargo de sus facturas de telefonía no habrá nada que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte se ha conculcado a los jóvenes un espíritu de exigencia para con los demás que no cuadra con la dejadez que muestran de sí mismos (el hecho de que carezcan de fundamentos para argumentar no les impide ser categóricos en sus afirmaciones). Por acudir a una nomenclatura decimonónica pero eficaz: se les insta a exigir sus derechos pero no se les exige deber alguno. De ahí que, en su época de “aprendizaje”, esa época que caracteriza a todo estudiante por ser un ignorante predispuesto a dejar de serlo, se les haya dejado elegir las asignaturas que conforman su conocimiento; un conocimiento, pues, elaborado “desde” el desconocimiento; un conocimiento que además deberá inevitablemente enfocarse al inflexible mercado laboral; un mercado laboral envenenado por las comodidades que comporta un sistema configurado a partir de un individualismo desalmado que acepta la mentira como forma de verdad y que tiene a los malvados como ejemplos de comportamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace 5 años esos jóvenes (universitarios o no) eran adolescentes a los que se les consentía escribir haciendo un uso laxo de la gramática y con innumerables faltas de ortografía. Y hace 10 años eran niños cuya formación humanística se saldaba con la expresión corporal y el conocimiento del medio. Es cierto que esos niños-jóvenes son víctimas de un sistema ajeno a ellos, pero es precisamente por ello por lo que deberían tomarse en serio la rebelión y las barricadas. Y olvidarse de tanta descarga, de tanto "muro" y de tanto Pensamiento Tuit.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-3676724216568214027?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/3676724216568214027/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=3676724216568214027' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/3676724216568214027'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/3676724216568214027'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2012/01/el-15m-y-el-pensamiento-tuit.html' title='El 15M y el Pensamiento Tuit'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-3947884189686636554</id><published>2012-01-15T17:56:00.002+01:00</published><updated>2012-01-15T18:00:27.089+01:00</updated><title type='text'>Mentiras e impudicia</title><content type='html'>Negar la existencia de la verdad es dar manga ancha al sentimentalismo, ¡bobo!, -le dije-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Post Scriptum&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. La primera en la frente. La primera declaración del nuevo y recién estrenado Presidente de Gobierno se corresponde con una MENTIRA. Su desconocimiento del decimal exacto respecto al déficit real no es causa suficiente para rechazar el término mentira en toda su extensión. Así, primera declaración, primera mentira. Y no pasa nada. Absolutamente nada. ¿De qué sería señal?, ¿qué señalaría el hecho de que la mentira campe a sus anchas sin obstrucción alguna en la política española? De hecho se miente, desde hace unos años, constantemente desde todas las instancias políticas que detentan poder. Y si se miente, y además con descaro y desfachatez, es precisamente porque la mentira es, ya, absolutamente inocua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa no resulta fácil de entender: Rajoy no sólo miente sino que además sabe que “todos” saben que se trata de una mentira. O dicho de otra manera: Rajoy sabía que resultaba perfectamente despreciable la cantidad de gente que podría creer (la verdad de) su afirmación y eso no le impidió pronunciar la mentira. Así, curiosamente, la mentira como una estrategia segura respecto al fin que se prevé: el del inmovilismo de la sociedad; pero no una sociedad cualquiera, sino una sociedad que se sabe gobernada por la mentira. Y que no le importa. Rajoy ha mentido, en definitiva, porque sabe que además de inocua la mentira política es, en un país adocenado intelectualmente, invencible. Rajoy ha mentido porque sabe que ya nadie quiere saber nada de la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rajoy sabe, como saben todos los políticos de esta España infausta, que el ciudadano no quiere argumentos razonados… porque no es la “razón” lo que se le ha inculcado y por lo tanto no está preparado para ello. Las humanidades fueron desapareciendo del mapa escolar al mismo tiempo en que se imponía la Corrección Política impuesta fundamentalmente desde un Sistema Académico hipócrita. Razonar es una pérdida de tiempo en un mundo que sólo admite UNA opinión pública. Razonar es una pérdida de tiempo en un mundo que se adapta a la demanda de las empresas; una pérdida de tiempo en un mundo regido por lo mercantil (¡Ay Bolonia!). Rajoy, sabe, como saben todos los políticos, que a falta de otras cosas en España se argumenta por sentimiento. O sea, no se argumenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Sistema Académico Español lleva años desprestigiando la Verdad a instancias de una suerte de relativismo que fue importado, a su manera, de una metodología de campus universitario anglosajón. Pero dadas las características continentales de España y dados sus particulares condicionantes de estulticia intelectual históricamente cotejada, importó ese relativismo burlándose de la filosofía analítica y convirtiendo los estudios culturales en un juego para doctorandos y medradores españoloides. Un despropósito. Y de ahí que el relativismo español contenga características propias y de ahí que, por ello, podamos hablar de un relativismo folklórico, o de un relativismo de castañuelas. Que no es otro que un relativismo que no conformándose con despreciar la Verdad, se decide por la defensa a ultranza de la mentira. El proceso es complejo y digno de estudio porque en principio una cosa no lleva, al menos necesariamente, a la otra. En cualquier caso, un mundo en el que todas las opiniones valen lo mismo es un mundo perfectamente preparado para que reine la mentira. La mentira es invencible aunque sea sólo porque se basta a sí misma para ser. La mentira es la única verdad (rentable) en un mundo sin verdades. Ya no se trata de convencer mediante la razón o el embelesamiento (Teodoro y Apolodoro) porque ambas posibilidades exigen aún un esfuerzo argumentativo que ya nadie contempla. A la mentira, sin embargo, sólo le hace falta ser pronunciada para imponerse y triunfar. Y triunfará mientras el ciudadano prefiera creer que todas las opiniones valen lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La perversidad de la Corrección Política consiste en eso, en haber generado su necesidad entre quienes no pueden renunciar a ella aún cuando se encuentren perjudicados por ella. El ciudadano español soporta el alud de mentiras constantes de sus dirigentes porque ante la tesitura que se le plantea prefiere creer que sus opiniones valen lo mismo que las de cualquier otro. Renunciando con ello a la otra vía, la de creer que hay verdades más verdaderas que otras. Mientras esa preferencia se encuentre instalada en la Opinión Pública la mentira campará a sus anchas. Y predominará el sentimentalismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-3947884189686636554?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/3947884189686636554/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=3947884189686636554' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/3947884189686636554'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/3947884189686636554'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2012/01/mentiras-e-impudicia.html' title='Mentiras e impudicia'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4926817809142423047</id><published>2011-12-31T19:52:00.002+01:00</published><updated>2011-12-31T20:03:36.311+01:00</updated><title type='text'>Amor</title><content type='html'>Los políticos siguen poniéndose refitoleros y los medios de comunicación siguen queriendo politizar el asunto de las mujeres asesinadas por ¿sus parejas?, ¿sus maridos?, ¿sus ex maridos?, ¿sus amantes?, ¿sus ex amantes? ¿sus novios?, ¿sus ex novios? ¿sus compañeros? Ya no saben cómo denominarlo: ¿violencia de género?, ¿violencia machista?, ¿violencia doméstica?, ¿violencia de entorno familiar? Hace unos días se produjo un nuevo asesinato y de nuevo la cuestión fue noticia en TODOS los medios. Y en TODOS se notició el hecho partiendo de la duda que genera la misma denominación del &lt;em&gt;hecho&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, tenemos por una parte el &lt;em&gt;hecho&lt;/em&gt; (el asesinato) y por otra el relato del hecho (la noticia), que genera dudas entre políticos y periodistas. Así es como hemos llegado a esta situación en la que, ante la inevitable espectacularidad que les exige la Corrección Política, los &lt;em&gt;media&lt;/em&gt; y los políticos se afanan por ideologizar políticamente ciertos hechos que en realidad no necesitan adjetivación alguna. Adjetivación que, en cualquiera de los casos y todo sea dicho de paso, se ha demostrado siempre obsoleta en cuanto a la amortiguación del problema que pretende combatir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo trágico del asunto es que mientras el sujeto dilucida (privada o públicamente) acerca de cómo denominar el &lt;em&gt;hecho&lt;/em&gt; la cuestión es que éste se sigue repitiendo mientras ignora, en cada ocasión, el problema de la denominación. Es decir, y por ejemplificar acudiendo al caso de estos días: antes de que se produjera el hecho (el asesinato), ni al andaluz asesino de 61 años ni a su asesinada esposa rusa de 28 años les había importado un comino la denominación del mismo; ni antes del hecho ni durante. Y si a ellos no les importó, ¿por qué debería importarles a todos los asesinos y víctimas reales? ¿Le sirve de algo a un potencial asesino y a la potencial víctima conocer con precisión la denominación de un acto que se cometerá en un momento de desesperación y/u odio? Por otra parte, ¿significa esto que la cuestión de la denominación es inocente? En absoluto, sólo significa lo que demuestra: que la necesidad de una (supuestamente) justa denominación es absolutamente ajena a la posibilidad de resolver el problema. Sobre todo, digámoslo ya, debido a la perfecta imposibilidad de abarcar todos esos asesinatos bajo un mismo adjetivo. El asesinato de una mujer es, siempre, un asesinato antes que cualquier otra cosa; es antes un asesinato que “un asesinato debido a…”. El asesinato de una mujer no necesariamente implica violencia de género, ni necesariamente presupone machismo por parte del asesino. Tampoco hay por qué considerar doméstico al asesinato producido en un descampado por el ex novio de la víctima. Un asesinato no requiere denominación propia para ser más asesinato. Pero si tiene denominación resultara sin duda más rentable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, la obsesión por la adjetivación no sólo se encuentra abocada al fracaso sino que además nos muestra el verdadero interés de los media y los políticos: la criminalización del varón. Y para comprobarlo no hace falta más que ver los telediarios y leer la prensa después de cada nuevo asesinato. Todas las notificaciones que producen los medios después de casos como éste sólo demuestran que, como vengo observando desde hace tiempo, quien siempre gana es la Corrección Política; que sólo gana, todo se ha de decir, mientras siga pudiendo perpetuar la existencia de los problemas que justifican su presencia. Aun cuando para justificar su presencia tenga que demostrar su perfecta incompetencia, la que indefectiblemente mostrará a la hora de resolver los problemas que dice combatir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte, el periódico nacional de más tirada le dedicó al asunto dos páginas completas en las que SÓLO se hablaba de la necesidad de educar a los varones para evitar el problema. Dos páginas completas (una vez más) para culpabilizar al varón de todas las desgracias de la mujer. Asociaciones y expertos comentando lo importante de la educación de los varones en la infancia y de las terapias psicológicas de adultos en los casos de maltrato reconocido. Nada sobre las mujeres que eligieron como pareja a “sus” respectivos energúmenos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo tengo la desgracia de haber sido íntimo amigo de una de esas mujeres que fue noticia en todos los telediarios. Un tipo le dio 18 puñaladas en un garaje en la zona franca de Barcelona. Podría decir de ella cosas maravillosas que de buen seguro se quedarían cortas en su simple enumeración. Pero podría citar de ella una característica que resultaba como poco curiosa: le gustaban los hombres, cómo decirlo, malotes, por usar el mismo lenguaje que utilizan muchas mujeres para reconocer públicamente ciertas debilidades de ellas (haciéndolo siempre con una medio sonrisa que espera encontrar cierta complicidad entre “las suyas”). A mi buena amiga le gustaban, en efecto, los hombres oscuros, turbios, duros, fuertes, chuletas, por usar adjetivos livianos y no demasiado precisos. Cuando la conocí se estaba separando de un canalla. Y por el camino hacia su “destino” tuvo problemas con otro capullo. Hasta que dio con &lt;em&gt;el boss, &lt;/em&gt;que la mató. Los medios de comunicación dieron la noticia como mandan los cánones citados, pero yo me pregunto: ¿más allá de declarar malvados a los hombres que ella elegía, quién necesitaba, TAMBIÉN, una re-educación respecto al asunto de las interrelaciones afectivas? O por decirlo de otra forma, ¿es sólo de educación preventiva de lo que se trata? ¿Se trata en realidad sólo de prevenir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Addenda&lt;/strong&gt;. Es decir, nadie habla de amor. Nadie contempla la posibilidad de que sea de amor de lo que hay que hablarle a los niños. Supongo que porque les parecerá ridículo, si no cursi, a los educadores (que siguen jugando con consolas y preocupados con el último capricho tecnológico). Nadie contempla que sea amor lo que tienen que ver a su alrededor los niños. Nadie les quiere hablar a los niños de amor porque NADIE se encuentra con ganas de dar ejemplo. En vez de enseñar a los niños a controlar sus instintos se les prefiere enseñar suspicacia. En vez de preocuparse por modelar los patrones del deseo resulta más fácil a los educadores introducirlos en la microguerra, en las microguerras. Y lo que resulta más grave: nadie contempla la posibilidad de que la educación en el amor sea la solución porque el amor (o el bien, o lo bueno) no es rentable a instancias del Poder. Sólo son rentables las microguerras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4926817809142423047?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4926817809142423047/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4926817809142423047' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4926817809142423047'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4926817809142423047'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/12/amor.html' title='Amor'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7730968563745788631</id><published>2011-12-16T13:07:00.002+01:00</published><updated>2011-12-16T13:18:38.196+01:00</updated><title type='text'>Microguerras</title><content type='html'>A.Antes que nada debemos asumir que las sociedades civilizadas y avanzadas se encuentran en franca decadencia. No habría más que constatarlo a través de un análisis, no necesariamente exhaustivo, del estado actual de esas sociedades. Por no hablar de esas otras sociedades que, habiendo persistido en métodos de gobierno déspotas y autoritarios, nunca abandonaron el espíritu rancio y sucio (y por tanto nunca tuvieron verdadero por-venir). Esa decadencia se ha debido no tanto al hecho de haber errado en los planteamientos, que también, como a no haber sabido ir rectificando según el elemental método de ensayo-error. En cualquier caso, si no admitimos que nuestra(s) sociedad(es) civilizada(s) se encuentra(n) en clara decadencia, a pesar, o mejor, con independencia de todas las comodidades que nos hayan podido aportar el progreso y la tecnología, no vale la pena seguir leyendo este texto. De todas formas el hecho de que se encuentre(n) en bancarrota es un perfecto signo de esa decadencia. Además de su consecuencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;B.Hay veces que los tópicos no son más que el reflejo de una realidad. Y generalizar no es más que una forma, si no la forma, de poder mantener una comunicación fluida. O mejor: la generalización es la única forma demostradamente eficaz que existe para acceder al conocimiento, aunque sólo sea debido a su inevitabilidad &lt;em&gt;a-priorística&lt;/em&gt;. Otra cosa sería lo que pueda haber detrás de cada una de las generalizaciones expresadas por el individuo, y ahí entramos de lleno en la capacidad intelectual que cada individuo haya podido alimentar a base de su interés por conocer y su capacidad de discernimiento. O sea, no se trata de que las generalizaciones sean buenas o malas sino de que sean tan necesarias como inevitables. Y más que del “qué” se trata del “quién y del “cómo”. Las generalizaciones, es cierto, penden de un simple y sutil hilo, pero no es menos cierto que ese hilo sólo es invisible para un déspota. Así, una generalización podrá ser frágil, desde luego, pero no por ello dejará de poder ser procedente o plausible. O incluso verdadera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;C.La Corrección Política ha generado una sociedad individualista. Y una sociedad individualista es una sociedad regida por microguerras. Encubiertas, solapadas y micro, pero guerras al fin y al cabo. El alumno contra el profesor, los hijos contra sus educadores, los negros contra los blancos, los nacionalistas contra los universalistas, las mujeres contra los hombres… Se nos insta desde el Poder (político y académico) a indagar para descubrir de qué podemos ser víctimas y después se nos insta a luchar. Se nos conculca, pues, la lucha: la guerra. Y una guerra se produce cuando los individuos buscan culpables habiéndose des-responsabilizado primero de todos sus actos. La Cultura de la Queja y el Victimismo como adalides de la Corrección Política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;D.Algunas generalizaciones procedentes:&lt;br /&gt;-Los sistemas políticos y los departamentos universitarios llevan inculcando al ciudadano un individualismo fanático a través del uso de la Corrección Política.&lt;br /&gt;-Todo individualismo fanático conlleva odio hacia “el otro”.&lt;br /&gt;-El odio hacia “el otro” comporta siempre el desarrollo de microguerras soterradas pero permanentes entre individuos.&lt;br /&gt;-Todo nacionalismo es generador de microguerras (por lo menos y en un principio).&lt;br /&gt;-Las mujeres y los hombres están enfrentados en una permanente microguerrra improductiva (como podemos comprobar echando un vistazo a las estadísticas). Es decir, la (micro) guerra entre sexos se ha demostrado como ineficaz a la hora de solventar el problema que pueda existir entre ellos.&lt;br /&gt;-Todas estas generalizaciones no son necesariamente verdaderas&lt;br /&gt;-Todas estas generalizaciones son más verdaderas que falsas.&lt;br /&gt;-Por ser más verdaderas que falsas todas estas generalizaciones son procedentes.&lt;br /&gt;-Practicar un relativismo a ultranza es ejercer un fundamentalismo atroz.&lt;br /&gt;-Quien practica un fundamentalismo atroz mientras defiende un relativismo a ultranza es un canalla.&lt;br /&gt;-Las microguerras son una inevitable forma de vida del individuo conformado por la Corrección Política.&lt;br /&gt;-La Corrección Política ha producido sociedades decadentes en los países civilizados (que son los que contenían un verdadero por-venir).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7730968563745788631?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7730968563745788631/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7730968563745788631' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7730968563745788631'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7730968563745788631'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/12/microguerras.html' title='Microguerras'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7717596004829879500</id><published>2011-12-11T11:08:00.002+01:00</published><updated>2011-12-11T11:14:08.791+01:00</updated><title type='text'>Post Scriptum</title><content type='html'>Por misteriosas cuestiones en el anterior post se quedó fuera el último párrafo, &lt;em&gt;eccolo&lt;/em&gt;:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Pos Scriptum&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. No hace mucho tuve la oportunidad de verme inmerso en la Puerta del Sol en una manifestación. Se trataba de un gran grupo de personas que se habían tomado la molestia de reunirse para gritar una consigna curiosa que rezaba así: “¡La familia nuclear ES radioactiva”! Sin duda se trataba de gente que consideraba la familia clásica como el principio del mal. No seré yo quien dude de que la familia es un formato con demasiadas pegas, pero tampoco seré yo quien piense que otro formato acabaría con los problemas que conlleva el crecimiento de unos niños educados inevitablemente por adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las preguntas ahora podrían ser, ¿no resulta extraño que habiendo 5 millones de parados en España (en el estado, que diría el introductor de &lt;em&gt;Cuerpo Impropio&lt;/em&gt;) no hayan sublevaciones y revueltas a diario?, ¿no resulta extraño que con 5 millones de parados no haya más robos y altercados provocados por la gente necesitada?, ¿a qué puede ser debido que con 5 millones de parados vivamos con tanta paz aquí, en España? Respuesta: pues por una parte a la economía sumergida y por otra a la familia, que es la que sustenta a los miembros desesperados. Sin las familias que sustentan a sus miembros desesperados España habría ardido. "¡Radioactiva!", dicen los ignorantes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7717596004829879500?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7717596004829879500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7717596004829879500' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7717596004829879500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7717596004829879500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/12/post-scriptum.html' title='Post Scriptum'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-965144086073449127</id><published>2011-12-10T20:24:00.002+01:00</published><updated>2011-12-10T20:33:45.533+01:00</updated><title type='text'>Basura</title><content type='html'>Excepto por una pequeña crisis vivida a principio de los noventa hemos estado gozando de las vacas gordas durante 25 años. Unas vacas cebadas por un fascismo simpático disfrazado de democracia circunspecta. Medios de comunicación y gobernantes trabajando al unísono para generar ciudadanos inmaduros, irresponsables. Empezando por los que generaba el Sistema Académico Universitario. Así es la Corrección Política cuando entra en acción: fagocita igualmente a televidentes aburridos que a estudiosos académicos. Mientras los primeros pedían créditos para comprar cosas que no necesitaban los segundos generaban un discurso cuyo sentido sólo tendría sentido en épocas de vacas gordas; un discurso, por tanto, perfectamente inocuo para la Humanidad. Respecto al Pensamiento podrá decirse, desde un futuro no muy lejano, que los últimos 30 años han generado, más que un Pensamiento Débil un Pensamiento Estúpido. Estúpido por inservible. Y hablo del pensamiento oficial, esto es, del académico, no del producido por algunos estupendos personajes orillados por el Sistema. Que afortunadamente los hay.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Corrección Política ha sido, sin duda, la forma de gobierno por antonomasia de todos los países que ahora se encuentran en bancarrota. Habrá quien no quiera otorgar a esta forma de gobierno la importancia que yo vengo confiriéndole desde hace 18 años (sobre todo en mis artículos publicados en aquella maravillosa revista &lt;em&gt;Archipiélago&lt;/em&gt;). O habrá incluso quienes no piensen que se trate de una forma de gobierno. Allá ellos. La cuestión es que además de estar en bancarrota contamos con un Pensamiento (Oficial) Estúpido, es decir, inservible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora les pido a los lectores un poco de paciencia porque creo que vale la pena. No hace mucho recibí, como viene siendo habitual desde hace muchos años, el folleto promocional del último evento cultural de la Universidad Internacional de Andalucía. Arte y Pensamiento. En él se anunciaba un ciclo de ponencias y mesas redondas que trataría el tema &lt;em&gt;Cuerpo Impropio. Guía de modelos somatopolíticos y de sus posibles usos desviados&lt;/em&gt;. En efecto este era el tema a tratar por el conjunto de expertos invitados al encuentro: el cuerpo, el cuerpo impropio. Abrí el folleto para leer la introducción que pudiera liberarme de la incertidumbre que tal título me generaba debido a la incomprensión absoluta que me suscitaba. Y es ahora cuando les pido paciencia a Ustedes porque he decidido transcribir íntegramente el texto que además de ser explicativo debió servir para incitar a la participación del seminario; he aquí pues la introducción al completo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3366ff;"&gt;“Lejos de un plano biológico liso como &lt;em&gt;tabula rasa&lt;/em&gt; y recurso natural sobre el que después actúa el poder, el cuerpo moderno es ante todo un aparato somático estratificado, denso, siempre intervenido por técnicas biopolíticas que al mismo tiempo le avasallan y le confieren potencia de actuar. El cuerpo no es naturaleza sino &lt;em&gt;somateca&lt;/em&gt;, un archivo político de lenguajes y técnicas. La alianza del capitralismo y de la biopolítica se hace efectiva cuando a la expropiación de las tierras comunes se añade el cercamiento del cuerpo social, de las formas de vida y de producción colectivas. LA naturalización y privatización del cuerpo contrasta con la invención y distribución diferencial de órganos y fluidos (útero, seno, semen, sangre, morfología facial, masa muscular, grasa, color de la piel) y con la tecnificación creciente de las funciones reproductivas y del ámbito del “bienestar” y de la salud. Al mismo tiempo, la hegemonía de la reproducción sexual, del binarismo de género, de la visión, del hablaba, de la movilidad y de la inmunidad genera márgenes somáticos, cuerpos-parias de un espacio democrático que oculta un contrato entre bípedos reproductores válidos.&lt;br /&gt;¿Qué podemos aprender acerca del despliegue colonial y capitalista cuando lo examinamos desde el punto de vista de una historia de los sistemas de producción somática y de sus modos específicos de explotación? ¿Cuáles son las condiciones sociales, económicas y políticas que permiten inventar órganos y hacer circular fluidos corporales? ¿Cómo introducir agenciamiento en los procesos normativos de producción somática? ¿Cómo producir un &lt;em&gt;cuerpo&lt;/em&gt; capaz de resistir a las lógicas del cercamiento neoliberal, del naturalismo y de la privatización? ¿Es posible hacer de la vulnerabilidad y de la discapacidad un modelo eco-queer de acción política?&lt;br /&gt;Mientras los movimientos feministas y homosexuales se articulaban desde el pasado siglo en políticas de identidad, el activismo que emerge de la crisis del SIDA, de la denuncia de los protocolos intersexuales y de la politización de la discapacidad hace de la vulnerabilidad corporal una plataforma de acción y resistencia común. Los movimientos queer, transgénero y &lt;em&gt;cripple&lt;/em&gt; (tullidos) rechazan el modelo de adecuación somática que establecía una continuidad entre sexo, género y sexualidad y demandan el reconocimiento de la multiplicidad como fundamento inmanente de un nuevo contrato democrático entre cuerpos que ya no se definen por su independencia y soberanía sino por su constitutiva relacionalidad. Hombres sin pene, mujeres con barba, cyberfeministas, cuerpos seropositivos, &lt;em&gt;body hackers&lt;/em&gt;, padres que gestan… expropian las tecnologías de producción del cuerpo y de la subjetividad de la tutela jurídica y médica y reclaman su uso crítico y su redefinición colectiva. Se trata de revoluciones moleculares, como las que soñaba Félix Guattari, que desbordan las políticas de identidad y de la representación y exigen nuevas estrategias de invención de un cuerpo &lt;em&gt;queer/cuir&lt;/em&gt; con técnicas específicas e instituciones propias.&lt;br /&gt;A través de una historia crítica del capitalismo como sistema de re/producción y un análisis de la dimensión performativa de las prácticas médicas y biotecnológicas, este seminario estudia la invención del cuerpo biológico como cuerpo político, así como las relaciones estratégicas entre &lt;em&gt;zoe et bios&lt;/em&gt;, organismo y máquina, privado y público, normal y patológico, váliso e inválido, animal y humano, sano y enfermo, sexo y género, sexualidad y trabajo, reproducción y producción. Este seminario activa instrumentos de análisis que provienen del feminismo, de la teoría queer, de las políticas trans, de lucha contra VIH/SIDA y &lt;em&gt;cripple&lt;/em&gt; para poner a prueba la noción foucultiana de &lt;em&gt;somatopolítica&lt;/em&gt; y trazar una cartografía de técnicas de poder, de redes de subjetivación y de posibles agenciamientos.&lt;br /&gt;El formato del seminario contempla el desarrollo de debates en torno a cada una de las sesiones, conteniendo una serie de interlocuciones en las que tomarán parte divers+s invitad+os que participan en las prácticas políticas y culturales en distintos puntos geográficos del estado”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, y después de pedirles perdón por el mal trago, les rogaría que hicieran el esfuerzo de volverlo a leer (de nuevo perdón). Sólo serán 4 minutos más. […]. Vale, gracias. Pues bien, esto es exactamente lo que el mundo académico nos ha estado ofreciendo invariablemente desde hace aproximadamente 30 años. Con su propia terminología pseudoerudita, rimbombante y… hueca. Pero extremadamente comprometida. Este texto es perfectamente representativo del Pensamiento Académico que se ha extendido por los países democráticos más civilizados, los que ahora se encuentran en bancarrota. Un texto con todos y cada unos de los tics propios de la Cultura de la Queja sustentada por la Corrección Política que ama a las minorías por considerarlas víctimas. Mis preguntas: ¿qué queda verdaderamente de todo esto después del descalabro occidental producido, entre otras cosas, por la imposición de un Pensamiento Estúpido, estúpido por inservible? Los posibles logros obtenidos a partir de ese pensamiento, ¿han proporcionado más felicidad al sujeto?, ¿cuál sería el cuerpo impropio del varón heterosexual de raza blanca?, ¿y cuál el del transexual tullido de raza negra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, estamos ante un seminario que con toda seguridad habrá llenado todas sus plazas. El motivo es muy simple: se corresponde, aunque de forma epigonal, con el Pensamiento oficial al que han tenido que subyugarse miles de doctorandos (pusilánimes y/o medradores) durante 30 años y que ha llenado de libros inútiles los anaqueles de las librerías sin dejar apenas hueco para otro tipo de pensamiento “disidente”. En materia de cuerpo, o de sexo, o de género no hay otra cosa (oficial) que Pensamiento Estúpido. Y es posible que sea esta crisis (generada en parte por el Pensamiento Estúpido) la que lo descubra como tal. Lo que no sé es que se hará cuando se tome consciencia de la cantidad de basura que ha sido amasada por la Corrección Política. Tampoco sé si será demasiado tarde cuando se tome consciencia de tanta estulticia. Y tampoco veo al Pensamiento Académico desenmascarándose a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Post Scriptum&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. No hace mucho tuve la oportunidad de verme inmerso en la Puerta del Sol en una manifestación. Se trataba de un gran grupo de personas que se habían tomado la molestia de reunirse para gritar una consigna curiosa que rezaba así: “¡La familia nuclear ES radioactiva”! Sin duda se trataba de gente que consideraba la familia clásica como el principio del mal. No seré yo quien dude de que la familia es un formato con demasiadas pegas, pero tampoco seré yo quien piense que otro formato acabaría con los problemas que conlleva el crecimiento de unos niños educados inevitablemente por adultos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-965144086073449127?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/965144086073449127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=965144086073449127' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/965144086073449127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/965144086073449127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/12/basura.html' title='Basura'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-8997355988417644836</id><published>2011-11-22T19:12:00.002+01:00</published><updated>2011-11-22T19:49:41.116+01:00</updated><title type='text'>Reaccionario yo</title><content type='html'>&lt;strong&gt;A.&lt;/strong&gt;Están los integrados, por ahí. Con sus malditas redes sociales. Errando por ese pseudomundo de cursi y elemental denominación. Viviendo pues (en) el instante del &lt;em&gt;ciberespacio&lt;/em&gt;. Todos usuarios. Atontados ante la necesidad de de ser reactivos, veloces: oportunos. Porque el don de la ubicuidad alienta al sujeto del hoy a tener que ser ocurrente pero también oportuno. Enganchados, todos. Con sus malditas arrobas, con sus nicks malditos, encubridores. La velocidad y la fugacidad como puesta en escena necesaria. Sin momentos privilegiados. La velocidad y la fugacidad homogeneizando el tiempo &lt;em&gt;acrónico&lt;/em&gt;. Sin pasado y sin futuro. O mejor, sin pasado pero sobre todo sin futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;B.&lt;/strong&gt;Los integrados con sus redes, jugando al ingenio. Creyendo. Sintiéndose afortunados por ser protagonistas de las maravillosas consecuencias logradas por el cambio de paradigma: los antiguos medios de comunicación unidireccionales y dictatoriales se han quedado por fin obsoletos gracias a la Revolución informática. Creen. Creen los usuarios de las redes sociales, los integrados. Creyendo pues en la Verdad que para ellos emana de toda interacción comunicativa, creyendo que toda interacción es por tanto un signo de libertad. Los integrados se creen libres ahora porque la comunicación no es ya unidireccional, esto es capitalista, o sea porque pueden comunicarse (sic) directamente con, digamos Rubalcaba o Rajoy (¡ay el twitter!). Y quien dice &lt;em&gt;esos&lt;/em&gt; dice Bisbal, o Sánchez Dragó, o Ronaldo. Ilusionados, pues, millones de personas por poderse comunicar con la cúpula (los dioses). Creyendo por ello en su libertad, la que representa a la Libertad. Los integrados están encantados con el “tiempo real”. Con el instante del “tiempo real” y con su trato directo con los dioses. Y por eso son integrados… porque les gusta estar encantados. Enganchados pues ante la necesidad de estar encantados. A perpetuidad. Mientras, todo se ha de decir, los dioses llenan su panza de caviar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A+B.&lt;/strong&gt;Están los integrados por ahí, encantados. Quizá indignados, pero encantados. Creyendo que la comunicación es, por aparente, real. Creyendo en la comunicación, pues. Creyendo que el signo de nuestro tiempo es la comunicación y encantados de que la para ellos verdadera comunicación (la que es interactiva) les permita expresarse sin necesidad de formar parte de la cúpula. Y lo que es definitivo: encantados de comunicarse directamente con ella… y a tiempo real. Viviendo pues a tiempo real, esto es, a velocidad vertiginosa. Porque vivir sólo a tiempo real conlleva una forma de vida necesariamente apresurada. Para el &lt;em&gt;interconectado&lt;/em&gt; (integrado) no existen la lentitud y la parsimonia porque no existe ni el pasado ni el futuro, sólo existe el movimiento. El presente continuo ya no se estira "hacia atrás" para recordar porque nada hay que recordar ya; y no se prolonga "hacia delante" porque no hay nada en lo que confiar ni nada que temer ni nada que esperar. El espacio ha sido devorado por el tiempo. Y un tiempo sin espacio, que además es necesariamente veloz, es un tiempo sin ética.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A-B + B-A.&lt;/strong&gt;En 1971 el nada sospechoso Hans Magnus Enzensberger escribió un librito al que llamó &lt;em&gt;Elementos para una teoría de los medios de comunicación&lt;/em&gt;. Cuando aún se hablaba de computadoras y no de ordenadores Magnus Enzensberger decía que la “libertad de opción de las masas ha sido siempre una ficción, dado que desde un principio se las alejaba sistemáticamente de los medios de producción y en consecuencia de la opinión pública liberal”. Y Bertolt Brecht decía 40 años antes que “la radiodifusión han de ser transformada de aparato de distribución en un aparato de comunicación”. Pues bien, hasta aquí hemos llegado. El voluntarismo de los antaño pensadores más sagaces y lúcidos se ha hecho realidad. Las redes sociales han servido, claro, para que las masas (que diría aquel) puedan expresar su sentir libremente y puedan comunicárselo al mundo entero. A tiempo real. Pero también se equivocaron porque sirven, sobre todo, para eliminar la pausa y el recreo. El Aquiles del hoy ha comprendido que muerto el perro se acabó la rabia, y por eso se ha cargado a la tortuga. La manipulación ya es, por fin, multidireccional. Y el caos absoluto porque el hipervínculo, puesto en manos de un Aqulies sin tortuga, es devastador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;A=B.&lt;/strong&gt;1971 es el pleistoceno para un nativo informático. Y en 2011 unos cuantos millones de &lt;em&gt;nicks&lt;/em&gt; se creen libres porque pueden comunicarse (sic) con unos &lt;em&gt;avatares&lt;/em&gt;. Cuánta ingenuidad. O cuánta idiotez. Y a las pruebas me remito: así nos va.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-8997355988417644836?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/8997355988417644836/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=8997355988417644836' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8997355988417644836'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8997355988417644836'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/11/reaccionario-yo.html' title='Reaccionario yo'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4015859957183184881</id><published>2011-11-13T16:16:00.002+01:00</published><updated>2011-11-13T16:29:25.106+01:00</updated><title type='text'>Indefensión y desamparo (o elecciones V)</title><content type='html'>Si hay alguna cualidad –virtud- que debiera ser prioritaria para determinar la pertinencia de un prójimo a nuestro personal círculo de afines ésa sería, probablemente, la sensatez. Digo yo. Pero si hay alguna cualidad que deberíamos exigir a nuestros gobernantes, a todos, esa sería, sin duda, la SENSATEZ. Lástima entonces que la sensatez pueda definirse como aquello que todas las personas creen poseer. Algo que todo se ha de decir nos ha conculcado, como decíamos hace unos días, la cultura de la queja y el victimismo impuesto por la fatídica corrección política basada en un relativismo melifluo e irresponsabilizador. Es cierto que resulta despreciable el número de personas que serían capaces de desaconsejarse a sí mismas debido a su autoconsciente y admitida insensatez. Así, el hecho de que prácticamente nadie se considere un insensato es, precisamente, unos de los hechos más peligrosos y aterradores a los que se encuentra abocado el ser social. O dicho de otra forma, si el sujeto está condenado a alguna amenaza permanente y sumamente peligrosa ésa es sin duda la insensatez de un “cercano”. Si el “cercano” tiene cierto poder la cosa puede complicarse. Si la insensatez llega a formar parte del carácter de toda una clase al completo la cosa se agrava, pero si la clase es la clase política la cosa puede ser devastadora. Era poco probable que toda una clase fuera abducida por la insensatez, pero España ha demostrado una vez más que es &lt;em&gt;different&lt;/em&gt;. Y lo ha demostrado a lo grande: con los mismos gobernantes (los que han conseguido que España se incluya en lo que los internautas europeos llaman países “pig”).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; anterior hacía referencia al desamparo hacia el que nos abocaban los poderes fácticos cuando permitían la total indefensión del ciudadano. Sobre todo porque la proporción de perjudicados/beneficiados con esa táctica mencionada es metafísicamente incomprensible; por incomprensiblemente maléfica. No puede caber más maldad que la de aquel (la compañía telefónica y el político que consiente) que mancilla, humilla y abandona a millones de ciudadanos a costa de la fortuna de unos pocos. Y un Estado que deja al ciudadano abandonado, no a su suerte, sino a la malograda suerte por el mismo Estado programada en connivencia con los magnates sin escrúpulos, es un Estado putrefacto; un Estado agusanado. Y su poder se sustenta, más que en la contrapartida económica que recibe a cambio (por los entes empresariales monstruosamente abstractos para el ciudadano y perfectamente concretos para el político: Moviestar, Vodafone, Orange, etc.), en el ejercicio de esa misma autoridad capaz de humillar a tantos millones de personas sin que esto no produzca graves consecuencias. O sea, se sustenta en la misma pura maldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez han sido las compañías de telefonía y de telecomunicaciones las que nos han señalado la vejación que a diario sufrimos los ciudadanos con pleno consentimiento de todo el Estado. Pero hay muchas otras vejaciones que vienen de otros sitios y que son el resultado de esta misma indignante forma de actuar carente de toda ética. El &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; anterior comenzaba con lo que parecía un caso personal, que después no lo era en la medida en que era extensible a la casi totalidad de usuarios. La putrefacción del Estado consiste en hacer que todos esos casos parezcan, sólo, personales. Sin ir más lejos, y por volver al terreno personal (extensible), en este año me he visto envuelto en dos casos en los que debía intervenir el seguro que en teoría me debía proteger de ciertos daños causados sobre mis pertenencias. En los dos se hizo el requerido peritaje y en los dos el seguro se desentendió del pago que por ley le correspondía asumir. En los dos casos tuve que acudir a los servicios de un abogado. La sola presencia de un abogado en la contienda hizo que las compañías abonaran inmediatamente el pago que se me había estado negando en innumerables y costosas llamadas telefónicas. Es decir, pagaron cuando les salió de las narices que es, después de todo, cuando la retribución que me correspondía por los daños causados se evaporaba en los costes del mismo abogado. Tan claro estaba el informe pericial que ante la carta de mi abogado me hicieron el ingreso en dos días. Pero lo peor del caso viene siempre cuando comento estos infortunios a mis allegados. Todos me dicen lo mismo, “claro, ¿qué no sabes lo que se ahorran las compañías aseguradores por todas aquellos afectados que renuncian a la contratación de un abogado?”. Así, con esta estrategia maléfica, son perjudicados los usuarios afectados que no llegan a contratar un abogado pero también perjudicados los usuarios que sí lo hacen. En fin, todos. Desamparados e indefensos todos y siempre, mientras los políticos cruzan la calle en un Audi de ventanillas ahumadas y comen a diario en estrellas michelín. Porque como ya he dicho en otras ocasiones les importamos una higa. Allá donde la insensatez de los gestores de este país no llega, llega la maldad. Si votamos a los menos malos tendremos lo que nos merezcamos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4015859957183184881?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4015859957183184881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4015859957183184881' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4015859957183184881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4015859957183184881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/11/indefension-y-desamparo-o-elecciones-v.html' title='Indefensión y desamparo (o elecciones V)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7763572224436777453</id><published>2011-11-06T18:54:00.002+01:00</published><updated>2011-11-06T18:57:47.988+01:00</updated><title type='text'>Carta a los indignados (o elecciones IV)</title><content type='html'>No es que quiera hacer extensivos mis problemas, pero me he acordado de aquellos artículos que con cíclica frecuencia solía escribir el insobornable y estupendo Javier Marías contra Telefónica. Me identificaba y solidarizaba con sus argumentos y quejas de forma absoluta. Eran épocas de monopolios y Marías esperaba el fin del monopolio de Telefónica como agua de Mayo. Como yo. Y por eso me faltó tiempo para cambiarme de compañía cuando tuve la primera oportunidad. ¿Qué pasó después? Pues que me tuve que cambiar de la nueva compañía debido a irregularidades evidentes con las que trataba a sus clientes. […] Y después a otra… Y después a otra…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y ahora? Ahora estoy en trámites de abandonar la que me ha estado engañando durante estos últimos tiempos. Y cada vez resulta más difícil darse de baja. No existe un contacto directo con bajas, debes hablar primero con unas cuantas incompetentes máquinas que no entienden la voz humana, debes teclear números que tampoco entiende nunca el burdo sensor de la compañía, debes hablar con varios sudamericanos (lo siento) que te hablan de tú y dicen (algunos) entender tu problema, el que dicen que no pueden solucionar, debes escuchar musiquillas infames durante los interminables minutos de espera, debes resignarte a que nadie pueda solucionarte el problema y, lo peor, debes sosegar tus instintos asesinos cuando después de 20 minutos en esas circunstancias se corta la conversación de manera tan sospechosa como indefectible. Y vuelta a empezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos conocemos casos de usuarios que han sido víctimas de alguna compañía telefónica. Y si somos todos los que conocemos casos particulares de estafa en nuestro pequeño entorno es porque el &lt;em&gt;modus operandi&lt;/em&gt; de las compañías es con toda probabilidad absolutamente fraudulento y con toda seguridad ajeno a toda posible ética empresarial. El viernes pasado me dio por preguntar a mis alumnos. Todos habían tenido problemas, y serios, con las compañías a las que habían pertenecido, o con aquellas a las que seguían perteneciendo. Una alumna en concreto se encuentra a la espera de juicio y dos más han tenido que recurrir a abogados. A mí me toca pagar por un servicio que no se me ha dado durante dos meses y he de pagarlo so pena de complicar muchísimo más las cosas. Y saben que si quisiera recuperar lo pagado por mi no servicio durante esos dos meses tendría que contratar a un abogado que me costaría diez veces más de lo que vale mi deuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Se trata todo esto de una desviación digamos que previsible del sistema capitalista o de una política liberal? En absoluto. Se trata de una circunstancia que nos habla, y con claridad, del tipo de gobernantes que tenemos en esta España de mis huevos. Habrá quien no quiera elevar a categoría lo que parecen simples anécdotas de los casos particulares. Pero es de ahí, de la pusilanimidad del individuo, de donde las compañías beben la sangre que refresca sus gigantescas arterias. Decía en otros &lt;em&gt;posts&lt;/em&gt; que los políticos españoles son malvados (sin paliativos y si excepciones) porque no saben nada acerca del ciudadano de la calle. Y en efecto, son malvados porque el Estado que consiente estas aberraciones es el Estado de un país irremediablemente putrefacto. Mientras la clase política deje que estas cosas vayan pasando el país que representa jamás podrá levantar la cabeza. Un país donde el ciudadano se encuentra vendido es un país sin libertad y sin justicia. Y un país sin libertad y justicia es un país asqueroso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7763572224436777453?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7763572224436777453/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7763572224436777453' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7763572224436777453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7763572224436777453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/11/carta-los-indignados-o-elecciones-iv.html' title='Carta a los indignados (o elecciones IV)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7994471979427193476</id><published>2011-11-03T08:24:00.002+01:00</published><updated>2011-11-03T08:29:57.811+01:00</updated><title type='text'>No habrá paz para los malvados</title><content type='html'>La parsimonia es una cualidad cinematográfica que, después de todo, no es apropiada para ser aplicada a cualquier idea. Recrearse en los puntos muertos con secuencias aparentemente innecesarias o lentas requiere de una genialidad para la que no todos los directores están preparados. La parsimonia requiere oficio, sensibilidad y sobre todo inteligencia. Hay mucho cine bienintencionado al que sólo le sobra un poco de parsimonia. Mucho cine (auto)considerado independiente o alternativo (en América &lt;em&gt;indie&lt;/em&gt;) necesitaría revisar el concepto para no confundir la falta de ideas con la supuesta pureza que parece emanar de cierto entendimiento ensimismado de la parsimonia. Y desde luego no se trata de una cuestión de géneros, no hay por qué asociar la parsimonia al cine intimista. Puede haber cine de gansters o incluso westerns realizados con estilo parsimonioso. Y hay películas pretendidamente intimistas (o comprometidas) que habrían ganado con cierta agilidad narrativa o con algún matiz deslumbrante. Cuando la parsimonia se da en su justa medida el cine crece como forma de conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parsimonia en el cine no consiste en decir poco, sino en saber exactamente qué es lo que no hay que decir. Pero sobre todo, cuándo y cómo no hay que decirlo. Es decir, la parsimonia no puede ser un estilo sino una forma de abordar determinadas secuencias narrativas. La parsimonia funciona cuando los silencios, las pausas y los recreos extáticos se encuentran milimétricamente calculados y cuando la contención es la adecuada para cada secuencia. No se trata de dejar que el espectador complete la información no dada en el juego del silencio y la elipsis, sino de dar la información precisa de la forma más adecuada respecto a la trama. Tanto si se trata de la descripción de un personaje como si se trata de una escena dialogada. Toda escena tiene un &lt;em&gt;tempo&lt;/em&gt; adecuado, por lo que diremos que una película es buena cuando su ritmo interno responde a &lt;em&gt;tempos&lt;/em&gt; adecuados, con independencia de si estos son lánguidos o vivaces. Es en este sentido que la lentitud deja de considerarse un defecto. Hay de todas formas muchos farsantes entre los influenciados por Antonioni y Angelopoulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;No habrá paz para los malvados&lt;/em&gt; es una de las mejores películas españolas de los últimos tiempos, pero no resulta fácil recomendarla. Para los amantes de la acción resultará decepcionante y para los amantes de los sentimientos resultará frustrante. Así, no resulta fácil recomendarla porque se trata de una película contenida y sombría. En cualquier caso es una película necesaria porque, además de todo, representa a nuestra querida España, esta España nuestra del hoy. O por decirlo de otra forma, si el cine de Víctor Erice tuvo su momento y ese fue sin duda el mejor cine posible de ese momento, ahora le toca al cine de nuestro presente, el gansteril. Porque eso es exactamente lo que necesita este país que ha vuelto a la charanga y la pandereta (así nos ven desde fuera), pero con altas dosis de corrupción. Necesitamos sobriedad a capazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobriedad, contención y austeridad narrativa en una trama sin solución de continuidad es lo que hay en &lt;em&gt;No habrá paz para los malvados&lt;/em&gt;. De alguna forma se tenía que compensar al ciudadano español hastiado de los shares televisivos y de los rancios panes oscuros y las sofisticadas pieles deshabitadas. Urbizu lo hace con esta película y nos salva de la quema mostrándonos nuestro propio infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En &lt;em&gt;No habrá paz para los malvados&lt;/em&gt; sólo tienen cabida los malvados, que son los que hacen y deshacen España. Todo(s) lo(s) demás es(son) puro relleno, puro ornamento, puro cartón piedra. Sólo prima la maldad y son los malvados los únicos protagonistas. Todo lo demás es secundario, subsidiario: grotesco. Es en todos los demás personajes donde habitan las buenas intenciones, pero son los malvados los que tienen siempre la última palabra. Estamos en manos de los malvados, para los que nunca habrá paz, los demás somos, como mucho, simples espectadores desconcertados, atontados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Post Scriptum&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;. No hace mucho mi amigo Juan me dijo que buscara en Internet el &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt; de Carlos Carnicero y que leyera todos los artículos que salieran poniendo en “búsqueda” las palabras clave, Zapatero, Pedrojota y Barroso. Supongo que los conocerán ustedes. El ejercicio requiere de un tiempo, pero les aseguro que vale la pena leer todos los artículos que aparecen en esa búsqueda. La trama gansteril española que Carnicero describe con precisión (de periodista independiente) deja a las historias de Vito Corleone en un cuento de Disney. Pero como decía Bardem, aquí nunca pasa nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7994471979427193476?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7994471979427193476/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7994471979427193476' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7994471979427193476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7994471979427193476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/11/no-habra-paz-para-los-malvados.html' title='No habrá paz para los malvados'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-2973390387827745719</id><published>2011-10-31T08:28:00.002+01:00</published><updated>2011-10-31T08:40:32.490+01:00</updated><title type='text'>Elecciones III (o España de mis huevos)</title><content type='html'>Tengo a mi alrededor gente de izquierdas y de derechas con la que me relaciono habitualmente. Algunos de ellos los considero amigos, otros simples conocidos. Tantos unos como otros, y tal y como ellos mismos me han contado, han sido votantes de alguno de los dos partidos mayoritarios. He podido cerciorar que sólo una proporción despreciable de mi entorno está constituido por votantes de un partido minoritario. Así pues mi entorno responde con exactitud a lo que vienen a ser los resultados electorales habituales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[A partir de ahora mis generalizaciones no se corresponderán con ningún habitual modo de síntesis pragmático sino que serán el producto de la realidad. Al fin y al cabo es de mi entorno del que hablo. Lo que no quiere decir que no haya entornos diferentes, que los habrá, claro, digo yo, no sé]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de izquierdas son gente que votó al PSOE y que lo hizo con convicción, es decir, sin dudas. He intentado en alguna ocasión extraer una queja respecto al modo de gobernar de “su” partido durante estos casi 8 años. En muy raras ocasiones la he conseguido. O por ser más exacto, lo que he conseguido extraer de ellos han sido, fundamentalmente, comentarios irónicos sobre, pongamos por caso, los trajes de Camps. O, en todo caso, sobre los políticos en general. Ante mi insistencia y mis incisivas preguntas relacionadas con el estado actual de las cosas en el Estado todo lo que he conseguido ha sido una declaración de principios morales en el mejor de los casos. Y una vuelta a los trajes de Camps en el peor. Son gente que cree que vivimos una circunstancia que, gracias al PSOE, es mejor de lo que pudo haber sido si hubiera gobernado el PP. