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sábado, marzo 21, 2020

Ruindad


O: La izquierda reaccionaria

Parecía que la catástrofe que nos (des)ocupa desde hace una semana servía, al menos, para unir a la gente que se encontraba mostrencamente polarizada por la ideología; una ideología, claro, inculcada por el actual sistema político-digital (Media en general, Universidades, RRSS en general y Twitter en particular). Así, parecía que la catástrofe que actualmente nos (des)ocupa servía, al menos, para unir a la gente más allá de sus miserables ideologías. No había más que estar en casa a las 8 de la tarde para darse cuenta en el aplauso común; un aplauso, además de unificador, fundamentado en la generosidad y en el agradecimiento. Pero unificador. Hasta que ha llegado la izquierda más reaccionaria y ha roto ruinmente con ese estado fraternal que -inteligentemente- sólo se preocupaba por un bien común y supremo; hasta que ha llegado la izquierda más reaccionaria y ha tenido que enfrentar de nuevo a la gente -población- con esa mostrenca polarización. Ya no sólo se “sale” a la calle para abordar un acto noble (aplausos) en la medida que es solidario, común y generoso; ahora, la izquierda más reaccionaria lo ha vuelto a hacer -con el esfuerzo que le caracteriza cuando le traiciona su maligno inconsciente de izquierda reaccionaria-: separar a la población pidiendo ruido en lugar de aplausos. Pidiéndoselo a unos cuantos, claro. Y lo peor de todo es que hay mucho gente que les baila el agua aun cuando muchas de las causas por las que se encuentran (des)ocupados las haya favorecido esa misma izquierda reaccionaria. La izquierda reaccionaria, insisto.

*Y esto ya ha sucedido el 4 día de confinamiento debido al COVID 19

miércoles, agosto 28, 2019

Mamá Estado y su Prole


Mamá Estado y su Prole

Lleva uno todo el año barruntando acerca del estado de las cosas en lo que respecta a la programación teatral en la ciudad de Valencia. Al principio sólo haciéndose uno preguntas, pues se trataba de una programación que se cerraría al final de la temporada. Pero con las ideas cada vez más claras conforme se iba acercando ese cierre, sobre todo conociendo los precedentes de años inmediatamente anteriores.

¿Y cuál sería la conclusión? Que la Programación de teatro en la ciudad de Valencia lleva 3 años empeorando de forma evidente y extraordinariamente progresiva. O por decirlo de otra forma: el teatro que uno ha estado viendo durante estos 3 últimos años ha ido siendo progresivamente más malo. Con obras mayoritariamente zafias, groseras y basadas en textos infantiles y eminentemente propagandísticos, escritos por gente con cultura epidérmica e hilvanada. Así, malo y progresivo en ésta su cualidad.

Echa uno de menos la irregularidad que existía hace tan solo 3 años y anteriores, cuando uno iba al teatro y tenía ciertas posibilidades de encontrarse con algunas buenas obras. Pero desde hace ese tiempo a esta parte uno ha ido observando como las programaciones teatrales en general (obras financiadas con dinero público) y las de las Salas (supuestamente) Alternativas privadas (sic) en particular iban a peor, pero con un pequeño matiz que hacer respecto a estas últimas. Recuerda uno, porque se acuerda, que digamos hace 10, 9, 8 o 4 años en los halls de los teatros alternativos, con el ticket en la mano y antes de dejar entrar al público a sus aposentos, se nos soltaba un discurso sobre lo difícil que se hacía la subsistencia de ese espacio teatral, así como el todos los similares. Se insistía en que no ganaban dinero con el negocio porque estaban totalmente abandonados por las altas instancias culturales (sic), que subsistían por amor al teatro y voluntarismo cultural, que el precio de las entradas sólo servía para pagar impuestos (sic), bla bla bla, y que por favor apagáramos los teléfonos móviles. Y es cierto, ya para acabar, que desde unos años a esta parte ya no sólo no existe el discursito previo, sino que además le cortan a uno el ticket con una sonrisa que va de oreja a oreja.


Hoy ha visto uno la explicación negro sobre blanco de ese deterioro en la calidad de las propuestas teatrales que se viene dando desde unos años a esta parte (y de la sonrisa de los propietarios de Salas Alternativas). A partir de hoy ya podemos conocer la causa de ese deterioro; causa, todo se ha de decir, que uno ya conocía, pero que sólo ahora puede servir como argumento incuestionable. Dice hoy El Levante en grandes titulares:

“La Generalitat ha triplicado desde 2015 las ayudas al teatro, la danza y el circo”. Y con el siguiente subtitular: “El Institut Valencià de Cultura destina este año 3,2 millones al fomento de las artes escénicas y ha incrementado a 192 el número de beneficiarios”.