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los de derechas son gente que no defendieron claramente a Camps (tampoco lo atacaron) y que además no gustan de Rajoy en ningún sentido. Echan de menos a Aznar y no tienen nada bueno que decir ni de Cospedal ni de Arenas ni de González Pons. No hacen falta incisivas preguntas para que se muestren, siempre que pueden, más cercanos a las víctimas del terrorismo que a cualquier político del PP que se encuentre buscando aliados nacionalistas. O por resumir: no gustan del PP y pueden descalificar, aunque con la boca pequeña, a toda la clase política con la que contamos. Sólo les gustan realmente Soraya, &lt;em&gt;Intereconomía&lt;/em&gt; y Federico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto los unos como los otros se han visto seriamente afectados por la crisis (alguno de ellos gravemente). Pero siguen viendo la solución en lugares diferentes. Los de izquierdas lo tienen claro para las siguientes elecciones: votar de nuevo al PSOE. Cualquier cosa antes de dejar que gobiernen los fascistas (sic), aunque ello pueda presuponer el incremento del desastre. Los de derechas también lo tienen claro: votar de nuevo al PP. Cualquier cosa antes de dejar que vuelvan a gobernar estos ineptos, aunque ello les obligue a tener que votar a unos incompetentes traidores. Yo también lo tengo claro y por eso me dirijo a ellos, tanto a los de izquierdas como a los de derechas que no gustan claramente ni del PSOE ni del PP pero a ellos les votan: ¡os vais todos a la mierda!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Addenda&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Pido disculpas a mis excelsos lectores por los últimos abusos del idioma. No suele ser mi hábito, lo saben ustedes. Me ha pasado lo que a Valmont, pero pasado por el filtro español de Fernando Fernán Gómez, que no he podido evitarlo. En cualquier caso les hago una pregunta ¿se acuerdan ustedes de aquella época en la que los españoles teníamos que salir fuera de nuestras fronteras para saber cómo era de verdad el mundo? ¿Se acuerdan con qué momento histórico se correspondía? ¿Se acuerdan cuánto duró esa época en la que vivimos esclavizados a unos poderes fácticos dirigidos por la canalla? Acabo de llegar de pasar una temporada en Suiza y me he juntado con un sobrino que acaba de llegar de Londres. Nuestra conversación nos ha exigido un trago, que dirían los americanos. Y los hijos de mis amigos están dirigiendo sus pasos hacia el extranjero porque quieren ser tratados con decencia y dignidad. Spain is absolutly different. Por eso todas las semanas veo con ansiedad el programa &lt;em&gt;Españoles por el mundo&lt;/em&gt;, el programa más instructivo de la actualidad con diferencia. Y lo veo con una libreta de notas y un bolígrafo de cuatro colores. Ya digo: ¡a la mierda!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-2973390387827745719?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/2973390387827745719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=2973390387827745719' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2973390387827745719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2973390387827745719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/10/elecciones-iii-o-espana-de-mis-huevos.html' title='Elecciones III (o España de mis huevos)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-1649287068193698226</id><published>2011-10-26T19:38:00.002+02:00</published><updated>2011-10-26T19:50:15.817+02:00</updated><title type='text'>Elecciones II (o panfleto sobre los fractales)</title><content type='html'>Hemos estado gobernados por unos mendas que han estado años comiendo en estrellas michelín y cruzando la calle en Audi. Pero lo que resulta verdaderamente grave es que lo hicieran mientras demostraban su atroz incompetencia. Estamos siendo gobernados por unos mendas que no sólo muestran a diario su atroz incompetencia sino que, además, se permiten el lujo de mentirnos cada vez que abren la boca. Por alguna ¿extraña? razón los políticos españoles han considerado que pueden mentir a diario. Y todo porque, como decía en el penúltimo &lt;em&gt;post&lt;/em&gt;, les importamos una higa. Habrá quien vea en esta afirmación una simple y descarada bravuconada pero en realidad es exactamente ahí donde radica el &lt;em&gt;quid&lt;/em&gt; de la cuestión, no lo suficientemente señalado. Sólo bastó con que todos los políticos cayeran en la trampa mortal del relativismo hace ya unos cuantos años. Ese relativismo que implantó la Cultura de la Queja y que confirió al ciudadano un falso protagonismo que lo mantuvo entretenido. Así, mientras los ciudadanos disfrutaban de un proteccionismo que les des-responsabilizaba de todo se fue creando un sistema estrictamente individualista. O por decirlo en otros términos: se fue construyendo un mundo al que le sobraban los Grandes Relatos. A los gobernantes les vino muy bien porque usaron la desmitificación como símbolo de pureza y los ciudadanos la acogieron con alegría porque vieron en ella la posibilidad de obtener rédito de la des-responsabilización que se les ponía en bandeja (la des-responsabilización que les llevó a aceptar créditos para comprar cosas que no necesitaban). En España se acrecentó el problema debido a dos factores endógenos: un extraño cainitismo autóctono y una demostrada ineptitud de la clase política respecto a la gestión de ese cainitismo. En España la política se ha ido reduciendo en estos últimos años al ya conocido, y no por ello menos patético, “y tú más”. Y así fue como a la clase política española dejó de importarle el ciudadano de la calle, que por otra parte y a su vez dejó a esa clase política campar a sus anchas mientras hubiera pan y circo. La incompetencia (mezcla de pereza y dejación) se alió con la corrupción simpática (mezcla de maldad y pusilanimidad) y los ciudadanos hicieron la vista gorda hasta que no habiendo cesado el espectáculo (oé, oé, oé, oé y “yo por mi hija mato”) faltó el pan. Pero la suerte estaba echada y los políticos ya campaban a sus anchas ignorando al ciudadano y ensanchando sus bolsillos. Y así fue como el ciudadano llegó incluso a convertirse incluso en un estorbo para quien, a partir de entonces, sólo actuaría para labrar su propio futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los que a la política se dedican desde hace unos años saben, antes que nada, lo que a través de ella se puede conseguir. Por eso aman tanto las componendas; las que saben que se buscan y encuentran igual en el palco del Bernabéu que en un club de golf que en una cumbre que en una contrata; las que se negocian (con el proveedor o el promotor etc.) en un descampado o en un garaje o en una gasolinera. Pero dentro del Audi, un Audi con ventanillas ahumadas. Aman las componendas y se recrean en una frase que cumplen a rajatabla y a costa de lo que sea: “ande yo caliente ríase la gente”. Han conseguido convencerse de que deben mentirnos a diario para preservar un bien supremo; así, nos mienten porque han llegado a convencerse de que es un deber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero más allá de que pudiera existir algún político no corrupto en España lo que caracteriza a los políticos españoles, a todos, es que no saben absolutamente nada del ciudadano, no saben nada de la calle. Y eso, como decía en ese penúltimo &lt;em&gt;post&lt;/em&gt;, sólo puede ser un signo de maldad. No saben lo que vale un café en la calle porque son malas personas. No saben nada del ciudadano que tiene que coger el metro a las 6 de la mañana porque son malas personas. Sólo viven pendientes de sus bolsillos porque son malas personas. Y los políticos que no (sólo) viven pendientes de sus bolsillos pero no saben nada de quien se levanta a las 6 de la mañana para coger el metro son malas personas. Y nosotros, los ciudadanos, responsables de nuestras elecciones afectivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin ir más lejos en el pueblo donde habito, desde las anteriores Municipales y después de dos legislaturas gobernadas por el PP (uno de los partidos mayoritarios), gobierna el PSOE (uno de los dos partidos mayoritarios). Después de su salida del poder el PP ha decidido hacer pública una lista en la que aparecen los sueldos (abusivos, claro) del actual alcalde socialista, así como el de todos sus ayudantes y asesores. Viene de lejos el asunto: el PSOE hizo lo mismo cuando gobernó el otro. Por fin, todos juntos y en perfecta armonía, pronunciando el sofisticado grito de guerra “y tú más”. Pero lo que resulta más curioso en todo este embrollo “teledirigido” es que ¡ninguno de los aludidos demuestra que el espontáneo chivato esté mintiendo! Así, no deja de ser cierto que los políticos que nos gobiernan, TODOS, tanto los que gobiernan en micro como los que lo hacen en macro (en la España cainita), ganan una pasta gansa, nos mienten con desfachatez a diario y sólo dicen la verdad cuando destapan las vergüenzas de sus oponentes. Así, no deja de ser cierto que los políticos que nos gobiernan, tanto los que gobiernan en micro como los que lo hacen en macro, son gente sin escrúpulos. Gente votada por… NOSOTROS y que mantenemos NOSOTROS. Siento ser poco creativo en el final de este panfleto pero no se me ocurre otra solución que mandarlos a la mierda en las urnas, con un voto nulo. A todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-1649287068193698226?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/1649287068193698226/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=1649287068193698226' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/1649287068193698226'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/1649287068193698226'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/10/elecciones-ii-o-panfleto-sobre-los.html' title='Elecciones II (o panfleto sobre los fractales)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7032087126814562058</id><published>2011-10-22T09:06:00.002+02:00</published><updated>2011-10-22T09:08:42.628+02:00</updated><title type='text'>Cautivos del mal (o ¿estamos locos o qué)</title><content type='html'>Voy a hacerlo corto. Llevo pegado a la televisión desde ayer; he visto todos los programas televisivos matinales que me ha sido posible. La conclusión es que, excepto las asociaciones de víctimas, Rosa Díez (a la que por cierto se ningunea con descaro) y las llamadas cadenas televisivas de ultraderecha, no ha habido nadie que no se haya mostrado feliz y contento ante el anuncio de la banda armada. Mi sorpresa ante esa sonrisa unánime de periodistas y políticos es monumental. Y no tanto porque pueda ser más o menos escéptico respecto al comunicado, sino porque nadie ha parecido reparar en que el comunicado ha sido llevado a cabo por ¡ENCAPUCHADOS! Sólo, y con mucha tibieza, ha habido algún periodista que ha dado alguna importancia a un hecho que, bajo mi punto de vista, es tan crucial como significativo. Si la banda dice que YA SE HA ACABADO LA VIOLENCIA ¿por qué nos lo dicen con capucha? En definitiva: ha bastado que unos tipejos encapuchados digan (a 30 días de unas elecciones) lo que ya dijeron en otras ocasiones (salvando unas diferencias de matiz derivadas del uso de la corrección política), para que la gente los volviera a creer. Y, repito, no se trata tanto de que nos creamos o no su discurso, cuanto que ese discurso se encuentra dicho, de nuevo y una vez más, por unos ¡ENCAPUCHADOS! Imagine el lector que un pederasta asegurara en televisión haber abandonado su perversión con una revista de pornografía infantil en las manos. Imagine el lector, ahora, que los televisivos etarras, y al más puro estilo cinematográfico, se hubieran quitado la capucha después de leer el comunicado. ¿No habría sido distinto? ¿No habría sido esa una posibilidad que habría hecho palidecer de vergüenza la que nos han ofrecido? Y quien dice ENCAPUCHADOS dice con el trabuco entre las piernas, bien amarrado. Viva Rosa Díez. (Escrito a las 16 h. del 21 de octubre). (Y volver al &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; anterior)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7032087126814562058?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7032087126814562058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7032087126814562058' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7032087126814562058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7032087126814562058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/10/cautivos-del-mal-o-estamos-locos-o-que.html' title='Cautivos del mal (o ¿estamos locos o qué)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-8867763459110749911</id><published>2011-10-17T08:44:00.002+02:00</published><updated>2011-10-17T08:48:31.863+02:00</updated><title type='text'>Elecciones I</title><content type='html'>Hay quienes aún creen que los ricos son el principal problema del mundo. Pero los ricos, como sabe todo aquel que ha conocido a alguno, no son la caricatura que de ellos hacen el cine y la televisión. Yo, que sí he conocido a &lt;em&gt;algunos&lt;/em&gt;, puedo asegurar que &lt;em&gt;muchos&lt;/em&gt; tienen con el dinero un problema que señala una contradicción casi incomprensible pero real; esa contradicción que habitaba por ejemplo en Esteve Jobs y que se manifestaba en su forma austera de vivir. O por decirlo de otra forma, yo he conocido a ricos que evitaban tomarse café en la calle porque conocían perfectamente lo que en la calle costaba ese café. Y no estaban dispuestos a que su fortuna se les fuera en nimiedades cotidianas y desproporcionadamente caras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, si hubiera que buscar culpables al desaguisado económico que vive España no habría que buscarlos en aquellos que gestionan su propio capital como les da la gana, sino, más bien, en quienes gestionan el capital público. El problema, pues, no es el capital, como creen los beatos de la sostenibilidad voluntarista, sino el estar gobernados por unos políticos que no tienen la más remota idea de lo que vale un café en la calle. No saben lo que cuesta un café, pero al mismo tiempo son inflexibles a la hora de determinar lo que debe pagar un autónomo. Su desconocimiento de lo que le pasa al ciudadano de la calle es atroz, mostrenco, insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora, sin ir más lejos, corren como locos para intentar cerrar apresuradamente una herida que es propiamente española. Y lo hacen así, a toda prisa, porque creen que ese cierre les traerá beneficios; porque al desconocer lo que le pasa al ciudadano de la calle no se les ocurre otra cosa que tomarlo por tonto; porque creen que ese ciudadano tonto -y ahora hambriento- brincará de alegría cuando se anuncie el final de ETA. Y piensan así porque, en el fondo, de verdad, el ciudadano de la calle les importa una higa. En serio. No saben nada de él porque les importa una auténtica mierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parecería mentira si no fuera por lo cierto que es, pero respecto al problema del terrorismo en España los políticos demuestran tener la misma ignorancia (¿) que respecto al precio del café. Una ignorancia que o bien es sintomática de pereza o bien lo es de maldad. ¿Acaso los políticos que pretende el fin de la banda armada a costa de lo que sea no han pulsado nunca la calle? ¿Acaso no saben nada de lo que sucede en los barrios de vecinos, en las ikastolas, en los ayuntamientos, en las universidades vascas? ¿Acaso no han leído a Juaristi, a Aramburu, a González Sainz? ¿Acaso no han escuchado nunca a Savater, a Azúa, a Arteta? ¿Acaso no saben que es el miedo quien gobierna realmente en Euskadi? ¿Acaso no saben que el silencio es la humillante forma de vida que le queda a quien no tiene otra cosa sino miedo? ¿Acaso la declaración de intenciones de unos canallas puede ser suficiente para abanderar el éxito? Y aun cuando fueran ciertas las intenciones de su declaración, ¿bastaría con ello para considerar verdadero ese éxito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para contestar a estas y otras preguntas me remito las palabras de Aurelio Arteta. Son palabras que nacen de la reflexión profunda y no de lo que sería su exacto opuesto, la corrección política. Quizá por eso los políticos tengan oídos sordos para ellas, porque si algo define al político español del hoy es su absoluta hipocresía (respecto de lo dicho en público) en perfecta connivencia con su desprecio al ciudadano de la calle. De ahí que yo considere, de forma innegociable, su ignorancia como un signo de maldad. Sólo son algo creíbles los políticos que nada pueden conseguir realmente en las siguientes elecciones, pero dejarían de serlo cuando las oportunidades reales emergieran. Los que tienen seria posibilidades de ganarlas son todos unos necios ineptos, aunque sólo sea porque no saben lo que vale un café en la calle. No podemos permitirnos una clase política que no sabe cruzar una calle sin coche oficial. Y que habla siempre por boca de ganso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así Arteta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo que más temo del fin de ETA, cuando venga, es que triunfe la simplona y cómoda creencia de que sin atentados ya todo es admisible. Es decir, que lo único malo de todo este horror han sido los medios terroristas, pero no los fines nacionalistas. Que no se quiera entender que la renuncia a esos medios infames no vuelve por eso aceptables a sus presupuestos… […] Además de condenar el asesinato, habrá entonces que atreverse a juzgar la causa pública por la que se asesinó, porque no puede reemprenderse la convivencia sobre la misma creencia que la ha echado a perder”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo dice Sr. Arteta?&lt;br /&gt;Pues que “Lo que más temo del fin de ETA, cuando venga, es que triunfe la simplona y cómoda creencia de que sin atentados ya todo es admisible. Es decir, que lo único malo de todo este horror han sido los medios terroristas, pero no los fines nacionalistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Puedo esperar que, más pronto que tarde, ETA desaparezca, pero eso que a muchos les puede satisfacer a mí no me parece suficiente. Yo querría esperar que los asesinos y sus cómplices fueran capaces de reconocer su daño y pidieran perdón; que el mundo nacionalista sacara sus lecciones de tanto mal cometido y renunciara a sus falsos dogmas y pretensiones. Y, por eso mismo, que rectificasen sus políticas lingüísticas, educativas, culturales, etcétera. Me temo que lo contrario es lo más probable. Así las cosas, tal vez se logre algún día la paz, pero no será una paz justa. No vale restablecer la convivencia sin renegar de las premisas que han causado tantas víctimas?”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo dice Sr. Arteta?&lt;br /&gt;Eso, que “así las cosas, tal vez se logre algún día la paz, pero no será una paz justa. No vale restablecer la convivencia sin renegar de las premisas que han causado tantas víctimas?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-8867763459110749911?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/8867763459110749911/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=8867763459110749911' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8867763459110749911'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8867763459110749911'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/10/elecciones-i.html' title='Elecciones I'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4743065495562615582</id><published>2011-10-10T20:49:00.002+02:00</published><updated>2011-10-10T20:55:56.371+02:00</updated><title type='text'>La gestión del arte (como espectáculo)</title><content type='html'>Hace unos días &lt;em&gt;El Cultural&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; publicaba un extenso y bien informado artículo que firmaba Elena Vozmediano. Se llamaba “Museos bajo control. ¿Puede funcionar un centro de arte sin director?” Había tanta información y mostrada de forma tan exhaustiva que apenas le quedaba espacio a la periodista para dar su opinión, sólo al final lo hacía. Es más, en casos como este en los que se impone el suma y sigue descriptivo, la opinión siempre queda más o menos reflejada en la misma adenda. La descripción del panorama que nos queda en España respecto a los centros de arte y museos es absolutamente desoladora. De eso trata el artículo; de ver qué es lo queda de un centro expositivo cuando el dinero de las arcas públicas no llega ni para sanidad; de ver qué queda y quién lo gestiona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido, el texto apuesta por la enumeración de los centros de arte que están “descontrolados” y por mostrarnos acto seguido su lógica inoperatividad y su incompetencia; el desaguisado. Las tesis que mueven a la periodista en forma de desacuerdo son dos y las dos son para ella la causa de este desaguisado. Por una parte cree que los gestores de los museos deberían ser expertos (en arte, se entiende) y no políticos, y por otra que, en el modelo de financiación mixta (administración + capital privado) no deberían tener peso los responsables políticos de Cultura que forman parte del patronato. Así, para Vozmediano, los magnates que conforman el patronato son un mal menor al lado de lo que suponen los políticos en la necesaria toma de decisiones. Vozmediano quiere, en cualquier caso, más expertos en los patronatos y menos políticos y empresarios. Esto, como digo, ha sido dicho hace unos días, concretamente el 23 del mes pasado. Lo que en definitiva quiere la buena de Elena es que haya más expertos en la toma de decisiones de los centros de arte; lo que quiere es más autonomía en esa toma de decisiones y en la programación de los centros. Admite a los empresarios en la conformación de los patronatos, pero siempre y cuando no estén controlados por responsables políticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Mutatis Mutandi&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;. Hace ahora 9 años escribí un libro (que nunca fue publicado) que fue el resultado de una investigación acerca de la figura del experto en el arte. Estos son algunos párrafos del mismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[…] Así, y pasado ese primer momento de desconcierto que llega después de un cambio de paradigma, las Consejerías de Cultura fueron afianzándose como puntales desde donde todas las iniciativas partían. Y mientras las Consejerías de Cultura comprobaban lo fácil, barato y rentable que les salía comprar a los artistas más comprometidos (comprometidos con su tiempo), las más importantes galerías privadas se vieron obligadas a buscar nuevos clientes. Con el tiempo, y en un proceso digno de ser estudiado en monográfico, los mejores clientes de las pocas galerías que subsistieron acabaron siendo, precisamente, las Instituciones políticas así como las mejores macroempresas y multinacionales (que tan bien se llevan con los dirigentes políticos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[…] Se trata, pues, de vender y de vender lo más posible; de ahí que las mejores Galerías de Arte sean aquellas que más venden. Y que tengan los mejores clientes, tanto privados como institucionales. Porque las mejores Galerías de Arte son las que más prestigio y presencia tienen en el mercado internacional, es decir, las que más venden. Las mejores Galerías son las que más venden a los mismos Museos (públicos) y a los coleccionistas privados que compran para sus colecciones privadas, colecciones que se hacen, fundamentalmente, para estar a buenas con la Institución, Institución con la que convendrán interesantes apaños fiscales. Los patronatos de los museos tendrán de esta forma un fuerte e inevitable componente político por cuanto los presupuestos de compra parten del dinero de la Administración, y los coleccionstas privados tendrán un fuerte componente institucional debido al intercambio de favores comentado (desgravaciones, blanqueos, donaciones...). Por otra parte, muchos de los magnates que compran a las mejores galerías de arte forman parte del patronato que debe gestionar la compra de autores que se encuentran en su colección privada. […]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[…] Carece totalmente de sentido pretender que los dirigentes que gestionan el Arte Contemporáneo sean independientes, puesto que el Arte Contemporáneo existe debido, sólo, a quienes lo compran. Porque quienes lo compran son, ni más ni menos, que los dueños del Arte. Así, pensar que el verdadero entendido es el experto que aconseja y no el coleccionista que compra es uno de los insultos más graves que puede recibir quien verdaderamente insufla vida a la penosa existencia del Arte actual; y el coleccionista que compra ama profundamente, como hemos indicado, al político que le permite medrar. Pensar que el futuro del Arte debe estar fuera del alcance de las manos de sus propios dueños es una de las ingenuidades más grandes que puede pensar quien no sabe qué es el Arte. Pensar que los dueños del Arte no tienen derecho a velar por sus intereses cuando han sido ellos los que han respondido a la llamada de los expertos y de los desamparados artistas es una de las ingratitudes más insultantes que pueden recibir los que apoyaron la causa... invirtiendo. Sólo mientras haya compradores habrá Arte Contemporáneo. Y quien dice compradores dice gente que ponga dinero para promover ese Arte. Les guste o no a esos románticos gacetilleros que quieren imponer una determinada forma de gestión cultural sin haberse mojado siquiera los tobillos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[…] La cuestión de fondo es que todo Museo tiene unas responsabilidades, por lo que es importante la figura del gestor de Museo. De ahí que ante cualquier crisis desatada se acabe cuestionando la figura del gestor. Sobre todo cuando la gestión es llevada a cabo por gente de negocios en vez de por expertos. Como si el Arte no fuera un negocio; como si el Arte no dejara de existir si no fuera, antes que otra cosa, puro negocio; negocio para los artistas, negocio para los galeristas, negocio para los comisarios; negocio para los coleccionistas (ya sean traficantes de armas o de droga, ya sean banqueros, ya sean petroleros, etc.); negocio para las agencias de publicidad, negocio para la Administración; negocio para el Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[…] La pregunta ahora podría ser: ¿cómo puede exigirse independencia en la toma de decisiones cuando la imposibilidad de esa independencia ha sido provocada por parte de quien ahora la exige? O dicho de forma más directa, ¿cómo se le puede pedir al Estado o a Coca-Cola que no intervengan en las decisiones del Museo si ese Museo es lo que es gracias al Estado y a Coca-Cola?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Da capo&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Y aún hay quien cree que el arte y los artistas se encuentran en la brecha de un sentir (y un actuar) progresista, cuando en realidad el mundo del Arte se trata del “lugar” donde se encuentra concentrado uno de los índices más altos de conservadurismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4743065495562615582?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4743065495562615582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4743065495562615582' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4743065495562615582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4743065495562615582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/10/la-gestion-del-arte-como-espectaculo.html' title='La gestión del arte (como espectáculo)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7114111133154380031</id><published>2011-10-06T12:14:00.002+02:00</published><updated>2011-10-06T12:20:25.254+02:00</updated><title type='text'>Lugares que no son nada (e inmersión lingüística)</title><content type='html'>Hace calor, así que decido ir a la estación y esperar tranquilamente a que salga el tren. Cualquier cosa es mejor que pasear por las calles con este calor pegajoso. Al taxi le cuesta encontrar un hueco para estacionar mientras el contador no cesa de moverse, sin ruido, a lo digital. Entro en el recinto y no siento ningún especial cambio de temperatura. Me extraño y me digo a mí mismo que debe deberse al excesivo calor de la intemperie, así que acelero el paso con el fin de encontrar la zona libre de influencias externas. No llega. Deambulo buscando un poco de fresco: empresa inútil. Bueno… parece que aquí en esta esquina… corre un… No, ha sido mi ansiedad la que me ha despistado. La estación está, efectivamente, recalentada. Como no voy cargado con bultos decido insistir en la búsqueda de un respiro. Debe haber algún sitio fresco en algún lugar de esta inmensa estación repleta de gente que se encuentra a la espera de su tren, me digo a mí mismo, a quién si no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Giro por un lado, salgo por el otro, me desvío unos metro por aquí, rectifico mis pasos hacia allá, rodeo la cafetería que está abierta en el mismo interior de la estación, me introduzco unos metros en ella… pero nada; nada de nada: un infierno en toda regla. Y la estación a reventar de gente que espera la salida de su tren. Los guiris tumbados en los bancos, las señoras abanicándose, los playeros con su sombrilla al hombro, los precavidos erguidos ante los paneles indicativos, las madres apaciguando la inquietud de los niños y los adolescentes en el suelo. Nadie (yo incluido, cosas de las apariencias) parece sufrir las inclemencias de un calor que es muy parecido al del exterior pero que es en realidad más insano, más recalcitrado. Más humillante, en definitiva. Y para rematar, cada dos minutos alguien habla a través de una megafonía que obliga a todos los viajeros a permanecer atento a las pantallas indicadoras. ¿Pero es que nadie se percata de lo extremo de esta anormal situación?, me pregunto a mí mismo que deambulo como si nada pasara. Quizá, me digo a mí mismo, sea yo el único que siente (y no manifiesta) este agobio asfixiante de entre estos miles de viajeros. Si bien pensado no sé nada de lo que piensan las aposentadas señoras que se abanican incansablemente, nada de lo que piensan los sonrosados guiris somnolientos, nada de lo que piensan los inmortales adolescentes que al menos tienen el culo frío. Sólo sé que me resulta extremadamente inaudita esta insalubridad. Sólo sé que miro al rededor y no sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anuncian el andén de mi tren a media hora de la partida. Hacia allí que voy, todo sea por cambiar de aires, me digo a mí mismo. Hay que hacer una cola de cerca de 50 metros. Vale, me sigo diciendo, todo sea por cambiar de aires; tengo que salir de este enorme espacio insano. Hago pues una cola en la que hay mucha gente con bolsas colgadas del cuello y transportando unas maletas “jumbo” que arrastran dificultosamente. Nadie se queja. Pasamos por un control y se nos redirige hacia abajo, hacia los andenes. Bajamos en fila india. Mansos y con las maletas “jumbo” golpeando todos y cada uno de los escalones. Se trata de un descenso al verdadero infierno. La temperatura debe haber subido al menos 10 grados más. El calor es ya casi de sauna. Pero nadie se queja, como mucho se abanican. Un sótano inmundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez llegado abajo pienso que pagaría casi lo que me pidieran por volver a la superficie, al pringoso calor del purgatorio. Pero es imposible, el trayecto es irreversible. El tren no se encuentra aún situado en la vía y una azafata nos indica hacia dónde debemos dirigirnos para aproximarnos al vagón que nos corresponderá. Y para desde allí seguir esperando, a más de 45 grados. Nos reparte por un andén estrecho que se encuentra ocupado casi en su totalidad por la misma escalera de escalones de hormigón. Así, el andén se reduce a poco más de un metro por el lateral, ese andén por el que debemos ir pasando decenas de viajeros con el fin de llegar al punto donde nos ha enviado la amable azafata. Hay ya gente esperando en ese tramo, por lo que hay que pasar rozando el abismo de la vía, y muchos lo tienen que hacer con sus maletas “jumbo”. El aire se encuentra intoxicado por los gases que desprenden las máquinas de docenas de trenes que pasan por los andenes vecinos y el ruido que producen es ensordecedor. Nos espera a todos media interminable hora en el infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un hermoso texto (publicado en &lt;em&gt;Revista de Occidente&lt;/em&gt;) Julio Baquero Cruz elabora una pequeña y curiosa taxonomía de la topología vital y llega a la conclusión de que “hay lugares que lo son todo, lugares que son algo y lugares que no son nada”. En los primeros puede alcanzarse la plenitud sin esfuerzo alguno porque es el propio lugar quien la alcanza a través de nosotros; los segundos no son –según Baquero- completamente inhóspitos y por ello toca hacer un esfuerzo para estar a gusto en ellos; en los terceros, es decir, en los lugares que no son nada, estamos abandonados a nuestros propios recursos y la plenitud es una quimera. Quien la ha llevado la entiende: aunque parezca mentira la estación Sants de Barcelona es un perfecto lugar que no es nada. Seguramente, me digo a mí mismo, debe deberse a que a nadie parece importarle. Y también, digo yo, a unos políticos que se encuentran inmersos en su propia gramática; en su propia sopa de letras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Post Scriptum&lt;/em&gt;. Me he tomado la molestia de preguntar a algún conocido de Barcelona por el estado de las cosas en lo que respecta a la estación de ferrocarriles de su ciudad. Más que nada por si el relato de mi experiencia no hubiera sido, después de todo, más que el producto de una visión excesivamente subjetiva o coyuntural. Sólo decir que su respuesta verbal ha dejado mi narración en un cuento de hadas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7114111133154380031?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7114111133154380031/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7114111133154380031' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7114111133154380031'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7114111133154380031'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/10/lugares-que-no-son-nada-e-inmersion.html' title='Lugares que no son nada (e inmersión lingüística)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7446446941756103201</id><published>2011-09-19T20:55:00.003+02:00</published><updated>2011-09-19T20:59:38.067+02:00</updated><title type='text'>Olor a muerte</title><content type='html'>Podría empezar este &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; diciendo que me he pasado toda la noche soñando con mi padre. Hablaba con él como si aún existiera. La conversación era agria y su actitud respondía a la que fue su actitud en vida. Una conversación que no tenía visos de llegar a ningún sitio. Su mirada decía lo contrario de lo que expresaban sus palabras. Una mirada triste que me desasosegaba hasta el punto de que mi cuerpo ha necesitado despertarse dos veces. De hecho, cada vez que me he despertado me he levantado con la esperanza de perder el sueño y de poder intercambiarlo por otro menos destructivo. Pero nada, mi padre venía a mí una y otra vez con esa mirada mezcla de solicitud y tristeza, la tristeza con la que me miró en su último suspiro. Cuando esto escribo ya no hay recuerdo de detalle alguno de la ensoñación, pero aún siento la presencia angustiante de su mirada amarilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pude haber comenzado este &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; diciendo que, como siempre, me he levantado a las seis de la mañana para ir a desayunar al bar donde lo hago todos los días. Un bar pintoresco al que jamás entraría de encontrármelo en una ciudad desconocida; un bar situado en una zona donde no hay otro; un bar en el que el aún hay una letrina en vez de un banco; un bar en donde no aparecemos más de 5 personas entre las seis y media y las nueve, hora en la que lo abandono; un bar, en donde, hasta hace poco, había un individuo que siempre se encontraba apostado en la misma esquina y sobre la misma banqueta. Hasta hace poco: hasta que, de repente, se murió el individuo. Así, de un día para otro. Como lo hizo mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubiera comenzado como hubiera comenzado este &lt;em&gt;post&lt;/em&gt;, el caso que estaba yo hoy en el bar de buena mañana, como todos los días. Con un libro y un lápiz, como siempre. Leyendo esta vez acerca de la diferencia entre ilusión e ilusionismo. En la mesa del fondo, lejos de la entrada por la que entra el panadero todos los días a las siete y media. Con el café descafeinado que el médico me permite tomar. Allí estaba yo esta mañana, como todas las mañanas del mundo. Y como aún no es invierno, junto a la ventana. Pues bien, ha bastado un “descuido” para que, por esa ventana que me refresca a diario el cogote, entrara el olor de la colonia que usaba mi padre. Ha entrado justo en el momento en el que intentaba comprender la diferencia entre lo que es universal y lo que es una práctica cultural. El olor que ha entrado con violencia ha inundado el bar anulando a todas las tortillas y a todo el embutido. Tal era su potencia. Ha entrado a saco y se ha incrustado en mi cuerpo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7446446941756103201?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7446446941756103201/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7446446941756103201' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7446446941756103201'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7446446941756103201'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/09/olor-muerte.html' title='Olor a muerte'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-6890965757346744143</id><published>2011-09-12T19:55:00.002+02:00</published><updated>2011-09-12T20:06:07.554+02:00</updated><title type='text'>Rojo casi absoluto</title><content type='html'>Estamos en el umbral que separa la inmovilidad del movimiento. Un temblor sutil, ligero, imperceptible con un poder tremendo sobre los pliegues que titubean hacia el origen del mundo (imagen). Pliegues rojos que conducen a un abismo involuntario pero cargado de deseo. Un umbral en penumbra; o un umbral cuya luz se pierde en el infinito que es origen. Entre la inmovilidad y el movimiento, la luz oscura. Movimiento browniano de un rojo dolorosamente feliz. Imagen fotográfica que ha captado el instante decisivo: una pausa no inmóvil donde habita el rojo inevitable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque cuando uno mira, no puede dejar de mirar con lo ya visto. Aunque no todo lo visto haya tenido que ser necesariamente mirado. También se mira con la imaginación que emerge de las palabras. Así: imágenes de la imaginación que emergen en la contemplación estética y se contrastan con las imágenes físicas de unas telas rojas que titubean entra la luz y la oscuridad. Yo miro las fotografías de Marusela Granell a través de los versos de Leopardi: “Mas sentado y mirando, infinitos//espacios más allá de él, y sobrehumanos// silencios, y quietud profundísima// en el pensamiento me finjo, en que casi// se espanta el corazón”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las telas rojas de Marusela son de un rojo casi absoluto; un rojo a través del cual “casi se espanta el corazón”. Rojos envolventes que invitan al conocimiento imposible. Imposible en la medida en la que sólo muestran el trayecto del retorno. “Silencios y quietud profundísima” que dan forma a lo informe y señalan el umbral donde “casi se espanta el corazón” (imagen). “Sentado y mirando” veo los espacios infinitos que nos aguardan detrás de los rojos casi absolutos que confluyen en las escalera invertida del deseo (imagen). “Espacios infinitos” que se encuentran más allá de mí; espacios “sobrehumanos” que conducen allá donde la imaginación no alcanza; espacios que por ser infinitos generan una suspensión que casi "espanta el corazón". Casi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estas imágenes rojas de tamaño real creadas por Marusela Granell son imágenes cargadas de tiempo suspendido. Su sentido se encuentra por tanto en una detención del tiempo en que la pausa no es exactamente inmóvil porque se encuentra cargada de energía. Es el extrañamiento de esa zozobra la que produce el sentido. La zozobra de esa pausa que se encuentra en el principio de un movimiento no comenzado: el temblor del rojo casi absoluto. Un temblor inquieto de “quietud profundísima” (imagen).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota. Este texto ha sido escrito para la revista Métode y hace referencia a las enormes fotografías de Marusela Granell que pueden verse en: &lt;a href="http://www.ciclorama-espacio.es/"&gt;www.ciclorama-espacio.es&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-6890965757346744143?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/6890965757346744143/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=6890965757346744143' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6890965757346744143'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6890965757346744143'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/09/rojo-casi-absoluto.html' title='Rojo casi absoluto'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-200102357159744432</id><published>2011-09-03T11:36:00.002+02:00</published><updated>2011-09-03T11:46:16.510+02:00</updated><title type='text'>Soy un maldito reaccionario</title><content type='html'>¡Dicen de los prejuicios! Yo los tengo, si es que lo son. Y a veces me gusta ponerlos a prueba, lo sean o no. Casi siempre se reivindican, pero también a veces se escapan por la misma puerta por la que entraron, con independencia de que lo hubieran o no sido. De todas formas a cualquier cosa se le llama prejuicio hoy en día. Hay quien cree que no gustar de algo (o despreciarlo) es siempre el signo de un prejuicio. Como si no gustar de algo tuviera que ser necesariamente el producto de una información mal asimilada. Como si no gustar de la coliflor, por ejemplo, fuera necesariamente producto de alguna incoherencia, como si fuera necesaria la coherencia; o mejor: como si fuera posible la coherencia. Como si fuera necesario gustar de la coliflor para acabar con todos los prejuicios del mundo. Y quien dice la coliflor dice Erc Rohmer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿qué es un prejuicio? ¿Qué necesita un juicio como “no me gustan el cordero”, o uno como “no me gustan los cuadros de Rothko”, para dejar de ser un simple juicio y poder convertirse en prejuicio? ¿Es el hecho de no poder acceder a sus causas, de no saber expresarlas? En absoluto: no me gusta el cordero y punto. ¿Es por tanto conocer las causas lo que nos libraría del prejuicio? En absoluto: sé por qué no me gusta Rothko y sin embargo mi gusto persiste en disgustar de él. ¿Son prejuicios, entonces? No. Pero no me importaría que lo fueran. O mejor, no me importaría que a las afirmaciones que representan la expresión de mi gusto se les llamara prejuicios. Pero a condición de que hicieran referencia a todas mis afirmaciones. Y a las de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien: seguro que es una cuestión de temperamento pero nunca me ha gustado el pensamiento aforístico ni la frase ingeniosa; nunca me han gustado las síntesis de expresiones que aún carecen de desarrollo. Odio la gente que dice, por ejemplo, &lt;em&gt;la historia es la secreción del universo&lt;/em&gt; y después no sabe qué más decir al respecto. Es decir, odio a los iluminados que se expresan en corto, en poético. Quizá, pienso yo, porque quienes así se expresan lo fundamenta todo en su desproporcionada egolatría. No hay pensamiento sin desarrollo y a mí me interesa más el desarrollo que la idea misma. Es en el desarrollo del argumento, en el razonamiento, donde yo encuentro el placer intelectual. Entiendo la metáfora en el razonamiento, pero me suele desagradar en el aforismo y en la frase ingeniosa. Y aveces hasta en la poesía. Me cuesta mucho gustar de lo breve, pero lo desprecio si además es pretencioso. Yo sería de los que diría que &lt;em&gt;lo bueno si breve dos veces breve&lt;/em&gt;. En definitiva, me produce rechazo el narcisismo de las creaciones que se aprietan (o incluso se estilizan o depuran) para mostrar el ego del creador. Respecto a la expresión literaria la columna de opinión sería lo mínimo a lo que yo podría otorgar dignidad. Lo demás, juegos florales: espectáculo en feria de vanidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo vine a cuenta de mi primera experiencia en una red social. Ayer quedé con mi amigo Salva para que me introdujera en “las formas” de la red que a él le gustaba. Así, toda una tarde conociendo el Twitter, del que nada sabía. Yo me confronté a esta forma de comunicación, claro, con los prejuicios de quien la despreciaba sin conocerla de verdad. ¿Hay que hacer puenting para poder tener una idea cabal de lo que supone hacer puenting? Pues no sé si cabal, pero yo tenía una idea de lo que podía ser twittear. Nunca he sido de los que ha visto al maligno en la historia de la tecnología, pero después de ver lo que es el Twitter me estoy convirtiendo en apóstata de mí mismo y comienzo a creer que verdaderamente sí está Satanás detrás de los actuales inventos tecnológicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Twitter es la expresión en corto por antonomasia. Todos tienen que ser ingeniosos para poder ser eficaces. Arrobas y links por todas partes. Veloces: reactivos. Comunicación retórica con abreviaciones adolescentes. Síntesis enloquecida que, en el mejor de los casos, remite al análisis a través del hipervínculo. Quien se va al hipervínculo se sale de la partida, se le pasa el turno, pierde reactividad y está fuera de juego. La eficacia se encuentra en la inmediatez y, efectivamente, la inmediatez es la fundamental regla del juego. Condensación de caracteres: fluidez comunicativa. Mi prejuicio consistía en rechazar este tipo de forma de comunicación. Mi juicio consiste en rechazar este tipo de forma de comunicación. No por no ser de otra forma, sino por ser de la forma en la que es. No por considerar que sólo en el análisis se encuentran las verdades (inciertas) sino por considerar que las síntesis reactivas son la manifestación del perfecto infantilismo. E incluso, paradójicamente, del perfecto inmovilismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Deja por ello de parecerme interesante el Twitter? En absoluto, al revés, soy en eso tan posmoderno que la categoría de &lt;em&gt;lo interesante&lt;/em&gt; es la categoría que rige mi ser. De hecho, el grupo de “amigos” en red con los que se comunica mi amigo Salva me parece de lo más interesante. Y sus interlocuciones curiosas. Y por supuesto respetables. Pero no por ello dejo de pensar que se trata de una forma de comunicación de la que verdaderamente se nutren, sólo, los poderosos. Los demás son comparsas, desocupados, analfabetos, buenas personas, listos, estudiantes… Se trata de algo personal: de la misma forma en la que me interesa conocer la existencia del medio no me interesa mi participación en él. Así, un juicio que podría responder a ambas posiciones podría ser: Twitter me parece una porquería. La existencia del medio y su éxito me dice mucho de la actual condición humana; mi participación en el medio me parecería una absoluta pérdida de tiempo. Por cierto, también me dice mi amigo Salva que mis &lt;em&gt;posts&lt;/em&gt; son demasiado largos y yo sin embargo creo que son demasiado cortos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-200102357159744432?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/200102357159744432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=200102357159744432' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/200102357159744432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/200102357159744432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/09/soy-un-maldito-reaccionario.html' title='Soy un maldito reaccionario'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-2383449882745333</id><published>2011-08-22T22:52:00.002+02:00</published><updated>2011-08-22T22:58:14.894+02:00</updated><title type='text'>España...</title><content type='html'>Sigo sin recordar el tema que me ocupa tantas horas al día (ver antepenúltimo &lt;em&gt;post&lt;/em&gt;), pero sigo rodeado de los mismos libros y de unos pocos más. Mi mesa es un &lt;em&gt;skyline &lt;/em&gt;de panorama cambiante. Todos ellos se refieren de manera más o menos directa a cuestiones estéticas. La mayoría son nuevos, pero otros fueron ya subrayados hace tiempo. Se trata de un tema que, como ya he contado en otras ocasiones, ocupa una buena parte de mi biblioteca. Y de mi cabeza magnetizada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer párrafo del libro de Jean-Marie Schaeffer &lt;em&gt;Adiós a la estética &lt;/em&gt;leo lo siguiente: “A pesar de las apariencias, el título de este ensayo no debe leerse como una declaración personal. Simplemente traduce, admito que de manera algo adornada, mi diagnóstico respecto a la renovación de la reflexión estética a la que habríamos asistido en Francia durante el último decenio. […] los debates han encontrado –al menos de momento- un eco público más allá de la esfera de la filosofía profesional…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría no dársele la importancia que verdaderamente tiene. Y quizá no suela dársele debido a una significativa costumbre aquí adquirida. Pero, bien miradas, las cosas cambian (como casi siempre). Por eso me escandalizan frases tan aparentemente inocuas como “…la renovación de la reflexión estética a la que habríamos asistido en Francia durante el último decenio.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Renovación?, ¿reflexión estética?, ¿último decenio?, y la más importante ¿dónde se ha dado esa reflexión que ha provocado una renovación tan importante en la estética? Respuesta: en Francia. O dicho de otra forma: en España NO, por supuesto. ¿Qué ha pasado pues en España respecto a esa importante renovación estética en el pensamiento; dónde se ha producido el "debate"? Respuesta a la primera: estéticamente hablando NADA. Respuesta a la segunda: ¿qué debate?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, en efecto, sólo nos queda leer lo que dicen, entre otros, los franceses. ¿Qué ha pasado entonces en España respecto a un pensamiento estético que pudiera codearse con el pensamiento allende nuestras fronteras, ya sea con el continental ya sea con el analítico? Respuesta: ¿España, pensamiento qué? En su libro Schaeffer cita a algunos autores con los que discute o con los que acuerda. ¿Alguno español? Respuesta: usted mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambio de libro, ahora es &lt;em&gt;Antropología de la imagen&lt;/em&gt; de Hans Belting, que tiene 17 páginas de relación bibliográfica. ¿Cuántos autores españoles le han servido al bueno de Hans para elaborar su interesante tesis antropológica? En efecto: ninguno. Cojo ahora &lt;em&gt;Teoría de la imagen&lt;/em&gt; de W.J.T. Mitchell, a quien podría considerarse el teórico más influyente del panorama actual, ¿algo quizá de España, una propina aunque sea? Respuesta: NO, NADA y se trata, posiblemente de alguien que se ha leído casi todo. Cojo ahora tres de golpe, &lt;em&gt;Paisajes sublimes&lt;/em&gt; de Remo Bodei (con 23 págs. de citas y notas bibliográficas), &lt;em&gt;Lo grotesto&lt;/em&gt; de Wolfang Kayser (con 25 págs. de referencias bibliográficas usadas para realizar su estudio) y &lt;em&gt;Lo fantástico&lt;/em&gt; de Remo Cesarini (con 14 págs. dedicadas a la bibliografía). Total: 79 páginas repletas de referencias bibliográficas escritas en letra pequeña. Pregunta, ¿algún español? Respuesta suavizada: hmmm... NO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último acudo a un libro que podría sacarme de la obnubilación que sufro, pues se trata de un libro que analiza, como su mismo título indica, &lt;em&gt;La querella del arte contemporáneo&lt;/em&gt;, así en general. En él, en efecto, se analizan las variadas posiciones que ciertos pensadores han ido tomando en referencia a las formas de entender el arte y la estética hacia finales del XX. Los nombres importantes que salen a relucir son, evidentemente, no españoles. He acudido a mi biblioteca para consultar las bibliografías de todos esos autores, unos más antiguos y otro más actuales (Clement Greenberg, Nelson Goodman, Yves Michaud y Rene Clair, entre otros muchos). Pero también salen en el libro nombres menos importantes, pero igualmente traducidos al español; los consulto. ¿Y qué?, ¿algo?, se preguntará más de uno. Respuesta: NO SOMOS NADIE, queridos. Como NADIE somos en el mismo arte contemporáneo, cuyo mercado español representa un miserable 0’6% del mercado mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo caso ¿a quién cabría achacar este desaguisado que demuestra el cero absoluto? Respuesta: ¿Qué tipo de conocimiento es impartido en las Universidades de este país? ¿Qué tipo de conocimiento adquieren los alumnos? ¿Quién les otorga los “cum laude” a los alumnos cuando se les considera legítimos investigadores? ¿Qué clase de tesis se les exige? ¿O se trata después de todo de una cuestión de editoriales? ¿No será que las editoriales no publican las únicas cosas que valdrían la pena debido precisamente a que en ellas existe investigación y tesis, esto es, riesgo? Respuesta: España de mis huevos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-2383449882745333?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/2383449882745333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=2383449882745333' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2383449882745333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2383449882745333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/08/espana_22.html' title='España...'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4850248540625444053</id><published>2011-08-12T21:37:00.002+02:00</published><updated>2011-08-12T21:42:05.518+02:00</updated><title type='text'>Histeria, esquizofrenia y blackberrys</title><content type='html'>Lo podemos ver a diario y en TODAS las cadenas de televisión. No hay cadena que no cuente con su particular programa de reportaje callejero, y no hay reportaje que evite el estilo que al parecer demanda el público del presente: un periodista sin rostro que con una cámara al hombro se dirige a los personajes que persigue y filma. Y todos encantados de ser filmados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo podemos ver a diario y en TODAS las cadenas de televisión. Miles de jóvenes enloquecidos en lo que podríamos denominar vida nocturna. Todos los jóvenes están deseando que lleguen los fines de semana o las mismas vacaciones para enloquecer rodeados de sudor, alcohol, drogas y mucho sexo. Todos los días en cualquier cadena podemos comprobar la cantidad de jóvenes que disfrutan la noche disipándose a base de música ensordecedora y arrítmica y a base de pastillas y alcohol. Pones la televisión y ahí está uno con la corbata atada a la frente y gritando “Marcha a tooooope” con cientos de personas detrás de él yendo a la suya, que es la de todos. Cambias de canal y ahí está el otro enseñando el cubata a la cámara y gritando “mola mogollón, esto es la hostia”, mientras su amigo le coge por el hombro y le saca la lengua a la cámara. Y cambias de canal y ahí está ella, enseñando las bragas y expresando con claridad su sentir, “yeh, yehhhhhhhh”. Cambias de canal y aparece un chico formal que desde su puesto de trabajo comenta su ritmo de vida. Nos enteramos que detrás de esa formalidad se encuentra su pasión, la “marcha” de los fines de semana. La cámara le sigue durante el fin de semana, pero sólo puede mostrar lo que puede verse, que es sólo la punta del iceberg. Desenfreno. EL chaval ha perdido su humanidad desde el viernes por la noche y ahora parece un cavernícola; grita groserías, bebe dirigiéndose a sus padres con un saludo cínico y se sube a bailar encima de un coche que tiene al lado. Una de las chicas que le acompaña no tiene reparos en soltar un par de intimidades en absoluto estado ebrio. Cambias de canal y aparecen una docena de chicas con las tetas operadas bailando en el trampolín de una piscina y cambias de canal y te encuentras las confesiones de una pandilla de chavales que han ido a veranear a Benidorm y se encuentran en un club en el que trabajan dos mujeres (madre e hija) que tienen un espectáculo que consiste en meterse cosas por el coño. Cambias de canal y aparece un reportaje de una fiesta gay que se celebra cerca de Barcelona y dura una semana. Música continua, alcohol, espectáculos y una piscina en la que caben 5.000 personas chapuzando. Diran, son cosa de la televisión, que ya se sabe. Y yo diré, sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;TODOS esos jóvenes no parecen necesitar gran cosa. Sólo quieren divertirse. Y por eso TODOS aparecen eufóricos ante las cámaras. TODOS están muy contentos y, sobre todo, TODOS tiene su blackberry en el bolsillo, aunque las cámaras sean incapaces de captarlo. TODOS, ya sea del 54 % de los jóvenes que trabaja o ya sea del 46 % que está en el paro. TODOS. De lo único que no hay duda es que TODOS esos miles de jóvenes que salen de marcha nocturna tienen su blackberry en el bolsillo. “Es es lo que hay”, que dirían ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los vimos en todas las cadenas de televisión hace unos meses; en la periferia de París incendiando coches, ahora los vemos en varios lugares de Inglaterra incendiando casas y saqueando negocios, según ellos porque les falta para comer. Pero TODOS con el móvil en el bolsillo, incluso los menores de edad. “Es es lo que hay”, que dirían ellos.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4850248540625444053?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4850248540625444053/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4850248540625444053' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4850248540625444053'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4850248540625444053'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/08/histeria-esquizofrenia-y-blackberrys.html' title='Histeria, esquizofrenia y blackberrys'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-444510784583550736</id><published>2011-08-08T14:36:00.002+02:00</published><updated>2011-08-08T14:49:08.243+02:00</updated><title type='text'>Libros</title><content type='html'>La razón por la que estoy publicando pocos &lt;em&gt;posts&lt;/em&gt; no se encuentra ni mucho menos en las vacaciones. Más bien diría que precisamente por estar de vacaciones estoy dedicándole TODO el tiempo a la lectura y la escritura. Y quien me conoce sabrá que cuando hablo de lectura hablo de ensayos, no de ficción. Por no mentir, y por circunstancias ajenas a mi voluntad -en serio-, he leído una novelita simpática que me ha entretenido dos días. Dos. Pero me he recuperado rápido, he superado el trance y vuelvo a estar en lo único que vale la pena en estos tiempos de verbena psicótica y ensalivada: el pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando digo TODO es TODO. Porque no tengo hijos, ni plantas ni ridículos gatitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace dos meses me encuentro escribiendo sobre un tema del que ahora no logro acordarme pero que me ocupa cerca de 10 horas al día. No me atrevo a preguntarme de qué me sirve el escribir porque si lo hiciera dejaría de hacerlo, precisamente porque no tiene mucho sentido cuando, por una cuestión de moda (más que de bancos), andamos inmersos en unos tiempos de verbena psicótica y ensalivada. Con tangas, abdominales, cocaína y televisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que, debido al texto que me encuentro escribiendo, estoy ahora rodeado de libros. Sólo en mi mesa de trabajo hay exactamente 14. Y excepto los tres que pertenecen a la misma colección podría decirse que son todos muy distintos entre sí. Parece mentira la cantidad de posibilidades que existen a la hora de diseñar un libro (al igual que las gafas, a las que dediqué dos años en lo que respecta al diseño). Los formatos, las tapas, las portadas, las tipografías, los papeles, las cajas del texto. Con los libros pasa lo que con cualquier otra cosa. Si todos los diseñadores de sofás tuvieran buen gusto sólo habría un tipo de sofá. Porque lo que no puedo creer es que el libro de Akal que tengo ahora entre mis manos pueda gustar a alguien. Ni el de Amorrortu, ni el de Barataria, y cada uno por motivos distintos. Se trata de libros que adolecen de algún mal que los hace impracticables. Sí, impracticables.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El de Amorrortu tiene un formato pequeño y su encuadernación te exige acrobacias manuales. Podría esta editorial aprender de otro libro que también se encuentra en mi mesa, un libro de una editorial con experiencia en libros pequeños, de bolsillo o no: Alianza. Cómodo y barato debido a las pocas pretensiones que ostenta. Los tres que pertenecen a la misma editorial, La balsa de la Medusa, son perfectos por lo que respecta a la adecuación del contenido y la forma, así como a la caja de los textos, el color del papel y el tamaño de la letra, pero fallan en el diseño de las portadas. El de la editorial Comunicación social es un libro que se encuentra, cómo no, acorde con el tipo de libros de V.V.A.A.: feo, con portada circense, letra demasiado pequeña y notas escritas en un tamaño no apto para gente astigmática y despistada. El de Arola Editores adolece de lo mismo, pero en más blanco, o sea, en peor; y con fotos de los autores en páginas impares y grises, un horror. El de Paidós es correcto como un señorito de ciudad; con la tapa demasiado acharolada. El de Barataria es como un bocadilo de mortadela y por eso el texto no cabe en la página. El de Akal contiene dos de los defectos que combinados hacen de la lectura un sacrificio casi innecesario: el papel blanco y satinado con una tinta negra que parece no haber secado. La lectura en estas circunstancias resulta tan incómoda que conviene investigar por toda la casa para averiguar cuál es el lugar en el que la incidencia de la luz no exige tener que estar moviendo el cuello todo el rato como una gallina. El de Katz es sobrio, como a mí me gustan los libros, sin foto en la portada, buen formato, buen papel y con la justa importancia dada a las ilustraciones (en pequeño y en mono-tono). Y por último el de Siruela, libro que sólo puede (y debe) leerse con monóculo, una maravilla de artefacto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-444510784583550736?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/444510784583550736/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=444510784583550736' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/444510784583550736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/444510784583550736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/08/libros.html' title='Libros'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-5358749813157445105</id><published>2011-08-03T12:46:00.002+02:00</published><updated>2011-08-03T12:58:39.805+02:00</updated><title type='text'>Censura</title><content type='html'>La corrección política ha vuelto a dar muestras de su tremendo poder mostrenco. Y después del revuelo organizado, como es habitual, nada de nada. Es precisamente por eso, porque &lt;em&gt;nunca pasa nada&lt;/em&gt;, por lo que la censura actúa siempre a sus anchas. Ya lo comenté en el primer &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; de la nueva época de este &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt;, la censura es una forma propia de las sociedades corroídas por la corrección política. Y por ello mismo les resulta imposible escapar de ella a quienes se han servido de ella para medrar.La corrección política no es más que un mecanismo perverso que consiste en ofrecer individualismo para después exigir solidaridad. En este sentido actúa como la mafia, dar primero y no exigir nada a cambio… hasta el momento de la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, el término corrección política ha sufrido una suerte de inflación que ha permitido rebajar su maléfico poder (lo cual forma parte de su estrategia de expansión). Todo el mundo habla de corrección política confiriéndole el significado variopinto que le interesa y lo que resulta más curioso, desentendiéndose siempre de su implicación ante él. Sobre todo, y fundamentalmente, el sistema académico universitario, lugar en donde se cultiva con esmero el germen de la más pura corrección política. La CP se encuentra tan perfectamente inoculada desde ese Pensamiento Único producido desde la Universidad que resulta muy difícil escapar de ella una vez se ha aceptado la posibilidad de medrar en su Sistema. La Universidad española sólo quiere prosélitos, esto es, becarios sumisos que mantengan la endogamia que genera la perfecta &lt;em&gt;Cosa Nostra&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y después están los medios de comunicación, que hábilmente denuncian los casos de censura más elocuentes y espectaculares pero que después la ejercen con una precisión de cirujano. Y más la ejercen cuanto más hacen alarde de la defensa de las libertades. De expresión, claro. Porque la CP es aquello que permite medrar con tranquilidad y seguridad a quienes la ejercen. En verdad, puede alguien avanzar en el ejercicio de cualquier actividad cultural sin necesidad de recurrir a ella pero el esfuerzo que debe hacer es 5 veces mayor que quien sí la ejerce. Algo que sucede, precisamente, por lo que comentaba en el &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; anterior. Resulta sumamente complicado y cansino no hablar “en previsible”. Y no hacerlo obliga a un esfuerzo que se dirige a superar las barreras que desde el principio te impone aquel que te pide explicaciones acerca de la impropiedad de lo apuntado desde la verdadera libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el primer &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; de la nueva época de este &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt; apuntaba que el poder de la CP se encontraba en el miedo, el miedo que sufría todo aquel que dependiendo de ella (en su profesión) comenzaba por autocensurarse. No se trataba de pensar que la buena de Tita Cervera pusiera trabas a la selección de obras de arte que hiciera el prudente Guillermo Solana –para la exposición Las lágrimas de Eros-, sino más bien de pensar en las imágenes que éste tuvo que apartar de su mente para que el proyecto fuera viendo la luz verde. Así, el Pensamiento del ahora es Único en la medida en la que es social, con absoluta independencia de los individuos. Éste es sin duda el gran acierto de la estrategia de expansión de la CP, que logra que el individuo viva con normalidad una esquizofrenia aguda si ésta le va permitiendo medrar. En su casa piensa un acosa, en público expresa la contraria. La CP basa su poder en el individualismo atroz conculcado –con éxito- desde su propuesta relativista que presupone la muerte de la Historia, del Arte, de Dios y de los Grandes Relatos, y en el miedo que produce perder lo conseguido debido a la aceptación de su norma implícita (no explícita), la que consiste en serle fiel... en el momento de la verdad, que no es otro que el momento público, el social, el emomento en que uno debe mostrarse como un ser solidario (?).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso resulta inexplicable que la censura haya vuelto a hacer acto de presencia por una tontería como lo de la foto del Festival de Mérida, pero lo que verdaderamente resulta repulsivo es que los medios se hagan cruces al respecto cuando ellos son, junto con el Sistema Académico, los máximos inoculadores de la Corrección Política. Los censores de la foto en cuestión no han hecho sino dar muestras de una rabia tan desproporcionada como ingenua (y muy estúpida), pero lo que han hecho los medios no es sino demostrar lo que más arriba apuntaba: que lo único que les preocupa a quienes ejercen el poder mediático es desentenderse de cualquier implicación respecto a la verdadera carencia de libertad de expresión. Y por eso les vienen tan bien casos como éste, ya que con su denuncia consiguen ocultar su persistente dedicación diaria a ejercer la corrección política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coda. Debido a la inmediatez con la que se generan algunos de estos textos se me escapan errores de concordancia, etc., que espero me disculpen los lectores. Prefiero disculparme a corregirlos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-5358749813157445105?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/5358749813157445105/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=5358749813157445105' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5358749813157445105'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5358749813157445105'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/08/censura.html' title='Censura'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7253642066093262150</id><published>2011-07-28T13:40:00.002+02:00</published><updated>2011-07-28T13:45:39.096+02:00</updated><title type='text'>Fucking pintxo</title><content type='html'>La verdad es que estoy cansado. Estoy cansado incluso del estar cansado. Estoy cansado de escuchar las mismas frases ingeniosas de club de la comedia y estoy cansado de quienes sólo hablan “en previsible”. Estoy cansado de ir contracorriente aun a mi pesar, cansado de ir a contrapelo sin ganas, de ir al revés sin voluntad, de andar contranatura a desgana, cual personaje de Huysmans pero sin el deseo de ser personaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me sucede irremediablemente cada vez que anuncio que me voy al País Vasco. No hay NADIE que no me diga con cara de panolis excitado “qué suerte, por lo menos comerás estupendamente”*. Y yo, que soy misántropo pero no imbécil les digo invariablemente “Pues claro, eso es lo que te pierdes tú quedándote aquí”, pero para mis adentros me digo a mí mismo, a quién si no, “otro idiota”. Cansado, ya digo, de que la cultura se configure en torno a &lt;em&gt;supervivientes&lt;/em&gt; televisivos de &lt;em&gt;códigos da vincis&lt;/em&gt; literarios y sobre todo en torno a la autoayuda anti-aging. Cansado de escuchar lo que no admite siquiera un comentario que no parezca prepotente. Porque si alguien no habla “en previsible” es hombre muerto en las sociedades corroídas por la corrección política. Así, si alguien te dice que en el País Vasco se come de puta madre, vale la pena darle la razón. Aunque resulte cansino. Porque mucho más cansino resulta tener que demostrar la veracidad de lo que no es dicho “en previsible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo varios años yendo al menos tres veces al año por San Sebastián y puedo hablar con propiedad. Sobre todo si dejamos claro que comer bien en un “lugar” sólo puede significar comer bien en casi cualquier sitio de ese ”lugar” y no comer bien en algún lugar en el que además te vapulean los bolsillos a hostias caramelizadas. Salvando estos sitios exquisitos llenos de reducciones y esferificaciones resulta complicado comer bien si se anda por San Sebastián. Y lo intento cada vez que voy, preguntando (sin cesar) a la gente de allí por algún restaurante en donde comer bien, algo que ya conforma una grosería de la que los ciudadanos de San Sebastián no se percatan. Podrían decirme con el mentón levantado “perdone buen hombre, pero aquí se come bien en cualquier sitio” y girar la cabeza con gesto de indignación. Pero no, la amabilidad del donostiarra así como su irredento chauvinismo les hace darme siempre una explicación cortés y detallada aun cuando la respuesta sea invariable. TODOS me dirigen al centro histórico. Yo les doy las gracias, pero para mis adentros me digo a mí mismo, a quién si no, “¡estoy cansado de comer a mano alzada, hostia-puta!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es la pura verdad, los pintxos de allí son extraordinarios pero yo lo que NO quiero es pelearme en una barra con dos docenas de personas hambrientas que pelean por llegar a los palillos con gambas y a las rebanadas con txaka. NO quiero sufrir la ansiedad de no saber qué pintxo me va a gustar más, No quiero comer sin ganas por el hecho de probar más pintxos, No quiero dejar de probar los que me hubieran gustado más, NO quiero comer en 15 minutos y no sabe qué hacer después, en el momento del relax postoperatorio. Y ¡No quiero comer de pie, joder! Ya sé, ya sé que hay también algún restaurante en ese centro en donde se come bastante bien, pero ninguno es mejor que muchos de los restaurantes que hay desde pongamos el Borne hasta Pau Clarís, por poner un ejemplo catalán. Hay más restaurantes aceptables en ese barrio catalán que en todo Donosti. Pero si en vez de en el centro caes por la zona de tiendas “nobles” que hay detrás de la Concha entonces la cosa es para echarse a llorar. Desde el centro al Buen Pastor y desde el Buen Pastor hacia Zurriola por no haber no hay ni cafeterías. En una sola calle de Madrid puedes encontrar más cafeterías de las que hay en dos barrios enteros de Donosti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegando más lejos puedo decir que cuando voy a San Sebastián yo habito en Oiartzun una población que se encuentra antes de llegar a Irún. Lo digo porque podría alguien decirme que en la Gran Ciudad es donde peor se come y que la tradición gastronómica donostiarra se encuentra o en las peñas (que son suyas) o en las “afueras” (que también son suyas). Después de muchos años indagando por Oiartzun, Errentería, Irun, Hondarribia, etc puedo asegurar que se come bien sólo allá donde se come bien. Esto es, como en cualquier sitio. Y si se me apuraran podría llegar a decir que incluso un poquito peor dado el uso antiguo que hacen aún de algunas materias primas. En Requena (población vecina de Valencia) tienen un estupendo embutido y a nadie se le ocurriría decir que se come estupendamente en Requena. Decir paella valenciana es no decir nada si no sabes dónde te la tienes que comer. Por eso nadie dice que se come bien en Valencia, y sin embargo se puede comer bien y variado en Valencia sin tantas complicaciones como en San Sebastián. ¡Menudo coñazo es tener que comer por Donosti! Son cosas que sólo se pueden decir quien, como yo, tiene 74 años y está cansado, cansado del estar cansado. De todas formas estoy muy cansado de Valencia, pero más cansado aún estoy de escuchar los halagos que sobre la ciudad escupen todos los ignorantes que no la conocen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*Digo estupendamente porque soy muy fino y no me gustan las groserías en literatura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7253642066093262150?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7253642066093262150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7253642066093262150' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7253642066093262150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7253642066093262150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/07/fucking-pintxo.html' title='Fucking pintxo'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-3696502753487058714</id><published>2011-07-07T18:30:00.002+02:00</published><updated>2011-07-07T18:33:15.455+02:00</updated><title type='text'>Realidad Basura</title><content type='html'>Hace unos días se decía en &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; a propósito de la artista española seleccionada en la última Bienal de Venecia:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dora García, representante española en el pabellón de los Giardini, ha resquebrajado la atmósfera conservadora de la bienal con un proyecto de riesgo que ha suscitado un enorme interés entre la comunidad artística. Y lo ha hecho desde algo tan aparentemente sencillo como mantenerse fiel a los presupuestos que le han convertido en la artista española más importante de su generación. &lt;em&gt;Lo inadecuado&lt;/em&gt; es un proyecto complejo pero rico en matriz conceptual, un trabajo en el que Dora García concentra todas sus inquietudes y que s expande en el tiempo, desoyendo los férreos dictados del espacio expositivo. Quien visita el pabellón encuentra una serie de elementos que no constituyen obras en sí mismas sino que configuran un apoyo, un &lt;em&gt;atrezzo&lt;/em&gt; para las diferentes situaciones que se suceden a lo largo de las veintitantas semanas que dura la bienal. Mucho se concentra en torno a la narración y a la relación entre realidad y representación. Pero tiene que ver, sobre todo, con la voluntad de derribar toda convención formal, toda complacencia, todo lugar común”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;La Realidad, después de todo&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Dora García, representante española en el pabellón de los Giardini, ha resquebrajado la atmósfera conservadora de la bienal…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realidad. Quien se haya paseado por los Giardini habrá podido comprobar dos cosas, que la atmósfera veneciana sigue siendo húmeda y que después de todo no hay nadie capaz de resquebrajar tanta humedad. Ni siquiera una española. En cualquier caso no por ello deja de ser, Dora García, la artista que representa a ese país, España, que es ninguneado por el mercado mundial del arte de forma repetitiva y contundente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“…con un proyecto de riesgo que ha suscitado un enorme interés entre la comunidad artística”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realidad. El riesgo que han corrido el comisario y la artista con esta obra es un riesgo parecido al que por ejemplo sufre un alpinista paseando por el centro de cualquier ciudad. Y el interés que puede suscitar ese riesgo de cartón piedra sólo puede afectar, en efecto, a los sabihondos. Unos sabihondos internacionales que generalmente ignoran a los artistas españoles debido, precisamente, a que España “no pinta nada” en el mundo del arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“… Y lo ha hecho desde algo tan aparentemente sencillo como mantenerse fiel a los presupuestos que le han convertido en la artista española más importante de su generación”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realidad. Parece ser que en el mundo actual es difícil mantenerse fiel a unos principios, pero la artista ha conseguido suscitar interés en los sabihondos debido, no tanto a unos principios éticos (que pudieran responder a una “buena causa”) cuanto a los principios que le han servido fundamentalmente para lograr el éxito. Algo que al parecer resulta difícil. O resulta difícil en apariencia. (¿) Y más en España donde se hace un arte (¿) que es ignorado por todos sabihondos internacionales con poder en el mundo del arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“&lt;em&gt;Lo inadecuado&lt;/em&gt; es un proyecto complejo pero rico en matriz conceptual, un trabajo en el que Dora García concentra todas sus inquietudes y que se expande en el tiempo, desoyendo los férreos dictados del espacio expositivo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realidad. Se trata éste de un proyecto en el que la artista (Dora García) representa nada menos que a España, al arte español, y por eso ha puesto en él algo aparentemente sencillo, pero encomiable: todas sus inquietudes. ¿No es maravilloso? Unas inquietudes, al parecer y por lo que intuyo, muy parecidas a las que pone mi sobrinita en la representación anual del teatro del cole. El resultado: un big bang comunicativo que se debe no tanto a haberse amoldado al espacio expositivo como a haberle contradicho en línea directa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Quien visita el pabellón encuentra una serie de elementos que no constituyen obras en sí mismas sino que configuran un apoyo, un &lt;em&gt;atrezzo&lt;/em&gt; para las diferentes situaciones que se suceden a lo largo de las veintitantas semanas que dura la bienal”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realidad. Quien visite el pabellón encontrará lo que a buen seguro no entenderá. A no ser, claro, que decida desayunar todas las mañanas en el propio pabellón y beberse por las tardes unas cuantas cervezas con una mano mientras con la otra lee a Barthes. Veintitantas semanas desayunando en el pabellón me parecen excesivas, así que lo mejor será dedicarse sólo a las cervezas. Y a conseguir esquivar los canales de vuelta al hotel. Lo de Barthes era sólo optativo. Puede en cualquier caso ser sustituido por Focault. O por Lafuente Estefanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Mucho se concentra en torno a la narración y a la relación entre realidad y representación. Pero tiene que ver, sobre todo, con la voluntad de derribar toda convención formal, toda complacencia, todo lugar común”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Realidad. La (buena) voluntad de derribar convenciones formales era lo propio de los años sesenta. De hecho se derribaron algunas, si bien es cierto que estaban todas que caían con sólo rozarlas con las yemas de los dedos. En el 2011 toda exhibición del producto artístico es PURA complacencia, pura convención, puro espectáculo, puro divertimento. Para exquisitos, es decir, para sabihondos. Los sabihondos que generalmente ignoran al arte español; el que por otra parte carece de representación en el mercado mundial del arte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-3696502753487058714?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/3696502753487058714/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=3696502753487058714' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/3696502753487058714'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/3696502753487058714'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/07/realidad-basura.html' title='Realidad Basura'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-6276404135853119325</id><published>2011-06-27T15:24:00.002+02:00</published><updated>2011-06-27T15:38:44.264+02:00</updated><title type='text'>¡Malditos!</title><content type='html'>El insulto es una afrenta que deviene de la necesidad de humillar al otro, de ofenderlo, de rebajarlo. Contiene dos variables que condicionan su eficacia respecto a las intenciones: las circunstancias (el contexto) y la importancia que el destinatario le da al ente proferidor. Motivo por el cual puede concluirse con que el insulto sólo acaba ofendiendo a quien se deja. Podríamos decir que hay dos grandes tipos de insultos, los que pretende ser directamente ofensivos y los que son más constatativos; no es lo mismo decirle a alguien “eres un mierda” que decirle “eres un canalla”. Por ejemplo, si en referencia a cierta actitud social yo me dirigiera a un colectivo para pronunciar la expresión “malditos canallas”, sólo serían posibles dos respuestas: la de que quienes minimizaran su sensación de ofensa debido a la posible reivindicación de la actitud que ha generado el insulto y la de quienes se sintieran ofendidos debido al calificativo “malditos”. Es claro que ante el primer tipo de personas no se habrían dado los resultados que exige todo insulto desde quien lo profiere. A mi particularmente, si alguien me llamara hijo de puta desde la ventanilla de un coche yo me sentiría contrariado pero no ofendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ahora 17 años vi por televisión las imágenes que más me han impactado en todo mi vida. Las vi en un telediario mientras comía y retornan a mi memoria con una frecuencia pertinaz y nada previsible. Fueron imágenes desgarradoras que se volcaron a los espectadores con la típica aquiescencia informativa de muchos noticiarios y se les otorgó, en aquel momento, la misma importancia que se les otorgaba a los fallecimientos de motociclista que colisionan con una medianera. Fue en parte por eso por lo que el impacto producido en mí fue mayor. Las imágenes extremadamente violentas venían comentadas, cómo decirlo, como con la naturalidad propia de quien viene a mostrar y corroborar lo que se espera del día a día en un mundo ya habituado al desastre. Sin aspavientos, pues, con una mezcla de sorpresa y conformismo. Y sobre todo, como si la cosa no fuera tan grave como lo que las imágenes parecían indicar. Y sobre todo, como si no fuera con ellos, es decir, con nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedió, como digo, en 1994 y me refiero a esas imágenes en las que aparecían un grupo numeroso de hutus persiguiendo a machetazos a un puñado de tutsis. Los primeros eran negros de Ruanda, armaban unos machetes tremendos y sus rostros mostraban un grado de ira indescriptible, los segundos eran negros de Ruanda y corrían con la cara desencajada mientras recibían unos machetazos que les iban abriendo las carnes en varias partes de su cuerpo. Los negros tutsis intentaban escapar de esa muerte salvaje pero no lo conseguían. Las cámaras de televisión se encargaron de mostrárnoslo con toda la claridad y crudeza posibles: en la despiadada carrera persecutoria los hutus siempre llegaban a los tutsis y los masacraban abriéndoles las carnes de los brazos, de la espalda, de la cabeza, de las piernas y del abdomen. Y eso lo vimos porque las cámaras estaban allí, pero lo que no fueron capaces de mostrarnos fue lo que no vimos, el otro lado de la luna: las cientos de miles de violaciones cometidas contra las mujeres tutsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de añadir que mi conmoción no se produjo tanto debido a las imágenes, que desde luego también, cuanto por el carácter rutinario con el que fue siendo dada la noticia de lo sucedido en Ruanda durante varias semanas. Nadie de la Comunidad Europea alzó la voz demasiado fuerte. La ONU se rascaba la coronilla y los progres, esos mismos pogres que después se manifestarían en tromba por la guerra en Irak, estaban en las Maldivas con un mojito entre las manos y debajo de una sombrilla. O acariciando una foca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Titular de hoy (25 de Junio de 2011) en El País: “La justicia de la ONU condena a la primera mujer por genocidio”. Una vez más la Historia se repite y comprobamos con estupefacción cómo la ceguera de un presente continuo no es más que el producto de una mirada aviesa y pervertida, valga la paradoja (como sucedió con la invasión nazi. Vista aviesa, vista gorda: ceguera). Internacional y políticamente nadie pareció conmoverse demasiado ante un problema demasiado ajeno y complicado. Ahora, Pauline Nyramasuhuko, de 65 años, de la etnia hutu y antigua ministra ruandesa de Familia, “es la primera mujer condenada a cadena perpetua por genocidio. El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), con sede en Tanzania, la señaló ayer como responsable de haber organizado el secuestro y la violación de mujeres y niñas tutsis”. ¡AYER!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice además, y esto es lo significativo: el gobierno hutu “dejó en 1994, según la ONU, unos 800.000 muertos. Hasta 500.000 mujeres fueron violadas y acabaron infectadas con el virus de del sida. Para conservar su influencia en África y el acceso a las materias primas, la comunidad internacional no reaccionó a tiempo. Tampoco usó al principio el término genocidio, que le hubiera obligado a intervenir”. ¡AL PRINCIPIO!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde están ahora esos malditos progres que veranearon todo el 1994 en las Maldivas? ¿Dónde están ahora esos malditos progres que enarbolan una pancarta que dice “¡Abajo el capital!” mientras a diario mueren decenas de civiles en Afganistán y en Libia? Ya digo: si alguien me llamara hijo de puta (o reaccionario) desde la ventanilla de un coche (o desde detrás de una masa parecida a la que persigue a Rosa Díez o a Albert Rivera) yo me sentiría contrariado pero no ofendido. Lo siento, pero no puedo con quienes creen fervientemente en su superioridad moral.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-6276404135853119325?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/6276404135853119325/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=6276404135853119325' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6276404135853119325'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6276404135853119325'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/06/malditos.html' title='¡Malditos!'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-3898837714662596732</id><published>2011-06-15T14:52:00.002+02:00</published><updated>2011-06-15T15:14:07.220+02:00</updated><title type='text'>Del rito desmitologizado: “¡No hay banda!”</title><content type='html'>Podría distinguirse entre el Saber que se nos transmite a través de los libros y el que se transmite a través de los centros docentes universitarios. Distinción que vendría dada por el nivel de implicación, asumido o no, respecto a la Corrección Política. Por decirlo en términos que no por provocativos dejan de ser realistas: el Pensamiento transferido a través de la Universidad es un Pensamiento Débil en la medida en que se encuentra coaccionado y cohibido por la Corrección Política. La Cultura de la Queja se ha introducido en el pensamiento universitario para conculcar la defensa de un Saber frágil que se fundamenta en el desprecio por la Verdad. Se impone y conculca, de esta manera, a veces de forma explícita a veces de forma subrepticia, una carencia de verdades que nos trasladan a la imposibilidad del Saber. No hay, pues, un Saber; hay sólo contingencia y coyunturalidad. Para gran parte de ese pensamiento académico la misma realidad no deja de ser un constructo lingüístico y los acontecimientos (los hechos) no dejan de ser sino el producto de lo noticiado (en telediarios y periódicos). Para el Pensamiento Académico (subvencionado) no hay Saber, no hay Verdad, no hay Amor y no hay Realidad. Y todo ha llegado, precisamente, en el momento en el que el Arte ha dejado de ser lo que durante cientos de años hemos entendido como Arte (y éste será el asunto de otro capítulo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir, nos encontramos en un momento que conjuga de forma ingeniosa el relativismo más pragmático con el buenismo resultante de la implantación que de una Cultura de la Queja sumamente rentable para los poderes fácticos. Y no se trata de afirmar desde el catastrofismo reaccionario sino de describir los signos de un presente (que ya dura 30 años) que representa la realidad con la que contamos. Así, lo dicho en el primer párrafo no será otra cosa que la mera descripción de un estado de las cosas que no sería cuestionable en la medida en la que sería confirmado por quienes habiendo sido los artífices de dicho estado se sienten apoyados por quienes no fueron oponiendo objeción alguna al nuevo “orden”. O dicho de otra forma: nos encontramos ante un estado de las cosas que no deja de ser el producto de una imposición vertical y de una connivencia horizontal. La Corrección Política se ha demostrado como la más perversa forma de Poder, pues ha atado de pies y manos a todo aquel que quiera medrar, sea liberal o sea progresista en cualquiera de su grados. Nadie con aspiraciones reales de desarrollo “profesional” se libra de la obligación de ser políticamente correcto. Nadie se libra: nadie será libre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, ¿con qué se correspondería exactamente el término buenismo? Una buena respuesta sería que buenismo no es más que una actitud que se identifica con el famoso aserto que representa el comienzo de ese presente que ya dura 30 años; a saber: “todos somos artistas” (Beuys &lt;em&gt;dixit&lt;/em&gt;). Así, buenismo sería, en arte, una actitud que infringiera sobre el espectador NO experto la mayor de las humillaciones posibles. Sobre todo si tenemos en cuenta que se produce, justo y exactamente, en ese momento histórico en el que toda afirmación es la imposición derivada de un relativismo mesiánico. La afirmación “todos somos artistas” sólo puede esgrimirse desde la demiúrgia. Algo que, por otra parte, sólo puede agrandar la distancia que separa a los iniciados de los profanos (a lo sagrado de lo profano). Nada hay peor que decirle a un pobre que es rico. Sobre todo cuando es un rico quien se lo dice y cuando el pobre quiere comer y no puede. Nada hay peor que suspender a un alumno al que se le ha conculcado que nada es Verdad y que todo Saber es coyuntural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por tanto, el problema no deviene tanto de la esencia de un determinado estado de las cosas, el que se deriva de vivir un mundo conformado por un relativismo buenista, cuanto de vivir en un mundo en el que el sujeto se da constantemente de bruces con lo real debido, precisamente, a la experiencia atroz de habitar en una paradoja insalvable que constantemente demuestra que ni todo es tan relativo como se dice ni nadie es tan bueno como dice ser. Una paradoja (maligna) de la que todos serían culpables habida cuenta de que ha brá sido aceptada por puro egoísmo (indiviualismo atroz). No es el buenismo (Corrección Política) lo que le ata de pies y manos al sujeto del hoy, sino la imposibilidad de renunciar a él una vez lo ha aceptado el mismo sujeto que se sujeta a lo social a través de un Estado hipócritamente paternalista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Addenda. “¡No hay banda!”, decía un personaje de &lt;em&gt;Moholland Drive&lt;/em&gt; (David Lynch) para demostrarnos que detrás de una cantante que nos conmueve no hay realmente &lt;em&gt;nada&lt;/em&gt;. La mujer que canta y que con su canción logra emocionar a las protagonistas se desmaya a mitad canción y sin embargo la música y la voz continúan. Detrás de la cantante se encontraba, pues, lo que sostenía el simulacro, un simulacro del que ella era partícipe. Sólo un &lt;em&gt;play back&lt;/em&gt; que no hacía otra cosa que sustituir a una Realidad desprestigiada por su obsolescencia anunciada. Pero ¡No hay banda! no significa que no haya realmente NADA, sino simplemente que es la banda lo que falta. Y faltando la banda falta la esencia que verdaderamente podría otorgar un sentido a la emocionante experiencia del directo y por tanto que ese sentido pudiera considerarse causa noble de un sentimiento profundo, el que a ellas les une. Lo que queda sin la banda es, precisamente, &lt;em&gt;nada&lt;/em&gt;, porque &lt;em&gt;nada&lt;/em&gt; es lo que sustenta, ya, la emoción provocada al principio, cuando la razón se encontraba unida a la lógica y a la emoción; porque nada es lo que queda cuando se descubre la mentira, la NO Verdad. No era la mujer quien cantaba con ese sentimiento que provocaba la emoción de las protagonistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las mujeres se emocionan viendo y escuchando la sentida actuación de la cantante. Sienten profundamente que su experiencia las une y por eso lloran de emoción, abrazadas. Pero, de repente, la cantante se desmaya y la voz y la música continúan. ¿Qué hacer?, ¿cómo responder ante la extraña &lt;em&gt;nada&lt;/em&gt; que les queda?, ¿cómo reaccionar con la emoción sentida a través de una mentira? Esa es la cuestión: qué hacer. ¿Puede sostenerse el sentimiento profundo? O mejor, ¿puede ser profundo el sentimiento una vez descubierta la falsedad de lo que lo ha provocado? O yendo más lejos aún, ¿puede haber ya distinción entre causas nobles y causas subsidiarias cuando hablamos de sentimientos? ¿Son las subsidiarias menos legítimas? Suponiendo que no se trate de una cuestión de legitimidad, ¿podrían denominarse y entenderse como emociones de segundo grado aquellas que provinieran de cierta virtualidad (simulacro)? ¿Acaso no existe un componente frustrante en despertar de un sueño en el que estábamos viviendo una experiencia Ideal?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la cantante se desmaya carece de sentido seguir viendo y escuchando… &lt;em&gt;nada&lt;/em&gt;, pues era la asociación de Realidad y Verdad lo que provocaba el sentimiento profundo. Nada hay que sentir. Porque, en verdad, es &lt;em&gt;nada&lt;/em&gt; lo que queda si el efecto –en ellas producido- YA NO se corresponde con una causa coherente; &lt;em&gt;nada&lt;/em&gt; es lo que puede sustentar ya el sentimiento profundo –por ellas expresado-, pues fue provocado por un simulacro. No es la carencia de causa, es la carencia de coherencia entre causa y efecto lo que confunde, lo que desconcierta. Y recordemos ¡No hay banda!, como enérgica interjección, como con el cierto enfado necesario que constata aquello que todo el mundo debería saber: que “¡No hay banda!” les dice a los espectadores el maestro de ceremonias con un tono de advertencia, pero también amonestador. Así, la interjección imperativa se convierte en una riña a los incautos (que confunden la realidad con el sueño) y a los prepotentes (que aseguran que la realidad es sólo un constructo lingüístico).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto: a los incautos les dice que no hay banda, que la realidad les engaña con uno de sus múltiples trucos, el simulacro, ese truco que consiste en renegar del concepto de verdad con el fin de igualar toda experiencia. Y el maestro de ceremonias lleva razón, pues la confusión que produce la indiferenciación de realidades (verdadera/virtual) es la que lleva a la protagonista al desastre. Y a los prepotentes les dice que no hay banda, esto es, que lo que NO hay es, sólo, una banda. Y el maestro de ceremonias lleva razón porque el hecho de no haber banda no impide a la realidad real imponerse (siempre). La realidad podrá ser un constructo lingüístico, pero si no mides bien las distancias puedes abrirte la cabeza con un saliente. En realidad no hay más ciego que el que no quiere ver, viene a decir el maestro de ceremonias. Así, &lt;em&gt;nada&lt;/em&gt;, en cursiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué hacer, entonces? De hecho, la emergencia de &lt;em&gt;lo real &lt;/em&gt;–imprevisible- cortorcircuita el estado emocional de las protagonistas y aboca a una de ellas al suicidio. Decía más arriba ¿podrían denominarse y entenderse como emociones de segundo grado aquellas que provinieran de cierta virtualidad (simulacro)? ¿Acaso no existe un componente frustrante en despertar de un sueño en el que estábamos viviendo una experiencia Ideal? ¿No es la frustración un estado inconveniente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Este texto se corresponde con el capítulo 8 de un libro –inédito- que se llama &lt;em&gt;Aprendizaje del desapego. 18 razones para abandonar la práctica artística&lt;/em&gt;. Un libro que se encuentra en busca de editor)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-3898837714662596732?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/3898837714662596732/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=3898837714662596732' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/3898837714662596732'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/3898837714662596732'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/06/del-rito-desmitologizado-no-hay-banda.html' title='Del rito desmitologizado: “¡No hay banda!”'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-25584202290229815</id><published>2011-06-12T13:22:00.003+02:00</published><updated>2011-06-12T13:47:40.542+02:00</updated><title type='text'>Decadencia</title><content type='html'>Si en general no es nada fácil interpretar los hechos acaecidos -consumados- aun cuando sean recientes, imagínese el lector lo difícil que resulta interpretar meros signos… que aún no han conformado ningún Hecho… al que se pueda siquiera nombrar debido al carácter esencialmente especulativo de toda conjetura. ¿Cómo interpretar entonces los signos actuales de un Hecho aún indefinible? ¿De qué signos se trata; respecto a qué hecho? Se preguntará más de uno. En efecto, y ahí se entiende la elección del adjetivo &lt;em&gt;difícil&lt;/em&gt;, que es usado no tanto para negar la posibilidad de interpretación cuanto para otorgar un mérito a quienes sean capaces de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los signos no son, en definitiva, más que microhechos traslúcidos. Un militar en combate no sabe nada de la enjundia histórica de su momento y sin embargo puede ser perfecto intérprete -conocedor- de los signos que acabarán definiendo ese momento histórico. O por decirlo de otra manera: son muchas las lecturas que pueden hacerse de los signos o de un hecho (y si no muchas, sí algunas), pero de lo que no hay duda (¿o sí?) es de que habrá respecto a dichos signos y hechos interpretaciones mejores y peores, mejores en la medida en que serán más precisas, más cotejables, más lúcidas, más verificables. Así, lo que verdaderamente resulta difícil no es tanto interpretar los signos como hacerlo acertadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando ante un acontecimiento emergen este tipo de interpretaciones lúcidas todas las demás quedan perfectamente desvaídas y a veces obsoletas. La diferencia no tendría por qué medirse a partir de una gran tesis central; la diferencia podría encontrarse en una simple cuestión de matices. Para excusar su incompetencia hermenéutica muchos exegetas profesionales (o no) se escudan en la necesidad de una perspectiva histórica que remite a la imposibilidad de juzgar el acontecimiento reciente. ¡Pamplinas!, vivir el momento es vivir el momento histórico por mucho que éste carezca de denominación. Narrar con lucidez y precisión la experiencia de actuar como un jacobino en una época convulsa no impide al jacobino saber nada acerca de La Revolución Francesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escuchemos ahora con atención este texto que se expresa acerca de la vida urbana: “[…], esta organización colosal de la vida moderna, este funcionamiento perfecto e indestructible de sus servicios, esta continuidad inalterable de su actividad que desafía todas las amenazas exteriores y da seguridad y confianza al ciudadano, es totalmente ajena e independiente de las funciones superiores del Estado y aun de la vida misma de éste. El Estado puede hundirse y desaparecer para siempre y el pueblo puede caer en la esclavitud sin que el autobús haya dejado de pasar por la esquina a la hora exacta, sin que se interrumpan los teléfonos, sin que los trenes se retrasen un minuto ni los periódicos dejen de publicar una sola edición”. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bien podría este texto ser el producto del análisis de unos signos cercanos y evidentes; bien podría ser un pensamiento deducido a partir unos hechos concretos y próximos. Porque, en cualquier caso, los signos no son sino hechos en miniatura. Bien podría, por tanto, ser este texto un aviso para navegantes contemporáneos. Que NO lo es: se trata de un fragmento de &lt;em&gt;La agonía de Francia&lt;/em&gt; en la que Chaves Nogales describe magistralmente cómo se rinde una gran ciudad. En 1940 y a base de interpretaciones, precisas, lúcidas, verificables. Las tesis del periodista es, en contra de creencia común, que la causa del desmoronamiento francés, no se encontraba tanto en una debilitación de la democrcia como en una suerte de decadencia; y no tanto una decadencia intelectual como una decadencia espiritual que se daba, además, no tanto en el gobierno y los poderes fácticos como en el mismo ciudadano de a pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todo el mundo tiene la misma capacidad para interpretar los acontecimientos. Ni todo el mundo tiene la misma capacidad para “leer”, en la cotempraneidad, los signos que presagian un estadio (que será histórico) que aún carece de denominación.&lt;br /&gt;Y a Spengler se le sigue considerando un agorero.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-25584202290229815?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/25584202290229815/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=25584202290229815' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/25584202290229815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/25584202290229815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/06/decadencia.html' title='Decadencia'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-2130460030947300752</id><published>2011-06-09T21:02:00.002+02:00</published><updated>2011-06-09T21:06:37.188+02:00</updated><title type='text'>¡Indignaos!</title><content type='html'>La corrección política es una cuestión de gesto, de actitud. Su ejercicio se encuentra vinculado a lo social y es en lo social donde alcanza la plenitud que le confiere su fuerza. Una fuerza, por cierto, que controlan de igual forma, y valga la paradoja, el poder institucionalizado y las propuestas disidentes y alternativas. La corrección política se ha instalado en el organismo social inoculando el germen de su propia incompetencia. En todos los segmentos sociales que quieran o necesiten medrar. O por decirlo de otra forma y con un ejemplo, no será la corrección política la que libre a algunas mujeres ser agredidas por algunos hombres malos. Es más, probablemente sea la corrección política la que no pueda evitar el agravamiento de ciertos problemas que dice querer eliminar, cualesquiera que fueren.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha caído en mis manos el folleto de la V edición de Cortometrajes por la Igualdad. Las bases de la convocatoria contienen 13 puntos. El primero y más importante de ellos reza: “Podrán participar todas aquellas personas que lo deseen y en sus obras se trate cualquiera de las temáticas sociales relacionadas con la discriminación de la mujer y su lucha por la igualdad: coeducación, violencia de género, acoso o abuso sexual, roles históricos, participación de la mujer en la vida social, conciliación con la vida laboral, políticas de igualdad, techo de cristal, invisibilidad, discriminación laboral o salarial, etc.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como puede observarse desde el principio se encuentra dirigido a… personas; ni a ciborgs, ni a replicantes, ni a ningún tipo de engendro, sino a personas. Y además a todas aquellas que, además de serlo, contengan el deseo de ser participantes, participantes de un concurso de cortometrajes. Así: dirigido a personas que deseen reconocimiento a través del ejercicio creativo, artístico. Y ¿cómo podríamos denominar a esas personas? La respuesta en la misma primera base: “no podrán presentarse más de 2 obras por &lt;strong&gt;autora/or&lt;/strong&gt;”. Ya sabemos, por tanto, cómo se denominan las personas creativas: autoras/es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo comprobamos en la segunda de las bases, que comienza así: “Será de libre elección, se admitirán todos los géneros creativos audiovisuales en los que &lt;strong&gt;la/el autora/or&lt;/strong&gt; haya decidido expresarse”. En fin, personas todas. Como puede confirmar la cuarta base que termina explicando lo que debe contener el sobre entregado: “En el sobre en el que se envíe constará el título Cortometrajes por la Igualdad y en el remite los datos &lt;strong&gt;del autor/a/es&lt;/strong&gt;”. Y cuando ya todo parecía haber llegado al límite llega la penúltima de las bases que termina diciendo: “La presentación y/o posible selección del cortometraje para su edición posterior implica ya la cesión de estos derechos por parte &lt;strong&gt;del/la/os autor/a/es&lt;/strong&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La corrección política es el verdadero cáncer que ha creado ese mostrenco estado de las cosas que, al margen de lo enunciado, con razón denuncian los “militantes” del 15 M, pero se encuentra tan bien instalada que desde lo social nadie puede escapar a ella. Ni el sector más institucionalizado ni el más progresista. Así pues, están ambos sectores atados de pies y manos por el verdadero causante de nuestra degradación. Es decir, no hay solución posible respecto a los asuntos que de alguna forma se encuentren contaminados por una fuerza fundamentada en la hipocresía. Nadie que quiera medrar puede permitirse el lujo de ser incorrecto, ni siquiera los indignados. Yo no me siento con la fuerza de defender ciertas causas nobles porque no creo ni en mi beatitud ni la presupuesta nobleza. Y por eso soy un desalmado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-2130460030947300752?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/2130460030947300752/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=2130460030947300752' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2130460030947300752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2130460030947300752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/06/indignaos.html' title='¡Indignaos!'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4684624850020300363</id><published>2011-06-09T09:28:00.002+02:00</published><updated>2011-06-09T09:33:32.527+02:00</updated><title type='text'>Zeitgeist (o el discurso inevitable)</title><content type='html'>No se trata tanto de saber decirlo, que también, sino, más bien, de tener algo que decir. O viceversa. Por eso me temo que el movimiento de protesta y reivindicación nacido el 15 M -por motivos más que justificados- está abocado al éter. Y serán los pocos que tenían un discurso mínimamente estructurado quienes abandonarán primero los vientos y las piquetas. No les cabrá otra posibilidad habida cuenta de la calidad del discurso de la inmensa mayoría de los acampados. Aún recuerdo los informativos de los primeros días de manifestación; la cámara buscando opinión en directo; preguntando de carrerilla y sin cortes a todo el que pasaba por delante de la cámara. De los que hablaron durante la primera semana alguno hubo que me bajó las pulsaciones con su respuesta. Pero la mayoría contestaba en &lt;em&gt;comanche&lt;/em&gt;, y hubo uno que con un alto poder sintético supo representar a una mayoría que tenía verdaderos motivos para luchar; dijo, “yo vengo (a la Puerta del Sol) por la lucha y tal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en el “tal” donde se encuentra la clave de una respuesta que, siendo exacta, no puede sino ser perfectamente representativa del discurso ACTUAL. Uno de mis alumnos fue narrándome (durante la primera semana) el transcurso de los acontecimientos que se iban produciendo en la Plaza del Ayuntamiento. Nunca lo había visto tan excitado. Al parecer le subía mucho la adrenalina un hecho que se producía todos los días: le daban un megáfono a todo aquel que tuviera algo que decir. En la conversación deduje que no era exactamente excitación lo que le producía ese hecho, esa “actividad”, sino más bien, emoción. Azuzó mi curiosidad. Fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no se trata de afirmar que carecieran de razones los activistas, sino de confirmar que lo que no tenían era discurso. Más allá, claro, de la enumeración absolutamente naïf, de las causas de un malestar. La gente cogía el megáfono y hablaba. ¡Pues claro, como no podía ser de otra forma! Las palabras son el hogar del ser humano. Pero no se puede hablar con propiedad sin un discurso elaborado. O mejor, sin posibilidad de discurso todo lo hablado no es más que pura filfa. Cháchara. Sin embargo, lo que les había congregado era, precisamente, la necesidad del decir; la necesidad de comunicar. Pero, ¿es posible comunicar algo –político- eficazmente sin que haya, detrás de todo ello, la posibilidad de un discurso estructurado? Pienso en mi alumno –que lo conozco hace 4 años- y me contesto: no. ¿Y cuál sería la causa de que mi alumno (y por extensión la mayoría de acampados) carezca de la posibilidad de discurso? Respuesta categórica: la falta de lectura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestra inteligencia es estructuralmente lingüística, por lo que sólo profundizando en el lenguaje puede el sujeto abandonar la inmadurez de lo superficial. La palabra “inteligir” procede de “intus legere”, leer dentro de las cosas. Algo que se corresponde, exactamente, con lo contrario de lo que hacen las nuevas generaciones, las generaciones nacidas &lt;em&gt;con&lt;/em&gt; internet. Están perfectamente informadas y saben lo que quieren con mayor precisión de lo que lo sabían los rebeldes de otras épocas. Lo que no tienen es, en efecto, discurso. Porque no pueden, porque les ha podido siempre “lo inmediato”, esa categoría que sólo puede asociarse a lo circunstancial, lo efímero, lo pasajero: lo hilvanado. En dos horas pueden obtener la información que hace años costaba adquirir semanas, pero estiras del hilillo y toda esa información se queda en nada sin no existe una posibilidad de discurso, un discurso que sólo podría provenir del poso generado por la lectura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En efecto, no era excitación lo que a mi alumno le producían los hechos, sino emoción. Internet ha acabado con el intelecto para dejar paso, sólo, a la sensibilidad. Mi alumno, y por extensión la mayoría de los jóvenes rebeldes, son unos sentimentales. Miedo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4684624850020300363?