No hará falta que diga que entre esos beneficiarios están todas esas pocas Salas Alternativas cuya programación ya no necesita de beneficios en función de la entrada para poder sobrevivir.

viernes, junio 14, 2019

Periodismo basura


Miedo a la libertad

Poco antes de que pasara nadie sabía nada al respecto. Poco después de que sucediera no sólo todos sabían de lo que hablaban sino que, curiosamente, todos pensaban lo mismo. “¿Cómo es posible?, me dije a mí mismo, ¡a quién si no! “Cosas de lavadura de cerebro”, me contesté; aunque también pensé: “cosas del adoctrinamiento ejercido desde las clases dirigentes en perfecta connivencia con los medios de comunicación”. Si bien es cierto que poco después acabé reconsiderando mi conclusión y me dije definitivamente, a mí mismo, claro, a quién si no: “qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanto imbécil”. Y ahí me quedé. Insultando por la cuenta que me trae.

Así que volvamos al comienzo, poco antes de que pasara nadie sabía nada al respecto, decía. Cierto: antes de que en los telediarios apareciera la noticia “Hoy comienza a aplicarse la Nueva Ley que exige fichar a todo trabajador en sus respectivos trabajos” nadie sabía nada de nada del tema. Pero nada de nada. De ahí el desconcierto masivo del “personal” en sus puestos de trabajo. Sin embargo, después de dar esa noticia aparecían, en esos mismos telediarios, montones de entrevistados que consultados acerca de la nueva Ley no dudaban en darle la bienvenida e incluso en alabarla. Así, 1, todos tenían opinión, 2, su opinión era la misma y 3, además su opinión respecto a la pertinencia de la Ley era muy positiva. ¿Por qué?, se preguntará más de uno. ¿Cómo es posible que existiera tanto acuerdo, tanto consenso, sobre todo ante algo de lo que nadie sabía nada unas horas antes? ¿Algo, además, que podría haberse entendido fácilmente como un tejemaneje mas bien incómodo (por no decir pernicioso) para todos?

Pues fácil: porque en la presentación de la noticia y, claro está, en el cuestionario dirigido a los azarosos viandantes, existía una explicación previa que indicaba que la Nueva Ley se había creado “para eliminar por fin con la indecencia de las horas extras mal (o no) remuneradas”. Es decir, a la gente entrevistada se le reconducía, desde ese periodismo basura que se encuentra vendido a la casta política, a tener una opinión concreta sobre la Nueva Ley que vendría predeterminada por aquello que la debería justificar... a partir de una solicitada Justicia Social. O por decirlo de otra forma, me resulta difícil creer que tanta (toda) gente estuviera encantada con una medida tan controladora y vigilante si no es porque previamente se le había lavado el cerebro conculcándole la conveniencia de una sociedad más justa (sic). Así, a nadie se le ocurrió que podía tratarse de un -nuevo- Sistema de Control impuesto con el único fin de constreñir las libertades individuales y por supuesto la libertad de Lo privado (no olvidemos que no es sólo una medida creada e impuesta para funcionarios sino que es de obligada implantación en cualquier empresa privada). Una medida, una Ley, que gracias a los medios de comunicación estaba siendo aplaudida desde el principio y por todo el mundo.

Decía, “qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanto imbécil”. Cierto.

Ahora visualicen esta escena por favor:

un empresario le dice a su trabajador cuando acaba su jornada laboral, “¿Hace usted el favor de fichar?” A lo que el encantador trabajador contesta mientras ficha, “Por supuesto, es mi obligación”. Y acto seguido le dice el empresario a su trabajador encantado (por liberado de las garras del mal gracias a la Nueva Ley), “Gracias, y ahora haga usted el favor de volver a su puesto de trabajo y seguir trabajando 2 horitas más... a no ser, claro, que prefiera entrar unos minutos en mi despacho”.

Qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanta gente carente de pensamiento crítico, con tanta gente alienada por su propia autoexplotación; con tanto periodismo basura; con tanto imbécil.

Post Scriptum. Han empezado a cambiar la interfaz de las máquinas que expenden tickets para poder aparcar en la zona azul. Antes sólo tenías que poner monedas y salía el ticket por la ranura. Ahora hay que introducir la matrícula de tu coche y esperar que la máquina haga “sus comprobaciones”. Seguro que alguien dará una explicación convincente para que todos los que pierden el tiempo (además del dinero) con los tejemanejes acaben pensando que lo hacen por nuestro bien.