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4684624850020300363/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4684624850020300363' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4684624850020300363'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4684624850020300363'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/06/zeitgeist-o-el-discurso-inevitable.html' title='Zeitgeist (o el discurso inevitable)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-8901005484194195256</id><published>2011-06-05T20:57:00.002+02:00</published><updated>2011-06-05T21:05:46.992+02:00</updated><title type='text'>Arte y Pensamiento (Azúa y Pardo)</title><content type='html'>He podido tirar a la basura lo que celosamente llevaba acumulando y guardando desde hace algunos años: unos cuantos papeles fotocopiados y varias revistas. Y todo gracias a una novedad editorial. En efecto, el material que guardaba en lugar de fácil acceso en mi biblioteca estaba compuesto por artículos de José Luis Pardo que había ido consiguiendo de manera demasiado azarosa. Todos vinculados de alguna manera al arte o a la estética. Ahora todos esos artículos forman parte del libro recientemente publicado &lt;em&gt;La estética de lo peor&lt;/em&gt;. He podido liberar espacio en mi biblioteca y he tenido la oportunidad de releer sus textos de corrido. Doble placer debido a mis circunstancias actuales, las que no vienen al caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He de decir, para dejar las cosas claras, que la estética y el arte son materias extraordinariamente difíciles de tratar. Tanto es así que, de hecho, muchos de los filósofos más prestigiosos de ámbito mundial parecen adolescentes cuando se ponen a hablar de arte. No creo que se trate de dar nombres, pero podría decirse que, por ejemplo, tenemos aquí en España maravillosos filósofos (pensadores, mejor) capacitados para hablar de casi cualquier cosa, pensadores que siempre han demostrado poseer grandes conocimientos y mucha sensatez. Sin embargo, cuando les ha tocado hablar de arte han escrito sus textos más arenosos, los más prescindibles. Pensadores expertos en ética y educación, en filosofía de la ciencia, en epicureísmo, en los derechos de los animales, en la historia de la música se han estrellado contra un vidrio traslúcido cuando han querido hablar de esos artefactos que denominamos arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso resultan tan bienvenidas dos novedades editoriales: la ya citada de Pardo y la reedición revisada del &lt;em&gt;Diccionario de las artes&lt;/em&gt; de Félix de Azúa. Dos libros que podrían por sí mismos eliminar otra buena porción de metros lineales de mi biblioteca. Porque, insisto, son muy pocos los libros sobre arte que verdaderamente puedan aportar verdadero pensamiento a un mundo (el del arte) que, curiosamente, se encuentra dirigido por unos cuantos ricachones snobs y una pandilla de intelectuales sabihondos. Bueno, y por unos cuantos consejeros de cultura calvos y grasientos. Porque, como digo, quienes dirigen los museos, quienes hacen lo propio con la enseñanza del arte y quienes viven de señalar con el verbo; esto es, quienes gobiernan la idea del arte son, en su aplastante mayoría, especímenes evolucionados de un ser posmodernamente rastrero: el becario. La Institución (del arte) sobrevive gracias a su estructura funcionarial, la que sólo exige estrategias y burocracia. Y por eso no hay apenas verdaderos pensadores. Y sí muchas comadrejas bien relacionadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este sentido Pardo resulta más comedido a la hora convertir sus conocimientos en opiniones y Azúa le gana la partida por cuanto consigue convertir sus opiniones en argumentos incuestionables. El valor que le falta al primero -quizá debido a que su pensamiento no lo necesita- es lo que ha hecho del último Azúa el pensador más interesante de los últimos tiempos en lo que respecta a su confrontación con algo que sólo puede ser pensado (desde hace ya mucho tiempo, por cierto) desde su acabamiento. Por tanto, no opiniones sobre los artefactos (de hecho los textos de Pardo que hacen referencia a artefactos artísticos concretos se salvan sólo por su elevada capacidad filosófica), que son precisamente las que no nos hacen falta, sino opiniones que sólo pueden devenir de haber asimilado verdaderamente el acabamiento. Y desde el acabamiento ser original en la lectura que se pueda hacer de la Historia del Arte. Algo que al parecer no están dispuestos a hacer quienes han decidido ganarse la vida en base a mostrar una fe (que a lo mejor ni siquiera poseen) mortecina y agónica, la que les hace parlotear de forma tan torticera como innecesaria. En cualquier caso, ya sólo el primer capítulo del libro de Pardo vale por varios miles de esos libros que se encuentran habitualmente en los anaqueles de la sección de arte de cualquier librería del mundo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-8901005484194195256?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/8901005484194195256/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=8901005484194195256' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8901005484194195256'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8901005484194195256'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/06/arte-y-pensamiento-azua-y-pardo.html' title='Arte y Pensamiento (Azúa y Pardo)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-6928638600167807728</id><published>2011-05-15T17:31:00.003+02:00</published><updated>2011-05-15T17:43:55.486+02:00</updated><title type='text'>About me (o I have got you under my skin)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Podría decirse que acudí por compromiso, pero el caso es que afortunadamente acudí. Y en mi vida hay un antes y un después de ese día en el que acudí por compromiso a ver la actuación musical de un amigo. La cita del evento estaba anunciada para media noche, por lo que tuve que hacer tiempo entre la cena y el comienzo de la actuación. Bebiendo. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Llegué a 5 minutos del horario señalado como inicio del espectáculo musical pensando que iba a tener problemas para posicionarme en un lugar preferente. Lo que, todo se ha de decir, no hizo sino resaltar mi supina ignorancia respecto a este tipo de espectáculos, pues en realidad fui el primero en sentarme en una sala inexplicablemente vacía. ¡Pobre Benja! -me dije-, va a actuar sin apenas público. Pero como digo, no se trató más que de un espejismo momentáneo respecto a ese universo que combina fantasmalmente la noche, la música y el alcohol. La hora estipulada como inicio no es más que un formalismo necesario que nadie se toma en serio. Así que, en cualquier caso, tuve que esperar; tuve que hacer tiempo. Bebiendo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pasados unos 40 minutos del horario señalado como inicio del espectáculo el local se encontraba atiborrado de gente variopinta. Se apagaron las luces y un tipo con el pelo apelmazado de brillantes ricitos presentó a mi amigo Benja como uno de los mejores trompetistas de toda la Comunidad Valenciana. Algo, por cierto, que no sé aún si se debió a una opinión sincera o al hecho de haber tenido que matar el tiempo -desde la cena- de la misma forma en la que yo lo había hecho. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ya había visto actuar a Benja en otras ocasiones y he de decir, con toda sinceridad, que nunca me ha decepcionado su forma de abordar ese complicado instrumento. Siempre he considerado la trompeta como un instrumento subsidiario, ¡qué le vamos a hacer! Y es cierto que casi todos los trompetistas famosos han requerido, quizá para hacerse más digeribles, del acompañamiento de otros instrumentos más populares. Para mí se habría tratado, al fin y al cabo, de la única forma real de poder conocer a esos músicos. De otra forma se me habría hecho difícil. Sólo en una ocasión recuerdo haber disfrutado con un extraño trío (de trompeta, contrabajo y batería) comandado por Art Farmer. Pero se debió a los factores personales que acompañaron la experiencia de la música en directo y éste parece otro tema. Por otra parte, tampoco los trompetistas más famosos han sido nunca santos de mi devoción. Algunas cosas de Miles, otras de Gilliespie y poco más. Pero siempre, porque se encontraban acolchados por &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;cierta polifonía que parecía necesaria.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Comenzó la actuación (que he de decir, no era de Jazz, sino de un tipo de música híbrida) y el público pareció conectar con él de forma inmediata. En antaño fui a muchos conciertos en directo y he de reconocer que pocas veces se da esa comunión tan evidente entre los actuantes y los espectadores. Su repertorio fue sencillamente perfecto: adecuado a la expectación de cada momento. Un público que sin duda sabía de música, pues no sólo aplaudía largo al final de los temas sino que también jaleaba al inicio de todos ellos. Todo fue bien durante la primera parte del concierto. Salió de nuevo el enterteinmain engominado, hizo su gracieta y nos convocó en 15 minutos. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Benja se acercó a mi mesa y se sentó junto a mí durante todo su descanso. La verdad es que hacía ya un tiempo que no nos veíamos. Después del típico saludo de cortesía en el que se suele mostrar interés por el estado actual del otro nos enfrascamos en la misma conversación de siempre: la que tiene como asunto obsesivo la propia música. Cuando la conversación se puso interesante tuvimos que abandonarla a instancias del histriónico presentador. Mi amigo Benja subió al escenario y entonces sucedió lo que a todas luces era imprevisible; sucedió lo que después de todo se ha convertido en el factor más decisivo de toda mi vida; el que desde hace unos meses ha cambiado radicalmente mi forma de vida. En efecto, hay un antes y un después a partir de aquel definitivo momento.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ya desde el escenario mi amigo comenzó un discurso que me tuvo a mí de protagonista. Yo me sentía un poco avergonzado mientras él recordaba todas aquellas veces en las que le había hecho partícipe de mis deseos de cantar en público. Y es absolutamente cierto que siendo jóvenes, pero sobre todo estando ebrios, tonteamos haciendo algunos duetos. Pero de eso hacía tanto tiempo… El caso es que, incompresiblemente, me lanzó la propuesta de subir con él a cantar un tema. Hubiera deseado que me engullera aquel silloncito sobre el que estaba sentado. Decliné, pero consiguió que el público comenzara a jalearme con palmas. Sólo había un factor a mi favor: estaba, cómo decirlo, bebido. Pensé que si salía mal podíamos acabar en un número cómico, pero por otra parte confiaba en el saber hacer de mi amigo y, sobre todo, en el hecho de saber que él nunca se hubiera embarcado en un asunto condenado a perjudicarle. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Desde joven me había siempre atraído la figura del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;crooner&lt;/span&gt;. De hecho fantaseé muchas veces con la posibilidad de dedicarme a ello, pero nunca tuve ni siquiera el valor de probar. La cuestión es que subí, le susurré el tema que pensaba cantar, él habló con sus músicos y dio la entrada. Yo miré desde arriba con el fin de saber cuál era verdaderamente “mi” público. Se trató de un acto instintivo que me ayudó a elegir mis posteriores gestos y miradas. Solté el micrófono, lo levanté estirando el dedo m&lt;span style="font-style: italic;"&gt;eñique y con medio giro del tronco incliné la cabeza y dije I’ve got you under my skin&lt;/span&gt;… A partir de ahí todo fue sobre ruedas; había sufrido una transformación encima del escenario y los músicos fueron acoplándose como pudieron a aquella improvisación alegre. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Fue para mí una experiencia extraordinaria porque por fin pude comunicarme con gente sin necesidad de que el discurso fuera mío. Sólo tenía que interpretar entonando. Algo que me pareció fantástico y liberador. Tenía que interpretar un sentimiento falso en la medida en que no respondía a mi verdad, pero el hecho de que fuera falso no le quitaba ni una pizca de sinceridad a mis palabras y a mis gestos. Cada vez que decía &lt;span style="font-style: italic;"&gt;I’ve got you under my skin&lt;/span&gt; miraba a una mujer distinta y se lo decía con un gesto diferente. Me sentí un verdadero &lt;span style="font-style: italic;"&gt;crooner &lt;/span&gt;cuando todas las mujeres señaladas me siguieron el rollo devolviendo gestos de conformidad cómplice. Finalicé el tema y el público demandó otro. A mi amigo se le veía contento porque el número había salido bien, así que me instó a interpretar otra pieza. Dicho y hecho: &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Fly me to the moon&lt;/span&gt;. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Después de esa noche en aquel garito de Castellón ya nada ha vuelto a ser lo mismo para mí. Aunque algo tarde llevo por fin una forma de vida que m satisface plenamente. Una forma de vida que se basa en recibir una respuesta directa e inmediata y no mediada. Así que, aunque algo mayor, he conseguido conciliar con la realidad un deseo reprimido y me he convertido en un aceptable &lt;span style="font-style: italic;"&gt;crooner&lt;/span&gt;. Hago muchos bolos, que por cierto no están muy bien pagados pero que me satisfacen sobremanera y llenan mi vida plenamente. La música por fin forma parte de mi vida. Sin necesidad de crear nada, sólo tengo que recrear algo que ya existe. Y como buen amante del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;standard &lt;/span&gt;baso todo mi potencial en las mujeres. Es más, es a ellas y prácticamente sólo a ellas a quienes me dirijo en las actuaciones. Entre otras cosas porque es a ellas a quienes les debo todo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt; En unos meses, y después de aprender mucho a marchas forzadas, he llegado a tener un buen club de fans de mujeres que me siguen a todos los lugares que pueden. Es todo maravillosamente superficial y se trata, en definitiva, de un trabajo que me permite tener mucho tiempo libre, tiempo que utilizo fundamentalmente para ponerme moreno mientras leo novelas de Lafuente Estefanía. No da para vivir lo que se dice con lujos, pero sí para pagarme algún que otro capricho, como el solitario engarzado en oro blanco que me compré la semana pasada. Perfecto. Y todo por decir las cosas con música. Y con el meñique levantado.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-6928638600167807728?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/6928638600167807728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=6928638600167807728' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6928638600167807728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6928638600167807728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/05/about-me-o-i-have-got-you-under-my-skin.html' title='About me (o I have got you under my skin)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4091050322804853619</id><published>2011-04-27T17:01:00.002+02:00</published><updated>2011-04-27T17:09:45.634+02:00</updated><title type='text'>Lo bello, Lo sublime y Lo amarillo</title><content type='html'>Si tuviera que simplificar lo que mi visión percibe en estos momentos diría que veo una superficie quebrada grande y verde, unos árboles enormes mecidos por el viento y varias colinas veladas por una fina niebla que se extiende hasta perder la sensación de profundidad. Me encuentro en un caserío del norte de España y ésta es la visión que aparece ante mi vista casi todos los días. ¿Cómo podría yo definir mi percepción ante un interlocutor que no se encontrara conmigo? ¿Qué adjetivos serían los más apropiados para que el interlocutor se hiciera una idea cabal de MI percepción? Sólo hay una respuesta inteligente y tendría por fuerza que expresarse con otra interrogación: ¿Qué es lo que tengo que imaginar, Alberto, una vista o tu percepción de esa vista? “En toda percepción se refleja un pensamiento”, decía Wittgenstein.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, en efecto, nada tiene que ver lo que yo veo, que es objetivamente descriptible, con lo que yo percibo, que es vagamente expresable y difícilmente comunicable. Si quisiera que mi interlocutor se hiciera una idea cabal de lo que aparece ante mis ojos no tendría más que elaborar una descripción lo más objetiva posible. Si yo quisiera que mi interlocutor supiera de la realidad de mi percepción tendría que mentirle. Es decir, tendría que inventarme una descripción que no fuera estrictamente naturalista. Si calificara el paisaje de bello todo el mundo creería entenderme, pero en realidad no sabría nada acerca de mi percepción. Si lo calificara de sublime estaría siendo mucho más certero respecto a mi percepción y sin embargo pocos me entenderían. Sobre todo si tenemos en cuenta que el paisaje descrito nada tiene que ver con los parámetros que históricamente definen al paisaje que provoca la percepción de lo sublime. Más bien al contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo sublime en el paisaje siempre se ha asociado a la mezcla de placer y terror, a la incertidumbre, al miedo, a lo inquietante, a lo inconmensurable, a lo desmesurado, a lo agónico, en definitiva. Y por eso ha estado siempre asociado a los acantilados, los maremotos, los desiertos, las altas cumbres, los volcanes. En cambio siempre se ha asociado la belleza a la serenidad, las proporciones y al equilibrio propios del paisaje, del paisaje bucólico. Se trata de una idea que viene de lejos. Kant la apuntó y Burke la remató. Desde entonces, la Naturaleza desaparece para dar paso al paisaje, es decir, al Arte. No hay posibilidad de percibir la naturaleza si no es a través de unos “ojos culturales”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos siglos configurados humanísticamente a través del Arte (y la Técnica) han constituido nuestra manera de ver. Mi visión es por tanto cultural en la medida en que soy incapaz de ver la naturaleza; sólo puedo ver “cuadros”. Sin embargo la confusión producida por la terminología complica la comunicación. Sobre todo en la era del Fin del Arte, donde los posibles futuros se han convertido en posibles pasados. Ahora, hay tantas definiciones de belleza como individuos. Desde que la idea de futuro ha dejado de interesar es el pasado lo que cobra importancia. El pasado, claro, entendido desde la perspectiva relativista. Así, los futuros posibles han pasado su testigo a los posibles pasados. Bello es lo que cada sujeto cree que es bello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siendo cierto que la percepción de la naturaleza ya no puede ser “natural”, puedo afirmar que para mí lo sublime no se encuentra tanto en lo inconmensurable cuanto en aquello que nos hace sentir la pequeñez y la insensatez del ser humano. Así pues, con absoluta independencia de la grandiosidad y magnificencia de lo observado. En este sentido la observación de un hormiguero puede conectarme con lo sublime de forma más directa que los acantilados de Zumaia de los que tan cerca me encuentro. Incluso tiene más sentido que lo haga, pues ya nada vinculado al Arte tiene capacidad para generar tales sentimientos, habida cuenta del estado cadavérico en el que se encuentra. El Arte ya sólo tiene una función puramente funcionarial. El Infinito y la Nada ya no pueden citarse en una Obra de Arte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si sublime fuera trascender la mediocridad, si sublime fuera liberarse de la corrupción de la vida política y soportar el dolor de la propia existencia incluyéndola en la armonía del cosmos; si eso fuera lo sublime yo diría que mi percepción de la campiña me vincula a la experiencia de lo sublime. Y es que el Arte nada tiene que ver ya con la Experiencia, con la Vida. Sublime es, en efecto, un paisaje de John Martin (un sublime de juguete, claro) y no un paisaje de Poussin. Sin embargo, y para ser conscientes de las distancias que separan al Arte de la Vida, puedo afirmar que para mí es bello un paisaje que pudiera calificarse de martiniano y sublime un paisaje que pudiera calificarse de poussiniano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De todas formas ¡qué más da lo que pueda o no responder mejor a la realidad si después de todo la gente (que es al fin y al cabo quien configura esa realidad) cree que lo sublime se da en los deportes de riesgo y además confunde voluntariamente lo bello con lo pintoresco! Hace unos días nuestra Tita Cervera declaraba que ella se había sacrificado por el Arte porque era una amante de la belleza. Y es muy probable que la inmensa mayoría de la gente que la escuchó se emocionara ante tal concentración de sentimiento noble. Gente, claro, que ignora, aún, que desde hace 200 años el Arte nada tiene que ver con la belleza. Y mucho con la mercancía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4091050322804853619?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4091050322804853619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4091050322804853619' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4091050322804853619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4091050322804853619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/04/lo-bello-lo-sublime-y-lo-amarillo.html' title='Lo bello, Lo sublime y Lo amarillo'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-363978983708080210</id><published>2011-04-15T18:17:00.002+02:00</published><updated>2011-04-15T18:30:13.603+02:00</updated><title type='text'>Oídos sordos</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Hace unos días publiqué aquí un &lt;i style=""&gt;post&lt;/i&gt; que analizaba las formas con las que la Opinión Pública-da (mayoritariamente femenina) pretendía alcanzar la Igualdad. Ahora, la reciente vicepresidenta de la Academia de Cinematografía Española Judith Colell decía ayer a propósito del estado actual de las cosas: “Hoy sólo hay apenas un 9% de mujeres directoras, productoras o en puestos de responsabilidad. Es injusto y absurdo. Tenemos que hacer algo para llegar a cifras más razonables”. Dos ideas fundamentales se desprenden del aserto reivindicativo: la primera es evidente: señalar como injusto el estado de las cosas. La segunda se expresa más sutilmente y consiste en asociar el concepto justicia a los aspectos numéricos: 9 Vs. 92. La justicia llegará, según esta afirmación, cuando las dos cifras se equiparen. Y sólo habrá justicia, no tanto cuando se den las mismas oportunidades a las personas con independencia del sexo cuanto que se consiga equipar las cifras. Pero, ¿qué es por tanto una cifra injusta, absurda? ¿Por qué se califica de injusta una cifra sólo por el hecho de ser dispar? ¿Es que acaso lo dispar injusto y absurdo?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Ese mismo post mencionado hacía referencia a un programa de &lt;i style=""&gt;Informe Semanal&lt;/i&gt; en el que se analizaba el papel de la mujer en el arte (la exposición &lt;i style=""&gt;Heroínas&lt;/i&gt;). Todo el programa, como era de prever, se había confeccionado a modo de panfleto. Todo… menos un momento del mismo. Un momento desconcertante que nacía de un desajuste propiciado por el típico aguafiestas inconsciente. En medio de la vorágine activista del panfleto emergía, de repente e imprevisiblemente, un momento que mostraba una disonancia evidente respecto al claro objetivo del programa. Recordemos que el programa trataba, a partir de dos exposiciones de arte, el tema de la desigualdad en los sexos, la que después de sufrir la mujer durante siglos sigue al parecer sufriendo ahora. Una desigualdad, la actual, que hay que combatir de cualquier forma. Y a cualquier precio. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pero como digo, había un momento en el documental que resultaba sumamente desconcertante, tanto que prácticamente sólo ofrecía una posible respuesta perceptiva para quienes pudieran comulgar con su tesis. La respuesta que consistiría en ignorar ese momento y anularlo. Porque en caso de no hacerlo sería todo el resto del documental lo que habría que anular. Me explico: después de que varias mujeres mostraran su activismo más reivindicativo con soflamas de todo tipo aparecía Juana de Aizpuru diciendo: “Yo jamás me he sentido discriminada; eso que ya voy para 41 años que abrí la galería. Y desde el principio tampoco. Y en España somos más galeristas mujeres que hombres. Ha habido un momento en que prácticamente todo el arte contemporáneo español estaba en manos de mujeres, desde la directora del reina Sofía, críticas, artistas. No, no hay nada que en este momento impida a una mujer bien preparada ser artista, ser crítica, ser directora de museos, llegar a los más altas puestos por el hecho de ser mujer”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Pues bien, si después de todo no ninguneáramos a Juana y la creyéramos, ¿qué podríamos hacer con todo el resto del documental? Así, si creemos a Juana porque además la situación que describe es empíricamente demostrable, ¿qué hacemos con TODO ese documental que a través del arte se nos habla de la injusticia ACTUAL que sufre la mujer? ¿En el arte? Y si no hay tal injusticia en el mundo del arte después de todo, ¿por qué usar TAMBIÉN el arte para generar agresividad a través de una (inapropiada) queja y un (perverso) victimismo? Quizá la clave se encuentre en la misma declaración de Juana cuando habla de “mujer bien preparada”. Dejo a los lectores que piensen en otras claves. Que las hay.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En todo caso mis dudas persisten: siendo estrictamente cierto lo que Juana dice respecto al mundo del arte, ¿a cuento de qué puede venir un programa que comienza por señalar unas cifras que se interpretan como discriminatorias e impuestas por… quién? Por lo tanto repito: ¿qué es una cifra injusta, absurda? ¿Por qué se califica de injusta una cifra sólo por el hecho de ser dispar? ¿Es, después de todo, injusto y absurdo el arte porque se encuentra controlado mayoritariamente por mujeres? O dicho de otra forma, ¿pueden los hombres decir que el (el mundo del) arte es injusto por el hecho de que se encuentre fundamentalmente gobernado por mujeres? Presupongamos que, efectivamente, esos hombres que desean el control consideren injusto el mundo del arte regido por mujeres. ¿Determinaría eso una injusticia real?&lt;/p&gt;  &lt;p style="font-style: italic;" class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;Post Scriptum.&lt;/span&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;A. Según un estudio encargado por la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE) el 75,4 % de los lectores de revistas culturales en España son hombres. Y el estudio entiende por revistas culturales aquellas que se fundamentan en el texto y no en las imágenes, las noticias, etc. No sé si es o no una cifra justa pero he estado investigando por mi cuenta y he comprobado que los equipos de redacción de esas otras revistas “no culturales” (revistas de moda, decoración, glamour, ocio…) está conformados por una proporción casi invariable: un 70-80 % de mujeres y un 20-30 % de hombres. ¿A quién podría parecerle injusto y absurdo que las revistas de decoración estén controladas por mujeres? &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;B. Como todo el mundo sabe España no tiene prácticamente ninguna incidencia en el mundo del arte. Más allá de ciertas figuras emblemáticas del pasado y alguna excepción del presente España carece de relevancia en el mercado del arte y casi nadie contempla a sus artistas en comisariados importantes. O por decirlo de otra forma, España representa un 0,6 % del mercado del arte mundial, como aseguraban estadísticas recientes. Una miaja. Se decía en &lt;span style="font-style: italic;"&gt;EXIT express&lt;/span&gt;, dirigid&lt;b style=""&gt;a&lt;/b&gt; por Rosa Olivares, Pero en cualquier caso se trata de una afirmación que podría haber hecho cualquiera que hubiera tenido la oportunidad de viajar. Como, por ejemplo, la hiperactiv&lt;b style=""&gt;a&lt;/b&gt; Elena Ochoa que no hace mucho aterrizó en Madrid después de trabajar varios años en Londres y haber viajado por todo el mundo. La periodist&lt;b style=""&gt;a&lt;/b&gt; Paula Achiaga le hacía la siguiente pregunta, “¿Cómo se percibe desde fuera el arte español?”. Elena Ochoa respondía, “Inexistente”, y después se extendía en la respuesta para demostrar que nadie fuera nos contempla. Y es absolutamente cierto lo que Juana de Aizpuru decía respecto al dominio y control del arte español a manos de mujeres. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;C. Justo al día siguiente del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Informe semanal&lt;/span&gt; comentado pasaron por televisión otro programa documental (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Comando actualidad&lt;/span&gt;). El presentador entraba en una reunión de 4 altos dirigentes de una empresa, tres hombres y una mujer, y se dirigía hacia ella acometiendo el asunto de la discriminación por sexo en cuestiones de dirección empresarial. La alta ejecutiva respondía sin inmutarse, “quizá debería tenerse en cuenta que la verdad es que, por lo que sea, no son muchas las mujeres las que, después de todo, desean acceder a puestos como este. Yo estoy aquí porque además de desearlo he hecho méritos para conseguirlo”. En efecto, la pregunta supuestamente solidaria (¿) había sido impertinente y maleducada (con la mujer) en la medida en que no había tenido en cuenta los méritos por los que alguien accede a un alto puesto directivo. Y había sido impertinente y maleducada (con los tres hombres) en la medida que no había considerado los méritos por los que allí se encontraban.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-363978983708080210?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/363978983708080210/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=363978983708080210' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/363978983708080210'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/363978983708080210'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/04/oidos-sordos.html' title='Oídos sordos'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-5187883218732113563</id><published>2011-04-03T17:41:00.002+02:00</published><updated>2011-04-03T18:20:52.727+02:00</updated><title type='text'>Copia certificada (entre café y café)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;    &lt;p class="MsoNormal"&gt;Una pareja que acaba de conocerse entra a una cafetería, se toman dos cafés y cuando salen a la calle resulta que llevan media vida casados. Éste y no otro (¿) es el tema de la última y celebrada película de Kiarostami. Una película en donde la posible ficción se mezcla con la posible realidad. Nada ni nadie en ella escapan del desconcierto, ni los personajes ni los espectadores. Un desconcierto que proviene de filmar el presente como posibilidad de un futuro que ya ha existido.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;En &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Copia certificada&lt;/span&gt; no hay concesión alguna al sentimentalismo ramplón del cine habitual. Se ha eliminado del conjunto de secuencias todo aquello que pudiera facilitar una interpretación facilona. Ninguna pista al espectador respecto a ese giro inesperado producido en la narración.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;El espectador queda anonadado ante el problema de una pareja que ha sucumbido a lo anodino. La verosimilitud se impone a través de un realismo ilógico, incomprensible. Kiarostami sabe que el final determina hacia atrás todos los actos anteriores aun cuando, después y a pesar de nuestra voluntad, no alcancemos a entenderlos. El presente es incomprensible en la medida en que el pasado es confuso. Y el futuro no es sino una proyección.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No se trata de saber; no se trata de saber qué pasa, no se trata de saber por qué, más bien al contrario. “Desde el momento en que sabemos ya no nos abastecemos de nada más. Mientras permanecemos en la ignorancia las apariencias prosperan…” decía Cioran a propósito de los peligros de la sensatez. Y en efecto, las apariencias, que en la película son eje y sustento de la trama, no son nada y lo son todo. Todo es juzgado a través de las apariencias porque no existe posibilidad alguna de traspasarlas. No existe posibilidad alguna de saber más de lo que saben (y transmiten) de sí mismos los propios protagonistas. Es la anécdota entendida como pista lo que se impone a un espectador confuso que ata cabos sin poder llegar a una conclusión incontestable. La profundidad es una entelequia frente a la verdad anecdótica, la verdad del presente, la única verdad posible. Así, el  “no saber” de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Copia certificada&lt;/span&gt; exige atención, voluntad de pensamiento por parte del espectador. Voluntad de pensamiento abstracto.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Copia certificada&lt;/span&gt; es una extraordinaria película construida a base de fragmentos anecdóticos y aparentemente inconexos que contienen en sí mismos la esencia de un complejo asunto. Nada es gratuito en una trama alineal perfectamente cerrada en su abstracción. Ni siquiera el pintoresquismo de unos en apariencia ingenuos escenarios, ni la aparición sucinta de un hijo que se evade de la realidad (lúdicamente) no siendo ajeno a ella. Ni el intelectualismo del personaje masculino, que se encuentra plenamente hundido en la pura y triste neutralidad (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;cafard &lt;/span&gt;que diría el mismo Cioran). Ni la enigmática pareja de la fuente, que representa perfectamente el ideal (a través de las apariencias), ni la locuaz camarera que se queda a medias entre la resignación y la esperanza. Nada es gratuito porque, precisamente, NO se trata de un cuento, sino de un pensamiento. Más pronto se trata de la suma desordenada de fragmentos de vida que, con independencia del tiempo en el que fueron (o serán) vividos, terminan por pensarse siempre en tiempo presente.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;(Café) Muy probablemente sea &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Copia certificada&lt;/span&gt; una de esas películas que se encuentran en la encrucijada de un cambio de paradigma cinematográfico. No hay en ella nada verdaderamente novedoso, pero el momento de su producción coincide con una necesidad de encontrar nuevas formas narrativas. Así, podría decirse que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Copia certificada&lt;/span&gt; no hace otra cosa que discernir conflictos donde no los hay pues nada hay de realidad en una historia que queda cortada abruptamente por una incomprensible ruptura secuencial. Por otra parte, Kiarostami ha caído, después de todo, en la más previsible de las trampas. La de dotar a los dos personajes protagonistas de los roles más estereotipados posibles. De esta forma, y como si verdaderamente el tiempo no hubiera hecho mella en el sujeto contemporáneo, los personajes no dejan de ser lo que toda sociedad moderna (re)niega. Estereotipos. Ni la atrevida ruptura narrativa salva a los personajes de ser lo que “ya fueron” los personajes de las películas de Bergman y Antonioni, seres que se atormentan por vivir roles injustamente impuestos. No hemos avanzado nada en este sentido. La mujer vive su incomprensión ante el rol del macho disperso y el hombre vive angustiado por desconocer su verdadero papel en la vida familiar. Una camarera suelta un entrometido e increíble &lt;span style="font-style: italic;"&gt;speech &lt;/span&gt;que parece sacado de una teleserie de mediodía y una pareja de turistas pretende situarse fuera de un nihilismo burgués que después de todo resulta ser consustancial a la vida misma (turismo pintoresco). En este sentido, tan previsibles y aburridas son las quejas de ella en todas sus demandas como los gritos de él en todas sus justificaciones. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;(Café) Rememoro el visionado de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Copia certificada&lt;/span&gt; y me digo a mí mismo, a quién si no, que Kiarostami ha dirigido una película sencilla en la que el cuidado de todas y cada una de las secuencias imprime a la totalidad una belleza propia del arte, que no del espectáculo. Todo en ella tiene su razón de ser y por eso todo en ella es bello. Desde la falsa conferencia del inicio a la falsa fuente pasando por las falsas golondrinas. Todo en ella encaja respecto a una trama que deambula entre una especie de romanticismo inevitablemente nihilista y un intelectualismo sórdido que sólo puede beber del fracaso. Nada es anecdótico en esta pequeña obra maestra que se construye a sí misma a base de situaciones puramente anecdóticas y superficiales. Porque la belleza de esta película no se encuentra en un factor que la vincula a &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lo verdadero&lt;/span&gt;, sino en un factor que deviene de una indagación sobre &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lo anodino&lt;/span&gt;. &lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;span style=""&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-5187883218732113563?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/5187883218732113563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=5187883218732113563' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5187883218732113563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5187883218732113563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/04/copia-certificada-entre-cafe-y-cafe.html' title='Copia certificada (entre café y café)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-2412645843655517858</id><published>2011-03-27T18:56:00.002+02:00</published><updated>2011-03-27T19:17:10.790+02:00</updated><title type='text'>El origen de la tragedia</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt;Al parecer, toda oportunidad es buena para realizar proyectos que encuentren rápida aceptación, tanto mediática como popular. Toda oportunidad es buena para realizar proyectos que tengan asegurado el éxito social, esto es, económico. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Informe Semanal &lt;/span&gt;ha realizado un reportaje a propósito de la exposición &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Heroínas &lt;/span&gt;ubicada en el Museo Thyssen y en la Sala de la Alhajas de Caja Madrid. El reportaje es, como era de prever, un panegírico sobre la mujer, tanto la que se referencia en el arte escogido y expuesto como la que en la actualidad vive en una revolución constante e inacabada (además de valiente, comprometida, meritoria, necesaria…). Éxito asegurado, pues, tanto en la acogida de la exposición como en la recepción del reportaje televisivo. Las mujeres representadas en la exposición son, como dice la locutora, “mujeres que nos incitan a mirarlas para entender lo que representan”. Pero, ¿cómo quedaría representada una mujer contemporánea occidental? Veamos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt;El final del reportaje televisivo es representativo, no tanto de todo el propio reportaje, que también, cuanto del sentir expresado desde hace años por la Opinión Pública. Se trata de las imágenes del vídeo de una de las artistas expositoras, un vídeo en el que aparece una mujer destrozando literalmente coches con un mazo. A propósito del vídeo y para concluir el reportaje dice la locutora respecto a esas imágenes, “la danza casi enajenada de la muchacha del vídeo realizado por la artista Pipilotti Rist es toda una provocación. Habrá quien sólo vea en ella a una mujer enloquecida, pero esta chica que golpea feliz con el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;thyrso &lt;/span&gt;de las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ménades &lt;/span&gt;antiguas podría ser la mejor imagen de la liberación que muchas mujeres de occidente esperan”. Así pues, la violencia como símbolo tan último como necesario. La violencia como la “mejor” imagen; la violencia como única solución. Una suerte de “Haz lo que debas” (Spike Lee) o de “Sin perdón” (Eastwood) entendido como incitación a la única solución posible: la lucha. Ya sabemos, por tanto, cómo quedaría representada una mujer contemporánea occidental: haciendo lo que “las mujeres de occidente esperan”. Que por eso la muchacha (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;ménade&lt;/span&gt;) del mazo (&lt;span style="font-style: italic;"&gt;thyrso&lt;/span&gt;) es "feliz" en el uso de la violencia.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt;Y es con esto con lo que nos toca vivir: con la destrucción En este caso con la destrucción de lo que ha ido confiriendo sentido a la vida a partir de los pares, de las dicotomías, de las tesis/antítesis: la dialéctica. La lucha, pues, entendida (por las mismas violentas que la proponen) como un simple medio para conseguir un fin tan legítimo como necesario, la destrucción de todo lo que apunte a la diferencia. Por eso, lo que promueve la Opinión Pública es, como hemos escuchado en el reportaje, la “regeneración” de las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ménades&lt;/span&gt;, de las mujeres violentas. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ménades&lt;/span&gt; que empuñan &lt;span style="font-style: italic;"&gt;thyrsos &lt;/span&gt;con los que destrozar indiscriminadamente. &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Ménades &lt;/span&gt;que pretenden acabar con los discriminatorios (¿) pares complementarios que afirman las diferencias. Lucha, en definitiva, contra el hombre. (Y espero que no se confunda la violencia que unos cuantos hombres infligen sobre unas cuantas mujeres -en los países desarrollados, occidentales- con esa otra violencia que la mujer inflige sobre el hombre a diario desde la Opinión Pública desde todos los medios de comunicación).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt;Así, para la Opinión Pública, nada de activos/pasivos, nada de serenidad/irracionalidad, nada de racionalidad/instinto; nada: todos activos, todos en la orgía y además todos haciendo lo mismo con independencia del sexo: dando, “penetrando”. Nadie pasivo, nadie recibiendo. En eso consiste la lucha, como hemos visto en el vídeo de la exposición, pero sobre todo en el discurso del reportaje: en que todos den. Así, por ejemplo y por irnos al terreno de la Tragedia, las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;ménades&lt;/span&gt; se imponen sobre cualquier posibilidad dialéctica nacida de pares complementarios (lo apolíneo y lo dionisíaco). Todos, pues, en la orgía y con el mazo en la mano. El fin último de esta demoledora propuesta pretendidamente desmitificadora era acabar con la confrontación (atestiguada por la mitología) entre sexos por creer que era sexista y perniciosa; acabar con la confrontación para poder imponer la igualdad.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style=""&gt;Pero la verdad es que, después de todo, la aniquilación de la confrontación atemperada (apaciguada en tanto que culturizada por el mito) se ha transformado en una confrontación psicopática. De esta forma, la confrontación que se ha impuesto -para moldear sujetos sexuados pero indiferenciados respecto a su sexo- no ha hecho otra cosa que introducir una nueva violencia, la que ya no se encuentra, lógicamente, justificada por ningún mito constructivo. Y el reportaje de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Informe Semanal, &lt;/span&gt;aun en su aparente aire comedido, es una perfecta muestra de toda esa violencia latente (¿) que se oculta tras la reivindicada desmitificación, una desmitificación puesta en marcha desde el revanchismo (E. Lynch). Por tanto, se quería eliminar la confrontación, por ser asociada al Mal (patriarcalismo, machismo) y lo que se ha conseguido es amplificarla. Eliminando de la confrontación inevitable (y por eso antaño mitificada) todo vestigio de sentido. Éste y no otro es el origen de la verdadera tragedia. La por venir.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-2412645843655517858?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/2412645843655517858/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=2412645843655517858' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2412645843655517858'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2412645843655517858'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/03/el-origen-de-la-tragedia.html' title='El origen de la tragedia'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-8972810897324816659</id><published>2011-03-15T09:38:00.002+01:00</published><updated>2011-03-15T09:47:37.421+01:00</updated><title type='text'>Schlegel (Fiedrich, por supuesto) y la felicidad</title><content type='html'>Y no tanto el pensador que escribió &lt;em&gt;Sobre la incomprensibilidad&lt;/em&gt; cuanto el novelista que escribió &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt;. No sé si, como dicen algunos expertos, es &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; la primera novela moderna, pero el caso es que lo parece. ¿Qué clase de novela es &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt;? No sabría decir, pero todo nos conduce a calificarla de extraña y difícil, es decir, moderna. Y yendo más lejos podría decirse que &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; es la novela que nos esperaba después de la muerte de la novela, o sea, después de la imposibilidad de mantener viva la idea de novela. Muchos de los formatos novelísticos de los últimos tiempos se encuentran muy influidos por ella. Así, &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; es un artefacto extremadamente actual, además de extraordinario, después de más de 200 años de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; son las confesiones de un inexperto, según el propio Schlegel en la misma novela. &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; es una exaltación de la confusión como modo de vida, una exaltación de la incomprensibilidad. &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; es una apología a la libertad que a su vez se libera de las convenciones narrativas y se emancipa del sentimentalismo burgués. &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; es una oda al amor… verdadero, que no es otro que el que acaba con las malditas encrucijadas vitales que impiden la felicidad; al amor verdadero: al amor con sexo (mal que le pesara a Schiller, que odiaba a Schlegel). &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; es, como el propio autor dice a mitad de la narración, “una novela fantástica” que sólo podrá “entender por completo “Una” persona, la propia &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt;, el verdadero amor de Schlegel. “A todas las demás  [mujeres] espero atraerlas y repelerlas alternativamente…”. He aquí una declaración de intenciones. Más bravucona que real, puesto que la novela es, como no podía ser de otra forma, una novela de difícil lectura debido a las contradicciones, parábasis y anacolutos que voluntariamente encierran una trama fragmentaria y discontinua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela es una novela de amor, o mejor, es una novela que ensalza el amor a través de la experiencia del protagonista que no es otro que el propio autor: “Cree –le dice a &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; el autor/personaje- que no sólo escribo para ti, sino para los contemporáneos. Créeme, lo que importa es simplemente la objetividad de mi amor”. Y, en efecto, toda la novela es una oda a su amor por ella, &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt;, una mujer que, como todas, es “principio del mundo” y “centro de originalidad”. Y “que lo sabe ya todo aún antes de que el rayo del amor se haya encendido en su tierno seno y haya transformado el capullo cerrado en el completo cáliz floral del placer”.&lt;br /&gt;Así pues, nos encontramos ante una novela que pretenderá, a través del elogio a &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt;, sondear las inescrutables diferencias que separan/juntan a dos personas de distinto sexo, las diferencias que convocarán al amor desde la complementariedad. Debido al estilo fragmentario, así como al carácter de ciertas opiniones vertidas, sí podría considerarse una novela absolutamente moderna. Si bien es también cierto que tal modernidad chocaría de bruces con la actual y miserable concepción que se tiene de la diferencia (en los sexos), anatemizada en pro de lo que intenta pertinazmente imponerse, la igualdad. &lt;em&gt;Lucinde&lt;/em&gt; es una apología al amor, una apología al amor afirmado como posibilidad real, no ideal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es aquí donde emerge la genialidad de este escritor enigmático y desconcertante que mezcla sabiamente modernidad y antigüedad a partir de un entendimiento combinatorio de dos categorías estéticas, lo interesante y lo bello, en donde coinciden lo subjetivo y lo objetivo. Dice Schlegel al inicio de su novela, “¿Cómo se puede escribir lo que apenas está permitido decir, lo que sólo se debería sentir?”. En efecto, lo que viene a decir el autor en la novela pertenece al ámbito de lo privado, pero resulta necesario ser dicho en la medida en que al final de las cuentas se trata de un gesto de generosidad y agradecimiento (hacia una mujer, Lucinde). Por otra parte, y haciendo una lectura anacrónica de la frase, lo que escribe Schlegel apenas está permitido decirse… ¡en la actualidad! Con independencia de que lo dicho se corresponda, o no, con una realidad atemporal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo dice Schlegel en los primeros compases de la novela: “Como amante y escritor educado quiero intentar dar forma a la cruda casualidad y transformarla en objetivo. Pero para sí y para esta obra, para mi amor por ella y para su formación en sí, ningún objetivo es más apropiado que el destruir ya al principio lo que llamamos orden, alejarse ampliamente de él, apropiarse el derecho de una encantadora confusión […] esta carta única en su género tendría una insoportable unidad y monotonía y ya no podría conseguir lo que quiere y debe: imitar y completar el más hermoso caos de elevadas armonías y placeres interesantes”. Con estas premisas Schlegel no pone en situación acerca de la pretendida (por encantadora) confusión romántica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el filósofo la mujer sería admirable: “todo lo que amáis lo amáis por completo, como al amante y al hijo”, “para el alma femenina el amor es un sentimiento indivisible, para el hombre puede ser sólo un cambio y una mezcla de pasión, de amistad y de sensualidad”. Tal es para el filósofo la diferencia, una diferencia que se sustenta sobre la visión que inevitablemente se expresa desde la masculinidad; una diferencia cuyo análisis es fundamento de la historia. Pero refiriéndose a lo que Diderot llama el &lt;em&gt;sentimiento de la carne&lt;/em&gt; dice Schlegel que “muchos virtuosos de la masculinidad terminan su carrera sin haber tenido ni idea de él. Un libertino puede saber cómo desatar un cinturón con algo de gusto. Pero sólo el amor enseña únicamente algo al joven aquel alto sentido artístico de la voluptuosidad por el cual la fuerza masculina es formada para la belleza”. Y continúa “[&lt;em&gt;el sentimiento de la carne&lt;/em&gt;] el hombre sin duda lo necesita por naturaleza, pero no lo presiente”. ¿Qué puede significar respecto a ambos sexos las respectivas carencias que enuncia implícita y explícitamente la frase? ¿Sería posible entonces hablar realmente de diferencia? ¿Hasta qué punto la diferencia podría ser cuestionada por qué sexo y en función de qué intereses?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que, después de todo, “Un hombre que no pueda llenar y satisfacer por entero el deseo interior de su amante no sabe en absoluto ser lo que es y debe ser”. Lo que ya había dejado claro Schlegel en la segunda página de la novela cuando dice: “nos abrazamos con tanto desenfreno como religión. Te pedí que te entregaras completamente al furor y te supliqué que fueras insaciable. Sin embargo, con fría reflexividad estaba yo a la escucha del más ligero rasgo de alegría para que no se me escapara ninguno ni quedara ningún hueco en la armonía. No sólo gozaba, sino que también sentía y gozaba el goce”. En efecto, cada sexo busca la felicidad en función de lo que el mismo sexo “le exige”, y encuentra la felicidad en “lugares diferentes”. Mientras la mujer goza, el hombre, para gozar, se ve obligado a mantener una “fría” reflexividad que se encuentre “a la escucha”. ¿Qué puede significar respecto a ambos sexos las diferencias señaladas? Y no es que la mujer no goce el goce, sino que el hombre NO puede abandonarse al goce sin fría reflexividad si no quiere arruinar el goce de ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque en definitiva la novela rinde culto a la felicidad, que es aquello cuya búsqueda da sentido a nuestra vida. En el capítulo llamado "Una reflexión" (ese capítulo que tanto obsesionó a Paul de Man) Schlegel afirma que la “la vida del hombre culto y reflexivo es un eterno formar y meditar sobre el hermoso acertijo de su destino. Siempre está determinándolo de nuevo, pues precisamente ése es todo su destino: determinar y ser determinado. Sólo en esa búsqueda misma encuentra el espíritu del hombre el misterio que busca”. ¿Qué otro misterio puede buscar el hombre en reflexión si no es aquel que a través del conocimiento le ayude a encontrar la felicidad, una felicidad que será siempre y en cualquier caso tan frágil como la vida misma?&lt;br /&gt;Pero Schlegel va después más lejos y afirma después de haber reflexionado: ¿Pero qué es lo determinante o determinado mismo? En la masculinidad es lo innombrado. ¿Y qué es lo innombrado en la feminidad?... Lo indeterminado”. Así, mientras la masculinidad se asienta en una elipsis indeterminada, la feminidad se asienta en una determinante elipsis. “Lo indeterminado es más rico en misterios, pero lo determinado tiene más fuerza mágica. La belleza de lo indeterminado es perecedera como la vida de las flores y como la eterna juventud de los sentimientos mortales; la energía de lo determinado es pasajera como la auténtica tormenta y el auténtico entusiasmo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede que los pensamientos novelados de Schlegel no tuvieran mucho predicamento en una sociedad, la actual, caracterizada por el perfecto uso que hace de la autocensura, pero el caso es que se trata de pensamientos  novelados por un filósofo enamorado de la vida, del amor y del conocimiento, pero también de la destrucción, la confusión y el caos. El amor es lo que según la novela nos redime de la obligada incertidumbre y de la infinitud de contradicciones; el amor entendido como síntoma de felicidad. Por eso añade a lo anterior: “¿Quién puede medir y quién puede comparar qué infinito valor tiene tanto lo uno como lo otro cuando ambos están vinculados en la determinación real, que está destinada a completar todos los huecos y a ser mediadora entre el individuo masculino y femenino y la humanidad infinita? Lo determinado y lo indeterminado y toda la plenitud de sus relaciones determinadas e indeterminadas es lo uno y el todo, es lo más extraño y sin embargo lo más sencillo, lo más sencillo y sin embargo lo más alto”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-8972810897324816659?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/8972810897324816659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=8972810897324816659' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8972810897324816659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8972810897324816659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/03/schlegel-fiedrich-por-supuesto-y-la.html' title='Schlegel (Fiedrich, por supuesto) y la felicidad'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-8223118486876778960</id><published>2011-03-13T19:50:00.000+01:00</published><updated>2011-03-13T19:52:24.538+01:00</updated><title type='text'>Tautología e Inmersión</title><content type='html'>Un país cainita es un país cainita. Y nada puede hacer la razón en un país cainita porque sus ciudadanos son parte sustancial del problema, que no es otro que el de su desgracia. Es lo que tienen ciertos sistemas binarios (sobre todo en los países con antecedentes serios de cainitismo): que acaban por poseer un solo tipo de debate, el académico. Un debate siempre hueco en el que todo es asunto de palabras. El discurso de cada facción enfrentada se ve reducido exacta y exclusivamente a aquello que (re)produce permanentemente la controversia, una controversia monstruosamente maniquea, pueril, insalvable. En este tipo de sistemas políticos binarios sólo cabe el anatema como argumento y la exclusión como método. Se responde a la exclusión (que viene del otro) con el anatema (que nace de uno).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El debate político de España es un debate académico, mostrenco, que sólo dilucida a la contra. Es un debate académico que se abandona a los síntomas reactivos que producen las ideas fijas. Y como dijo Pirandello, mejor no tener ideas que tener una idea fija. Ante esta específica característica nuestra sólo cabría esperar que surgieran políticos con ganas de romper la mortífera tradición. Pero no, los políticos españoles acaban siempre siendo mucho más papistas que el Papa porque a diario comprueban (desde su coche oficial) lo rentable que es para ellos, y sólo para ellos, sostener las ideas fijas. Y así estamos, en una permanente Guerra Inmóvil en la que los mandamases alardean de intelectualismo diciéndonos desde la tribuna cosas como “es que una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa”. O, “pues tú más”. Y todo mientras el ciudadano se resigna con afirmaciones también de alto nivel: “lo que hay es lo que hay”. Estamos inmersos en la mierda, oiga.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-8223118486876778960?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/8223118486876778960/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=8223118486876778960' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8223118486876778960'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8223118486876778960'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/03/tautologia-e-inmersion.html' title='Tautología e Inmersión'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-6611440363618917821</id><published>2011-03-09T14:38:00.001+01:00</published><updated>2011-03-09T14:42:24.061+01:00</updated><title type='text'>Internet (y Arcadi Espada)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La suma de afirmaciones sensatas no siempre conduce a una verdad. O por decirlo de otra manera: los argumentos inteligentes no siempre son premisas suficientes para generar una afirmación verdadera. La explicación es muy sencilla: los argumentos inteligentes (entendidos como premisas) nunca son suficientes si con el fin de generar una conclusión (pre) determinada escamoteamos los argumentos que pueden cuestionar la misma conclusión. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Por otra parte, la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;verdad &lt;/span&gt;deja de ser un concepto inescrutable cada vez que alguien hace una afirmación categórica.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;Basta firmar una opinión para que los fantasmas del relativismo hagan mutis por el foro. Todas las columnas de opinión, por ejemplo, son en este sentido víctimas de un fundamentalismo melifluo, o de un antirrelativismo furibundo en cualquier caso. Y siempre, una vez más, con independencia de todo voluntarismo apriorístico. Así: la &lt;span style="font-style: italic;"&gt;verdad &lt;/span&gt;existe, y emerge cada vez que alguien hace una afirmación concluyente. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La cuestión es que ayer leí una columna del impulsivo Arcadi Espada expresando una opinión contundente. Como siempre, sus argumentos eran casi incontestables, entre otras cosas debido a la sensatez que de ellos se desprendía. Espada es sin duda uno de los mejores periodistas de nuestro país y posiblemente el único que haya teorizado acerca de su profesión con unos resultados más que encomiables. El único defecto que podría achacársele a Espada podría ser entendido también como una virtud: su miedo a la vulgaridad. Así, Espada es un gran pensador (sí, pensador) que se esfuerza demasiado en tener enemigos. Entre otras cosas porque sabe que los amigos le “entenderán”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;La columna era una defensa apasionada, cómo no, de Internet; sobre todo de Internet como forma superior de acceso al conocimiento. Y digo superior porque precisamente se trataba de eso: de defender Internet ante las acusaciones de los para él agoreros tradicionalistas. En efecto, para Espada los críticos con la Red son los que cumplen el papel de conservadores frente a los que, como él, cumplen el papel de modernos. Para el visceral periodista nada ha cambiado desde hace dos siglos, por una parte están los latifundistas y por otra los revolucionarios. Y no es que Espada defienda revolución alguna, sino que se esfuerza por imponer la suya propia. Le encantan los enemigos. Y no es que Espada renuncie a la razón, al revés, sino que a veces le puede la pasión. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Mucho me temo que, una vez más, esta posición respecto a Internet no es más que el fruto de una desmesurada necesidad de confrontación. Espada, repito, le tiene un miedo horroroso a la vulgaridad y, ciertamente, resulta bastante vulgar despreciar las nuevas tecnologías. Pero una cosa es despreciar las nuevas tecnologías, cosa que no hace ninguno de sus posibles enemigos, y otra bien distinta ser crítico con ellas. Me recuerda ésta la vieja polémica nacida con la televisión (o con la imprenta). No hace falta ser muy lúcido para saber que el medio sólo es el mensaje cuando éste se encuentra monopolizado por la estulticia incontrolable o la ambición descontrolada. Así, carece de sentido la defensa de un “hecho”, Internet, que en realidad no tiene enemigos (serios). O por decirlo de otra forma: realmente no hay nadie contra quien luchar, por lo que defender apasionadamente Internet se convierte inevitablemente en una chiquillada. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Internet no puede ser, en este sentido, ni bueno ni malo, por lo que su defensa apasionada sólo puede conducir a mostrar los ases que el defensor guarda bajo la manga. Y si no, ¿contra quién lucha Espada cuando parece molesto? No lo sé. En todo caso se me antoja que lucha contra algún imbécil, pero Espada no busca imbéciles contra los que luchar. ¿Entonces, contra quién? No lo sé, quizá con el enemigo inventado que le gustaría tener. La cuestión es que en el mismo periódico de ayer aparecía, ya en la sección cultural, un artículo que comentaba el último libro del ensayista Nicolas Carr. Su tesis, tan spengleriana ella, es que Internet está resultando una forma precaria de acceso al conocimiento y por tanto nociva en alguna medida. No sé si Carr sería (o es) un “enemigo” intelectual de Espada, pero por lo que a mí se refiere, no tengo nada que objetar ante los argumentos que esgrime Carr. Por mucho que yo use Internet y por muy interesante (y productivo) que me resulte ese uso. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Porque, en efecto, si algo ha quedado claro de las consecuencias de Internet es la incapacidad que demuestra tener su usuario en cuanto a la concentración se refiere. Es absolutamente cierto, por demostrado, que el usuario de Internet no es capaz de mantener una lectura prolongada sobre un tema y que por lo tanto su aprendizaje se encuentra basado en lo fragmentario y en lo epidérmico, y no en lo profundo. Yo, como profesor que analiza día a día a unos alumnos que cada año tienen la misma edad (mientras uno suma años), lo afirmo rotundamente. Esta peculiaridad de uso hace a los usuarios de Internet más hábiles para el corto plazo por cuanto están mejor informados sin realizar grandes esfuerzos. El usuario de Internet es, en este sentido, una persona bien preparada para unos tiempos que corren en la inmanencia. Pero el usuario de Internet que no ha leído textos que requieren concentración (como los que sí ha leído, y en cantidad, Espada) será irremediablemente una persona ligeramente hilvanada al mundo. Eso sin tener en cuenta el uso “inadecuado” que pueda hacerse del medio, que es por otra parte aquél al que más tiempo se le dedica. Otra cosa es que queramos imaginarnos a un usuario de Internet ideal, que es lo que parece hacer el periodista en un curioso ataque de ingenuidad. Pero la verdad es que con un soplido te cargas a la mayoría de internautas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Podrá argüirse en mi contra que la felicidad la busca cada uno donde le da la gana. Pues vale, pero yo, que soy el que ahora afirmo algo haciendo un inevitable alarde de antirrelativismo, digo que Internet es, respecto al asunto de la adquisición de conocimiento, muy precario. Sobre todo si me atengo a los resultados cotejables y no a sus potencialidades. No puedo salvar el concepto Internet ni por sus posibilidades ni por el uso que de él hacen unos cuantos conversos. Siempre he sentido un cierto rechazo por la literatura de aforismos. Me ha parecido siempre efectista, pretenciosa y demasiado vanidosa: odiosa. En todo caso, si de lo que se trataba era de decir que nadie es quién para hablar de la felicidad de nadie, tampoco habría hecho falta expresar opinión ninguna. Espada es, en definitiva, un loco del hipervínculo. Yo no.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-6611440363618917821?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/6611440363618917821/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=6611440363618917821' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6611440363618917821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6611440363618917821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/03/internet-y-arcadi-espada.html' title='Internet (y Arcadi Espada)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7777310756427403545</id><published>2011-02-27T11:36:00.002+01:00</published><updated>2011-02-27T11:50:06.011+01:00</updated><title type='text'>Nos vemos en El Reina (o del aprendizaje de la decepción)</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Pocas propuestas expositivas me habían intrigado tanto como ésta que se celebraba en El Reina. Venía precedida de la típica controversia que habita el mundo del arte, la que divide al público experto en feligreses y escépticos. Nada nuevo, en este sentido. Pero, por otra parte, rara vez se había encontrado un soporte teórico justificativo tan verdaderamente interesante como el propuesto por su comisario, el inteligente Didi-Huberman. Las expectativas crecían en base al texto que el propio comisario había difundido como resumen de su tesis, y se derivaban de la asumida deuda metodológica hereda del maestro Warburg. Había que ir a Madrid a ver la exposición, &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Atlas, ¿cómo llevar el mundo a cuestas?&lt;/span&gt; Había que descubrir el punto de credibilidad conseguido por tamaña empresa. No ya de autenticidad, sino de simple credibilidad. La autenticidad le ha sido prácticamente vetada a un mundo, el del arte, que no puede ser sino la perfecta representación de la pura contrariedad. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;La frase que más me atraía de su reclamo era, “Aquí no verán las bellas acuarelas de Paul Klee, sino su modesto herbario y las ideas gráficas o teóricas que brotaron de él; no verán los modernos “cuadrados” de Josef Albers, sino su álbum de fotografías realizado alrededor de la arquitectura precolombina; tampoco las inmensas pinturas de Robert Rauschenberg, sino una serie de fotografías que reúnen objetos tan modestos como heteróclitos; no verán las magníficas pinturas de Gerhad Richter; sino una selección de montajes realizados para su &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Atlas &lt;/span&gt;de larga duración; no verán los cubos minimalistas de Sol LeWitt, sino sus montajes fotográficos en las paredes de Nueva York. Antes que las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pinturas &lt;/span&gt;(como resultado del trabajo) hemos preferido, esta vez, las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mesas &lt;/span&gt;(como espacios operativos, superficies de juego o realización del trabajo mismo)”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Y me atraía por el doble motivo que la enunciación propone, es decir, me atraía tanto por su reclamo negativo (lo que no íbamos a ver) como por el positivo (lo que sí íbamos a ver). Sólo habría que matizar una diferencia sustancial entre sus &lt;span style="font-style: italic;"&gt;a-prioris &lt;/span&gt;y los míos, una diferencia que en el texto se encuentra instalada en las expectativas de lo que no íbamos a ver. Por decirlo de forma directa: a diferencia de Didi-Huberman yo, en el fondo, agradecía no ver las pinturitas de Albers o las pinturazas de Rauschenberg, o las “bellas” y “magníficas” pinturas de Klee y Richter, o los cubos de nadie. Así, a mí me intrigaba (e interesaba) la exposición por motivos parecidos a los de su autor, pero con un nivel de sentimentalismo mucho menor. A Didi-Huberman le interesaba el proceso creativo del genio creador de productos incuestionablemente sagrados; a mí me interesaba el proceso creativo sin necesidad de interesarme el producto que lo podría justificar. Tal era mi expectativa sobre la exposición: la de creer que podría incluso “convertirme”.&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;La conclusión es que cualquier panel de Warburg es mucho más intrigante y produce más conocimiento visual que toda la exposición del Reina. Quizá se deba al incontrovertible destino hacia el que toda exposición de tesis nos conduce: al arte como espectáculo. En verdad, la acumulación heteróclita de elementos resulta sumamente interesante pero las expectativas se esfuman en la misma pretenciosidad de una exposición que eleva el rango de unos objetos que nacieron con la sana intención de formar parte de un simple aprendizaje. De esta forma, lo que para Didi-Huberman es la prueba que demuestra y muestra la genialidad (del Arte), para mí es la prueba que nos muestra perfectamente el aprendizaje de la decepción de todo artista moderno. Y no es que no me parezcan “bellas” las acuarelas de Klee, sino que exijo que se contemple la posibilidad de que no me lo parezcan. Aún gustándome enormemente su particular y “modesto” herbario. Y aún no gustándome su herbario colgado en las paredes del Museo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Es cierto, por otra parte, que la exposición puede servir para entender mejor la historia de la humanidad a través del estudio y análisis de su producción simbólica, pero sólo si ese estudio no se basa exclusivamente en la necesidad de confirmar una Historia&lt;span style=""&gt;  &lt;/span&gt;(la del Arte Moderno) que no puede ser otra cosa que el producto de la Contingencia. Y de ahí la diferencia entre los previos de un feligrés y los míos: para el comisario va entrecomillada la palabra “cuadrados” cuando hace referencia a las pinturas de Albers; para mí es “modernos” la palabra que debió ir entrecomillada. Sin embargo no entrecomilla la palabra cubos cuando los adjetiva como minimalistas (Sol LeWitt), cuando yo sí lo habría hecho. Y todo sin olvidar que Didi-Huberman es uno de los filósofos que mejor ha analizado el minimalismo (ver su estupendo &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Lo que nos ve, lo que nos mira&lt;/span&gt;). Por lo que mi crítica no se encamina al discurso en sí mismo sino al discurso en tanto que artefacto necesario para justificar y legitimar el espectáculo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt;Y, en efecto, el inevitable resultado de esta exposición se encuentra implícito en las propias palabras del autor/curador: “Antes que las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pinturas &lt;/span&gt;(como resultado del trabajo) hemos preferido, &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;esta vez&lt;/span&gt;, las &lt;span style="font-style: italic;"&gt;mesas &lt;/span&gt;(como espacios operativos, superficies de &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;juego &lt;/span&gt;o realización del trabajo mismo)”. Exacto: un &lt;span style="font-weight: bold;"&gt;juego&lt;/span&gt;, ése es el aspecto general de la exposición, por ¿”&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;esta vez&lt;/span&gt;”? Un juego en el que, después de todo, hay mucho más material colgado en la pared que el depositado en mesas. Necesidades mandan; cosas del espectáculo. La autenticidad, repito, le ha sido prácticamente vetada a un mundo, el del arte, que no puede ser sino la perfecta representación de la pura contrariedad. Cuando es espectáculo. Siempre.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size: 12pt; line-height: 115%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7777310756427403545?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7777310756427403545/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7777310756427403545' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7777310756427403545'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7777310756427403545'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/02/nos-vemos-en-el-reina-o-del-aprendizaje.html' title='Nos vemos en El Reina (o del aprendizaje de la decepción)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7438789878362686273</id><published>2011-02-13T18:43:00.002+01:00</published><updated>2011-02-13T18:59:49.280+01:00</updated><title type='text'>Patético</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable  {mso-style-name:"Tabla normal";  mso-tstyle-rowband-size:0;  mso-tstyle-colband-size:0;  mso-style-noshow:yes;  mso-style-parent:"";  mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt;  mso-para-margin:0cm;  mso-para-margin-bottom:.0001pt;  mso-pagination:widow-orphan;  font-size:10.0pt;  font-family:"Times New Roman";} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt; Quizá debido a su particular historia podría decirse que España apenas ha contado en la conformación de la Historia del Arte Occidental a partir de la segunda mitad siglo XX. Durante la época de la dictadura surgieron, eso sí, algunos artistas que gracias a su actitud cosmopolita y su afán vanguardista se dedicaron a la creación de un tipo de arte tan poco entendido por muchos como poco “premiado” por la élite de los expertos nacionales de aquel momento. En cualquier caso, de tal incomprensión no se colige, de ninguna manera, ningún rasgo de excelencia demostrable. O por decirlo en otros términos: los artistas a los que me refiero hacían un tipo arte que aquí se veía lejano pero que en realidad era el arte que fuera de España venían haciendo los artistas más vanguardistas. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;Lo que hacían, pues, estos artistas españoles no era otra cosa que crear , con mayor o menor fortuna, a partir de los conceptos que servirían a occidente para ir configurando una concreta Historia del Arte (o una concreta Historia de la producción simbólica de occidente). O por decirlo de otra forma: lo que hacían estos artistas era ir a la moda del arte más internacional. Un arte que sirvió a los últimos intereses de un concreto entendimiento del arte moderno; intereses que se manifestaron de varias maneras y a través de distintas denominaciones. Todas, en cualquier caso, englobadas dentro de las posibilidades de lo que se dio en llamar &lt;span style="font-style: italic;"&gt;arte conceptual&lt;/span&gt;.&lt;span style=""&gt;   &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;No hace mucho tuve la oportunidad de visionar el vídeo de una especie de mesa redonda que organizaba y patrocinaba la Facultad de Bellas Artes de Valencia (Universidad Politécnica). La mesa redonda formaba parte de un ciclo de tres mesas redondas que pretendían, de alguna forma, reivindicar tres artistas “ninguneados” por el stablishment español: Juan Hidalgo, Isidoro Valcárcel Medina y Esther Ferrer. Las tres mesas, por cierto, independientes unas de otras pero agrupadas en un mismo ciclo a partir de una idea vertebradora. Y las tres, claro, centrando su discurso, no tanto en los méritos de los reivindicados artistas, que también, cuanto en la estulticia de un país que no supo (ni sabe) valorar a los grandes creadores. Cada una de ellas compuesta a su vez por tres participantes: dos expertos y el artista en cuestión. El núcleo argumental de la presentación, a cargo del moderador, fue restar importancia a su interés por las obras en sí para dárselo a los sujetos artistas: “pioneros en cuestiones múltiples”. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;La mesa-debate protagonizada por Juan Hidalgo (1927) contaba con David Pérez, director y coordinador del ciclo, y con el experto Xosé Manuel Buxán Bran (especializado en arte lésbico y gay) y se llamaba Una práctica nómada. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;La actitud de Hidalgo quedaba clara desde un principio: defensa y reivindicación de la libertad de cada cual. Un especie de buenismo ácrata que en la mesa se celebraba cada 3 o 4 minutos por unos contertulios que estallaban de emoción cada vez que el ínclito se decidía a defender la libertad (creativa, de palabra, de opción sexual…) del individuo (“cada uno que piense lo que le dé la gana, lo único que tenemos que hacer es aprender a respetarnos”). El resultado de sus intervenciones era de lo más esclarecedor, algo, por cierto, que podrá comprobar todo aquel que consiga el vídeo que con efectos divulgativos realizó la propia Universidad. Esclarecedor en la medida en que daba cuenta de quién es el personaje artista, el personaje creador. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;No se trata aquí de juzgar lo que se encuentra a la vista de cualquiera que lo requiera, sino de analizar lo que puede suceder ante el verbo de un artista de 80 años que decide usarlo ante el público; analizar lo que puede suceder ante el verbo por él pronunciado y a partir del cual pretende dar cuenta de su sentir respecto a la creación artística y al mundo del arte en general; analizar lo que puede suceder ante el verbo, que es en definitiva lo que congregó a todo el público en la sala de conferencias (y no su obra, por mucho que ésta fuera mentada y conocida). Además, uno de los matices que Buxán Bran se vió impelido a significar en un momento del coloquio fue el amor del artista a la palabra. “No es un iletrado”, dijo el experto. Vale, pues, ni es un iletrado: juzguemos entonces su palabra, que es por otra parte o que ha venido a “mostrarnos”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;Y mi conclusión es que toda su intervención parecería mentira si no fuera porque al estar grabada todo el mundo puede acceder a su análisis. Lo cierto es que ya deberíamos estar curados de espanto respecto a la diferencia que puede mediar entre la producción de un sujeto y el propio sujeto (véanse &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Las leyes fundamentales de la estupidez humana&lt;/span&gt; de Cipolla, concretamente la segunda: se comprobará que alguien puede ser un imbécil con independencia de que pueda realizar perfectamente una actividad). Pero después de todo no lo estamos y seguimos sorprendiéndonos ante el verbo de quien pudo conformarse con su producción y con lo que su producción podía “decir” al espectador. Algo habitual en el arte moderno.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;Hay algo en los artistas modernos que les impele, no sólo a ser expertos en Teoría del arte, sino a ser expertos de sí mismos, de su propia obra y de su propio ser. Lo que sucede especialmente en los artistas del arte debido a su extrema vinculación con la Filosofía, y no tanto en los artistas del cine, del teatro, de la literatura, del diseño, de la música, etc. “¿Cómo se recibe en el arte español a Juan Hidalgo, en las Instituciones, los Museos…?”, le pregunta el experto al inicio del coloquio. “La verdad es que me importa un carajo”, contesta el artista omnicomprensivo. Y para dejar clara la incomprensible incomprensión que ha generado su trabajo continúa, “yo tengo muchos trabajos que valen un dinero, aunque a lo mejor nadie los valore todavía, pero desde que yo me muera se van a revalorar” (textual). “[el arte no nos ha beneficiado en nada, somos nosotros los que] nos hemos entregado para beneficiar al arte”.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;Una vez acabada la mesa Hidalgo, y en coherencia a lo por él dicho; es decir, en coherencia a su verbo explícito dijo: “Ahora lo que sería interesante, si nos quitamos todas esas puñetas, pues que alguien empiece a preguntar cosas, o diga lo que le dé la gana, o haga lo que le dé la gana”. Y digo en coherencia porque es precisamente eso, la actitud libre (buenrollista) pero respetuosa hacia la actitud del otro, lo que él asegura proponer a los demás en la misma medida en que él la exige de los demás. Algo que, como digo a quedado claro en su verbo explícito, el que le dicta su deseo, pero que no ha quedado demasiado claro en su verbo implícito, el que emerge a su pesar. En efecto, durante hora y media Hidalgo no se ha cansado de reivindicar y exigir lo que confiere dignidad al individuo, la libertad. Pero por otra parte, no ha dejado de mostrar ira hacia todos aquellos que o no le entendieron o siguen sin entenderle en el mundo del arte en particular, así como en el social en general. Con todos esos “que se jodan” proferidos en sus intervenciones no ha hecho sino ir mostrando su verdadero ser.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;La prueba que confirma tal conclusión personal sobrevenida durante el transcurso de la mesa no se hace de rogar. Ante la inseguridad o la timidez del público por hacerle preguntas Hidalgo reacciona e insta al público a participar de forma un tanto impulsiva y prepotente. Así entonces un chaval: “por una parte, mucha gente de la que hay aquí no tiene ni idea de lo que Usted ha hecho y por otra Usted habla de la felicidad y de que el arte le da placer…; sería interesante saber si Usted venía ya de una familia acomodada porque como ha viajado tanto y ha podido hacer tantas cosas…; y aquí la gente, cuando salgamos de esto nos iremos al paro y ya veremos. A ver, ¿qué es lo que había hecho Usted?, por seguir un poco sus pasos o… o no; ¿cuál es el camino a seguir?”. El artista se estira en la silla, tuerce el gesto y dice, “Pues mira, te voy a dejar que tú pienses lo que te dé la gana”. “No me vale”, contesta el chaval. A lo que el artista replica, “me es completamente indiferente, lo siento porque tú de mi vida no sabes, por lo visto, nada; entonces yo creo que tú tienes una oportunidad maravillosa para hacerte mejor y hacer más felices a los que te rodean, todos nosotros por ejemplo, informándote; o sea, tú eres universitario, supongo que tienes las técnicas suficientes para informarte de las cosas, hay muchas bibliotecas, mucha gente que me conoce; puedes por ejemplo empezar preguntando a Pepa nosecuantos Poquet y poco a poco te irás informando y a lo mejor llegarás a entender una cantidad de cosas, pero que no soy yo el que tiene que explicarlas”. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;A estas alturas del texto ya me encuentro en condiciones de decir que pocas veces en mi vida he presenciado una intervención pública tan zafia (y el adjetivo es exacto) como la de este artista que, al parecer, no ha sido amado como él cree que debíó ser amado: “Yo tengo muchos trabajos que valen un dinero, aunque a lo mejor nadie los valore todavía, pero desde que yo me muera se van a revalorar” y “que se jodan” (los que no le aman). Las continuas provocaciones -escatológicas y sexuales- mostradas a lo largo de toda su intervención, no son, después de todo, más que una mala-malísima explicación de un producto artístico que merecería otro tipo de exegesis menos empobrecedora y burda. &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size: 16pt; line-height: 115%;"&gt;El artista que dice, “cada uno que piense lo que le dé la gana, lo único que tenemos que hacer es aprender a respetarnos” es el mismo que pretende curar a la única persona no aduladora que se dirige a él. Así, para el artista omnicomprensivo, primero: la ignorancia que sobre él ostenta el ingenuo chaval debe curarse y además sólo podrá ser curada con la información acerca de él obtenida; y segundo: esa información sobre él adquirida le proporcionará la felicidad al chaval y a todos los que le rodean. Así, como vemos, una cosa es la imagen que un sujeto quiere dar (y respecto a esto puede decirse que los artistas son muy poco originales) y otra muy distinta quién se es después de todo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7438789878362686273?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7438789878362686273/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7438789878362686273' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7438789878362686273'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7438789878362686273'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/02/patetico.html' title='Patético'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-2834042572628338435</id><published>2011-02-06T19:29:00.002+01:00</published><updated>2011-02-06T19:37:54.414+01:00</updated><title type='text'>El cine: Godard y Scorsese</title><content type='html'>Deberíamos empezar por hacer distinciones terminológicas. Estamos demasiado acostumbrados a confundir género y estilo en el (mal) llamado séptimo arte. Cine de autor, cine experimental, cine independiente, cine no comercial… Por otra parte, siempre habrá una corte de honor para todos esos films de apariencia inclasificable. Posiblemente debido a esa influencia provenida del arte arte (que no es séptimo de nada). Desde que a los intelectuales europeos les dio un ataque de aburrimiento, los artistas tuvieron que crear obras que al menos resultaran difíciles, si no tanto de entender, sí al menos de aceptar. El Pensamiento Continental ama a Godard, mientras el Pensamiento Analítico ama a Ford, o a Truffaut. En cualquier caso, siempre tuvo mucho poder el Poder Intelectual que impuso un tipo de cine así como un tipo de literatura allá por los años sesenta y setenta.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;De mis inicios como espectador de cine recuerdo perfectamente mis filias y mis fobias. Las que permanecen aun después de mis intentos de creer que nada de ellas tienen que ver con mis prejuicios. Si acaso, sólo, o casi sólo, con mi concepción estética de la vida. Así, podían gustarme ciertas películas “lentas” de Toni Richardson y aburrirme soberanamente con los guiones de algunas de Antonioni (&lt;em&gt;Il desserto rosso&lt;/em&gt;). Podía gustarme el Bergman más onírico y metafórico de &lt;em&gt;La hora del lobo&lt;/em&gt; y al mismo tiempo considerar vulgar el Bergman realista de &lt;em&gt;La carcoma&lt;/em&gt;. Podían gustarme los silencios ensordecedores de Alain Tanner y hastiarme los diálogos estultos de Rohmer. Podía sin embargo gustarme &lt;em&gt;La aventura&lt;/em&gt; de Antonioni y todo el pensamiento de Rohmer (cuyos libros de cine y música son magníficos), y despreciar todo Godard al completo. Podía gustar enormemente de algún Fellini con independencia de la extraña irregularidad del director. Herzog: dos películas y las dos lo mismo. Wajda: cansino y sin superar la prueba del paso del tiempo. Wenders: algo de lo mismo aún siendo un director con habilidad narrativa en lo que respecta a encuadres y escenografía (&lt;em&gt;El amigo americano&lt;/em&gt;). &lt;em&gt;Blow up&lt;/em&gt; (Antonioni), extraordinaria. &lt;em&gt;El rayo verde&lt;/em&gt; (Rohmer), para matarla. &lt;em&gt;If&lt;/em&gt; o &lt;em&gt;Un hombre con suerte&lt;/em&gt; (Lindsay Anderson), inquietantes. &lt;em&gt;Roma &lt;/em&gt;(Fellini), desbordante. &lt;em&gt;Vivamente el domingo&lt;/em&gt; (Truffaut), magnífico divertimento, aunque tardío; &lt;em&gt;Los 400 golpes, fantástica&lt;/em&gt;; &lt;em&gt;La habitación verde&lt;/em&gt; (Truffaut), estupenda “novela” trágica. &lt;em&gt;La mujer del aviador&lt;/em&gt; (Rohmer), para no volverla a ver nunca. &lt;em&gt;Pierrot le fou&lt;/em&gt;, rancia, lo siento. Me sucede con algunas películas lo que con tantos autores ensayistas de entonces que escribían bajo las pautas de un estructuralismo marxista insoportable. Sigo: &lt;em&gt;El verdugo&lt;/em&gt; (Berlanga), insuperable, como &lt;em&gt;Mujeres peligrosas &lt;/em&gt;(Luigi Comencini). &lt;em&gt;El accidente&lt;/em&gt; (Losey), turbadora como casi todas sus películas más personales. Renais: para ver sus films con un whisky en la mano siempre. Louis Malle, siempre sobrio. Como el primer Chabrol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que a los intelectuales europeos les dio un ataque de aburrimiento, los artistas tuvieron que crear obras que al menos resultaran difíciles, si no tanto de entender, sí al menos aceptar. Si no lo hacían, los intelectuales afilarían sus uñas y desde el partido machacarían a todo aquel que hiciera comedias o fuera eminentemente figurativo. Han pasado más de 30 años y así, AÚN, Godard. En su última película el cineasta intelectual nos brinda una sucesión de imágenes en las que hay niños que hablan como filósofos, filósofos que hablan como niños, falsa entrevistas, cortes abruptos innecesarios, sonido distorsionado, monólogos ininteligibles, fragmentos de documentales, fragmentos de otras películas, secuencias intrascendentes tomadas de internet, famosos que aparecen sin conferir sentido a su aparición, frases tan ambiciosas como ampulosas, planos efectistas que no vienen a cuento en un director radical, planos feos que remiten demasiado a la mente creativa del autor, secuencias cortas que podrían ser largas, secuencias que se hacen largas debido a su aspecto postizo, etc. etc. ¿Pensará Godard en su aislamiento medio suizo que aún vivimos en los años setenta y sin Internet?, ¿podría ser esta una disculpa aceptable respecto a su incalificable producto? ¿Pensará aún que el significante (“libre”) se encuentra muy por encima de toda (vana) pretensión de significado? Estamos ante &lt;em&gt;Film solialisme&lt;/em&gt;, la última película de Godard.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, y por volver al inicio, ¿es la inclasificabilidad garantía de excelencia? Viendo la película de Godard yo diría que no, pero una vez más los intelectuales del hoy parecen pensar igual que el cineasta. Porque sólo atendiendo a la similitud de pensamiento (entre crítico y autor) puede entenderse que una película estrictamente rancia guste tanto a los exquisitos de Cahiers du cinema, que le dan casi máxima puntuación y la sitúan como una de las mejores películas de los últimos tiempos. O por decirlo de otra forma: vuelve a imperar el elogio ante la zozobra que al parecer provoca toda inclasificabilidad, especialmente si proviene de un gurú. El experimentalismo sigue teniendo su predicamento en los ideólogos. Y como contrapartida, el cine eminentemente figurativo es mirado con cierta sospecha y precaución. Como hemos visto ante la última película de Scorsese.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una entrevista Godard reconoce de forma explícita su interés por hacer un cine distinto, que no sea igual “a cualquier otra película que se hace en Francia”. Y ante la pregunta, “¿De qué manera trabaja para que todo encaje?”, responde sin dudar: “No hay reglas. Tiene que ver con la poesía y la pintura, y con las matemáticas. Con la geometría antigua sobre todo”. Exacto, ése es el ímpetu típico del creador plástico: despreciar las reglas para hacer lo que él llamará poesía. Y mezclar el discurso con unas pizcas de excentricidad. Si el cine se puede caracterizar por algo que le diferencia del arte arte (plástico, videocreativo…) es precisamente por eso: por la existencia de unas reglas que dirigen una creatividad servil. Y ahí radica precisamente su grandeza. El experimentalismo es en este sentido no puede sino ser un “simple” medio, no un fin en sí mismo, si lo que se pretende es hacer cine, y no una videocreación, un artefacto de video-arte. De ahí que terminen por interesarme tan poco todas aquellas películas que confunden tan elementales términos. Godard quiere ser un artista del arte arte y no del (mal) llamado séptimo arte. Quiere estar en un Museo y lo acabará consiguiendo aun cuando asegure (y no tengo para dudar de su sinceridad) que la posteridad no le preocupa en absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso la crítica está con él, con el maestro, con el maestro que no sufre por la posteridad. Está con él: “&lt;em&gt;Film socialisme&lt;/em&gt; es una declaración política, una meditación sobre la crisis, un collage sobre el reciclaje audiovisual…” (Carlos Reviriego). Y la mitificación: “Desde su lejanía y aislamiento Godard ha dejado de contemplar el Reino de la Posmodernidad que un día fue suyo y rumia el cine de nuestro tiempo como un rey sabio y olvidado, desterrado en la soledad de su castillo. Su patria es el Cine”. En fin, qué puede decirse después de este elogio que suena tanto a mezcla de nostalgia e ideología rancia. Cuando se habla de “gran belleza estética” tengo que cerrar la revista. Ni el mismísimo Godard habría aceptado tal tontería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por otra parte Scorsese, es autor que, como Godard, ha realizado interesantes análisis cinematográficos que podrían constituir por sí mismos unas excelentes Historia(s) del cine. Scorsese, con su barroca y abrumadora &lt;em&gt;Shutter Island&lt;/em&gt;, nos ha ofrecido una película que ha sido aceptada, por la crítica especializada, con la típica precaución de quien sólo explota en elogios ante lo mínimal, lo complejo ininteligible, lo difícil, lo de autor, lo no comercial. Para hablar bien de ella han tenido que recurrir al elogio honorífico del conjunto histórico de su producción, y no al elogio concreto de una película que, por otra parte, usa los mismos mecanismos retóricos respecto al significado último de la trama. Porque, en efecto, tanto una como la otra muestran lo que no es más que una metáfora perpetua de lo que sería una primera y rápida lectura. En ambas el asunto resulta ser más importante que el tema. Sólo que en &lt;em&gt;Shutter Island&lt;/em&gt; la narración es inteligible y responde a una historia, que si bien es compleja, no deja de ser “novelesca”.  Y no se trata tanto de desprestigiar el experimentalismo o la falta de trama (aspectos que pueden dar lugar a obras interesantes) como de desprestigiar la megalomanía pretenciosa que  utiliza una forma narrativa obsoleta y torpe. En este sentido, puedo decir que me ha fascinado la última película de Pere Portabella, autor emblemático de cine de autor, experimental y no comercial: &lt;em&gt;El silencio antes de Bach&lt;/em&gt;, película sin trama ortodoxa y estructurada de forma fragmentaria y nada comercial. Similar en algunas cosas (?) pero con un resultado absolutamente distinto en cuanto a la calidad creativa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco se trata de cuestionar la falta de compresibilidad. De hecho, otras dos películas estrenadas en este año, &lt;em&gt;Copia Certificada&lt;/em&gt; (Kiarostami) y &lt;em&gt;Uncle Bonmee&lt;/em&gt; (Weerasethakul), han sido confeccionadas a partir de secuencias relativamente inconexas y cuyo sentido último tiene que ser construido por el espectador. Las dos, excelentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-2834042572628338435?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/2834042572628338435/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=2834042572628338435' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2834042572628338435'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2834042572628338435'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/02/el-cine-godard-y-scorsese.html' title='El cine: Godard y Scorsese'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-5248713789048880403</id><published>2011-01-22T17:52:00.002+01:00</published><updated>2011-01-22T18:00:56.524+01:00</updated><title type='text'>Del miedo y la hipocresía</title><content type='html'>Son tantas las veces que me he definido como un cobarde (en este &lt;em&gt;blog&lt;/em&gt;) que, aunque sea por una vez, estoy dispuesto a considerarme, si no un valiente sí al menos un atrevido (ingenuo). Para situar la historia en la que pretende demostrar mi valor necesito primero remitirles a dos recientes &lt;em&gt;posts&lt;/em&gt; que se centraban en las consecuencias producidas por un tipo de sujeto, el contemporáneo, que se caracteriza por su connivencia con la corrección política; unas consecuencias que se derivaban, fundamentalmente, de decir públicamente cosas contrarias a las que se piensan. El sujeto del hoy, venían a decir los citados &lt;em&gt;posts&lt;/em&gt;, se ha habituado a vivir sin soltar el clavo ardiendo por el que se sujeta, y aunque tal actitud propicie dolor no estará dispuesto a soltarlo si en ello le va el vivir “descolgado”. Así, lo que trataban de demostrar esos posts es que la corrección política ha calado tan hondo en la vida social que puede afirmarse, sin temor al equívoco, que ya son muy pocos los que pueden permitirse el lujo de decir  públicamente lo que piensan. Lo que a su vez puede ser expresado de otra forma; haciendo uso no tanto de la actitud activa (“decir”) como de la actitud pasiva (“callar”). De esta forma, el ciudadano del hoy se caracteriza tanto por decir lo que no piensa como por su tendencia a NO decir (públicamente) aquello que pudiera perjudicarle en su objetivo, ya sea éste el perverso de medrar o ya sea el simple de sobrevivir.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Pero empecemos por el principio y centremos el asunto. Como en alguna ocasión ya he comentado soy un compulsivo comprador de libros. Ahora puedo apostillar, además, que desde hace 25 años soy absolutamente fiel a una concreta librería situada en el centro de Valencia. De hecho, puedo estar en &lt;em&gt;La Central&lt;/em&gt; de Barcelona sosteniendo libros con una mano mientras con la otra sujeto el teléfono a través del cual los encargo a “mi” librería. El dueño es un tipo especial con el que mantengo una extraordinaria relación. Trabajé para él 5 años dirigiendo la programación de la galería de fotografía que alberga en su espacio, la galería que a mediados de los ochenta hizo famosa la librería. Trabajar 12 horas al día fue la clave para que mi amigo pudiera sobreponerse a la jauría de las macrosuperficies con sus &lt;em&gt;best sellers&lt;/em&gt;. Para definir su ideología, ideología que mantiene firme desde la época del colegio, sólo puedo decir que se trata de un madrileño que recién llegado a Valencia (a mediados de los setenta) se puso enseguida a defender la cuatribarrada mientras aprendía el catalán y hacía pintadas contra la Guardia Civil.   &lt;br /&gt;Hace unos meses tuvo la ocurrencia de realizar una publicación que conmemorara los 25 años de intensa actividad de la librería-galería. Pidió colaboración a multitud de personas que de alguna forma habían estado vinculadas al negocio, ninguna de ellas con el estrecho nivel de relación que a mí me había unido a él. Mi colaboración fue solicitada más que por un motivo por múltiples de ellos; yo ayudé en los inicios, colaboré directamente en varios proyectos y trabajé formalmente para la empresa. Pasados unos días de la petición ya le hice saber que, si bien faltaban unos meses para llevar a cabo los preparativos de la edición, yo ya había escrito mi texto y que el mismo llevaría una nota en la que exculparía a la librería de toda opinión por mí expresada. El caso es que por unos motivos o por otros (que realmente desconozco) la cuestión es que la publicación está en imprenta y mi texto no ha entrado. ¿Malos entendidos? Puede. Pero puede que no sólo. Este es el texto que debió publicarse:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;Railowsky. Tesón y constancia&lt;br /&gt;Me acuerdo de sus inicios porque yo fui de los que ayudó a rascar la vieja pintura humedecida del espacio recién adquirido por sus tres propietarios y socios. 1985.&lt;br /&gt;Han pasado ya 25 años desde entonces y al frente del negocio se encuentra, solo (ante el peligro), uno de aquellos tres pioneros suicidas, Juan Pedro Font de Mora.&lt;br /&gt;Hace pues 25 años se abrió en Valencia una librería especializada en cine, fotografía y periodismo, y que contendría en su interior una de galería de fotografía. ¡Qué fantástica y bella inconsciencia!&lt;br /&gt;Hace 25 años todos sabían de las pocas posibilidades de futuro que tenía un proyecto de estas características en lo referente a las dos vías de negocio, pero sobre todo en lo que respecta a la galería de fotografía. Primero por encontrarnos en España, lugar que ha demostrado, siempre, un profundo y furibundo desprecio hacia la fotografía. Y segundo por encontrarse ubicado el proyecto en Valencia, ciudad cansina caracterizada por combinar estupendas y minúsculas arrancadas de macho con espectaculares y grandilocuentes paradas de burra. Las primeras siempre realizadas por gente de casta (en el primer IVAM y en la primigenia Sala Parpalló) y las segundas siempre instigadas desde unos ineptos poderes fácticos; los que acabaron imponiendo en Valencia veleros y coches en detrimento de programas culturales serios. Los que acabaron dejando que el IVAM pareciera una enorme falla, con ninot indultat incluido.&lt;br /&gt;La opción de Railowsky fue la de caminar por senderos alternativos y pedregosos. Y la de vivir emboscados ante el fagocitador mundanal ruido. Y consiguieron en unos pocos años (allá por 1990) un prestigio internacional infrecuente en empresas tan económicamente poco ambiciosas. Mientras que en España se seguía despreciando todo lo que pudiera vincularse al gelatinobromuro de plata. Porque el coleccionismo en España se ha interesado por la fotografía sólo cuando otros países se la han impuesto. Y de ahí que, por hacer extensivo el problema, el mercado del Arte en España sea el de un miserable pero significativo 0,6% respecto al mercado mundial. Hay, por poner un ejemplo, más galerías de fotografía en un solo barrio de París que las habidas en España durante toda su historia. &lt;br /&gt;En cualquier caso, insisto, Railowsky consiguió en unos pocos años un prestigio internacional poco frecuente. Y la explicación es exageradamente sencilla: un gusto REAL por el objeto expositivo y el justo ánimo de lucro. Así: mucha honestidad. Y trabajo a manta. Cualidades que se encuentran, como bien es sabido, en las antípodas de lo que se enseña hoy a las nuevas generaciones que viven ya sólo de forma on-line. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;&lt;br /&gt;Nota del autor. Sólo el abajo firmante se hace responsable de las opiniones vertidas. En ningún caso Railowsky tiene por qué hacerse cargo de lo que nos son sino simples opiniones personales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#6666cc;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;strong&gt;Post Scriptum&lt;/strong&gt;. En varias ocasiones he coincidido en la librería con un cliente habitual que siempre mantiene charlas apasionadas con mi amigo y dueño. Sólo sé de él por lo que escucho de sus conversaciones, siempre marcadas por el tono machacón y quejumbroso respecto a la política cultural valenciana. Son conversaciones que se caracterizan por su espíritu crítico respecto a las políticas de gestión de nuestros gobernantes. Y, no faltándoles razón a ambos en los argumentos, y aun estando de acuerdo en los fundamentos de las críticas, no dejan de provocarme, siempre e indefectiblemente, cierto rechazo en lo concerniente a lo expresado por el susodicho cliente. Yo siempre me he mantenido al margen de las conversaciones aun cuando con la mirada el cliente haya buscado con frecuencia cierta complicidad conmigo, quizá por saberme amigo de su interlocutor.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de varios casuales encuentros marcados por la distancia se ha producido el encuentro del conocimiento. A mi pesar, claro. Ayer le conocí porque con toda la buena voluntad del mundo se le ocurrió a mi amigo presentarnos. No tardó ni 3 minutos en derivar la conversación hacia el tema que tanto parece apasionarle; el de la impresentabilidad de nuestros gestores culturales. Y de nuevo me sucedió: aún estando plenamente de acuerdo con los argumentos algo había en él que me molestaba, o mejor, algo que más bien me desagradaba. En seguida salió a colación el famoso tema de la destitución del director del Muvim a cargo de las instancias políticas, tema por cierto en el que los gobernantes valencianos hicieron el más espantoso de los ridículos, además de mostrar unas formas absolutamente propias de cualquier totalitarismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es que queriendo ir más allá de la lógica (por pertinente) desacreditación de los políticos, el ínclito cliente mostraba un tremendo enfado hacia quienes, para él, resultaban tan canallas como estos: los periodistas. Así, se quejaba no tanto de una clase, la política, como de una ciudad entera, pues su enfado, como digo, se hacía extensible a una opinión pública que no había sido capaz de aprovechar un desafuero politizado para expulsar a los malos del poder. “Los periodistas -me decía cogiéndome el antebrazo y acercando su boca a mi oreja- son los que verdaderamente me han decepcionado. Han tenido la oportunidad de poder hacer algo en contra del poder y han preferido amarrarse a su trabajo y hacer oídos sordos. Una pandilla de vendidos”. Y, en efecto, dadas las condiciones de la queja ésta no se conformaba con el rechazo a los políticos de turno. Se mostraba indignado, en definitiva, con quienes según él nada habían hecho respecto a lo que debían. Se mostraba indignado con los no-activistas. “Sabes lo que te digo –continuó bajando el tono de voz y torciendo el gesto-, desde que sucedió aquello le he cogido manía al museo, ya no me gusta ir; es más: me da cierto asco”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos momentos de la conversación yo hice memoria y le comenté que en todo caso no sólo los periodistas pudieron ser cómplices con su falta de acción, sino que, según tenía entendido, los propios artistas lo habían sido de igual forma, si no más. Y aproveché para contarle la anécdota acaecida pocas horas después de la destitución del director del museo, esa destitución que tanto le indignó y que tuvo, según él, que propiciar en muchos la necesaria queja pública y activista. Lo llamo anécdota por llamarlo de alguna forma. La cuestión es que pocas horas después de la fatídica (y politizada) destitución del entonces director e celebraban en el museo las inauguraciones de tres exposiciones. Al parecer, y según un amigo que se encontraba presente, los autores, comisarios, amigos espectadores, periodistas, etc. que habían acudido a las mismas se encontraban en una tesitura que resolvieron de forma grotesca, pues en las puertas del museo se había convocado una manifestación para quejarse de la injusta destitución. Los “espectadores” no sabían exactamente qué debían hacer y optaron por hacer las dos cosas: gritaban un rato con pancarta en mano y acto seguido entraban a tomarse un vino en honor del artista amigo. En vez de renunciar a exponer como signo de protesta habían decidido mantener la exposición como signo de indiferencia hacia los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo pensaba que el cliente iba usar la anécdota para incrementar su indignación, pero no sólo no fue así, sino que quiso quitarle importancia con frases del tipo, “bueno, eso son cosas que en el fondo… pues… no tienen… ya sabes… la cuestión es que los periodistas valencianos no han estado a la altura de…”. El caso es que al cliente no parecía haberle hecho mucha gracia mi comentario y continuó hablando de otras cosas menos comprometidas. Y así hasta que comenzaron los típicos intercambios de muestras de interés por parte de ambos. “Entonces tú, a qué te dedicas”, le dije. “Soy artista”, respondió. Fue cuando mi amigo y dueño de la librería, que se había encontrado al margen de la conversación atendiendo a clientes, pasó junto a nosotros y apostilló dirigiéndose a mí, “si hombre, si lo debes conocer, es &lt;em&gt;fulanito&lt;/em&gt;”. Y en efecto, &lt;em&gt;fulanito&lt;/em&gt; no sólo era artista sino que había sido uno de los artistas que inauguró su exposición horas después del la injusta destitución del director del museo. Y la mantuvo durante todas las fechas programadas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-5248713789048880403?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/5248713789048880403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=5248713789048880403' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5248713789048880403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5248713789048880403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/01/del-miedo-y-la-hipocresia.html' title='Del miedo y la hipocresía'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-1957417072694643784</id><published>2011-01-09T17:32:00.002+01:00</published><updated>2011-01-09T17:40:17.969+01:00</updated><title type='text'>Música</title><content type='html'>Hay gente con la mente muy abierta respecto a la Música. Es más, he podido comprobar a lo largo de mi vida que es mucha la gente que gusta de la Música así, en genérico, y que por lo tanto escucha con el mismo o similar placer música de muy diverso género. A mí, sin embargo, siempre me pasó algo distinto, más bien lo contrario: me gustó como a todos (al parecer), pero muy poco de ella. Ya de adolescente me incliné por una música que apenas podía compartir con nadie. Y además, salvo alguna rara excepción con la música clásica, prácticamente sólo me gustaba esa, la que me gustaba. Mi problema de entonces, que sigue siendo parecido al de ahora, es que cada vez que me preguntaban acerca de mis gustos musicales no sabía qué responder. Comprobaba, igual que ahora sigo comprobando, que no había respuesta que pudiera zanjar fácilmente la cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, cuando en alguna ocasión me veía sin ganas de responder &lt;em&gt;in-extenso&lt;/em&gt;, siempre e invariablemente se hacía mi interlocutor una idea equivocada del asunto. Sigue pasándome lo mismo y, si bien es cierto que la respuesta detallada no sería la misma de antaño, el fondo de la cuestión permanece inalterable. Por ejemplificar: si ante la pregunta adolescente “¿qué música te gusta?” yo contestaba “el Jazz”, indefectiblemente el interlocutor se hacía una idea equivocada del asunto. Y no tanto por una posible incompetencia del mismo cuanto por la indefinición de lo que tal adscripción podía englobar, o incluso significar. De hecho, de la misma forma en la que decía que el Jazz era la música que me gustaba pude decir, sin que hubiera habido un ápice de falsedad en la afirmación, que el Jazz era una de las formas musicales que más odiaba. Tal era (es) el valor polisémico de la palabra Jazz. Sin ir más lejos, uno de los compañeros colegio de entonces, que continúa siendo amigo, tenía una idea del Jazz absolutamente contrapuesta a la mía. Él (como otros amigos ulteriores al colegio) escuchaba Jazz Contemporáneo y se retrotraía unos cuantos años para entenderlo. Así, el entendimiento de lo contemporáneo pasaba por entender retroactivamente el Bebop. Yo, sin embargo, sólo gustaba de los orígenes de la música negra y como mucho llegaba a algunas de las Big Bands previas a la constitución del Bebop, ese estilo atiborrado de excesos que por aquel entonces no soportaba en ninguna medida. Me costaba entender los desafueros incomprensiblemente veloces y arrítmicos de Coltrane, Young y Parker. Y sin embargo me complacía el sonido roto y quejumbroso de Ben Webster, o el sonido intelectual (sí) de los cuartetos de Benny Goodman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado mucho tiempo desde entonces y mis gustos han ido y venido por vericuetos a veces imprevisibles. Se han ampliado mis preferencias, si bien es cierto que no me consideraría jamás un ecléctico. Cuando ahora alguien me pregunta por mis gustos musicales ya sí sé qué responder: “me gusta Duke Ellington”. Esa es la respuesta más precisa que puedo dar. Es verdad que escucho ahora mucha más música que antaño, y es incluso probable que escuche ahora menos al Duke que antes, pero no es menos cierto que cuando escucho al Duke quedo impregnado por la esencia que la palabra música contiene. Para mí no hay nada que represente mejor el concepto de Música del siglo XX que el conjunto de sus miles de composiciones musicales, las que además tocaba en vivo aquí y allí sin descanso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mucha gente sigue asociando su figura al Cotton Club y entienden su música desde la perspectiva de las Big Bands, lo cual no deja de ser una simplificación recurrente que denota cierta ignorancia. Duke Ellington fue mucho más que eso; es más; casi fue lo contrario de eso. Una vez escuchado el Duke seriamente casi todas las Big Bands suenan a verbena. Ya en los primeros treinta se despertó en él un interés por llevar su música a territorios desconocidos por el mundo sincopado del Jazz. Por aquel entonces conoció a un músico que resultó absolutamente definitivo en la conformación del sonido ellingtoniano: Billy Strayhorn, un ser intovertido 20 cms. más bajo y diez años más joven que el Duke. De ahí surgieron los primeros dos trabajos orquestales serios de la banda, &lt;em&gt;Jump for Joy&lt;/em&gt; (1941) y &lt;em&gt;Black, Brown and Beige&lt;/em&gt; (1943). Después de estos nunca dejó de plantearse obras que trascendieran lo que una nomenclatura de género musical constreñía. De hecho conviene recalcar en que el trabajo realizado en los cuarenta no fue sino la vía por la se abrió paso para conseguir verdaderos frutos 15 años más tarde, cuando se hubieron perfeccionado los estudios de grabación. Esas primeras obras fueron brillantes aproximaciones que tuvieron su peso e influencia en su momento y que sirvieron al Duke como plataforma para sus investigaciones ulteriores, menos “históricas” pero más contundentes y perfeccionadas. Por eso me resulta tan extraño como incomprensible que muchos historiadores de la música (incluido Alex Ross, que le dedica varias páginas en su imponente obra) sigan aún ninguneando el trabajo que el Duke realizó en sus últimos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay más que ver ciertos vídeos que sobre él se realizaron para comprender qué le impulsaba a ser músico. El Duke era, ante todo, plenamente feliz escuchando en directo todos los arreglos que había anotado la noche anterior en la suite del hotel de turno. Disfrutaba tocando el piano y disfrutaba dirigiendo a sus músicos, unos músicos que sólo alcanzaban su máxima cota de excelencia cuando tocaban en la formación ellingtoniana. Algunos se formaron con el Duke y se despegaron de él para llevar su carrera de forma más libre (Barney Bigard, Ben Webster). Algunos de ellos intentaron brillar con luz propia, pero siempre acababan volviendo a la banda para mostrar lo mejor de ellos (Jimmy Hamilton, Johny Hodges). Y otros le fueron estrictamente fieles durante toda su vida (Rusell Procope, Harry Carney, Paul Gosalves).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sonido peculiar de Ellington lo proporcionaban sin duda los vientos, sobre todo la heterodoxa mezcla de caracteres en la sección de saxos. Un barítono, uno o dos tenores, dos altos y dos clarinetes. Harry Carney con el saxo barítono le otorgaba la profundidad melancólica que dejó el vació de Ben Webster. Rusell Procope, que combinaba el saxo alto con el clarinete, aportaba a la banda un sonido de fondo que resultaba imprescindible en el clímax del final de muchas piezas. Jimmy Hamilton ponía el sonido Orleans que nos recordaba constantemente los orígenes del Jazz. Pero si algo caracterizó el sonido por el que Ellington merece un puesto en el Olympo fue la excéntrica mezcla de dos saxos tan extremadamente antagónicos, Paul Gonsalves y Jonhy Hodges. El primero me hubiera resultado insoportable fuera de la banda, pero se hacía necesaria su presencia en ella para aportar la disonancia que compensaba tanta armonía. Parecía un autista cuando hacía sus solos; apretaba sus labios, cerraba los ojos y se retorcía con su instrumento formando una unidad con él. Rara vez conseguía contener su virtuosismo digital y sus solos acababan siempre variando la melodía y hasta el tempo de la pieza. Algo que el Duke usaba en beneficio de todos, porque si algo tuvo claro siempre el Duke es que debía escribir las partituras en función de sus particulares músicos, a los que conocía perfectamente y a los que se adaptaba en función de sus posibilidades y de sus limitaciones. Y por otra parte estaba Jonhy Hodges el más grande saxo alto de todos los tiempos, con su inconfundible sonido metafísico que aplanaba la base de toda melodía sobreponiéndose al tema central y dotándole de una fuerza celestial. Fue lo opuesto del bueno de Gonsalves (tan bebopiano él), que compensaba su introversión con apasionadas contorsiones. Hodges, sin embargo, no sólo permanecía inalterable en el punto álgido de su solo, sino que además mantenía los ojos abiertos como si fuera él quien te estaba escuchando, como si la cosa no fuera con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duke Ellington grabó innumerables discos, muchos de ellos contenían selecciones de distintos temas que combinaba según su estado de ánimo. Muchas de sus grabaciones más famosas las hizo en directo y ahí también resultó ser poco previsible. Es cierto que hacía alguna pequeña concesión con esos temas que siempre acababan por demandarle (&lt;em&gt;Caravan&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Satin Doll&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;C-Jam Blues&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Perdido&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Black and Tan Fantasy&lt;/em&gt;…) pero él siempre iba más lejos de lo previsible y ofrecía al público mezclas y combinaciones que eran fruto de su inevitable necesidad de creación.&lt;br /&gt;Lo mejor de su creación se encuentra en las piezas largas creadas a base de pequeños fragmentos. Casi todas ellas compuestas y grabadas a lo largo de la década de los sesenta: &lt;em&gt;Far East Suite&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;New Orleans Suite&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Tongo Brava Suite&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;The Degas Suite&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;The Girl’s Suite&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;The Perfume Suite&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;The Queen’s Suite&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;The Goutelas Suite&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;The Uwis Suite&lt;/em&gt;. Y no podemos olvidar su memorable partitura para la película de Preminger &lt;em&gt;Anatomía de un asesinato&lt;/em&gt;. Y su extraordinaria interpretación de la banda sonora de  &lt;em&gt;Mary Poppins&lt;/em&gt;. Y su disco &lt;em&gt;A drum is a woman&lt;/em&gt;, obra que nos narra con orquestación y de forma sui generis los inicios del Jazz, que fue por otra parte el resultado de un proyecto frustrado que compartió con Orson Welles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oigamos &lt;em&gt;Clementine&lt;/em&gt; de &lt;em&gt;The Girl’s Suite&lt;/em&gt;: Surge el clarinete (Procope) con un vibrato en el registro bajo que deja escapar sabiamente algún agudo. Sonido compacto y resonante de un clarinete abrumador. Las trompetas de fondo y con sordina acompañan a golpes este inicio que indica una apertura, una apertura con ritmo alegre pero contenido. El clarinete deja paso a un evidente diálogo mantenido entre la sección de saxos al completo y un piano sutil que parece dar la razón a los vientos con cortesía y dulzura. Diálogo entre quien dice cosas sensatas y quien las corrobora con delicadeza (Duke) a golpe sutil de teclado. De repente surge una afirmación por encima del diálogo; se trata del saxo alto (Hodges) que entra en escena con un discurso afirmativo, pero con un indudable alarde de felicidad y sentido del humor. El saxo impone su opinión con un fraseo convincente por su sencillez y una galantería sólo propia de los sabios a los que gusta escuchar. Es entonces cuando vuelve a hacer acto de presencia el clarinete que nos introdujo en esta conversación mantenida en el muelle, al claro de una luna que en el mar se refleja perfectamente entre los mástiles de los veleros. Entra el clarinete para hacer de contrapunto al saxo y se superponen en un clímax en el que ambos brindan por la felicidad que efectivamente estalla en la audición. Los instrumentos sonríen entre bemoles y sostenidos hasta que se despiden. Llegado este punto, he de reconocer, es cuando me caen lágrimas como granadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi al final de sus días Ellington se hizo una entrevista a sí mismo en la que ante una pregunta protocolaria decía, “Jazz es tan sólo una palabra que en realidad no significa nada”. Al final de la autoentrevista el Duke ponía entre paréntesis, “(Si un entrevistador hace preguntas tontas es solo porque piensa que el entrevistado es tonto)”. El Duke, Duke Ellington. La Música.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-1957417072694643784?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/1957417072694643784/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=1957417072694643784' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/1957417072694643784'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/1957417072694643784'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/01/musica.html' title='Música'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4966513460819469313</id><published>2011-01-07T08:53:00.002+01:00</published><updated>2011-01-07T09:10:51.197+01:00</updated><title type='text'>Misantropía</title><content type='html'>Me gustaría tener vocación de ermitaño, pero como no la tengo me conformo con poseer un lugar retirado del mundanal ruido. Allí voy siempre que puedo a desintoxicarme del exceso de rostros que sufro en mi habitual lugar de residencia; rostros que me agreden con su circunspecta presencia; rostros irreverentes a su pesar. Rostros innecesarios. Allí voy siempre que puedo a concentrar todo lo que mi fuerza centrífuga se encarga de alejarme en el hábito. Sólo puedo obtener la concentración necesaria allá donde los rostros sean evanescentes; o figurados. O minúsculos como una cerilla. O insignificantes como un miasma. Para no disiparme sólo me hace falta una celda de trabajo y unas buenas vistas. Algo que encuentro siempre que acudo a “mi cabaña”, sita entre Cabo de San Antonio y Cabo de la Nao. Allí voy siempre que puedo, tanto a concentrar lo disperso cuanto a separarme del mundanal ruido. Y no es la común unión a la naturaleza lo que me llama, sino la necesidad de emboscadura, que diría Junger. La necesidad de recogerme para así encontrar la distancia oportuna. No es por tanto un sitio para la creación, aunque ésta pueda darse, sino un lugar para la oxigenación y la meditación. Por lo que resulta importante la ausencia “del otro”. Amar a M., leer, pensar y comer paellas son los objetivos; y no pasear, producir o tomar güisquis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo llamo “cabaña” irónicamente y en honor al lecorbuseriano término &lt;em&gt;cabanon&lt;/em&gt;, porque mi casa de la costa nada tiene nada que ver con una cabaña. Así, no es el tipo de espacio habitable lo que me emparenta con Le Corbusier, tan distinto el suyo del mío, sino más bien lo que de él se pretende; lo que de él se espera. Digo yo, por especular acerca de lo que pudiera pretender el arquitecto. De hecho su cabaña se encontraba hábilmente situada en plena costa, entre Menton y Montecarlo. Si bien, y por otra parte, no tengo constancia de que además de concentración (para consigo) buscara distanciamiento (para con el otro), sobre todo si tenemos en cuenta que su cabaña carecía de cocina porque se encontraba ubicada en el jardín del restaurante &lt;em&gt;Etoile de Mer&lt;/em&gt;, en Cap-Martin, donde el maestro comía todos los días. Algo que la leyenda se encarga de omitir o disimular para otorgar más potencia al mito, el mito de quien se “encabañiza”. Es más, bien pensado, la cabaña de Le Corbusier ratifica mi sospecha de que el arquitecto era un listillo. Y dadas las características estéticas (y funcionales) de sus obras y proyectos legados, un misántropo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Addenda&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;. Los hagiógrafos de Le Corbusier siguen relacionando sus proyectos con la búsqueda de la belleza (¿). Y entienden su modulor como una explicación convincente (¿)… porque resulta interesante respecto a sus intenciones (buenas). Y hablan de sus “pilotis” y de sus “máquinas para habitar” levitando por encima de la &lt;em&gt;Unité d’habitation (&lt;/em&gt;Marsella&lt;em&gt;),&lt;/em&gt; que fue apodada por los propios vecinos como “la casa del chiflado”. Curiosa es por tanto la coincidencia: el origen de &lt;em&gt;cabanon&lt;/em&gt; (en el siglo XVIII) era la &lt;em&gt;maison de fada&lt;/em&gt;, una especie de caseta  exigua donde se encerraba a los locos peligrosos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4966513460819469313?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4966513460819469313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4966513460819469313' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4966513460819469313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4966513460819469313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2011/01/misantropia.html' title='Misantropía'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-604003701734908247</id><published>2010-12-26T19:18:00.002+01:00</published><updated>2010-12-26T19:26:25.897+01:00</updated><title type='text'>Calidad Vs. Representatividad</title><content type='html'>Por cuestiones que no vienen a cuento he visto, en el mismo día, dos películas españolas realizadas por las mismas fechas: &lt;em&gt;Deprisa deprisa&lt;/em&gt; de Carlos Saura (1981) y &lt;em&gt;Los autonómicos&lt;/em&gt; de Mariano Ozores (1982). Por ir al grano: de entre las dos me quedo con esa que tan bien (¿) representa aquella época de transición, &lt;em&gt;Los autonómicos&lt;/em&gt;. O por decirlo de otra forma, me quedo con &lt;em&gt;Los autonómicos&lt;/em&gt;, entre otras cosas, por los motivos que se adujeron para defender la otra, &lt;em&gt;Deprisa deprisa&lt;/em&gt;: por representar la “transición que media entre la represión fascista y la democracia” (consúltense hemerotecas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se trata de comparar dos formas de entendimiento cinematográfico tan antagónicas, pues ante toda posible comparativa saldría siempre beneficiado Carlos Saura. Y menos aún se trata de minusvalorar la obra de uno de los directores que mejores productos cinematográficos nos dejó en épocas menos libres. De lo que se trata, pues, es de dilucidar cuál de las dos películas representa mejor, no tanto una época concreta como al país en que se circunscribe su producción; un país que al parecer no puede más que repetir tenazmente los errores que imposibilitan su verdadero desarrollo. Es en este sentido que &lt;em&gt;Deprisa deprisa&lt;/em&gt; “sólo” relata una historia que se adscribe a unas concretas coordenadas espacio/temporales y, sin embargo, Los autonómicos relata, aunque a partir de la parodia, nuestra particular hecatombe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Deprisa deprisa&lt;/em&gt; no deja de ser una correcta descripción del particular momento de un país en vías de desarrollo; un país que lucha por recuperar el tiempo perdido. La localización de los exteriores elegidos le sirve a Saura como metáfora de un desarrollo que ignora y relega cualquier periferia (periferia que es aquí protagonista). Pero es en este sentido en donde la película se vuelve, en contra de las apariencias, más universal, esto es, menos representativa de lo particular. Así es como, por ejemplo y salvando las distancias, es reconocible como “nuestra” la idiosincrasia periférica de un Ken Loach (&lt;em&gt;Lloviendo piedras&lt;/em&gt; o la de n Mike Leigh (&lt;em&gt;Secretos y mentiras&lt;/em&gt;), por citar sólo dos ejemplos. Sé que resulta difícil de aceptar, pero hay quien sólo bajo presión y ante el posibilismo se crece artísticamente. El mejor cine de Saura es, paradójicamente, el anterior a la democracia: &lt;em&gt;Mi prima angélica&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Mamá cumple 100 años&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Elisa vida mía&lt;/em&gt; y sobre todo &lt;em&gt;La caza&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta forma, la curiosa demanda de Aniceto (Juanito Navarro), alcalde del pequeño municipio de Regajo de la Sierra, es menos grotesca de cuanto pudiera parecer, y mucho más representativa de un carácter que se ha demostrado tan particular como consustancial en nuestro territorio. Tal es la trama de la película: Aniceto quiere convertir a su pequeño municipio en Comunidad Autónoma y hará lo que haga falta para conseguirlo (sobornos, chantajes). Una trama, como puede verse, que resulta perfectamente representativa no tanto de su momento histórico, que también, cuanto de un carácter que subyace en la clase dirigente española más allá de un concreto momento histórico. O por decirlo acorde a los términos que aquí nos importan: cuando yo veo &lt;em&gt;Deprisa deprisa&lt;/em&gt; mi memoria me retrotae con precisión al Moratalaz de mi infancia, un Moratalaz sórdido que produce un recuerdo cargante por exacto, es decir, cargante por “antiestético”. Sin embargo cuando veo &lt;em&gt;Los autonómicos&lt;/em&gt; mi memoria desaparece ante la descripción de unos hechos que pierden su sentido histórico para conducirme, a través de la sátira, al genuino y persistente esperpento español.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciertamente todo producto es (fue) consecuencia de su propio presente, pero no es menos cierto que el devenir juega con varias posibles combinaciones de los elementos que conforman el verdadero éxito ulterior; es decir, un éxito en el presente continuo no garantiza posteridad alguna. Cientos de películas con gran éxito en taquilla han acabado en la indigencia debido al implacable juicio emitido por el paso del tiempo. Hay quien cree que se debe sólo al cambio de gusto de las sociedades, pero a mi modo de ver se trata de algo más fácil de explicar: mucho de lo que en cada presente continuo ha parecido representativo de su época no ha sido más que el producto de una imposición estética conculcada por una pandilla de intelectuales progres con mucha falsa fe en el futuro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Indudablemente es mejor director de cine Carlos Saura que Antonio Ozores, e indudablemente es mejor película &lt;em&gt;Deprisa deprisa &lt;/em&gt;(a pesar de los pesares) que &lt;em&gt;Los autonómicos&lt;/em&gt;, pero vistas estas dos películas en la actualidad cabe creer que el paso del tiempo ha clarificado las cosas en cuanto a la representatividad de ambas; una es representativa de un momento tan puntual como discutible, la otra es representativa de nuestra particular hecatombe. Ya lo decía más arriba: &lt;em&gt;de lo que se trata, pues, es de dilucidar cuál de las dos películas representa mejor, no tanto una época concreta como al país en que se circunscribe su producción; un país que al parecer no puede más que repetir tenazmente los errores que imposibilitan su verdadero desarrollo&lt;/em&gt;. &lt;em&gt;Los autonómicos&lt;/em&gt;, al igual que &lt;em&gt;Deprisa deprisa&lt;/em&gt;, representan bien la “transición que media entre la represión fascista y la democracia” pero la primera nos muestra, además, de qué estamos hechos los españoles.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-604003701734908247?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/604003701734908247/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=604003701734908247' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/604003701734908247'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/604003701734908247'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/12/calidad-vs-representatividad.html' title='Calidad Vs. Representatividad'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-9065112219138968057</id><published>2010-12-19T23:33:00.002+01:00</published><updated>2010-12-19T23:47:15.058+01:00</updated><title type='text'>¿Lapsus?</title><content type='html'>Acaba el año y el número de mujeres asesinadas por sus correspondientes parejas (actuales o pasadas) se parece salvajemente a los números obtenidos en años precedentes. Los expertos en la materia se expresan al respecto en los medios de comunicación, fundamentalmente en la televisión y la prensa, haciéndose eco del asunto a su estilo; esto es: imponiendo una mirada sobre los hechos que, con pertinacia, se va demostrando ineficaz a lo largo de todos estos años de seguimiento estadístico. En cualquier caso los expertos insisten con su “mirada” en sus tesis y en lo que ellos llaman políticas de prevención. Que no son otras que las que nos invaden e imponen sin ofrecer la posibilidad de alternativa alguna, ya no sólo con respecto a las soluciones sino al mismo entendimiento de los hechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer en &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt;, con el titular “Diciembre negro para la mujer”, se nos cantaba la insoportable cifra de víctimas a día de hoy. Toda una página dedicada a (sobre)entender como machistas los asesinatos de las 70 mujeres: “nuevo asesinato machista”, “violencia machista”, “70 asesinadas por los machistas”. Son frases de los expertos, que no son otros que aquellos que hablan desde donde sólo ellos pueden hacerlo, desde la tribuna, que por eso son expertos. Lugar privilegiado desde donde nadie, al parecer, puede salirse del guión de la corrección. Un guión ya escrito que exige un previo innegociable: la criminalización del varón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Entre las causas del repunte (de asesinatos) está el debate neomachista de la victimización de las mujeres, junto a la polémica de las denuncias falsas”, dice Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia de Género. E inmediatamente después, pero sin atribuir por entrecomillado, se nos dice “También observa un posible efecto imitación o paso a la acción”. La primera frase del experto resulta tan sintomática como significativa y sólo da cuenta del lógico desconcierto que sufren quienes no aciertan a conocer algo tan elemental (ante un problema) como es el conocimiento de los hechos. Llevamos mucho tiempo en el que al periodismo se le ha olvidado algo tan elemental como es la necesidad previa de fijar los hechos. Así, sus análisis sólo pueden estar viciados por lo que ellos creen que debe ser dicho. Ahora, bajo los auspicios de la Corrección Política asentada sobre la Cultura de la Queja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De entrada podría decirse que ante un problema todo debate debería considerarse siempre bueno o fructífero en la búsqueda de soluciones. Por lo que no puede achacarse a un debate la perpetuación del problema, a no ser que no se sepa de lo que se habla. O a no ser que, después de todo, el debate no sea sino el producto de una fantasía paranoica. Por otra parte, habla de debate neomachista, lo que resulta difícil de entender, pues no puede haber debate allá donde dos partes piensan lo mismo (pues el debate neomachista sólo puede darse entre neomachistas). Además, para el experto no es machista, sino neomachista, es decir, que vuelve a ser machista (¿). Así, un debate entre (¿miles de?) hombres que “vuelven” a pensar de forma machista es pues la causa por la que unos cuantos degenerados no han podido evitar las consecuencias de encontrarse ante la radical necesidad de asesinar, no a cualquier mujer, sino a su (ex) pareja. El debate, pues, como causa de asesinato!!!! Como también lo es la polémica de las denuncias falsas. No el problema en sí de las denuncias falsas, sino la polémica. La polémica (promovida y desarrollada por miles de hombres “malos”) como causa de los asesinatos producidos por unos cuantos degenerados!!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por si había dudas de lo que dice el experto respecto al &lt;em&gt;debate&lt;/em&gt; llega una de las domadoras de expertos para abundar en lo mismo. “Lorente, al igual que la Ministra de Sanidad Política Social e Igualdad, Leire Pajín, asegura que la polémica sobre las denuncias falsas está haciendo un “flaco favor” a las víctimas de esta lacra. “Ese debate alimenta la violencia y provoca que quien ya está en una situación así sea más violento”, considera”. Y continúa “Igualdad también estudia el factor “imitación o paso a la acción” como uno de los factores a considerar en estos crímenes”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que no sólo es el debate el culpable del repunte, también lo es la necesidad de imitación. No es, pues, la desesperación lo que lleva a un enfermo valenciano a matar a su mujer, sino el saber que un andaluz lo hizo antes. No hay, por tanto, posibilidad alguna de que los asesinos estén desinformados; son asesinos entre otras cosas porque están informados. De hecho, para los expertos es la información que reciben los hombres lo que como hombres les incita a matar. No es que estén desesperados, es sólo que además de machistas (¿) están informados sobre otros asesinos y quieren imitarlos. Por tanto, para evitar el “repunte” de asesinatos sólo habría que acabar con los debates (que en realidad no existen) y evitar dar la información (esa que se la trae al pairo a los que por desesperación se verán impelidos a asesinar) de los asesinatos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para acabar, claro, Inmaculada Montalbán, presidenta del Observatorio de la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial, dice “… eso no hace más reforzarnos en que hace falta más trabajo en ese ámbito preventivo y educativo”. Y ya sabemos lo que quiere decir preventivo y educativo para los expertos (ver penúltimo &lt;em&gt;post&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Addenda&lt;/strong&gt;: No es la primera vez que veo presentar a los expertos sobre el tema con la expresión &lt;em&gt;para&lt;/em&gt; en sustitución del &lt;em&gt;contra&lt;/em&gt;: “Miguel Lorente, delegado del Gobierno &lt;strong&gt;para&lt;/strong&gt; la Violencia de Género”. ¿Se tratará de un &lt;em&gt;lapsus&lt;/em&gt; o se trata de una simple verdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Post Scriptum&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;: Sobre el debate y la imitación. Pasaron anteayer por televisión un documental que se llamaba &lt;em&gt;Chicas de discoteca&lt;/em&gt; y trataba de mostrar la relación que mantienen las menores de edad con los locales denominados discotecas. La entrevistadora preguntaba a las adolescentes cómo hacían para beber tanto si no tenían dinero. Las niñas no dudaron ni un momento: “eso está chupado, siempre encontramos algún pringado que nos invita” dijo una de ellas, “sí, es fácil dar con un pagafantas”, dijo otra. La entrevistadora les pregunta entonces, “y que hacéis una vez os ha invitado?”. “Que vamos hacer, darle puerta (hace el gesto); mandarlo a tomar por culo”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-9065112219138968057?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/9065112219138968057/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=9065112219138968057' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/9065112219138968057'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/9065112219138968057'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/12/lapsus.html' title='¿Lapsus?'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-2584620602427778892</id><published>2010-12-12T21:44:00.001+01:00</published><updated>2010-12-12T21:48:35.985+01:00</updated><title type='text'>Las sillas de Ionesco</title><content type='html'>1-España y el absurdo. Por lo que sé, sólo 8 personas en diez meses pudieron vivir en sus propias carnes, de modo individual, una experiencia que resulta difícil de imaginar. La de encontrarse a solas en todo un aeropuerto. Podría ser interesante conocer la experiencia de esos 8 afortunados viajeros que pasaron por el aeropuerto de Huesca en el transcurso de 10 meses. Gracias a ellos sabríamos, por fin, si los &lt;em&gt;no lugares&lt;/em&gt; descritos por el plomo de Marc Augè pueden ser también superlugares que cuestan una fortuna para que los &lt;em&gt;no viajeros&lt;/em&gt; no hagan un pipí mientras no esperan la llamada de la puerta de embarque. Pero, aunque no anuncie vuelos para los que no hay viajeros, el aeropuerto de Huesca (o el de Lérida) se encuentra atiborrado de sillas en las que nadie se sienta. Sillas ergonómicas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2-El Mundo y las lágrimas de cocodrilo. Resulta difícil de imaginar que una silla vacía sea el centro de atención, no sólo de todo el auditorio repleto de cientos de personalidades, sino de todos los millones de televidentes emocionados ante la ausencia del último Nobel de la Paz. Una silla vacía, pues, que representa lo que con la ausencia niega. Perfumes, colonias y joyas a manta para celebrar un símbolo que queda negado en su misma representación. Un símbolo que los países civilizados traicionan a diario con sus abrazos diplomáticos. Así, una silla vacía para una &lt;em&gt;no presencia&lt;/em&gt; del “único” verdadero representante de la Paz.  Y mientras después de la ceremonia los compungidos asistentes comen cigalas en el Ritz, Xiabo se pudre en la cárcel por creer en lo que no puede creer una silla vacía (colocada entre cientos de sillas ocupadas y perfumadas).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-2584620602427778892?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/2584620602427778892/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=2584620602427778892' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2584620602427778892'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2584620602427778892'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/12/las-sillas-de-ionesco.html' title='Las sillas de Ionesco'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-564304229163912651</id><published>2010-11-28T18:43:00.002+01:00</published><updated>2010-11-28T18:58:24.103+01:00</updated><title type='text'>¿Mayéutica?</title><content type='html'>Hemos tenido que sobrevivir a tres días de bombardeo mediático. Por el día del &lt;em&gt;Contra la violencia de género&lt;/em&gt;. Niños adiestrados, actores sobrevenidos de elocuencia, presentadores ebrios de buena voluntad y televidentes asaltados por las calles declaran todos lo mismo ante la cámara. Los periódicos se hacen eco del asunto a su manera: en las portadas de varios de ellos la fotografía de unas mujeres sacando tarjeta roja. Las mismas mujeres que también han salido en todos los telediarios de todas las cadenas televisivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta, por cierto nada gratuita, sería, ¿a quién le sacan la tarjeta roja las mujeres?, ¿a quién va dirigida esa tarjeta?: ¿a los posibles futuros maltratadores?, ¿a los que se están pensando si maltratar o no a sus mujeres?, ¿a todos los hombres? ¿o sólo a los que ya han consumado el maltrato? ¿Qué sentido puede tener el sacar tarjeta roja a quien ya ha demostrado que “no entiende de fútbol” y por eso le importan muy poco las tarjetas? Si por lo tanto no es a ellos a quienes se les saca la tarjeta roja, pues estos ya estaban expulsados, ¿a quién le están sacando la tarjeta roja esas mujeres que tanto énfasis ponen en su acción sancionadora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se trata de la escenificación de un sentir en el &lt;em&gt;Día Contra la Violencia de Género&lt;/em&gt;. Pero, ¿es de género de lo que habla esa violencia? No hace mucho una lesbiana le pegó una paliza a la mujer con quien estaba casada y el Sr. Juez giraba la cabeza cual niña del exorcista en el momento de la sentencia. No sabía exactamente cómo denominar el delito y se inclinó por declararlo como Violencia Doméstica (delito menor). Por lo que le llovieron piedras de parte de la mujer agredida que exigía ser víctima de la Violencia de Género (delito mayor). Pero, ¿es el género algo que claramente se asocia a uno de los dos sexos para distinguirlo del otro? El caso demuestra que no. ¿Es el género, en todo caso, lo que puede distinguir en una sentencia la gravedad del delito? ¿No era el género un simple constructo cultural, elaborado por la despótica sociedad patriarcal y machista? Por cierto, ¿puede llamarse machista a una violencia cometida, las más de las veces, por energúmenos que ejercen esa violencia sin creer en la superioridad de un género sobre el otro? O dicho de otra manera, ¿puede llamarse Violencia Machista a la ejercida por motivos que nada tienen que ver con el machismo, sino con los celos, el egoísmo, la debilidad mental o una patología mental? ¿Qué es pues una mujer ante la Ley? ¿Qué es lo que posee para que esa posesión le haga distinta del hombre ante la Ley? ¿Somos tan distintos los hombres y las mujeres como para que la Ley tenga que distinguir entre sexos a la hora de juzgar? Al parecer y según las mujeres SÍ. Por no ser iguales a los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, ¿a quién le sacan la tarjeta roja las mujeres? ¿A los hombres? ¿A los hombres sólo? ¿A todos o a los que por “no entender de fútbol” no entienden de tarjetas? Es decir, ¿a todos, que son legión, o a los canallas, que son unos cuantos? ¿Pero no son todos &lt;em&gt;los demás&lt;/em&gt; (los que no saben de violencia), precisamente, los que no necesitan amonestación y menos aún expulsión? Entonces, ¿a quién van dirigidas todas esas tarjetas rojas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos tres días de bombardeo mediático no ha habido reportaje que no hiciera hincapié en una necesaria prevención que debía estar destinada a los hombres, a los hombres y a su educación. Por tanto, también a los niños, que también eran protagonistas de la campaña. Eran las niñas quienes, adiestradas por sus satisfechos educadores, expresaban en el Telediario un “NO” rotundo dirigido a las posibles actitudes del potencial delincuente, su compañero de pupitre. Y del carácter indefinido de los conceptos &lt;em&gt;posible&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;potencial&lt;/em&gt; se pasará, como atestigua el discurso oficial, a la criminalización del género masculino, a la criminalización (especulativa) de los niños (posibles y potenciales canallas) y de todos los hombres (posibles y potenciales canallas). El discurso oficial preventivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer mismo venía en &lt;em&gt;El País&lt;/em&gt; esta declaración de la responsable de la Sección Mujer de la Unidad Central del equipo Mujer-Menor de la Guardia Civil. “La misma mujer que ha venido llorando al cuartel, asustada y llena de moratones, trata de convencernos después de que su pareja es muy buena persona, que la quiere mucho y que, por tanto, quiere retirar la denuncia. Le dices: “Señora, eso lo dirá es fiscal”. Y entonces se enfurecen y arremeten contra nosotros. Nos llaman de todo. Las buscas y no cogen el teléfono. Vas a su casa y no te abren. Se desdicen ante el juez, niegan lo evidente… Es frustrante […] Lo defienden (al verdugo) con verdadera pasión. Eso no ocurre en ningún comportamiento criminal” (Ana Muñoz, capitana de la Guardia Civil).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta ahora sería, ¿a quiénes les hizo falta esa educación que habría evitado llegar a tales infames circunstancias: a los hombres “enfermos” o a las “dulces” e “indefensas” mujeres? O mejor, ¿la educación de quiénes habrían podido prevenir mejor (o disminuido las probabilidades de) los hechos narrados por la experta? ¿Qué sentido tiene entonces mirar sólo a los ojos de los niños varones cuando con la excusa de la prevención se pretende educar a los niños de ambos sexos? A ellos se les dice, “no maltrates”, a ellas se les dice, “no te dejes maltratar”. ¿La igualdad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Post Scriptum&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;. Tengo dos sobrinos mellizos de los que ya he hablado en algún post. Tienen ahora 11 años y son niño y niña. Pues bien, si en algún momento me planteara prevenirlos contra un posible futuro de sufrimiento en estas lides del “amor”, antes me inclinaría por hacer énfasis en la educación de ella que la de él. La explicación es muy sencilla y contiene dos fundamentos: el primero se corresponde con una simple cuestión numérica. Los hombres maltratadores son una pequeñísima porción respecto a los hombres que no lo son y además mi sobrino no vive las condiciones familiares que se consideran propicias para conformar a uno de ellos. Lo cual no quiere decir que excluya la posibilidad, sólo quiere decir que me atengo a las probabilidades y en este sentido es más probable que mi sobrina se enamore de un chulo o de un adinerado que mi sobrino se convierta en un canalla violento. Mucho más probable. La segunda se corresponde con las cuestiones electivas. Mi sobrino no tendrá elección respecto al camino a seguir: deberá ser un hombre de provecho, lo que significa que tendrá que trabajar sí o sí para poder formar una familia (descarto otras posibilidades no vinculadas a su futuro sentimental). En cambio mi sobrina tendrá que superar la tentación de “querer” encontrar un hombre que le evite tener que trabajar. Es algo de lo que nada quieren oír las feministas, pero la verdad es que siguen siendo muchas más las mujeres que deciden depender de un hombre (en su enlace o compromiso) que hombres que deciden depender de una mujer. Un posible tercer fundamento tendría que ver con el hecho, también extendido y también poco analizado, de que los adolescentes y los jóvenes que más fornican son siempre los más chulos. Con lo que eso supone respecto a la atracción sexual de ellas, las adolescentes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-564304229163912651?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/564304229163912651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=564304229163912651' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/564304229163912651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/564304229163912651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/11/mayeutica.html' title='¿Mayéutica?'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-8637841364191918647</id><published>2010-11-21T15:37:00.002+01:00</published><updated>2010-11-21T15:42:51.704+01:00</updated><title type='text'>En off</title><content type='html'>Hace unos días hablaba yo en este blog sobre las diferencias que median entre lo dicho en privado y lo dicho en público. Sólo se trató de un apunte usado para hablar de otro tema, así que no pude expresar la importancia que bajo mi punto de vista tiene en nuestra sociedad esta esquizofrenia mostrenca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no sólo sucede en política, sino que sucede con todo y en todo. Nadie dice en público lo que dice en privado. Así, muchos de los que se jactan de su sinceridad lo hacen porque en realidad no tienen un público; tienen amigos, pero no público. Las mujeres comprometidas públicamente con su causa (feminista) te dicen en privado sinceridades que contravienen todo su discurso público. Los expertos en arte hablan en plural mayestático a “su” público de las bondades del arte, pero después hablan de su desfachatez cuando se encuentran entre amiguetes. Los gitanos comprensivos que salen en televisión exigiendo integración se reúnen por la noche para echar unos cantes y decir, “nosotros semos asín, que se mueran los payos, chico”. Los políticos dicen por los pasillos del Congreso lo que no se atreven a decir en el Hemiciclo. Y quienes en público aseguran que todos somos iguales sólo hablan en privado de lo que a ellos les hace diferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo emerge la verdad en el &lt;em&gt;fuera de campo&lt;/em&gt;. Entonces, sólo entonces, surge la verdad y el mundo se torna creíble, humano. No bueno, sino humano. Sólo ante los descuidos de alguien descubrimos el lado humano de los dos trampantojos mequetrefes (Zapatero y Rajoy). Descuidos humanos, por cierto. En efecto, de forma invariable, cada cierto tiempo emerge un político cuya voz se escapa &lt;em&gt;fuera de campo&lt;/em&gt;. Son las traiciones de la &lt;em&gt;voz en off&lt;/em&gt;.  El otro lado, el lado público, es sin embargo el lado oscuro, el que sólo sabe de pensamientos únicos, de hipocresía: de corrección, de maldad. Así, la única verdad posible se encuentra, desgraciadamente, siempre en &lt;em&gt;off&lt;/em&gt;. El señorito Rajoy dice que el desfile de las Fuerzas Armadas es un coñazo y el sibilino Zapatero que hay que violentar al ciudadano para sacarle más rédito político. Es el lado humano (privado) de ambos el que se ha manifestado, sí, pero no olvidemos que nos gobiernan desde el otro lado, el lado oscuro (público).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desgraciadamente no hay verdad posible en el discurso público y lo humano sólo cabe &lt;em&gt;fuera de campo&lt;/em&gt;, esto es, en lo privado. De ahí la poca credibilidad de todo discurso público y de ahí la desafección hacia el mismo. Y de ahí la miseria social que nos rodea. Ya nada puede creerse del discurso público, que es falso por efecto y por defecto. Quedan ya muy pocas cosas de las que hablar en público que no generen un &lt;em&gt;déjà vu&lt;/em&gt; asfixiante por desesperanzador (quizá sea este el motivo por el que los gemidos se han impuesto en las campañas electorales catalanas, los gemidos equivalentes al caca, pedo, culo pis de los niños). Por otra parte, el sujeto del hoy sólo quiere medrar y se sirve de algo que precisamente los políticos le han puesto en bandeja: la corrección política, que consisteverdadero cáncer de nuestro tiempo gobernado por un Pensamiento Acomplejado. La hipocresía y la ambición no son, pues, cuestiones que definen al político del hoy sino que son un signo de nuestro tiempo, un tiempo en el que el sujeto vive con miedo y amor; miedo al otro y amor al dinero. En fin y por volver al asunto, somos humanos sólo cuando hablamos delante de una cerveza; esto es, &lt;em&gt;fuera de campo&lt;/em&gt;. Una pena.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-8637841364191918647?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/8637841364191918647/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=8637841364191918647' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8637841364191918647'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8637841364191918647'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/11/en-off.html' title='En off'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-7454424599939351829</id><published>2010-11-19T16:03:00.002+01:00</published><updated>2010-11-19T16:07:48.191+01:00</updated><title type='text'>(Sin) Pudor</title><content type='html'>Fui casi obligado por ciertas circunstancias. No es que se tratara de un incordio, pero casi: de no haber sido por la insistencia de la pareja no habría acudido a la conmemoración. Son amigos de toda la vida, celebraban sus bodas de plata y para ellos era importante que fundamentalmente acudieran los mismos que coincidimos en los fastos de sus nupcias. El lugar elegido para el evento, es cierto, ya merecía el esfuerzo: un hotel rural solitario que había sido alquilado en su totalidad. Y digo casi obligado porque padezco un fuerte rechazo a los actos sociales en general y a los de las celebraciones en particular. Me acuerdo que tres días antes del viaje me pasó lo de siempre. Lo que siempre me pasa cuando algo o alguien me saca de la rutina. Todo lo que supone abandonar mis hábitos me sumerge en un estado melancólico presidido por una fuerte sensación de pereza. O por decirlo de otra forma: tres días antes de salir hacia ese retirado y aislado hotel ya sentía yo las irrefrenables ganas de inventarme una excusa que pudiera justificar mi ausencia. Pero debía ir y fui.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como los viernes son días que en los que acostumbro a no hacer nada de lo que sí hago durante los otros cuatro días laborables me pude permitir el lujo de salir a mitad mañana en dirección al hotel. Paré a comer en un llamémoslo bar de carretera que resultó estar bastante alejado de la desviación que se anunciaba en la autovía. Dudo en la denominación del local porque aún no tengo claro que fuera sólo un bar, dada la altura de la barra, su forma, su longitud y su revestimiento. En efecto, la barra formaba una inexplicable forma de doble “u”, era más alta de lo habitual y estaba tapizada en piel en estilo capitoné. Mesas, sin embargo, habría media docena, todas desocupadas. Una vez me dispuse a comer el bistec con patatas comprobé que, efectivamente, se trataba de un bar restaurante, si bien no dejé de pensar en todo momento que el local era, por lo menos, algo más que un bar restaurante. Lo que corroboré cuando pagué por un menú de los años 70 casi el doble de lo que vale un menú posmoderno en el centro de Valencia. En cualquier caso, durante mi estancia se ocuparon dos mesas más. Habría que ver este local a mitad tarde, me dije. O habría que ver lo que hubiera pasado si en vez de un bistec de entrada hubiera pedido un &lt;em&gt;Nokando&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fui el primero en llegar al hotel. Me recibió un hombre barbudo que hablaba siempre mirando al suelo. Me acompañó a la habitación y me explicó el funcionamiento de la ducha con un tono de voz somnoliento. Cuando salió de mi habitáculo levantó la cabeza con los ojos cerrados y me dijo, “le recomiendo que si puede, y antes de que lleguen sus amigos, de una vuelta por los alrededores, que son una maravilla; no debería perdérselos”. Intenté ser amable con él pero no me dio tiempo, se giró dejándome con las “gracias” colgadas de la boca. Deshice mi maletín y me dispuse a leer el libro que en esos días me ocupaba: Sobre el pudor. Pasadas un par de horas decidí hacer caso al enigmático barbudo y salí a dar un paseo por los alrededores. Estaba anocheciendo, no se vislumbraba signo de civilización alguno y el silencio era casi ensordecedor. La vegetación del lugar era abundante y carecía de sendas. Todo abrupto y salvaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me acerqué a un pequeño bosquecillo que ya de lejos me llamó la atención por parecerse a esos pequeños bosquecillos que aparecen en los fondos de Botticelli. Salté unos pequeños arbustos con el fin de acortar distancias y escuché entonces el sonido de lo que debía ser un riachuelo. Me dirigí hacia él y cuando hube traspasado lo que parecía un linde derruido apareció ante mí una pequeña casa de piedra que tenía la puerta abierta. Me aproximé temeroso porque carezco de espíritu aventurero. Había oscurecido bastante y dentro de la casa no había luz. Era pequeña, cuadrada y con un tejado a dos aguas, y su exterior se encontraba en condiciones muy saludables. Me acerqué a la puerta en silencio y ¡cuál fue mi sorpresa!: sentada frente a mí y junto a una mesa de madera había una bella mujer vestida con una bata larga. ¡Está ahí sentada como esperándome!, me dije. “Adelante, pasa, te estaba esperando”, susurró en tono dulce y tranquilizador. El corazón me dio un vuelco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve paralizado unos segundos hasta que se volvió a dirigir a mí, “pasa, no tengas miedo”. Pero yo tenía miedo, mucho miedo, y no podía disimularlo. Ella se levantó pausadamente y me dijo “¿quieres algo de beber, una taza de té, una cerveza?”. ¿Una cerveza?, me dije, ¿cómo que una cerveza? Cuando quise reaccionar ya estaba ella insistiendo,  “pasa que te estaba esperando”. Su presencia tenía algo de irreal, por qué no decirlo, pero había algo en ella que transmitía sosiego y paz. Se acercó a mí, me cogió suavemente del brazo y me acompañó a la mesa en donde había dos sillas. Me hizo sentar y cogiéndome la mano me dijo, “siempre hay un momento para lo imprevisible”. Y en efecto, ese debía de ser uno de esos momentos. Yo aún no había dicho nada por miedo, por miedo a lo que estaba siendo imprevisible. Entonces balbuceé, “¿quién eres?”. “Soy un ángel”, respondió con una enigmática pero bondadosa sonrisa. ¡Está sonriendo como lo haría un ángel!, me dije, y un escalofrío recorrió toda mi espalda. ¡Un ángel y ofreciéndome una cerveza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intenté relajarme pero ni por esas era capaz yo de articular con palabras mis inciertos pensamientos. Fue entonces cuando cogiendo mi mano con ambas manos y mirándome tiernamente a los ojos me dijo, “toda acción tiene un tiempo, se corresponde con un tiempo, y la medida de las acciones se encuentra anclada en la posibilidad del autocontrol”. Yo, claro, no entendía nada de lo que me decía, pero la intriga era más fuerte que el miedo. Además, alguien con esas facciones tan dulces no debía ser muy peligrosa, me dije mientras reflexionaba acerca del posible sentido de la frase. No quería entrar con mal pie en la conversación; es decir no quería parecer maleducado, pero no pude evitarlo y por eso le dije, “no entiendo”. Ella, lejos de mostrar incomprensión ante mi incomprensión sonrió y añadió: “la determinación es la única forma de controlar los tiempos de nuestras indeterminadas pero reiteradas acciones; deberías sugerirte a ti mismo la posibilidad de provocar un cambio en tus acciones vinculadas al tiempo presente. Ser en el tiempo, sí, pero ser en tiempo real; ser con convicción”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora fui yo el que puso mi mano derecha encima de la suyas, que abrazaban mi mano izquierda. “Perdona, pero es posible que te estés equivocando de persona, yo estoy aquí de casualidad y he…”, comencé diciendo. Pero ella me cortó en seco y dijo, “es cierto que las cosas no siempre son lo que parecen, pero la cuestión es que estás aquí para que yo te guíe, para que yo pueda indicarte el camino que debes seguir y por eso te digo de nuevo, que hay acciones que deben formar parte del pasado de la misma forma que hay presentes que no conformarán nunca ningún futuro posible”. “¿De nuevo?”, me dije. ¿Y ahora qué hago?, pensé mientras soltaba sus manos. “Las cosas no siempre son lo que parecen”. ¿Qué querrá decir con ese tópico: que sí son lo que parecen porque nunca son lo que parecen?, me preguntaba yo apresuradamente con el fin de poder entender algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“De verdad, estoy aquí por casualidad…” balbuceé, pero ella, de nuevo (?), no me dejó acabar. “¡Por casualidad!, ¿pero es que no eres capaz de darte cuenta…?”, replicó. Y ahora fui yo la que la interrumpí, ya en un tono serio, “No sé de qué me tengo que dar cuenta, pero tampoco sé qué pinto yo aquí, ni sé lo que pretendes de mí”. “Casualidad… casualidad… casualidad”, repetía ella en tono burlesco y despectivo. Y después de dejar pasar un instante continuó, ya sin sonrisa, “¿en realidad piensas que el hotel elegido por tu amigo ha sido casual, y el bar restaurante de dudosa reputación, y el hombre barbudo enseñándote la ducha… e incluso la forma de esta casa… o yo misma?, ¿acaso tú no eres Alberto Adsuara, el fotógrafo?”. “Pues más o menos”, contesté. “De más o menos nada; o eres o no eres, no te pongas entendidillo a estas alturas”. “Sí, soy yo”, dije con un levantamiento de hombres y aún a pesar de no tener muy clara mi respuesta. “Pues entonces la cuestión es que debes dejar la fotografía; este es el verdadero motivo por el que tú y yo estamos aquí, para que yo te guíe con mis palabras. Y la cuestión, repito, es que debes ya tratar de evitar los signos patéticos y para eso debes de abandonar la fotografía”, concluyó de forma tajante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se produjo entonces un insignificante tira y afloja en el que yo sólo pretendía entender lo que me quería decir con esa especie de consejo-orden. Quise decirle que llevaba muchos años haciendo fotografías y todo eso, pero ella zanjó mi discurso de forma categórica, “¡he dicho que te dejes la fotografía, hostia!, ¡y se acabó! Y sin dramatizar”. Así, di un paso atrás y la miré perplejo; ella sonrió con media boca mientras me señalaba la puerta. Salí de aquel refugio y me dirigí al hotel en donde me esperaban todos los invitados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un ángel me había indicado el camino, mi camino. Sin dramatizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;strong&gt;Post Scriptum&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;. Espero que esta narración basada en hechos reales sirva para explicar mi al parecer incomprensible (para los demás) abandono definitivo de la fotografía. La celebración fue un coñazo y el viaje de vuelta lo hice de tirón. Aún recuerdo el olor acre del bar restaurante, mezcla de ambientador y grasa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-7454424599939351829?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/7454424599939351829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=7454424599939351829' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7454424599939351829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/7454424599939351829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/11/sin-pudor.html' title='(Sin) Pudor'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-1262412941755532195</id><published>2010-11-14T12:17:00.002+01:00</published><updated>2010-11-14T12:20:42.186+01:00</updated><title type='text'>Don Juan, Doña Inés y el arte</title><content type='html'>[De vuelta de ver la exposición del artista Weiwei en la Tate Modern]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez más no es en mi caso el arte el motivo de mi reacción. El arte está “ahí” para quien quiera y para quien de alguna manera quiera y pueda servirse de él. La discusión no se encuentra en la validez o invalidez del propio arte, como nos quieren hacer creer los medios que anuncian la controversia y la polémica (formas de venta), sino en el verbo que lo acompaña. O si se quiere en el mismo mundo del arte, que no es otra cosa que todo lo que envuelve al arte si exceptuemos el arte. No es por tanto mi idea elaborar juicios respecto a la pertinencia de tal o cual representación artística. Por muy sospechosa que, por naturaleza, pueda ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como ya he tratado de demostrar en otras ocasiones (tanto aquí en este blog como fuera de él) el arte no es más que un producto mercantil elaborado, en última instancia, por un indefinido pero sospecho entramado político-burocrático. LA libertad del artista creador no es más que un vestigio romántico que se desvanece ante el verdadero Mercado de la misma forma en la que la pureza de Doña Inés se desvanece en brazos de un empresario llamado Don Juan. Mercantil, pues, en la medida en que los beneficios producidos (no necesariamente crematísticos) por el arte del hoy (ofrecido ya sólo desde la Institución) sólo inciden de forma extremadamente tangencial en los espectadores a los que supuestamente va dirigido. O por decirlo de otra forma: el arte del hoy, ahora más que nunca, es sólo el producto de una estrategia empresarial que mezcla Estado y Gran Capital (en diversas proporciones dependiendo del continente), por lo que el arte del hoy sólo puede ser sospechoso, con independencia de las emociones estéticas que suscite en la individualidades. No criticable en la medida en la que nace como producto de la libertad, pero sí sospechoso en la medida en la que cuando se muestra responde siempre a intereses empresariales (de alto nivel). Los artistas del hoy son todos unas doñas ineses; unas novicias que suspiran por el abrazo de un musculoso y cínico protector.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Da capo&lt;/strong&gt;. Vengo de ver la última pieza del artista Weiwei: cien millones de pipas de porcelana diseminadas por el suelo de la Sala de Turbinas de la Tate Modern. La gracia consiste, pues, en que son cien millones y en que son de porcelana. O por decirlo a la manera estratégico-mediática: mil metros cuadrados ocupados por cien millones de pipas de porcelana producidas a mil km. de Pekín, por 1.600 personas que han trabado en la fabricación más de dos años. Pesan 120 toneladas y ocupan 10 cm. de grosor. ¿Vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez dentro me dediqué a lo único que podía: a mi experiencia estética. ¡150 millones de réplicas de pipas a unos cuantos palmos de mis narices! ¡Qué barbaridad!, me iba diciendo a mí mismo, a quién si no. La gracia debe encontrarse en la cantidad, como en los Guiness, me dije, o quizás en el hecho de que estén todas pintadas a mano una a una por 1.600 alienados chinitos. O sea, como en el Guiness. La experiencia de ver tantas réplicas de pipas resulta, en cualquier caso, desconcertante, debido precisamente a las dudas que genera tal empresa. Como en los Guiness.&lt;br /&gt;Mi experiencia reclamaba una explicación a tal propuesta artística. Y yo no soy dado a exigir demasiado en la percepción de una obra de arte, si no lo entiendo de primeras sólo espero que de alguna forma me conmueva sin necesidad de concepto. Pero más allá de que esto suceda o no (algo irrelevante en sí mismo para los demás) trato de entender los motivos por los que una obra de arte de esta magnitud se encuentra en una de las catedrales del arte contemporáneo. La Tate Modern es un súmun del Arte Contemporáneo, así que una de las obligadas reflexiones que plantea toda exposición allí ubicada es la de su pertinencia y necesidad. O por decirlo de otra manera: uno no puede salir de allí sin saber por lo menos qué hay detrás de algo tan trivial como es el amontonamiento de algo tan intrascendente; en definitiva: uno no puede salir de allí no sabiendo qué hay detrás de las apariencias. A no ser que la experiencia le haya conmovido sin concepto, cosa que a mí no me ocurrió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso me hice tantas preguntas durante el proceso de mi experiencia estética, preguntas vinculadas a los posibles objetivos del histriónico artista. ¿Será que quiere hablarme de algún problema derivado de la política China?, me dije. No creo, me contesté, si bien mirado sería posible que las pipas formaran parte de una posible denuncia contra el régimen chino vinculada a la precariedad de la comida de millones de Chinos, me repliqué e mi mismo, a quién si no. Pero no, no creo que se trate de algo tan burdo, sentencié; sería demasiado burdo, me insistí. Poco después me pregunteé a mí mismo, a quién si no, ¿no será esta una obra que nada tenga de compromiso social y que por tanto deba verse desde el prisma de la misma experiencia estética y de sus categorías propiamente estéticas, lo bello, lo sublime, lo gracioso, lo grotesco…? Puede, me contesté, pero entonces mi opinión valdría tanto como la de cualquier otro (experto). Así, puede, me contesté, pero entonces lo que no entendería sería la intención de la Tate Modern en tanto que Catedral del Arte Contemporáneo, en tanto que conformadora del Zeitgeist. De otra forma no habría diferencias sustanciales entre un Museo y un Parque Temático dedicado a la mazorca o al aceite de oliva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no podía carecer de explicación; la misión de las catedrales del Arte es precisamente imponer lo que por tener UNA explicación se acaba imponiendo. Como ya he tratado de demostrar en otras ocasiones (tanto aquí en este blog como fuera de él) el arte no es más que un producto mercantil elaborado, en última instancia, por un indefinido pero sospecho entramado político-burocrático; y responde siempre a intereses empresariales (de alto nivel). Por eso, llego a Valencia después de mi fugaz viaje y en el primer suplemento cultural que cae en mis manos me encuentro ya con la explicación a mis ingenuas demandas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice la crítica del&lt;em&gt; El Cultural&lt;/em&gt; del &lt;em&gt;El mundo&lt;/em&gt;: “Si bien a nivel visual la obra es literalmente “gris”, a nivel conceptual es extraordinaria”. La cosa promete, me digo a mí mismo a quién si no, y sigo leyendo “Tiene capas y capas de significados”, continúa. “Capas y capas”, me digo, qué intrigante, veamos: “Es una denuncia de las penurias, la carestía de alimentos a las que ese enfrentó durante la etapa más dura del régimen de Mao el pueblo chino… El proyecto es también una demostración de la esquizofrénica situación del buen arte actual, suspendido en el abismo que separa el frívolo mercado –la inauguración coincidió con la semana de la feria Frieze- de las potenciales del arte como agente de transformación social: el encargo ha dado trabajo a muchas personas en situación económica muy comprometida…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única pregunta que me queda por hacer una vez resuelto el enigma es, ¿Cuántas Tate Modern caben en un campo de fútbol?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-1262412941755532195?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/1262412941755532195/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=1262412941755532195' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/1262412941755532195'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/1262412941755532195'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/11/don-juan-dona-ines-y-el-arte.html' title='Don Juan, Doña Inés y el arte'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-8077371705734913071</id><published>2010-11-12T07:35:00.002+01:00</published><updated>2010-11-12T07:44:30.115+01:00</updated><title type='text'>Libros y democracia (o viva la madre que me parió)</title><content type='html'>Hay hechos que históricamente no adquieren la importancia que se merece hasta que alguien les asigna su merecido protagonismo. Esto que sigue podría ser un texto autobiográfico si no fuera porque no lo es; se trata, simplemente, de poder asignar un mérito a través de lo único que me permite hacerlo: mi experiencia personal. De asignar un mérito a quien se lo merece, haciéndolo, como no podía ser de otra forma, a través de quien de él puede dar fe: yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de comenzar mis estudios universitarios mi madre ya reconoció tener un problema conmigo. Los libros que yo había adquirido durante mi adolescencia no cabían en mi habitación y tenían que ocupar otras estancias de nuestra discreta casa. Y la cosa no había hecho más que empezar. Todos mis reyes, mis cumpleaños, mis navidades, mis celebraciones, mis santos etc. se saldaban con libros. Y mi madre siempre estaba dispuesta a gastarse conmigo el poco dinero que tenía si el fin lo merecía. Eran siempre libros de arte y había de todo, de todo lo que en aquella época podía encontrarse; desde un libro de dibujos de Tièpolo encontrado en una librería de saldo a libros monográficos sobre Sunyer o Grau-Garriga. No me era nada fácil encontrar libros de arte porque, primero había pocos en aquella época, segundo se vendían en escasísimas librerías y tercero eran muy caros. Otro problema añadido es que yo era demasiado joven para hojear libros de arte y algunas librerías me lo ponían difícil (no existían las grandes superficies). No les gustaba que los libros caros fueran manoseados por adolescentes barbilampiños y yo nunca tuve la asertividad suficiente para exigir un mejor trato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de mis librerías favoritas se encontraba en un oscuro y poco transitado pasaje comercial de mi ciudad. Como era bastante pequeña tenían la extraña costumbre, a la hora del cierre, de alfombrar el suelo con las últimas novedades de libros vinculados a la imagen, ya fuera de arte o de diseño. Así, la mejor hora para acudir a esa librería antipática era la que se situaba fuera de su horario comercial. Iba allí por la noche, pegaba mi nariz a la luna y me tiraba un buen rato escrutando las portadas e imaginando lo que podían dar de sí sus páginas interiores. Como después era mi madre quien compraba los libros para regalármelos por mi cumpleaños nunca dejó el dueño de tratarme antipáticamente cada vez que entraba a ver un libro. Así él, “¿qué quieres?” Así yo, “hola, buenos días, me gustaría ver un libro que ayer vi expuesto en el suelo cuando la librería se encontraba cerrada”. Así él, “grrrr”. Y después pegaba su barbilla a mi hombro mientras yo hojeaba el libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya digo, me hice mayor y comencé estudios universitarios (donde aprendí más o menos lo mismo que lo que aprendí haciendo el servicio militar). Mi gran sorpresa de entonces no fue tanto comprobar que prácticamente nadie tenía libros de arte cuanto comprobar que no les hacían ninguna falta. Y no fue tanto comprobar que mis compañeros comenzaban una carrera de la que nada sabían cuanto comprobar, 3 años más tarde, que estos seguían sin necesidad de comprar libros sobre aquella especialidad de estudios que se encontraban cursando. “Son muy caros”, decían invariablemente. Y en eso llevaban razón. &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;Yo renuncié a muchas cosas por la tenencia de libros, pero lo que ellos me proporcionaban era tan enorme que toda privación era motivo de júbilo. &lt;em&gt;Compraba&lt;/em&gt; todo lo que podía y me interesaba casi todo, no necesariamente vinculado al arte de forma estrecha. Libros sobre acuarelistas ingleses, sobre la Hudson River School, sobre el vedutismo veneciano, sobre arte erótico, sobre la talla de madera, sobre Hans Baldung Grien, sobre pinturas de estaciones ferroviarias, sobre Charles Demuth, sobre la historia del mueble, sobre xilografías japonesas, etc. Todos, absolutamente todos, en inglés o francés, cosa que a mí, si he de ser sincero, me la traía al pairo. En aquella época yo sólo quería mirar para aprender, la letra vino después, que como es bien sabido sólo con sangre pudo entrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco a poco fui especializando mis gustos y por lo tanto acrecentando mis exigencias. Había dos librerías en Madrid, &lt;em&gt;Tórculo&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Gaudí&lt;/em&gt; (a Barcelona iba a comprar los discos de Jazz), y allí que iba yo ansioso ante la posibilidad de poder encontrar lo que buscaba. Los de &lt;em&gt;Gaudí&lt;/em&gt; también me resultaron siempre antipáticos. Me acuerdo que estuve a punto de comprarles un libro sobre el Grand Tour y ellos mismos me quitaron las ganas con su aire despectivo. Recuerdo también que en &lt;em&gt;Tórculo&lt;/em&gt; compré uno sobre Egon Schiele, un pintor austriaco que por aquel entonces no conocían aquí en España ni los "angulos" más puestos en Historia. Además tenía en jaque a todos mis amigos viajantes, a los que siempre les daba una lista de los autores que debían buscarme si tenían tiempo para buscarlos en una librería que estaba cerca de la estación de Charing Cross, Londres. Así, por ejemplo, pude ir recopilando información bibliográfica sobre los pintores de la Nueva Objetividad alemana del periodo de entreguerras, libros que jamás habría podido conseguir en España salvo alguna rara excepción. Y así sucesivamente hasta ahora, que aún padezco del mal de esa filia que es patológica. Hace 7 años tuve que comprarme una casa de pueblo para poder dormir en horizontal, pero esa es otra historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues bien, y volviendo al inicio: sólo alguien que ha vivido esa situación descrita sabe que la verdadera democratización del arte no la han consumado los pretenciosos artistas, ni los empalagosos museos, ni por supuesto los aburridos críticos. La verdadera democratización del arte la ha llevado a cabo TASCHEN.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-8077371705734913071?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/8077371705734913071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=8077371705734913071' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8077371705734913071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8077371705734913071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/11/libros-y-democracia-o-viva-la-madre-que.html' title='Libros y democracia (o viva la madre que me parió)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4552343865228209179</id><published>2010-11-09T18:29:00.002+01:00</published><updated>2010-11-09T18:47:49.172+01:00</updated><title type='text'>A favor del maniqueísmo</title><content type='html'>Llevo años escuchando a la intelectualidad imperante que las cosas no son tan sencillas como pretende toda concepción dicotómica. Siempre lo dicen para preservar la bienintencionada libertad de expresión, esa libertad que no pueden ejercer quienes defienden una ética basada por principios antagónicos y eternos que luchan entre sí. Si hay algo mal visto por la rampante corrección política es cualquier concepción dualista. Y a los dirigentes políticos les ha venido de maravilla esa posición intelectual que desde hace muchos años lleva defendiendo la infinita posible gama tonal de grises frente a la tiranía del blanco y el negro. ¡Qué monos son los intelectuales del hoy!: seres ebrios de buena voluntad que desprecian la intolerancia y que viven permanentemente preocupados por su “bello” discurso público. ¿Pero quiénes son los intelectuales del hoy (de los últimos 20 años)?, se preguntará más de uno: pues los jefes de departamento de todas las universidades del hoy. Y quien dice los jefes de departamento dice los becarios que les hacen las fotocopias. Y quien dice los becarios dice los catedráticos que intercambian muestras de cariño con otros catedráticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cuestión es pare ellos rechazar todo rasgo de pensamiento que comience por establecer una concepción dicotómica del elemento de análisis. Y de ahí que el victimismo ordenado desde la Cultura de la Queja se haya impuesto, como forma de poder, de igual forma en cuestiones sexuales que en cuestiones políticas. Todo se resuelve acudiendo a principios relativizadores, negando por lo tanto el papel esencial que supone el proceso dialéctico. Los intelectuales del hoy tiemblan ante la verdadera opinión: la opinión no contemporarizadora, la opinión que no se corresponde con el Pensamiento Débil, la opinión que se expresa de forma atávica, la opinión expresada desde la inoportunidad, la opinión sin débito, la opinión libre. Por eso llevan tantos años diciendo que las cosas no son blancas o negras, sino que albergan todas las posibilidades de la gama tonal de los grises. ¡Cuánta bondad emanan los que, desde la negritud, demandan públicamente más grises a su alrededor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer Ministro inglés se ha reunido con los altos mandatarios chinos y sólo le ha faltado repartir besos de tornillo a todos ellos. Se lo ha pasado en grande departiendo parabienes y sonrisas a diestro y siniestro. Sus allegados, también políticos, pero de segundo rango, han manifestado públicamente que Cameron no ha expresado su sentir verdadero ante el líder chino porque no quería ofenderlos (a los mandatarios) ni crear un clima poco propicio. Para los negocios, se entiende. ¡Qué bella y enternecedora imagen!: ¡El bueno de Cameron, atusándole el flequillo al alto mandatario chino! Y como es sabido, cuando Cameron se encontraba en la oposición se le llenaba la boca de términos como “derechos humanos” para hablar del mal que los mandatarios chinos infligían a sus súbditos. Quienes lo conocen dicen que Cameron se cisca en los mandatarios chinos cuando se encuentra en privado. ¡Cuánto valor hace falta para eso! Pero no, las cosas no son tan fáciles –debe pensar Cameron-, si los dictadores tienen amigos con los que se reúnen y comparten risas es porque al fin y al cabo no deben ser tan malos; además mucha gente vive mejor gracias a ellos, y son muchos los chinos que ya no sólo comen arroz…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y qué tendrá que ver el carácter deportivo (canallesco como todo el mundo sabe) de Evo Morales con el carácter mostrado a sus amigos (más o menos diplomáticos) cuando con ellos queda a tomar un Daikiri? Nada; en este caso todos quieren al simpático de Evo, que además es arrolladoramente generoso y divertido. Así, abrazar a Evo Morales en un hospital, cenar cigalas con Castro en &lt;em&gt;The Paradise&lt;/em&gt; o hacer footing con Chavez es lo NORMAL para un político que vive en un mundo que desprecia el bien y el mal por considerarlos simples entelequias.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4552343865228209179?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4552343865228209179/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4552343865228209179' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4552343865228209179'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4552343865228209179'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/11/favor-del-maniqueismo.html' title='A favor del maniqueísmo'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-313269158088319821</id><published>2010-11-01T12:39:00.002+01:00</published><updated>2010-11-01T12:55:02.296+01:00</updated><title type='text'>Misantropía (ensayo)</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Movimiento continuo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Los jóvenes de las nuevas generaciones nadan mientras pretenden guardar la ropa. Son individuos criados en un limbo informático rodeado, eso sí, de vías de escape.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La imagen que pretendo ofrecer de las generaciones pertenecientes a la nueva era (los nacidos desde 1985 en adelante) debe ser más precisa: se trataría de imaginar a todos sus integrantes circulando por una carretera infinita que contuviera múltiples vías de escape, vías como esas que se anuncian en las pendientes con elevado porcentaje de desnivel, vías que no llevan a ningún sitio; o mejor: vías que te devuelven pertinazmente al mismo sitio, la ramificada carretera que contiene múltiples vías de escape. La carretera sería, en este sentido, el soporte que propiciaría el movimiento continuo y las vías de escape no dejarían de ser formas de evasión circunstancial. El movimiento continuo es la inevitable marca del sujeto del hoy y las vías de escape, que parecen bifurcaciones reales, son sólo falsas representaciones de puntos muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Placer sin deseo&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;El rumbo sobre la carretera es aleatorio debido a la indiferencia y al escepticismo de los circulantes. El placer se encuentra en el mismo circular (casi siempre muy rápido) y no en deseo alguno que vaya más allá del presente anclado en un punto móvil. Es más, en realidad no puede haber deseo alguno allá donde el placer tenga que hacer acto de presencia continuo. No puede haber deseo allá donde el placer esté instalado a perpetuidad. De ahí la necesidad de esas vías de escape, que no son sino sofisticadas sustituciones del antaño deseado sosiego. Esta vez sin sosiego y en virtual, en falso. Las generaciones de la nueva era lo miran todo con gran angular, jamás con teleobjetivo. Viven en una carretera que parece infinita (demiúrgica) pero que después de todo está construida por las empresas de telecomunicaciones y diseñada por un tal Moebius. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Pulsión escópica y reality show&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo ven todo pero sin ver nada. Desprecian el cine en blanco y negro en particular y el anterior a 1995 en general (la Historia).  Se disfrazan en la noche de Halloween sin saber quién es Don Luis Mejías (el Mito). A pesar de su juventud conocen varios países, pero son incapaces de encontrar palabras que definan conceptos con cierto sentido verbal enriquecedor (el Intelecto). Están bien preparados para la vida social, pero sus carencias en lo que se refiere a la expresión verbal limitará los desarrollos humanísticos -que no empresariales-. Porque el triunfo para ellos sólo puede ser económico (deportivo), o sexual (económico). Tienen la misma edad mental que tendrán 20 años después porque la base de su “educación sentimental” se fundamenta en la corrección política; responden así a la &lt;em&gt;tentación de la inocencia&lt;/em&gt;. Están obsesionados con divertirse porque no han aprendido a disfrutar. Les enloquece el reflexivo divertir&lt;strong&gt;se&lt;/strong&gt; porque el disfrute requiere de tiempo, paciencia, soledad y “puntos muertos”, asuntos para ellos desconocidos. Se comunican a través de las redes sociales, compran por internet, ven cine en su ordenador, cuando quieren saber algo se conectan a la Wikipedia y si quieren saber cómo es algo lo buscan en google (imágenes). Viven, en definitiva, hilvanados a una pantalla. Siendo la Fe que le profesan a esa pantalla infinitamente superior a cualquier otra Fe conocida. La pantalla es su carretera y el conjunto de sus actos cotidianos las vías de escape. Por eso hacen tanto el tonto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;em&gt;Post Scriptum.&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt; Hace unos días una pareja de enamorados volvió contenta de las Maldivas. Acababan de contraer matrimonio a través de unos oficios que se celebraron en el idioma divehi, en un lujoso complejo hotelero de las Maldivas. Se habían casado con un discurso del que no habían entendido nada y a pesar de todo (o por eso mismo) eran felices. La pareja de enamorados había viajado muy lejos con el fin de celebrar una ceremonia exótica en un idioma del que nada sabía. Se casaron, pues, y lo filmaron, que por eso estaban recién casados cuando volvieron; con la prueba de la hazaña, el vídeo. Y muy contentos. No esperaban lo que &lt;em&gt;youtube&lt;/em&gt; les deparaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se ha explicado bien el origen de la difusión del vídeo de la particular boda (si bien poco importa), pero el caso es que la ceremonia fue colgada en youtube a los pocos días de haberse realizado. Y la gran sorpresa, para escarnio de los contrayentes, se produjo ante la subtitulación que adjuntó al video algún desocupado y desinteresado navegador. En efecto, los oficiadores de la ceremonia habían hecho de su capa un sayo y habían elaborado un discurso insultante. Frases como “Ustedes son unos cerdos. Los hijos que nazcan de esta unión serán cerdos bastardos porque este matrimonio no es válido”, etc., eran habituales durante toda la ceremonia. Y todo mientras en &lt;em&gt;off&lt;/em&gt; se escuchaban especulaciones acerca de si la mujer llevaba o no sujetador. En divehi, claro. Y ellos con cara de papanatas. Ay, las vías de escape. ¡Excéntricos de pacotilla! ¡Tontos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-313269158088319821?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/313269158088319821/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=313269158088319821' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/313269158088319821'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/313269158088319821'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/11/misantropia-ensayo.html' title='Misantropía (ensayo)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-9012644757053499570</id><published>2010-10-24T18:42:00.002+02:00</published><updated>2010-10-24T18:49:55.833+02:00</updated><title type='text'>Plural mayestático y Mentira</title><content type='html'>(Una semana después)&lt;br /&gt;El plural mayestático sirve de forma desigual a las diversas formas artísticas. No es lo mismo hacer uso de él para expresar un juicio sobre cine que usarlo para hacer lo propio con la música. El cine es una forma artística relativamente joven que con su desarrollo se ha asegurado la existencia de aquello que le confiere verosimilitud: el público. Eso de lo que se deshizo la música hace cerca de 100 años y eso que despreció el arte desde los orígenes de la modernidad, esto es, desde los mismos orígenes del arte. No es lo mismo, pues, usar el plural mayestático para hablar de &lt;em&gt;La diligencia&lt;/em&gt; de Jonh Ford que usarlo para hacer lo propio con un &lt;em&gt;klee&lt;/em&gt; de Paul Klee. La credibilidad del primer caso no carece de sentido debido, precisamente, a la verosimilitud que confiere la existencia de un público, un público que sabe de trasgresiones pero que conoce las normas. Sin embargo un &lt;em&gt;klee&lt;/em&gt; no puede dejar de ser más que el producto de un capricho que nace ante la indeterminación de normas, la libertad total. Si el cine produce signos el arte produce síntomas. No hay otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, en el arte, el plural mayestático no podrá dejar de ser más que una forma retórica que se usará, fundamentalmente, desde la ignorancia. Valga la tremenda paradoja. En efecto, el plural mayestático se usa con frecuencia en el arte como una manera de evitar el ridículo que suponen, precisamente, las frases típicas y previsibles (o emocionalmente pobres). Se requiere mucho talento para hablar desde la primera persona sin que el discurso aparezca ante el lector como algo sumamente básico e infantil. Ciertas palabras supuestamente expresadas desde el sentimiento pueden resonar ridículas desde la primera persona, sin embargo dichas desde el plural mayestático pueden llegar a parecer incluso verdaderas. El caso del &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; anterior sirve de ejemplo, los efectos del decir “(el cuadro) nos reclama desde la distancia” (Muñoz Molina) son extraordinariamente distintos a los del decir “(el cuadro) me reclama desde la distancia”. No hay duda de que la primera persona habría resultado infantil, pero se habría debido, precisamente, a la brutal vulgaridad del (no) argumento. De esta forma el plural mayestático se descubre como una forma de expresión extremadamente fácil de usar por todo aquel que no tenga gran cosa que decir; o por todo aquel que carezca del valor necesario para decir algo por boca propia. Se trataría, en definitiva, de la forma de expresión “perfecta” para todo aquel que careciera de argumentos reales y verdaderos; la forma de expresión "perfecta" del ignorante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O por decirlo de otra forma, en arte el plural mayestático es un intento de verificación, pero con la particularidad de que lo que se pretende verificar es “de por sí” inverosímil. Desde el plural mayestático todo argumento será verídico, con independencia de que pueda ser o no verdadero, porque supuestamente está dicho desde la realeza. Y precisamente es por haber sido dicho desde la realeza por lo que no podrá ser nunca verosímil (sobre todo dada la inecesariedad de verificación alguna). Y la Verdad, que al parecer nada tiene que ver en este entierro, sería ese “acto de valentía que elige la incertidumbre objetiva con la pasión del infinito” (Kierkegaard). “La esencia de la verdad es esta apreciación: “creo que esto o aquello es así”. Lo que se expresa en este juicio son las condiciones necesarias para nuestra conservación y desarrollo” (Kant).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Post Scriptum&lt;/em&gt;. Como es sabido hace dos días han sido concedidos los galardones del Príncipe de Asturias. Las palabras de nuestro casi Rey (Felipe) respecto al premiado artista Richard Serra fueron: “Es un gran artista, creador de una obra inconfundible y solemne, generosa y horada, enraizada en la verdad, que nos invita a formar parte de ella, a vivirla con emoción” (22-10-10). Y, en efecto, se trata de palabras propias de un (casi) Rey. Aunque si he de ser sincero yo preferiría no formar parte nunca de una obra de Serra. Dos serían los motivos: primero por desconocer verdaderamente la verdad de las raíces de los mastodontes y segundo, y fundamentalmente, por miedo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-9012644757053499570?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/9012644757053499570/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=9012644757053499570' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/9012644757053499570'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/9012644757053499570'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/10/plural-mayestatico-y-mentira.html' title='Plural mayestático y Mentira'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-1005101161185452033</id><published>2010-10-17T20:04:00.002+02:00</published><updated>2010-10-17T20:10:45.556+02:00</updated><title type='text'>Plural mayestático y hermenéutica</title><content type='html'>Desde de 1994 he escrito varios textos que de una forma o de otra se han posicionado junto a Antonio Muñoz Molina en lo referente a la polémica que él mismo suscitó con un artículo publicado en &lt;em&gt;El país&lt;/em&gt;. Su contestado artículo sobre la exposición de Joseph Beuys no fue sino una suerte de reivindicación de la libertad ante la experiencia estética. Así al menos lo entendí yo y por ello no he dejado, cuando la oportunidad me lo ha permitido, de rememorar o citar el “caso Beuys” como el paradigma de ese conocido desencuentro continuo que se produce entre el espectador de arte y el experto en arte. Poniendo siempre a Muñoz Molina como el ejemplo representativo del intelectual que expresa un sentir muy extensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le di la razón porque creí, en efecto, que lo que Muñoz Molina reivindicaba era su derecho a sentir libremente ante toda obra de arte (fuera o no de Beuys). Y porque, por ello, toda aseveración producida públicamente que no tuviera en cuenta esa libertad debería considerarse despótica. Y toda reivindicación de un artista que exigiera adoración y culto tendría que ser por fuerza tiránica. Le di la razón porque con su artículo lo que M.M. pretendía no era denostar a Beuys sino reivindicar su libertad ante los despóticos argumentos de los exégetas. Le di la razón porque creía, con él, que los exégetas que adoraban al gurú no eran, a la postre, más que unos déspotas engreídos. Y le di la razón porque todos aquellos que salieron en su ataque carecían de argumentos que no fueran otros que los histórico/culturales. O sea, le di la razón porque no existía ni un ápice de pensamiento y reflexión, ni de sentimiento, en los insultos que proferían los expertos al acorralado y desprevenido escritor. Le di la razón, en definitiva, porque soy absolutamente partidario de la (necesidad de) interpretación de toda obra de arte y porque creo que el sentido de la obra de arte se construye con independencia de intencionalidad alguna (del artista o del exégeta). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien: me equivoqué. Y no es que me equivocara en los argumentos esgrimidos, esos argumentos citados, sino en las deducciones que extraje de aquel pequeño texto que parecía ser algo. Y no era nada. Me explicaré, pero baste decir que este &lt;em&gt;post&lt;/em&gt; estuvo a punto de llamarse &lt;em&gt;El peligro del falso experto&lt;/em&gt; y que al final cambié de título para no precipitar las conclusiones del lector. Al parecer sobrevaloré la intelectualidad del por otra parte excelente escritor Muñoz Molina. Concebí esperanzas porque creí que, en efecto, lo que el escritor valientemente denunciaba era el despotismo que llevan implícitas todas las aseveraciones proferidas por un experto que trata de inútil a todo aquel que no comparte sus tesis (aunque lo hiciera con trucos retóricos tan zafios como efectivos). Concebí esperanzas porque, como ya he dicho, creo en la construcción del sentido y por tanto espero de las personas sensibles interpretaciones que puedan aportarme algo en el conocimiento del mundo. Y me sobran los que hablan por boca de otros. O por decirlo de otra forma: yo sólo puedo aprender de quien me habla de dentro a fuera (como Félix de Azúa en su ya comentado libro &lt;em&gt;Autobiografía sin vida&lt;/em&gt;) y no de quien lo hace de fuera a dentro. Por otra parte, no me interesa el tema de la intencionalidad del autor y por tanto soy poco amigo de los asuntos biográficos. Así, lo que me interesa realmente son las buenas (productivas) interpretaciones que emergen de los sabios (¿) hermeneutas, sean o no famosos. E incluso con independencia de que esté o no de acuerdo con ellos. Y nada me interesan los lugares comunes y el plural mayestático.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este sábado el bueno de Muñoz Molina se ha vuelto a pronunciar en cuestiones artísticas (si bien nunca ha dejado de hacerlo) y ha querido EXPRESAR su opinión en &lt;em&gt;El país&lt;/em&gt;, 16-10-10. Para ello ha escogido dos cuadros de la exposición &lt;em&gt;Made in USA. Arte americano de la Phillips Collection&lt;/em&gt;, uno de Rothko y otro de Hopper. Ante esta particular selección, al parecer emocional, uno no puede dejar de imaginar al escritor contento por poder escoger dos “formas artísticas” tan antagónicas para hacer de ellas una interpretación positiva, lo que sin duda le alejará de una nueva polémica que pudiera achacarle incultura. Pero anécdotas aparte, hay algo en el artículo que, al menos para mí, ha resultado esclarecedor. Se me podrá decir que se trata de una simple forma de hablar, pero yo responderé que es precisamente Muñoz Molina quien no puede hablar en esos términos después de decir lo que dijo. Me refiero, claro, al uso del plural mayestático (truco retórico tramposo donde los haya). Es precisamente la crítica del uso de esa forma de expresión lo que convertía el artículo de M.M. en un artículo no sólo lúcido, sino lo que es más importante, mal que le doliera a muchos: irrefutable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si algo reivindicaba el escritor con su famoso artículo era la libertad de no compartir el saco. M.M. no quería que se le incluyera en el saco de los que tendrían que gozar por obligación con la &lt;em&gt;Silla con fieltro y grasa&lt;/em&gt;. Y mucho menos estaba dispuesto a admitir que por su rechazo hacia esa obra pudiera ser insultado. Así, si algo reivindicaba el escritor respecto a la llamada obra de arte era, eso al menos creía yo, la interpretación sensible pero humilde como única posibilidad real de aportar algo al conocimiento del mundo; la expresara quien la expresara. Sin embargo, y pongo de manifiesto por fin sus palabras, éste es ahora su modo de expresar su opinión. Un modo, todo se ha de decir, exacto al de aquellos que en su famoso artículo cuestionaba (citado &lt;em&gt;in-extenso&lt;/em&gt; para evitar malos entendidos):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Un vago rectángulo anaranjado, de bordes muy imprecisos que se diluyen en el fondo, y debajo otro rectángulo mucho menor, amarillo, los dos suspendidos, no sólo verticalmente, el rectángulo más grande flotando sobre el más pequeño, sino también por encima del material que lo sustenta, el papel muy liso de color marrón claro, como papel de envoltorio. Algunas obras de arte, sean cuadros músicas, libros, imponen sus propias condiciones. Aquí, está este pequeño &lt;em&gt;rothko&lt;/em&gt;, de época tardía, de colores insinuados, disolviéndose en los bordes de la forma como se diluye la acuarela o la tinta en la textura del papel o el límite del mar y del cielo en un horizonte de bruma: y sin embargo nos reclama desde su distancia, desde el interior de la pequeña habitación en la que lo han colgado solo, cuando ya hemos visto una gran parte de la exposición de arte americano y estábamos empezando a notar el cansancio de la acumulación de las pinturas y del tiempo que llevamos de pie. Nos exige detenernos, ingresar en el espacio físico y espiritual que establece su presencia, quedarnos el tiempo que haga falta. Nos acordamos de esas fotos en las que Rothko está parado delante de un cuadro sin terminar, con la mirada fija y a la vez perdida, viendo lo que hay y lo que todavía no hay, con los brazos cruzados, con un cigarrillo en la mano, olvidado del tiempo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no Antonio, que no NOS RECLAMA; que no estaba yo cansado cuando llegué a la habitación sagrada; que  no NOS EXIGIÓ DETENERNOS aunque yo ingresara en la rentable sala con la intención de detenerme ante él; que el espacio no me pareció espiritual aunque al parecer Rothko tenga que evocar tal condición por “obligación” cada vez que de él se habla; que no Antonio, que no deseé quedarme allí más que el tiempo que estimara necesario respecto a mis fines inevitablemente cargados de prejuicios (como lo están los tuyos querido Antonio); que curiosamente yo sí me acordé de esas fotos, pero para interpretarlas de forma radicalmente distinta a la tuya.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-1005101161185452033?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/1005101161185452033/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=1005101161185452033' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/1005101161185452033'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/1005101161185452033'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/10/plural-mayestatico-y-hermeneutica.html' title='Plural mayestático y hermenéutica'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-6159869644939783840</id><published>2010-10-05T15:14:00.002+02:00</published><updated>2010-10-05T15:22:14.864+02:00</updated><title type='text'>Verdad y método</title><content type='html'>Hay una escena al principio de la película &lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt; de David Lynch que resulta desconcertante, tanto cuando se visualiza sin tener conocimiento (aún) de la trama del film, como cuando se recuerda ya avanzada la película, o incluso al final de la misma. Quizá porque se trata de una secuencia que aparentemente nada tiene que ver con la propia trama; o quizá porque se trata de una secuencia que sirve, no tanto para entender la trama como para entender la forma de entender la trama. En efecto, un lío, y de ahí lo de desconcertante. Lynch filma una secuencia con el fin de explicar su método y con el fin de poder justificarlo. Y después no vuelve a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es sabido &lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt; es una precuela de &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt;, la serie televisiva que se caracterizó por estirar en el tiempo la resolución policial de un asesinato. Laura Palmer, una joven estudiante de instituto, aparece muerta en los márgenes del río de una pequeña y tranquila población. El acierto de Lynch consistió en narrar las pesquisas de una investigación criminal centrando la importancia fílmica, no tanto en la resolución del caso cuanto en la caracterización de los personajes que habrían rodeado a la víctima antes del propio asesinato. &lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt;, realizada después, trata, sin embargo, de los siete días que precedieron a la consecución del crimen. &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt; sería, de esta forma, la búsqueda de la Verdad en base a signos complejos (que requieren un experto, al agente Cooper) que hacen difícil la resolución, una Verdad resistente al desconocimiento del significado de los signos, el que Cooper intenta desentrañar. Y &lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt; podría definirse como el cúmulo de signos que hizo claro el predestinado crimen. Signos que estuvieron ahí y que nadie supo leer con la profundidad que hubiera sido necesaria para evitar el asesinato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena en cuestión contiene una rareza que ya será propia del estilo que, a partir de entonces, se denominará como lyncheano. Hasta entonces Lynch no habría llegado tan lejos y se habría tenido que conformar con escenas de tinte onírico que por verosímiles rozaban lo siniestro (&lt;em&gt;Terciopelo Azul&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Corazón salvaje&lt;/em&gt;). Ahora, sin embargo, Lynch entraba de lleno en el absurdo; esto es, en lo incomprensible, a base de ejercicios narrativos cuyo significado podría ser inexcrutable (&lt;em&gt;Carretera perdida&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Muholand Drive&lt;/em&gt;, &lt;em&gt;Enland Empire&lt;/em&gt;). Se requerirá, a partir de entonces, cierto esfuerzo interpretativo para no abandonar prematuramente. Y, a partir de entonces, Lynch tendrá fanáticos seguidores y contundentes detractores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La secuencia: El jefe regional del FBI Gordon Cole, interpretado por el propio Lynch, se reúne en un aeródromo con el agente especial Chet para hablar acerca del asesinato de una joven llamada Teresa Banks. Cuando ambos se encuentran Gordon le dice a Chet: “Chet, tu sorpresa” y la cámara se dirige hacia una mujer vestida de rojo y con una peluca roja que se encuentra junto a una avioneta amarilla. “Se llama Lil –continúa Gordon-, es hija de la hermana de mi madre. Buena suerte Chet”, y se despide del agente. Simultáneamente a estas palabras la mujer de rojo se iba moviendo grotescamente de forma parecida a una marioneta. Terminada la secuencia Chet se embarca en la investigación con su nuevo ayudante Sam Stanley. Hasta ahí, todo normal, si por normal entendemos lo que no ha podido dejar de suceder. Sólo faltaría entender la escena para que además de normal pudiera dejar de ser absurda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La solución al enigma de lo sucedido viene en la ulterior secuencia, cuando el ayudante federal Stanley le manifiesta a Chet (viejo amigo y conocedor de Gordon) su perplejidad ante la misma secuencia: “Lo de esa bailarina ha sido increíble, ¿qué sentido tendría?”. Así pues, la enigmática secuencia tenía una explicación, la que Chet pasa a explicar (nos). Que (nos) la explica. De repente, y ante la explicación del agente, descubrimos que toda la incomprensión que nos albergaba se debía a no haber sabido leer los signos, pues todos los gestos y movimientos de la extraña y caricaturesca mujer contenían un significado. Chet los analiza uno por uno y les otorga su correspondiente explicación: así, el gesto de la boca significaría problemas con las autoridades locales, el parpadeo que habrá complicaciones con el sheriff, la mano en el bolsillo que les ocultarán algo, el puño de la otra que serán beligerantes, el movimiento de los pies que tendrán mucho que patear, y así sucesivamente con todo lo acaecido ante “la sorpresa” preparada por Gordon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo importante para Lynch, claro, no se encuentra tanto en  la verosimilitud de las explicaciones cuanto en el hecho de haber demostrado que alguien ducho en la lectura de ciertos signos puede ver lo que otros no ven. Así, los espectadores que hace un rato nada entendíamos de la absurda escena sabemos (ya) que ésta contenía un sentido en base a la interpretación de signos. No les importa a los espectadores la veracidad de la interpretación de esos signos por parte de Chet, lo que les importa a los espectadores es lo que Lynch les ha transmitido: que las “cosas” existen en la medida en la que seamos capaces de interpretarlas y que los signos están ahí, no para hablarnos de verdad alguna, sino para orientarnos en la propia interpretación. No es casualidad que sea el propio Lynch el que haya interpretado el papel de Gordon, el policía que introduce “la sorpresa”, no tanto a Chet como al espectador. Acabada la secuencia ya no volveremos a saber nada de la mujer de rojo y Chet desaparecerá literalmente de la película para dar lugar a la verdadera trama: la de los  7 últimos días de una adolescente que va a ser asesinada. Unos días cargados, claro está, de signos que mostraban de forma latente una realidad que estaba predestinada a mostrar, con el tiempo, el caos de lo real. Un caos cuyas consecuencias tendrá que analizar, “después”, otro agente (el agente Cooper en &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt;) en base a signos que deberá interpretar adecuadamente con el fin de localizar la verdad: el asesino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuego camina conmigo y &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt; son, en su conjunto, ejercicios intelectuales que tocan un asunto filosófico de primer orden: el de la Verdad y la Interpretación. En &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt; todo comienza ante la necesidad de encontrar “una” explicación a la aparición imprevista de un cadáver. Y en ese asunto se centra el desarrollo de una trama que, conforme se va sucediendo la investigación, va simultáneamente abandonando la idea de que sea “una” la explicación al caos que supone un asesinato. &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt; es en este sentido verdaderamente novedosa respecto a narraciones fílmicas precedentes. La posibilidad de encontrar una causa real y única del asesinato es algo que no interesa a Lynch –ni al agente Cooper- durante el transcurso de la verdadera serie (los 13 primeros capítulos, ya que al parecer el resto de capítulos, que incluyen el descubrimiento del asesino, no fue sino el producto de una imposición de la producción con el fin de obtener más rentabilidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lynch distingue, pues, las causas que conducen al caos (&lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt;) de los signos que conducen al asesino (&lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt;); en el análisis de las causas en &lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt; los protagonistas son dos, la víctima y el asesino, y en el análisis de los signos de Twin Peaks los protagonistas son los mismos signos amorfos que provienen de la realidad al completo. Por eso en la serie el asunto se encuentra constantemente pendiente hasta el punto de pasar a un segundo orden de interés. O por salvar la paradoja: en la serie resulta tan interesante –y productiva- la investigación en sí misma (la interpretación de los signos) que el hecho de encontrar “una” causa pasa a ser subsidiario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es ese interés el que distingue al agente Cooper de otros remotos investigadores que fundamentaban su método en una estirada y prepotente racionalidad. Tanto Poirot como Holmes son investigadores que aún creen en el objetivismo científico, mientras Cooper, ya instalado en los ochenta, tiene una nueva visión del “objeto” y sabe que el lenguaje es un saber fundado sobre la intersubjetividad, sobre la impureza de unas relaciones comunicativas siempre contaminadas por intereses, emociones y deseos. Cooper es el primer investigador hermeneuta del cine. No cree tanto en “una” explicación causal o descriptiva cuanto en la intercomunicación holística de “objetos” que son susceptibles de investigación. Cooper disfruta con la interpretación de los signos porque aunque diga buscar la Verdad sabe que hay algo que la hará siempre inefable. La necesidad de interpretación constante (sin acceder a conclusiones definitivas) no es sino una forma de negar la existencia de “una” verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La hermenéutica nace, precisamente, ante la convicción de que eso a lo que hacemos referencia en la experiencia (el ser) es una realidad extremadamente transitoria, contextual y condicionada. De tal forma conocer es siempre interpretar, siendo toda verdad obtenida de la interpretación una verdad igual de relativa y transitoria que la misma experiencia de la realidad. De ahí la resistencia (inconsciente) del agente Cooper a encontrar el asesino; una resistencia que llega a ser exasperante en esos momentos en los que todo parece señalar a alguien. Es entonces cuando más disfruta Cooper encontrando la falsabilidad de las pruebas. Cooper no parece querer encontrar una interpretación que pueda ser única. Dice querer encontrar la verdad pero actúa a sabiendas de que toda interpretación carece de estabilidad y ultimatividad. De hecho actúa con las premisas del Gadamer de Verdad y método, recordando que la esencia del saber se encuentra en el preguntar; la experiencia no nos conduce a una verdad sino al aprendizaje de la formulación de nuevas preguntas. Por eso la serie no “acaba nunca”, el tiempo pasaba por encima de la necesidad de encontrar lo que dice buscar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso resulta inquietante la necesidad de Lynch por hacer una precuela de la serie. Sobre todo si tenía que ser tan “distinta”. Existe como una necesidad de volver al “orden” por parte de Lynch, al que se le fue de las manos la serie estirando demasiado una idea que pudo ser mejor si se hubiera expresado de forma más contenida, o de forma menos radical. De hecho, y no es más que una especulación por mi parte, la necesidad de Lynch por volver al tema del asesinato de Laura Palmer con una película “previa” responde a la insatisfacción que le genera tanto relativismo en &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt;. Lynch podrá ser todo lo críptico y ambiguo que se quiera pero nadie duda de que el Lynch creador tiene explicación para todas sus ocurrencias. Y el hecho de que para él la realidad sea inexcrutable no quita para que su cine pretenda ser una interpretación de esa inexcrutable realidad. De ahí la existencia de &lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt;. Y por otra parte se encuentra la citada y comentada secuencia en la que Lynch/Gordon nos dice que todo tiene una explicación por muy absurda (o falsa) que ésta pueda ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De hecho, pasa del relativismo sobre el concepto de verdad en &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt; al pragmatismo impuesto por la realidad en Fuego camina conmigo. La noción de verdad como interpretación no supera para Lynch el relativismo que esa verdad exige al fin y al cabo. Con &lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt; Lynch ya no quiere dejar la verdad suspendida y centra todos sus esfuerzos en encontrar causas perfectamente explicativas a lo ya devenido. Ya no quiere que le pase lo que sucedió con &lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt;; ya no quiere vivir en el limbo de lo inexplicable (el simple juego de no saber); en definitiva: ya no quiere renunciar a la realidad de la existencia. Para Lynch, ahora, “la posición relativista es como un espejismo que parece real sólo a cierta distancia: se divisa como si fuese un oasis en el desierto, nos acercamos increíblemente sedientos, y después todo se desvanece dejando nada más que arena” (Hilary Putnam). El asesino no puede ser nadie, el asesino es el propio padre de Laura Palmer. Pudo no estar claro durante cierto tiempo (&lt;em&gt;Twin Peaks&lt;/em&gt;), pero después de todo el asesino es el padre de Laura Palmer (&lt;em&gt;Fuego camina conmigo&lt;/em&gt;). Y punto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-6159869644939783840?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/6159869644939783840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=6159869644939783840' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6159869644939783840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/6159869644939783840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/10/verdad-y-metodo.html' title='Verdad y método'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-2410540401819323286</id><published>2010-10-03T11:27:00.002+02:00</published><updated>2010-10-03T11:32:01.866+02:00</updated><title type='text'>Valencia</title><content type='html'>Como es mundialmente sabido la Cultura en Valencia se encuentra masacrada por sus dirigentes políticos. Citas la palabra Valencia allende sus propias fronteras en cualquier conversación cultural y los contertulios se santiguan. El grado de corrupción respecto al producto artístico es tan absoluto como perfecto. Desde que las altas instancias políticas fueron conscientes del poder que les confería el control de la cultura, éstas no dudaron en ejercer un despostismo basado en la ignorancia cuando no en los intereses personales. Así, el estado actual de la Cultura en Valencia tiene como culpables a los mismos dirigentes políticos: zafios, ignorantes y cicateros. Si bien tiene como responsables a todos aquellos que fueron extrayendo cierto rédito mientras hacían la vista gorda en época de vacas gordas: artistas, galeristas, coleccionistas, periodistas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para llegar a este punto de degradación cultural ha tenido que suceder algo que, siendo común en otros lugares, es en Valencia donde ha alcanzado su nivel más mostrenco; algo que hace referencia a la evolución sufrida por la relación histórica de dos conceptos indisociables: Arte y Política. El Arte ha pasado de ser “el objeto” que interpretaba el mundo a través de una cierta poesía a ser “el objeto” que representa lo que la Institución llama Cultura. O dicho de otra forma el Arte es SÓLO cosa de Política. Y es entonces cuando entra en juego la pederástica maquinaria de la Institución.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estas circunstancias le resulta sumamente fácil gestionar la Cultura a esa nueva generación de gestores culturales sin cultura y/o sin escrúpulos. Los técnicos culturales son seres que luchan por atornillarse al poder de su partido… o al de cualquier otro; cuando no luchan por repartir parabienes a los integrantes de la &lt;em&gt;Casa Nostra&lt;/em&gt;. Para concluir debo decir que se ha vuelto a hacer realidad lo que en tantos posts llevo dicho: tenemos a los gobernantes que nos merecemos. En Valencia tenemos motivos para salir a la calle con escopetas, pero lo único que hacemos es hablar en pandilla para decir en privado lo que nadie se atreve a decir en público. O por ejemplificar con un caso real: mientras el Crítico más Internacional que está al servicio de la Gran Dama de Museo se lamenta en privado de la situación depauperada de la gestión cultural valenciana, colabora también en ella a cambio de buenos estipendios. Y lo peor del caso: todos le ríen las gracias. Siendo todos, todos los que se quejan del brazo de hierro de la Gran Dama, la déspota ignorante. Y se las ríen porque le tienen miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevaba razón una de las comentaristas de mi post &lt;em&gt;Placer pasivo y Conocimiento&lt;/em&gt;. El Conocimiento no es suficiente para dejar de ser infrahumanos. Es nuestra actitud ética la que debe complementar nuestra ansia de conocimientos. No puede haber evolución sin ánimo de bondad. No pude haber estética sin ética. En el pensamiento griego, con la palabra corrupción se designaba la destrucción y disolución por oposición a la fuerza productiva y a la creación. Y Kant dijo en La paz perpetua que “el despotismo es el principio de ejecución arbitraria por el jefe del Estado de leyes que él mismo se ha dado, con lo que la voluntad pública es manejada por el gobernante como su voluntad particular”. En definitiva, por lo que respecta a la Cultura, Valencia es una ciudad basura. Y lo es por méritos coyunturales pero propios.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-2410540401819323286?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/2410540401819323286/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=2410540401819323286' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2410540401819323286'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/2410540401819323286'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/10/valencia.html' title='Valencia'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-875037900461208785</id><published>2010-09-20T22:11:00.002+02:00</published><updated>2010-09-20T22:23:42.715+02:00</updated><title type='text'>De la estupidez</title><content type='html'>Hay una significativa secuencia en el inicio de la extraordinaria &lt;em&gt;Amadeus&lt;/em&gt; de Milos Forman. Se trata de la escena que dará sentido a la trama. Salieri, músico de la Corte y gran conocedor de la música del momento, entra en una fiesta multitudinaria que se celebra en Palacio. La voz en &lt;em&gt;off&lt;/em&gt; que narra la historia, que es la del propio Salieri, nos habla del estado de excitación que le produce el hecho de poder ponerle por fin rostro al músico que tanto admira. Salieri da vueltas por los salones esperando que su idolatrado músico aparezca ante él con el aspecto del genio, el genio que musicalmente se expresa de modo excelente, celestial. Espera que el aspecto de su admirado colega, su talante, su actitud, sus formas, su voz, su mirada, su porte y su inteligencia sean las propias de un genio; sean la viva y contundente representación corpórea de su genial producto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como es sabido, el músico admirado por Salieri es Mozart y lo acaba conociendo, en la citada secuencia, de forma indirecta pero no por ello menos reveladora. Agazapado detrás de una mesa Salieri descubre a un Mozart histriónico, infantil, prepotente; imbécil, en definitiva. Con el paso del tiempo no sólo corrobora la inanidad humana del excelso creador, sino que la verá acrecentada. Mozart es definitivamente tonto. Y no importa aquí la veracidad de la por otra parte creíble historia, sino lo que de ella se extrae. Tampoco importa aquí esa vía por la que se desenvuelve el film de forma magistral, el de la envidia lógica y la necesaria mediocridad reinante. Lo que verdaderamente importa aquí es la estupidez, o mejor, la forma extraordinariamente perversa en la que a veces puede manifestarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucede algo parecido en otra película &lt;em&gt;Acuerdos y desacuerdos&lt;/em&gt; de Woody Allen, si bien esta vez se trata de una película algo más incómoda debido a la carencia del contrapunto que explica las intenciones del autor. Me explico: en &lt;em&gt;Amadeus&lt;/em&gt; queda claro que es precisamente la estupidez lo que debe desatar en el espectador un sentimiento de misericordia, un sentimiento que es servido a través del personaje puente Salieri. Salieri es, de esta forma, el verdadero protagonista de la película, siendo Mozart un simple antagonista al que podemos perdonarle todo en función del personaje puente. En la película de Allen lo que acaba por manifestarse sin contrapunto alguno es que el gran músico Emmet Ray (¿Django Reinhardt?) es, atemporalmente, un imbécil. Más incómoda, por tanto, porque no hay vía de redención abierta a través de contrapunto alguno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que aquí interesa es lo que une a ambas películas, que no es otra cosa que los que los autores han evidenciado en sus intenciones. A saber: que alguien puede ser un perfecto idiota aun cuando pueda llegar a ser incluso genial respecto a un hacer determinado. Se trataría de representaciones cinematográficas de la Segunda Ley del famoso texto de Cipolla &lt;em&gt;Las Leyes fundamentales de la estupidez humana&lt;/em&gt;. De la segunda, ya digo, que reza “La probabilidad de que una persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de la misma persona”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos puede pasar a todos el que nos demos de bruces con una inesperada realidad que desmienta todas nuestras expectativas. Y no debería sorprendernos en gran medida pues como dice Cipolla en un corolario de otra Ley, la primera concretamente, “Uno es estúpido del mismo modo en que otro es pelirrojo; uno pertenece al grupo de los estúpidos como pertenece a un grupo sanguíneo […] Creo firmemente que la estupidez es un prerrogativa de cualquier grupo humano y que tal prerrogativa se encuentra uniformemente distribuida según una proporción constante”. Hace poco me pasó con uno de los para mí mejores artistas del presente, Bill Viola. No se trata de haber visto en él un idiota redomado, pues el lugar de donde proviene la causa de mi opinión carece de la profundidad necesaria para llegar a conclusiones tan atrevidas: una entrevista televisiva. Pero es lo único con lo que cuento para juzgarle a él y no a su obra. Así, un idiota a secas me serviría. Y no me resultaría redomado como idiota en la medida en la que reconozco precario el material con el que cuento para forjarme una opinión. Precario pero suficiente, pues responde a un interés del propio artista por hablar públicamente. En cualquier caso, no hay por qué tener remilgos en hablar de (los que nos parecen) idiotas pues “siempre e inevitablemente cada uno de nosotros infravalora el número de estúpidos en circulación (Primera Ley)” y “La persona estúpida es el tipo de persona más peligroso que existe. El estúpido es más peligroso que el malvado (Quinta Ley)”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi conclusión sería que Viola es uno de esos típicos personajes, digamos que (por decirlo de alguna manera) pastosos, que nadie se atrevería a calificar de estúpido, pero que en el fondo esconde una actitud que combina elementos despreciables. Se trata, en este caso, de personalizar en el pobre de Bill un buen número de cualidades que son propias de seres que resultan estúpidos para el grueso de la gente exigente; pusilanimidad manifiesta, falsa modestia, impostada blandenguería, tono pretendidamente afable, comprensividad forzada por no requerida, tono de voz místico, actitud innecesariamente pedagógica, o su mismo atuendo pretendidamente ad-hoc. Todas, como puede verse, cualidades ligadas a un interés (manifestado) de ser de una determinada manera. Con su camisa a cuadros y su pantalón vaquero Viola me pareció un tipo pesado sin nada interesante que decir más allá de “lo dicho” a través de su extraordinario producto artístico. Todos sus gestos, todas sus inflexiones discursivas y todo su mismo discurso me recordaban demasiado a los de tantos estúpidos que uno ha conocidos en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me ha sucedido en otras ocasiones; la Segunda Ley de las &lt;em&gt;Leyes fundamentales de la estupidez humana&lt;/em&gt; se me ha revelado en varias ocasiones no por triviales menos definitivas. Unas veces con actores tan prestigiosos como sensibles, con deportistas de élite triunfadores, con artistas de reconocido prestigio, etc. Muchas veces ante entrevistas públicas y otras ante el conocimiento personal de los susodichos. Sin ir más lejos hace poco cené con un escritor sumamente famoso y todavía no me he recuperado del &lt;em&gt;schok&lt;/em&gt; emocional que supuso conocer su excelsa estulticia. Y sigo pensando que su literatura es de primer orden. Y no estoy hablando de juzgar sus opiniones o su misma ideología (de la manera en la podríamos hacerlo con los ejemplos típicos de Celine o Heidegger), sino de juzgar su manifiesta estupidez. No se trata tampoco de perder el tiempo sorprendiéndonos ante la estupidez de un escritor mediocre o un artista desconocido, sino ante la estupidez de un gran actor o la de un gran artista. Tampoco hablo de maldad, lo que sería un mal menor, sino de estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para acabar, sólo dejar constancia de una cosa que resulta de suma importancia para entender mi derecho a reivindicar la denuncia pública de los estúpidos: cuando me permito el lujo de expresar mis opiniones &lt;em&gt;ad-hominen&lt;/em&gt; es porque los interfectos a los que me refiero me han dado pábulo para hacerlo. En efecto, no había ninguna necesidad de que un sensible actor o un destacado artista tuvieran que expresarse a través de un lenguaje que no es “el (suyo) propio”. Y es cierto, la vanidad es la causa por la que generalmente acaba hablando quien debió permanecer callado. El actor concede una entrevista y acaba por traicionarse mostrando una insensibilidad poco propia del exquisito y el artista expresa pensamientos que pretenden ser elevados cuando se avergüenza de ser un simple artesano. Tontos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Addenda. Para poderse situar ante unas concretas declaraciones y poderlas juzgar es necesario contextualizarlas primero y analizarlas después con la máxima neutralidad posible garantizando el verdadero beneficio de la duda. Por ejemplo, situémonos ante la siguiente declaración de Eduardo Chillida: “Elegí la de portero porque la portería es el único espacio tridimensional de un campo de fútbol... Cuando jugaba, aunque era muy joven, ya me planteaba este tipo de cuestiones”. Dejemos a una parte la obra artística por la que el enunciante es famoso y centrémonos en el verbo con el que ha necesitado (como en numerosas ocasiones) expresarse para mayor gloria propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así, sabemos, sin necesidad de haber escuchado la pregunta, que Chillida fue futbolista “antes” que fraile. Y sabemos por qué eligió la posición del portero: por premonición… y por su vinculación al Pensamiento Profundo. Decidió ser portero porque –ya de joven- le interesaban ese tipo de cuestiones profundas como lo es la tridimensionalidad. Decidió ser portero y no defensa porque –ya de joven- su posición le planteaba cuestiones filosóficas, como lo es el hecho de que “la portería es el único espacio tridimensional de un campo de fútbol”. Sabemos también que el hecho de haber sido jugador de fútbol fue, de este modo, un acto lógico y consecuente retrospectivamente. Y sabemos que alguien que necesita reivindicarse como pensador, siendo ya un artista de reconocido prestigio, es alguien con una ambición tan grande como una montaña. Y sabemos que alguien es tonto cuando por ambición dice de la portería de fútbol absolutamente lo contrario de lo que es, ya que como es sabido -hasta por los niños más pequeñitos- la portería es el único espacio bidimensional de un campo de fútbol. El único y con absoluta claridad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-875037900461208785?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/875037900461208785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=875037900461208785' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/875037900461208785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/875037900461208785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/09/de-la-estupidez.html' title='De la estupidez'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4890528036017172635</id><published>2010-09-12T21:28:00.002+02:00</published><updated>2010-09-12T21:35:23.567+02:00</updated><title type='text'>Placer pasivo y conocimiento</title><content type='html'>[Texto surgido a partir de un pasaje de Leo Marx a propósito de Mark Twain, quien de joven comenzó como aprendiz de piloto en embarcaciones fluviales: “(Cuando aprendió)… la forma en que el piloto ve debajo de la superficie del agua, el río se convirtió en un libro nuevo y maravilloso para él. Ahora en vez de deleitarse con los reflejos del agua de una espléndida puesta de sol, él veía en casi cada pequeño detalle de una línea o de un color el signo de una amenaza oculta: un escollo escarpado, una corriente peligrosa o un nuevo obstáculo”]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allá donde Turner pudo ver un confín confuso el agrimensor intentaba ver el límite de una propiedad. Donde muchos ven un paisaje el promotor ve parcelas y el campesino un terreno. Allá donde un paciente ve manchas abstractas en un monitor el médico ve signos significantes. ¿Qué es preferible, la actitud ingenua del esteta –placer pasivo- o la actitud productiva del profesional –racionalista-? ¿Qué proporciona más placer, ver las manchas ininteligibles de una ecografía –ignorancia- o leer en ellas las respuestas a una demanda –conocimiento-? A veces no hay forma de distinguir dónde acaba el placer pasivo y dónde empieza el racionalismo placentero. Unas veces el conocimiento es el precio que hay que pagar por renunciar a un placer pasivo, como puede que le suceda al agrimensor. Y otras veces, las menos, resulta más oportuno o más gratificante renunciar al conocimiento para disfrutar verdaderamente del placer pasivo. La búsqueda de una conclusión al respecto no debería llevarnos a equívocos producidos por la necesidad de tomar partido de forma apresurada. Es cierto que las variables son demasiadas y que cada individuo es un mundo, pero en cualquier caso y sea como sea, nada nos impide dar crédito a la sensatez, esa cualidad que, como es sabido, creen poseer todos los individuos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pregunta verdaderamente difícil de responder sería, ¿es el placer pasivo una forma inferior de placer?, ¿tiene el ser humano la obligación de intelectualizar su actitud vital para superar ese estadio infantil definido fundamentalmente por la condescendencia hacia el placer pasivo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso conviene distinguir entre la percepción ligada a lo cotidiano y la “lectura” profesional de signos. Por ejemplo: todos los seres civilizados se encuentran familiarizados con la palabra &lt;em&gt;paisaje&lt;/em&gt;, porque lo que con ella se señala es algo con lo que todos se topan de forma regular, algo que no sucede con la contingencia que supone visionar una radiografía. El placer pasivo sería aquel que se produce ante la visión naif de un conjunto reconocible: árboles+riachuelo+montaña+ovejas. Por eso el placer pasivo se encuentra tan estrechamente ligado, por una parte a la ingenuidad y por otra a la ignorancia, características tan propias de los infantes. Así, ante una puesta de sol, por ejemplo, se produce una emoción primitiva que tiende a producir placer en el observador. ¿Es legítima la forma naif de aproximación a la representación del mundo? Por supuesto. ¿Y es, siendo legítima, una buena forma de aproximación; buena en el sentido de productiva? Es decir, ¿es posible dictaminar niveles de excelencia en la experiencia perceptiva? Y ahí es donde surgen las dudas, aun sabiendo que el placer pasivo no por ser pasivo deja de ser placer. Dudas que emergen ante unas cuestiones extremadamente personales que además son incomunicables (el placer de cada uno). Dudas, pues, que no resuelvo si lo que quiero es poder determinar posibles niveles de excelencia perceptiva. Porque de lo que se trata es de relacionar la experiencia perceptiva con la epistemología. Y todo sabiendo que traspasada la infancia rara vez es posible percibir la naturaleza (la montaña, el río, el acantilado…) sin rémoras culturales. En efecto, donde el agrimensor veía un terreno yo veía un &lt;em&gt;constable&lt;/em&gt;. Así, de lo que se trata es de confrontar, ante la percepción de un mismo &lt;em&gt;objeto&lt;/em&gt;, el placer “puramente” sensorial y el placer “voluntariamente” cognoscitivo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Disfruta más quien ve desde la ingenuidad perceptiva que quien ve ahondando en inevitables reflexiones conceptuales, las que desde luego no impiden ningún placer? ¿Disfruta más del paisaje aquel que pone nombre a las hayas y abedules que aquel que simplemente ve árboles; o aquel que distingue los estratos geológicos de las formaciones rocosas que aquel que sólo ve montañas; disfruta más aquel que ve un &lt;em&gt;claudio de lorena&lt;/em&gt; que aquel que se extasía viendo un lago a contraluz? No, pero tampoco quiere esto decir que pueda denominarse como más “pura” la experiencia que no se encuentra contaminada por el Saber o el querer Saber. Suponiendo, claro, que pura sea la mejor forma de definir la mirada ignorante, desprejuiciada, pueril. O sea, no si se aceptamos que no hay pureza posible. No creo, por otra parte, que el botánico o el ecologista no sean capaces de obtener placer perceptivo ante la espontánea visión general de un paisaje desconocido aun siendo conocedores del nombre de las especies que lo conforman. Sería como pensar que un músico no puede obtener placer ante una sonata para violonchelo de Bach sólo porque conoce los fundamentos de la armonía o porque sabe traducir las notas a un pentagrama.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso yo volvería a la pregunta, ¿es legítima la forma naif de aproximación a la representación del mundo? Y yo volvería a contestar: por supuesto. ¿Y siendo legítima es una buena forma de aproximación? Y es aquí donde mis dudas se ratifican. Habría que aceptar, en cualquier caso, que no todos los individuos se pueden permitir el lujo de “perder” el tiempo con algo que no resuelve sus problemas inmediatos (laborales, por ejemplo), pero no es menos cierto que debe resultar mucho más cómodo vivir pendiente de un resultado deportivo, que intentando aprender a conceptualizar percepciones o experiencias en base a reflexiones inquisidoras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por cierto, esta segunda opción no resulta muy popular debido, precisamente, a lo ingrato de unas consecuencias que nunca agotan el problema y menos lo resuelven. Mientras que un resultado deportivo se resuelve en el mismo instante perceptivo, la adquisición de conocimientos (a través del análisis conceptual) contiene la ambigüedad que cuestiona el mismo aprendizaje. Es decir, las expectativas creadas por el ansia de conocimiento nunca pueden ser plenamente satisfechas: todo analista sabe que cuanto más se sabe menos se sabe y que cuando más uno se cultiva más le queda por aprender. Pero por eso mismo, el ansia de conocimiento es única forma real de decencia que posee el ser humano. El conocimiento nos libra, precisamente, de ser infrahumanos. Y este es el principal motivo por el que la educación escolar es obligatoria en los niños. Si no concluyéramos en que el conocimiento es esencial para el desarrollo del ser humano, no estaríamos llevando a los niños a las escuelas para que sepan algo de geografía, física, historia, literatura o matemáticas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso yo volvería a la pregunta, ahora por última vez, ¿es legítima la forma naif de aproximación a la representación del mundo? Y yo volvería a contestar: por supuesto. ¿Y siendo legítima es una buena forma de aproximación? Pues una vez aceptamos que la educación del infante es crucial para el adulto que será, no hay por qué pensar otra cosa respecto al adulto que ya es. La adquisición de conocimientos es, por tanto, la única forma decente con la que enfrentarse al transcurrir de la vida. Se trataría de conculcar al individuo que el aprendizaje no es una cuestión de juventud, sino de necesidad vivificadora. Se trataría de conculcar al individuo, ya desde la infancia, una suerte de curiosidad intelectual gratificante; de conculcar amor hacia la profundidad de la idea y suspicacia hacia la fascinación por la superficie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dijo Baltasar Gracián, “No se nace hecho. Cada día uno se va perfeccionando en lo personal y en lo laboral, hasta llegar al punto más alto, a la plenitud de cualidades, a la excelencia. Esto se conoce en lo elevado del gusto, en la pureza de la inteligencia, en lo maduro del juicio, en la limpieza de la voluntad. Algunos nunca llegan a ser cabales, siempre les falta algo; otros tardan en hacerse”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4890528036017172635?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4890528036017172635/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4890528036017172635' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4890528036017172635'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4890528036017172635'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/09/placer-pasivo-y-conocimiento.html' title='Placer pasivo y conocimiento'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-5602635322182295753</id><published>2010-08-27T17:16:00.002+02:00</published><updated>2010-08-27T17:20:01.951+02:00</updated><title type='text'>De la fotografía (De su muerte)</title><content type='html'>Como es masivamente sabido hay una nueva forma de documental que arrasa en las televisiones. Se trata de un tipo de narración documental que consiste en filmar con cámara al hombro evitando la presencia física del mismo narrador visual. Supongo que el éxito se debe, precisamente, a su aparente neutralidad, a su aparente objetividad, condiciones ambas que han sido siempre el caballo de batalla de este género no ficcional y que ha sido resuelto, en esta “nueva” forma de documental, anclando todo protagonismo sobre los personajes “intervenidos”. El más famoso, quizá por pionero, de todos ellos es sin duda &lt;em&gt;Callejeros&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero extenderme demasiado en su descripción porque a buen seguro todos lo conocen, pero baste decir que se trata de un programa televisivo del que son fans hasta los desheredados más “inmundos”. Tiene más fans que cualquier equipo de fútbol. “¿Sois de &lt;em&gt;Callejeros&lt;/em&gt;?, pues adelante”, dice el tipo de pelo engominado que controla la venta de droga en el barrio, y acto seguido presenta a sus enjoyados cómplices y amigos, y a toda su oronda familia, que por supuesto se alegra de ir saliendo a escena en medida comparecencia secuencial. Atusándose el pelo unas y comentando sus fechorías los otros. En efecto, ante &lt;em&gt;Callejeros&lt;/em&gt; no hay nadie que se resista, y quien dice &lt;em&gt;Callejeros&lt;/em&gt; dice cualquiera de esos programas que se han puesto de moda en su imitación al de &lt;em&gt;Callejeros&lt;/em&gt;. Los ladrones se jactan de serlo y muestran cómo roban en el supermercado, los contrabandistas nos presentan a sus hijos, futuros contrabandistas, los drogadictos nos enseñan cómo se rebajan para conseguir una dosis que apenas le dará fuerza para aguantar un par de horas más. Los pobres más pobres nos muestran el basurero de donde escogen las mejores sobras culinarias. Los adolescentes ebrios de alcohol y droga  mandan saludos escabrosos a sus ignorantes padres. Las prostitutas nos cuentan, todas dignas, aquello que no están dispuestas a hacer con un cliente (después de contar cómo se la chupan a un camionero sucio), pero después de haberse inyectado un chute ante la cámara. “¿Sois de Callejeros?, pues adelante, que os voy a mostrar mis entrañas, pero no os olvidéis de decirme cuándo voy a salir por televisión”. Y acaban despidiéndose con el grito de guerra: “¡Viva &lt;em&gt;Callejeros&lt;/em&gt;!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Quién nos lo iba decir! Hasta hace unos “días” la posibilidad de documentar la vida de una banda organizada de mafiosos de barrio habría tenido que contar con una ardua negociación. Después de varias charlas pactadas a través de intermediarios se habría convenido quién y en qué condiciones iba a realizarse el documental. Seguramente no habrían dejado entrar a la cámara a cualquier sitio y las preguntas habrían sido previamente convenidas de alguna manera. El reportaje se habría resuelto con unas notas transcritas y unas fotografías, casi seguro en blanco y negro, que habrían servido para vender más ejemplares de la revista en cuestión. Que por eso se jugaban la vida el periodista y el fotógrafo. Esto, como digo, es lo que pasaba hace unos días.&lt;br /&gt;Ahora, lo vemos a diario, las cosas suceden de otro modo. Es otro el estilo de los canallas y los desheredados. Se  mueren todos ellos por salir en televisión. Facilitan los accesos al periodista y les cuentan incluso aquello que no es demandado. Los primeros muestran un nulo sentido ético del que se sienten satisfechos ante sus compinches porque saben, entre otras cosas, que “nunca pasa nada”. Y a los segundos les enloquece salir en televisión, y más aún si salen por ser considerados “especiales”, algo que les hace sentirse especiales. Los canallas hacen gala de sus coches tuneados y sus pulseras de oro. Los pobres nos muestran su insalubre inodoro y nos enseñan sus miserias más personales y privadas. Los primeros nos cuentan cómo se burlan de la ley y los segundos cómo la justicia los ignora. Y si en alguna ocasión el documental se centra en personas ricas éstas no dudan en mostrar rápidamente todas y cada una de las pruebas que demuestran su supina incultura. En resumidas cuentas: todas las personas que antes tenían motivos para ser discretos y cautos ahora son unos exhibicionistas consumados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo curioso de este exhibicionismo se encuentra en la relación con los medios de comunicación. Es decir, como comprobamos a diario, los matones, los indigentes, los facinerosos, los yonkis, los desesperados, los proxenetas, los ladrones, los adolescentes desocupados, los chaperos, los atracadores, los desheredados etc., abren sus puertas y su alma, sin negociación alguna, a quien le permitirá alcanzar sus 15 minutos de gloria: la televisión. Y lo hacen aun cuando esos 15 minutos pueda pasarles una factura desproporcionada respecto a este efímero y raquítico éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo si apareciera ante ellos un tipo “indocumentado”, s decir, sin una acreditación televisiva, pertrechado con una cámara de fotografiar y quisiera sacar unas cuantas fotografías de su forma de vida, es muy probable que fuera expulsado a hostias de los dominios del desalmado o del friki. La fotografía ya no tiene ninguna cabida como género documental. Primero porque la fotografía carece de credibilidad alguna (como veíamos en reciente &lt;em&gt;post&lt;/em&gt;), segundo porque, por ello, la impresión gráfica se encuentra en plena decadencia, tercero porque el espectador expectante del hoy prefiere que los personajes se muevan, como los de los videojuegos y las consolas, y cuarto porque, por ello, el espectador expectante del hoy prefiere cualquier “youtube” a cien insulsas y aburridas imágenes fijas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-5602635322182295753?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/5602635322182295753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=5602635322182295753' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5602635322182295753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5602635322182295753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/08/de-la-fotografia-de-su-muerte.html' title='De la fotografía (De su muerte)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-5672528058050836460</id><published>2010-08-26T13:25:00.002+02:00</published><updated>2010-08-26T13:38:13.903+02:00</updated><title type='text'>De la fotografía (De lo inverosímil)</title><content type='html'>Todos los años realizo la misma prueba con mis alumnos en el primer día de clase. Les paso una veintena de fotografías escogidas, casi al azar, de entre varias revistas. Son fotos normales que carecen de rasgos especiales. Y digo “casi” al azar porque, aunque es cierto que su búsqueda no fue nada laboriosa, lo cierto es que aún en su disparidad existe en todas ellas un sutil denominador común que confiere sentido a la selección, así como a la misma prueba. Se las paso a través de un proyector (después de haber sido escaneadas directamente de las revistas), lo que desde luego imprime un cierto carácter analítico –involuntario- a la visualización. Se las paso sin haber dado pista alguna, con parsimonia y dejando que el obligado silencio obtenga su sentido. De hecho, ésa es la causa que provoca en ellos una atención que jamás volverán a mostrar a partir de entonces, cuando las ulteriores habituales proyecciones académicas deban ya exigir una atención responsable. Pero eso parece otra cuestión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que el resultado siempre es el mismo, y se encuentra en relación directa a la suma acumulativa de las percepciones. Describir las fotografías no serviría de nada, pues lo interesante de las fotos no se encuentra en lo que muestran sino en las sensaciones perceptivas que provocan. Resultado: indefectiblemente existe siempre una opinión que se expresa de forma colectiva; una opinión que seguramente surge en las particularidades de las fotos, pero que se resuelve juzgando el conjunto. Y esto último resulta de suma importancia, pues de las particularidades no habría mucho que decir debido, precisamente, a la trivialidad de las imágenes. En cualquier caso y a pesar de esa trivialidad, prácticamente todos los alumnos tienen el mismo pensamiento durante la proyección de las fotografías: todos sospechan de la “realidad” de esas fotografías; todos desconfían de su Verdad. O por decirlo de otra forma: todos consideran que se trata de fotografías que pueden contener algún tipo de engaño o truco. O dicho en lenguaje fotográfico: todos piensan que esas fotografías podrían estar manipuladas, retocadas de alguna forma y en alguna medida. ¿Por qué? Pues por diversos motivos, esos motivos por los que yo las elegí “casi” al azar: porque confluía en ellas alguna descontextualización (objetual o espacial) inesperada o alguna imprevisibilidad que sólo era pensable ante la exigencia de un juicio fotográfico y no ante una visualización ordinaria. O simplemente porque había algo extraño en ellas. O porque preponderaba algún tipo de belleza –o lo contrario. O porque se mostraba algún tipo de realidad idílica –o lo contrario. (Debo decir, haciendo un pequeño paréntesis, que dados los lugares de donde las extraje yo, educado en la fotografía analógica, no habría dicho nunca que se trataba de fotografías manipuladas. Puede que lo hubiera pensado de una, todo lo más, pero jamás habría hablado de “engaño” refiriéndome al conjunto)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cualquier caso, la conclusión de mis alumnos es siempre la misma aun cuando no se tenga claro el motivo que haya podido inducir a ese (posible) retoque fotográfico -a todas luces innecesario, dada la intrascendencia de las imágenes. Dan por hecho el uso de un software de retoque fotográfico y por tanto descreen, en alguna instancia, de la realidad de esas fotografías. Su inflexible desconfianza hacia la verosimilitud se encuentra, además, asociada al concepto de Verdad, que en este sentido se resuelve siempre en la forma de “no verdadero”. Con los años y observando cotidianamente su actitud hacia la Fotografía he llegado a la conclusión de que los resultados de esta experiencia nada tienen que ver con esas concretas fotografías y que por lo tanto su actitud es extensible a la visualización de la imagen fotográfica en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es cierto que todo en la prueba conducía a una visualización “defensiva” (primer día de clase, aula oscura, proyección…), pero no es menos cierto que después, durante todo el curso académico, se irá repitiendo y consolidando esa desconfianza a lo largo de todas las visualizaciones de imágenes fotográficas. En efecto: siendo sabedores de la existencia del llamado retoque fotográfico ya no es posible ingenuidad alguna. O mejor, no se trata tanto de una cuestión de descreimiento hacia lo verosímil como de una cuestión de sospecha (genérica), una sospecha que se encuentra incrustada en la propia percepción del sujeto del hoy. La sospecha, pues, como forma de abordaje perceptivo hacia el producto de un medio de representación que es, ya, absolutamente masivo. La desconfianza como una forma de vida. No se trata, como muchos piensan, de que se haya impuesto una especie de postfotografía. De lo que sin embargo no hay duda es que se ha impuesto una nueva forma de mirar imágenes: la postfotográfica. Una desconfianza hacia lo verosímil que por fin demuestra verdaderamente la fragilidad de toda distinción ontológica entre lo imaginario y lo real. Y esto no ha hecho más que empezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota. Resulta curioso comprobar la contradicción que emerge en el sujeto del hoy. Debido a su nihilismo “innato” no cree en nada, no se cree nada. Por eso, lo que más arriba parecía otra cuestión no sólo no lo era, sino que se trataba de una extensión de lo mismo. Efectivamente: es precisamente ese nihilismo el que induce a los jóvenes a la sospecha (respecto a las fotos), pero también el que les lleva a NO mostrar verdadero interés por la adquisición de conocimientos. Así pues, la contradicción: no se creen nada, pero siguen haciendo como que se lo creen todo. Y por eso hacen fotografías, se casan y hacen turismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-5672528058050836460?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/5672528058050836460/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=5672528058050836460' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5672528058050836460'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/5672528058050836460'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/08/de-la-fotografia-de-lo-inverosimil.html' title='De la fotografía (De lo inverosímil)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4178831955912019897</id><published>2010-08-24T20:11:00.003+02:00</published><updated>2010-08-24T20:17:11.425+02:00</updated><title type='text'>De la Fotografía (Turismo vital)</title><content type='html'>Tomar fotografías es lo esencial, mirarlas es (para quien las toma) siempre subsidiario. Además, no es lo mismo hacer fotos por afición que hacerlas por obligación. Y como sabemos, la forma más extendida de hacerlas se corresponde con la segunda opción. Nueve de cada diez personas tienen cámara fotográfica y casi la totalidad de las fotos que circulan por internet no han sido hechas por afición a la fotografía (con cámaras semiprofesionales, etc.) sino por la obligación de dejar constancia de lo experimentado (para uno mismo o para los demás). Así es como el acto de fotografiar ha acabado por sustituir a la misma realidad. Quien fotografía de forma compulsiva, es decir, quien fotografía por “obligación”, acaba por “no ver” la propia realidad. Es una suerte de síndrome que, como es sabido, se apodera de muchos turistas. El ansia por dejar constancia de lo experimentado no elimina, desde luego, la experiencia misma, pero la convierte en una experiencia de segundo grado; una experiencia degradada. El primer grado de la experiencia retornará, eso sí, cuando sea el “otro” quien dé fe de una experiencia que no es suya. Y de ahí la obsesión por colgar fotografías en el limbo. Se trata de una forma perversa de experimentar la vida, pero no por ello menos real.&lt;br /&gt;Y esto no es, ni más ni menos, que lo que le pasó a la ex soldado israelí cuando necesitó fotografiarse con los soldados palestinos presos y esposados. Y lo que les pasa a los mismos adolescentes delincuentes que fotografían y filman sus propios delitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una posible explicación se encontraría en la inmanencia que habita al sujeto del hoy, para quien todo “ha muerto”: la Historia, el Arte, los Grandes Relatos, el Amor, la Belleza, la Verdad, el Mito. Se trataría, por tanto, de encontrar algo que, ya sin sentido metafísico alguno, pudiera conferir sentido al presente (en el que compulsivamente se toman fotos). La perversión devendría, pues, de haber encontrado en el futuro inmediato la solución a esa carencia de trascendencia. Uno toma las fotos cuando es anulado por su inevitable sentido inmanente de la vida y las cuelga (sin verlas, sólo descargándolas) en Internet para intentar dar sentido retrospectivo a su nihilismo. Así, uno sabe, por tanto, que las fotos harán del presente algo no del todo ininteligible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El futuro a largo plazo, sea mundano o celestial, ya no sirve ni como explicación ni como justa recompensa a las acciones del presente, entre otras cosas porque también la Justicia (como Dios y el Paraíso) “ha muerto”. Hasta hace unos días el caos de &lt;em&gt;lo real &lt;/em&gt;-lo que se encuentra fuera del orden del discurso y del concepto- se sujetaba con un sentido trascendente -no necesariamente religioso- que ahora es inviable. La necesidad de fotografiar compulsivamente (el presente continuo) del sujeto del hoy no sería, de este modo, más que una forma de dar sentido a ese presente a través del futuro.&lt;br /&gt;Y esto no es, ni más ni menos, que lo que le pasó a la ex soldado israelí cuando necesitó fotografiarse con los soldados palestinos presos y esposados. Y lo que les pasa a los mismos adolescentes delincuentes que fotografían y filman sus propios delitos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra cosa sería hablar del sentido ético que conlleva tal entendimiento de la existencia. El caso es que, ya sin Justicia y ya sin Verdad (etc.), se han dado las premisas suficientes y necesarias para que los Juicios de Valor sean definitivamente sustituidos por Juicios de realidad. Una realidad que, además, es sospechosa de no ser como se nos muestra. Las sociedades individualistas y relativistas han producido un sujeto eminentemente narcisista que tiene como prioridad la necesidad de verlo todo (a través de imágenes). Pero si no hay un orden simbólico que sujete esa necesidad no hay, desde luego, forma de comprender nada. Algo, por cierto, que tiene asumido el sujeto del hoy. Sin que ello le importe absolutamente nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-4178831955912019897?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/4178831955912019897/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=4178831955912019897' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4178831955912019897'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/4178831955912019897'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/08/de-la-fotografia-turismo-vital_3416.html' title='De la Fotografía (Turismo vital)'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-8972979344033643792</id><published>2010-08-15T14:08:00.002+02:00</published><updated>2010-08-15T14:23:17.474+02:00</updated><title type='text'>Pentotal sódico</title><content type='html'>El calor asfixiante había disuadido a la gente de salir de sus casas. A la poca gente que quedaba en la ciudad. La verdad es que no sé qué hacía exactamente en la calle a las cuatro de la tarde,  15 de Agosto y domingo para más señas, pero de hecho era yo el único que se encontraba deambulando por una ciudad desolada. No quisiera extenderme poéticamente en la descripción de una ciudad a mediados de Agosto porque todo el que ha vivido esa circunstancia ya sabe de qué hablo. Y aquí lo que importa son los hechos acaecidos. Hechos, todo se ha de decir, de los que ya he dado cuenta a las autoridades competentes. La cuestión es que al girar una esquina igual a tantas otras sucedió. Aún me sobrecojo cada vez que lo  recuerdo y tardaré en olvidar lo sucedido hace ahora apenas unas horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Precisamente cuando el silencio era más intenso y mis pensamientos más etéreos sucedió: apareció un brazo por entre una puerta situada a mi lado y me arrebató. Sí, me arrebató de la calle, me sustrajo de ella. De repente me vi sustraído de la normalidad del paseo y en unos minutos me encontré dentro de una sala oscura atado a una silla por los brazos. Se produjo todo de modo muy veloz, como si verdaderamente estuviera perfectamente planeado. Las formas y maneras habían sido las propias de profesionales, las que impidieron el reflejo defensivo: primero con ese brazo emergente que de improviso que me agarraba fuerte el cuello con el fin de estrangular mi respiración, y segundo con la fuerza que sobre mi muñeca ejercía una segunda persona. Así fue como, por pasillos angostos y oscuros, me condujeron a la habitación verde donde sólo había una silla. Me ataron a ella por los brazos y desaparecieron. No sabía qué pensar, me encontraba aterrorizado porque comenzaba a intuir que no se trataba de un simple atraco. ¡Canastos!, me dije, y comencé a especular acerca de lo que me podía pasar. Cuanto más pensaba peor me encontraba. Y decidí dejar de pensar hasta que las cosas ocurrieran. Qué distintas son éstas cuando no es la ficción la que les da cuerpo. La experiencia de la violencia es aterradora cuando no es ficcional. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al cabo de una hora aproximadamente apareció un tipo que comenzó a merodearme mirándome con cierto desprecio. Giraba a mi alrededor mientras yo dudaba de si mirarlo a él o no. Cada vez que se posicionaba a mis espaldas se paraba y respiraba más profundamente, seguramente para incrementar mi inquietud y debilitar más mi estado de ánimo, si eso hubiera sido posible. Yo sólo escuchaba el tintineo de las monedas que movía con la mano metida en el bolsillo –con la otra sostenía una fusta. Pasados unos minutos se paró frente a mí y por fin se arrancó: “queremos saber la verdad”. ¡Cáspitas! -me dije-, ahora sí que la hemos hecho buena; se han debido equivocar de persona y por eso estoy aquí. Y fue entonces que traté de demostrarles que no era yo a quien querían. Que no era yo quien ellos creían. Con todo el aire de tranquilidad que fui capaz de fingir intenté decirle quién era yo y lo poco que debía de saber acerca de aquello sobre lo que me preguntaban. Pero él insistía: “queremos saber la verdad”. Hablaba en plural pero el hombre estaba solo frente a mí, el otro se había esfumado y nunca más supe de él. El plural mayestático me confundía, no sé si con él se refería a sí mismo o a una organización. Las dos posibilidades me preocupaban aunque por motivos distintos. La primera porque me dan miedo los psicópatas y la segunda porque me dan miedo las corporaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si se han equivocado -me dije- aún tengo posibilidades de salvación porque sólo se tratará de deshacer el entuerto, no tendré más que acudir a los argumentos para demostrar que nada tengo que ver con ellos y que por lo tanto nada tengo que contarles. Y me dejarán marchar después de prometerles que nada diría a nadie de lo sucedido. Pero si no se han equivocado estoy definitivamente perdido. Ése fue mi único pensamiento. Y por eso intentaba aferrarme a la razón. Pero, ¿cómo pude yo llegar a pensar que no se habían equivocado, cosa que de hecho sucedió? No lo sé, pero dadas las desconcertantes circunstancias, es cierto, llegué a dudar. Para ser exacto: llegué incluso a contemplar la posibilidad de tenerles que contar la verdad. Pero sin tener ni idea de cuál era.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para no hacer eterno aquel trágico momento, o para disimular mi miedo, mi cabeza comenzó a buscar una respuesta satisfactoria ante tan curiosa demanda. Si comienzo dando alguna respuesta, la que sea, –pensé-, por lo menos iré sabiendo, siquiera por aproximación, qué es exactamente lo que quieren. En cualquier caso se trató una tarea infructuosa ya que su respuesta era invariable dijera lo que yo dijera, “queremos saber la verdad”, una afirmación que contenía de forma encubierta la pregunta más cruel y asfixiante de todas las posibles. Mi instinto me hizo recapitular todo lo que sabía y por eso comencé preguntándome a mí mismo qué verdad podría ser la verdadera para ellos. Y por no encontrar respuesta casi me desmorono aun a pesar de descubrir que teníamos, al menos, una importante cosa en común mis asaltadores y yo: la estimación por la verdad. Yo siempre me he considerado un defensor de la verdad; siempre me he posicionado en contra de todo relativismo epistémico, tan de moda en los tiempos que corren. Creo que el paradigma kuhniano ha ejercido más influencia de la que se merecía. Por otra parte siempre he creído que quien acepta el relativismo epistémico tiene menos razones para indignarse por la “torcida” representación de ciertas manifestaciones pretenciosas, pues éstas no dejarían de ser para él más que otro “discurso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esas estaba cuando se me inquirió de nuevo, pero con el añadido de unas amenazas que resonaron como truenos en mi debilitada mente, sobre todo debido al aspecto de mi inquisidor y al tono empleado. Y al timbre, un sonido nasal extremadamente cínico. Era alto, encorvado y desgarbado, con unas facciones angulosas que le conferían un aspecto perverso, muy a lo Peter Cushig. Frecuentemente torcía sus humedecidos labios en gesto de asco y cuando se dirigía a mí blandía la vara diciendo, “si se dobla tiene gracia si se rompe no la tiene”. Así que tenía que encontrar la verdad que buscaban, pero ¿cómo? Mi idea de verdad se encontraba vinculada de alguna manera con las &lt;em&gt;presencias reales&lt;/em&gt; de Steiner. Era una verdad verdadera y virtual simultáneamente que no adviene nunca por contacto directo sino por roce coyuntural. Y que se busca aun con la certeza del fracaso. Pero ¿y la suya? ¿Será productivo, en cualquier caso, preocuparme por estos asuntos en vez de tratar de convencerles de su error en la mayor?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que ni corto ni perezoso le dije, “es que no sé lo que es la Verdad”. Su respuesta fue inmediata. Se acercó en medio giro hacia mí y después de soltarme un tremendo soplamocos en la cara me dijo, “no te hemos pedido que nos hables de las condiciones del término, sólo te hemos pedido que nos cuentes la verdad”. Rapámpanos –me dije-, estos tipos son muy duros, así que tendré que pensarme más lo que de ahora en adelante tengo que decir. Yo estaba aturdido por el impacto, el golpe fue tan fuerte que derramé sangre abundante por la nariz. Cuando pude recuperarme me dediqué a recomponer el estado de las cosas. La sangre reseca que había hecho costra en mi labio superior consiguió, paradójicamente, tranquilizarme. Ahora me sentía con menos miedo. El sabor a hierro me ayudaba a pensar con más serenidad. En este impás mi inquisidor recibió una llamada telefónica en la que sólo dijo dos frases: “sí, está actuando como esperábamos” y “continuaremos con el plan previsto”. ¡Carambolas! –me dije- tengo que tratar de salir de aquí por cualquier medio porque con toda seguridad no voy a poder evitar el ser previsible. Aunque de momento tengo que dar con algo que me haga ganar tiempo.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada, no había forma de que se me ocurriera algo. Además pensé que estos malhechores podían ser seguidores de las tesis de Popper. Y volví a asustarme. Porque, ¿y si esperaban una respuesta mía para cotejarla desde la metodología de su falsabilidad? ¿y si mi respuesta tenía que pasar por el filtro de la falsación? Según Popper nunca se puede probar que una teoría es verdadera, puesto que, en términos generales, formula una infinidad de predicciones empíricas, de las que sólo se puede somete a prueba un subconjunto finito; no obstante, sí es posible demostrar que una teoría es falsa, puesto que, para ello, basta una sola observación confiable que la contradiga. Estaba perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces alguien llama con los nudillos a una de las dos puertas que contenía la habitación. No sé quién hay detrás porque apenas abre la puerta pero veo una mano de mujer que se estira por la rendija y le ofrece una jeringuilla cargada. Al principio me temo lo peor, pero pasados unos instante lo comprendo todo; como lo que pretenden es conocer la verdad que yo debo poseer, se trata de pentotal sódico. Me lo inyectan y a los pocos minutos comienza su efecto. Me siento como borracho y todos mis pensamientos que llegan a mi mente se encuentran relacionados ¡con la televisión! No sé cuáles debían haber sido los efectos del pentotal con independencia de los claros fines pretendidos, pero la sensación era de nebulosa televisiva. No podía evitar que todos los pensamientos que advenían a mi mente se encontraran relacionados con cosas vistas en la tele. Así, me vino a la cabeza ese asturiano que después de una inesperada riada veraniega decía al micrófono, “ha sido horrible, no se puede decir con palabras lo que ha pasado aquí”. Y también la de ese hincha de fútbol que tras haber ganado el partido decía, “ha sido incréible, no puedo expresar con palabras la emoción que se siente”. Y la de ese fanático de la romería que con lágrimas en los ojos dice a las cámaras, “es impresionante, no se puede expresar con palabras”. Y la del fanático de las fiestas de su pueblo, de cualquier pueblo compuesto sólo apenas por fanáticos. La cuestión es que si ellos convencían al personal profesional con esas respuestas, quizá yo también pudiera hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que me armé de valor y aún con los efectos del suero de la verdad le dije, “es que no puedo expresar con palabras…” No me dejó acabar, me soltó otra galleta que esta vez giró mi cara al menos 90 grados. ¡Carambolas! –me dije-, no tengo ya nada que hacer si sigo con mis preceptos. Y es así que decidí cambiarlos y hablar con lugares comunes que me resultan tan zafios como falsos. Así yo: “la verdad es histórica, transitoria y circunstancial” y acto seguido cerré los ojos con el fin de aguantar el impacto, pero éste no tuvo lugar. Más bien al contrario, se trató de la única vez que le vi sonreír. Y entonces me dijo, “es la verdad lo único que queremos de ti, es la verdad lo único que queremos saber, así que déjate de hostias y dinos la verdad sin burlarte de nosotros”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí echar el resto, me envalentoné y dije, “la verdad, tal y como defiende la investigación heideggeriana no es regresiva ni descriptiva, es “progresiva”, es decir, con apertura al futuro, a las condiciones (futuras) de posibilidad”. Esto fue, en efecto, lo que dije en voz alta, pero mientras lo hacía me acordé de algo que podía servir mejor a mis fines; me acordé de Gadamer y su &lt;em&gt;Verdad y método&lt;/em&gt;. Me acordé de que la verdad hermenéutica se diferencia principalmente de la verdad como correspondencia o como coherencia porque implica una transformación. Verdad no es tanto ni tan solo la exigencia de juicios como “esto es una mesa”, sino más bien la experiencia que nos transforma y “reorganiza” nuestra visión de las cosas. Y fue así que le dije “esto es una pantomima”, y ya sólo recuerdo que me desperté en un callejón oscuro de un barrio periférico de Valencia. Fui directamente a la policía, pero ésta, aún siendo muy amable no me hizo demasiado caso. En cualquier caso debo insistir en que todo sucedió exactamente como lo he narrado. Por no mentir sólo albergo una duda de lo contado, debido seguramente a que no soy un gran entendido en materia química. Y quizá no fuera pentotal lo que me inyectaron. Y fuera tinto de verano.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Aún no sé cómo pudo pasarme esto pero creo que tengo suerte de haberlo podido contar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/34236850-8972979344033643792?l=albertoadsuara.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/feeds/8972979344033643792/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=34236850&amp;postID=8972979344033643792' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8972979344033643792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/34236850/posts/default/8972979344033643792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://albertoadsuara.blogspot.com/2010/08/pentotal-sodico.html' title='Pentotal sódico'/><author><name>Alberto Adsuara</name><uri>http://www.blogger.com/profile/01027954386871287369</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-34236850.post-4377122338529723094</id><published>2010-08-11T10:29:00.002+02:00</published><updated>2010-08-11T10:50:48.548+02:00</updated><title type='text'>Hermenéutica de lo común</title><content type='html'>Si hay una revista que pueda considerarse representativa del estado actual de las cosas en lo que respecta a la mujer del hoy, ésa sería &lt;em&gt;YO dona&lt;/em&gt;. Y esto no lo negaría casi nadie. Sobre todo porque su equipo, de hecho, se encuentra formado por 34 bravas mujeres dispuestas a reivindicarse y a “luchar” para conseguir, supongo, la plena igualdad de la mujer respecto al hombre. Que por eso son 34 mujeres por 4 hombres en &lt;em&gt;YO dona&lt;/em&gt;. En cualquier caso es una revista para ellas, con artículos escritos por ellas y para ellas, con publicidad para ellas. Y ha sido &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt;, y no otro, el medio de (in)formación (de masas) que ha llevado hasta las últimas consecuencias la labor de la corrección política. Ha sido &lt;em&gt;El Mundo&lt;/em&gt; quien ha elaborado este perfecto artefacto progresista que se regala el día en el que el periódico alcanza sus máximas ventas. No sé quién compra el periódico, pero lo que sí sé es que todo hombre lector de &lt;em&gt;YO dona&lt;/em&gt; es un intruso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su estructura no difiere de cualquier otra revista: un editorial, noticias, entrevistas, columnas de opinión, moda, horóscopos y mucha publicidad de cosméticos. En cualquier caso, yo me voy a centrar esta vez en la opinión expresada por el conducto reglamentario, la columna, precisamente porque la línea editorial no ofrece dudas respecto a sus objetivos (que podrían definirse de muy variadas maneras). &lt;em&gt;Yo Dona&lt;/em&gt; sería, por tanto, además de representativa paradigmática. Y su influencia en la sociedad sería la misma que la propia revista recibe, en perfecta y nutritiva retroalimentación, de la misma sociedad. Así pues, si alguien quiere saber el verdadero estado de las cosas en lo que respecta, por ejemplo, al sentir de la mujer del hoy, que lea &lt;em&gt;YO dona&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en todas las líneas editoriales “fuertes” el medio es el mensaje. Lo que no quita para considerar todas las partes como necesarias para configurar ese todo que es el medio. Es decir, como en toda línea editorial “fuerte” el sistema de propaganda ideológico se basa en una configuración fractal; cada micromundo debe representar a la perfección el macromundo. Así, no resulta ocioso analizar algún que otro micromundo pues en su análisis podrán atisbarse los fines apologéticos del macromundo. Es cierto que los medios no se responsabilizan de las opiniones de sus colaboradores, pero no es menos cierto que en las líneas editoriales “fuertes” nadie se atreve a despistarse. En &lt;em&gt;YO dona&lt;/em&gt;, desde luego, nadie se despista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que en esta ocasión me ocupa es, concretamente, la columna llamada “Sexo débil” firmada por la habitual colaboradora de la revista Bárbara Alpuente. El método para el análisis del texto va a consistir en ir comentándolo progresivamente hasta su totalidad parándome donde crea oportuno. Transcribiendo, pues, el texto en su integridad. De modo que yo recomendaría al lector que en una primera lectura prescindiera de mis comentarios y leyera de tirón el artículo completo de Alpuente, que extrajera así sus particulares conclusiones sin contaminación alguna y que después lo volviera a leer incluyendo mis comentarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;“Resulta que tú estás tranquilamente haciendo tu vida y dedicada a tus cosas, aunque sea mirar a la pared durante horas, pero son tus cosas. Entonces llega un tipo y te ronda.”&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Ya en la primera frase nos encontramos con la perfecta descripción del paradigma de la mujer del hoy. No se puede condensar mejor en una primera frase la idea de mujer que la mujer propone. En cualquier caso es la forma con la que la autora define perfectamente a la protagonista. Define su estado como de tranquilo y asocia esa tranquilidad a un factor individualista: se dedica a “sus” cosas; o por decirlo de otra forma: NO se dedica a las cosas de “otros”. La tranquilidad, pues como producto del individualismo, de la INDEPENDENCIA. Tanto es así, que resulta preferible mirar la pared durante horas antes que poder hacer algo que, por ejemplo, incluyera generosidad o entrega (la que devendría de compartir algo con alguien). De hecho todo se confirma en la segunda frase. Ya sabemos con absoluta seguridad de qué está hablando cuando habla de tranquilidad. El aburrimiento es para la autora un signo de libertad que como tal DEBE producir tranquilidad. Así, la independencia como signo de fortaleza y el aburrimiento como signo de libertad. Y por oposición subliminal a lo que le procura tranquilidad se encontrarían la generosidad, el altruismo y la entrega (el amor), signos de debilidad. O al menos como signos vinculados al peligro. Pero el peligro, siempre al acecho de quien en el fondo no ha dejado de ser lo que con el verbo niega, llega; el peligro que puede hacer tambalear esa tranquilidad de juguete. “Entonces llega un tipo y te ronda”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;“Tú te mantienes escéptica, que para eso tienes ya una edad y has visto de todo. Piensas que está tonteando contigo simplemente porque se aburre o porque está picando flores hasta que alguna acceda a desprenderse de sus pétalos. No te arriesgas a un posible rechazo tras haber malinterpretado las señales, como te ha pasado tantas veces. No, estás de verdad tranquila y sin pretensiones”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alpuente utiliza la segunda persona del singular como forma literaria, pero nada hay que impida pensar que se trata de una forma retórica que sustituye encubiertamente a la primera persona (algo que se corrobora en una frase ulterior). Como puede comprobarse de nuevo, la tranquilidad como un estado de ánimo que excluye el concepto de futuro. Es preferible el aburrimiento (del presente) a tener una sola pretensión que incluya un esfuerzo (que siempre contiene un futuro). La independencia, claro, excluye el esfuerzo para con un “otro”. Además ya tiene una edad en la que haber “visto de todo” la ha convertido en escéptica y el escepticismo, en efecto, debe carecer de pretensiones. Por otra parte Alpuente reivindica su propio aburrimiento y acepta la forma en la que éste se manifiesta (mirar la pared durante horas), pero no ve con buenos ojos la forma en la que en otros se manifiesta. Y todo ello narrado sin ocultar un alto grado de inseguridad: “Piensas que está tonteando contigo simplemente porque se aburre…”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;“Eres maja, sí, pero no te lanzas al vacío porque intuyes que esta vez no aguantarás una caída sin red. Te encuentras de nuevo con el tipo y él parece interesado, pero mucho. Te ablandas un poco y decides entrar en el juego y perder el miedo. Lo ves una vez más y resulta que algo pasa, hay tema. Te mira obnubilado, te dice que le encantas, que qué bien todo, bromea con que a ver si os casáis y tenéis hijos y propone incluso iros un fin de semana juntos. Un fin de semana significa que este hombre quiere pasar más de unas horas contigo. “¡Aquí hay algo!”, piensas, y por fin te dejas de escepticismos”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Como puede verse la “tranquilidad” no era exactamente el estado ideal de la protagonista (por mucho que ella crea lo contrario), pues con la peor de las explicaciones decide renunciar a ella de forma inmediata. Pero, y he aquí lo significativo, no tanto por deseo propio cuanto por el deseo de “otro”. Entra en el juego por el deseo y la insistencia de “otro”, por eso para hacerlo ha necesitado ablandarse. Sabe que se trata de un juego, por eso no son las bromas del hombre las que le convencen de entrar en él, sino el hecho de que diga que quiere pasar un fin de semana con ella. Así, ha visto de todo debido a su edad, seguro, pero al parecer no sabe lo que cualquier adolescente conoce: que cuando un hombre le dice a una mujer que quiere acostarse con ella (y eso es exactamente lo que le dice cuando apunta su deseo de pasar un fin de semana juntos) lo que quiere es fundamentalmente acostarse con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;“Al día siguiente de tan intensa velada le envías un mensaje, por ejemplo: “Qué bien lo pasé ayer, tengo ganas de verte”. Enviar. Sonido de grillos. Ausencia de respuesta. Bueno, no tiene por qué contestar inmediatamente, estará liado. Haces como que sigues con tu vida mientras vigilas el móvil. Sales, entras, ves gente, miras la pantalla cada tres o cuatro minutos, miras el correo cada tres o cuatro minutos, miras el Facebook cada tres o cuatro minutos… (la tecnología no ha hecho sino empeorar las cosas). Llega la noche. Más grillos. Bueno, no tiene por qué contestar el mismo día. Estará liado. Día dos. Bueno, no tiene por qué contestar en dos días, estará liado… ¡con otra! Porque si no, explícame tú a mí por qué no puede contestar. Entonces te pasas la semana sin respuesta, desconcertada, preguntándote qué has hecho mal. ¿Por qué ese cambio repentino de un día para otro? ¡Si encima fue él el que insistió!”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Alpuente le pide explicaciones (“explícame tú”) a la protagonista queda desvelada la identidad verdadera de la misma: la propia Alpuente. Unas explicaciones que por indignidad le son después pedidas también (y patéticamente) a quien con su silencio ya las había dado sobradamente. Pero lo importante de este fragmento se encuentra, claro, en lo que no se cuenta. En aquello que sucede después de culminar lo que, según palabras de ella, ha sucedido por el ablandamiento de ella, y no debido su verdadero deseo (nunca descrito). De hecho, si hay algo que a la mujer del hoy le cuesta reconocer, y más aún aceptar, son todos esos síntomas que puedan evidenciar (su) dependencia hacia el “otro”, por muy nobles que pudiera ser el origen de esos síntomas; el amor, por ejemplo, es tomado como un signo de debilidad. Máxime si se canaliza hacia un hombre pues éste es, por definición y como rezan TODOS los medios, un ser despreciable (motivo por el cual la autora pluraliza al final para pedir explicaciones y para insultar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo importante, por tanto, se encuentra en aquello que de repente le ha hecho renunciar a seguir siendo una mujer “tranquila”. Nada se dice de lo que al parecer la ha dejado plenamente satisfecha, ni del porqué le ha dejado plenamente satisfecha. Es en la elipsis narrativa donde sí que hay algo que resulta de suma importancia, pues ahí, en eso que sucede y no cuenta, se encuentra la causa de que ella, una mujer que es feliz por estar “tranquila”, diga “…tengo ganas de verte”. Porque eso que ha pasado ya (¿) ha sido, en definitiva, lo que a ella le ha hecho renunciar a su idílica “tranquilidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dense cuenta que aquí no interesa para nada el personaje masculino pues éste cumple a la perfección todas las previsibilidades que por edad y por haber visto de todo, la protagonista conoce. Lo que importa aquí es eso de lo que se habla, que no es otra cosa que lo que a ella le pasa. ¡Claro que fue él el que insistió!, y de hecho esa fue la causa de que ella se ablandara; esa fue la causa, según ella misma, de que ella hiciera exactamente lo que él quería. Es más, ella cede (se ablanda) SÓLO porque él insiste. Que por eso insiste. Y seguimos sin saber nada acerca del deseo de ella, sólo sabemos que decide entrar en el juego. En efecto, él quería pasar unas cuantas horas con ella y es ella la que determina que, por ello, “aquí hay algo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;“Cuando le ves de nuevo, él actúa como si os acabarais de conocer. Tú deberías callar dignamente, pero mira, no lo haces porque no te da la gana. Le pides explicaciones y él te viene a decir que no agobies, que vayas más despacio y que estés tranquila. Perdona yo estaba de lo más tranquila hasta que llegaste tú a ponerme nerviosa”.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Aquí se encuentra la clave del texto porque da perfecta cuenta de la irresponsabilización en la que cae la mujer protagonista. El motivo de que ella se ponga nerviosa sólo puede encontrarse en ella misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color:#3333ff;"&gt;“Es como tener a alguien dándote collejas una hora tras otra mientras tú te repites mentalmente: “ya parará, ya parará”. Pero no para y acabas metiéndole un puñetazo. Y entonces él te dice: “pero mu
