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miércoles, septiembre 18, 2019

Del goce de la mujer del hoy


O de la diferencia entre el placer y el goce

Nos cuentan que a la mujer siempre hay que creerla. Algo que sólo se puede decir cuando se presupone que la mujer siempre dice la verdad. Por eso se nos dice que a las mujeres hay que creerlas siempre. Porque siempre dicen la verdad.

¿Y por qué nos cuentan eso?

Si verdaderamente somos iguales los hombres y las mujeres en todo, que eso es lo que nos dicen y cuentan, ¿por qué entonces las mujeres no habrían de mentir?

Si la igualdad es incuestionable porque toda diferencia es, sólo, producto de un constructo social, ¿por qué las mujeres no mienten?

¿Por cuestiones "naturales"?

¿Así que SÍ hay cuestiones que diferencian a los hombres y las mujeres, y además se deben a la Naturaleza y NO a un constructo socio-cultural?

Si verdaderamente somos iguales los hombres y las mujeres en todo (aunque quede claro que ellas nunca mienten y por eso hay que creerlas siempre), ¿por qué entonces ellas dicen que sólo los hombres mienten ya que ellas no lo hacen, y por eso siempre dicen la verdad?

¿Qué ganan las mujeres no mintiendo nunca?

O mejor, ¿Qué ganan diciendo que nunca mienten?

¿Qué hace una mujer cuando dice no mentir nunca (porque sólo la verdad es lo que se le cae de la boca siempre)?

O mejor, ¿Qué siente realmente una mujer que dice que las mujeres nunca mienten?

¿Qué se cree?

O mejor aún, ¿Qué sienten las mujeres que callan cuando se nos dice que a las mujeres hay que creerlas porque siempre dicen la verdad?

¿Qué se creen después de sentir qué?

O mejor aún si cabe, ¿qué clase de persona puede ser esa que dice no mentir nunca?

¿Qué puede hacerle a una persona decir que nunca miente?

¿Qué podemos esperar de una persona que dice no mentir nunca?

¿Qué podemos decir de todas esas personas que proclaman a los cuatro vientos que las mujeres nunca mienten y por eso hay que creerlas siempre?

¿Qué podemos esperar de todas esas personas que asumen sin pestañear la afirmación que dice “hay que creer siempre a las mujeres porque ellas nunca mienten”?

¿Qué podemos esperar de todas esas personas que creen verdaderamente que siendo iguales, -¿por naturaleza?-, sólo las mujeres dicen siempre la verdad?

¿Tiene algo que ver la Naturaleza en el hecho de que las mujeres siempre digan la verdad?

¿Así que sí que hay algo que se rige por la Naturaleza y no por el constructo socio-cultural?

¿Es sólo eso, la incapacidad de mentir de la mujer, lo único que nos confronta a los sexos de forma natural... o hay más cosas que nos diferencian de forma natural?

¿Será entonces que tener vagina, y no pene, lo que hace que la mujer siempre diga la verdad?



jueves, julio 04, 2019

Tesitura


Tesitura

Sé lo que piensan ustedes acerca del concepto de igualdad respecto al asunto de los sexos, de la Diferencia Sexual. Y lo sé porque todos ustedes piensan lo mismo. De hecho, cuando por casualidad alguien expresa una opinión distinta a la única permitida por la Opinión Pública aparece al día siguiente malherido en una cuneta. Y ya no le dejan expresar su opinión nunca más. Así, sé lo que piensan ustedes porque no les veo malheridos. Y lo que piensan es que la Diferencia Sexual es un constructo cultural; que en el asunto del deseo somos iguales, respondemos igualmente y deseamos de la misma forma, y con la misma intensidad, y que por ello la mujer puede, como el varón, tener las misma cantidad de relaciones sexuales con quien quiera y cuando quiera porque nada más faltaba... etc., etc. Eso es lo que piensan ustedes.

Y puesto que están vivos y sin un rasguño por pensar lo mismo -con independencia de que puedan o no estar atiborrados de tranquilizantes- les propongo que contesten a una pregunta. Para ello, eso sí, habrá que imaginar una situación. Previo necesario, pues: que imaginen lo siguiente:

que ustedes tienen dos hijos adolescentes de la misma edad pero de distinto sexo y que van de veraneo a la playa

Sólo tienen que imaginar que tienen dos hijos adolescentes de 16 años, un chico y una chica. Una vez aceptado el previo deberán ustedes ser consecuentes y sinceros. Evitando de esta forma conjeturas suplementarias que sólo se las harían para eludir una respuesta clara y concisa.

La pregunta sería:

¿Si tuviera que aceptar que uno de sus dos hijos tuviera ¡voluntariamente! 9 amantes sexuales -diferentes- en un mes, cuál preferirían que fuera, el chico o la chica?

(y es aquí donde deben ajustarse a la pregunta con independencia de su factibilidad y de esta forma poder ser sinceros de verdad)

Imaginen a su hijo de 16 años follando este agosto con 9 mujeres distintas e imaginen a su hija de 16 años follando este agosto con 9 hombres distintos.

Piensen: ¿cuál preferiría que "lo hiciera", el chico o la chica?



miércoles, mayo 01, 2019

Carta abierta al varón votante II



En estas circunstancias les queda a ustedes, varones confiados, sólo dos posibilidades de existencia; o la de ser un varón que elige formar una familia o la de ser un varón que decide no formarla. El primero será inevitablemente esclavizado por su propia situación, que habrá devenido de su propia decisión/elección/determinación. O por decirlo de otra forma: si usted es de los que ha decido formar una familia, esté vendido, porque su estatus social, su tranquilidad emocional, así como las condiciones de su propia paternidad, dependerán siempre y en última instancia de la necesaria estabilidad sentimental y emocional de su mujer. Es decir, lo que da sentido a su existencia -y sobre todo a su futuro- dependerá de que su mujer no sienta NUNCA la necesidad de chasquear los dedos en su contra.

La sociedad actual en general y la horda de abogados en particular harán lo posible para que ustedes, varones confiados, paguen por lo que son y no por lo que (no) han hecho. Y esa sociedad, y sobre todo esos abogados, conducirán sin duda a su mujer a chasquear los dedos aunque ella pudiera manifestar ciertas dudas. No hay más que remitirse a las pruebas.

¿Y a quién me refiero entonces cuando digo “varones confiados”? Y aquí es cuando se demuestra la importancia que realmente tiene la Corrección Política en nuestras vidas personales más allá de la importancia que puedan tener las cuestiones económicas de un país, o las sociales, o incluso las culturales. Hay quien ha votado y elegido partido político en función de estas 3 cuestiones, lo cual resulta tan legítimo como enternecedor. De hecho los resultados electorales demuestran que esas 3 cuestiones han prevalecido en la elección del voto.

Así, repetimos la pregunta: ¿a quién me refiero cuando hablo de varones confiados? Pues a todos aquellos de ustedes que han votado a los 4 partidos que han obtenido más votos, que son esos que evitaron en los debates el asunto de la Corrección Política. De hecho, los dos partidos que pudieron cuestionar ciertos aspectos derivados de un uso ilegítimo de la Constitución, como es el de la Ley Integral de Violencia de Género (Ciudadanos y PP), no dudaron ni un ápice en posicionarse junto a ella, junto a esa Ley. Lo siento por ustedes, varones confiados.

Pero recordemos que les quedaban a los varones dos posibilidades de existencia; también estaban los que han decidido no formar una familia. En fin. Futuro de mierda. Y es de mierda porque sólo de mierda puede ser un futuro sin seres humanos. 

Post Scriptum. Lo cierto es que, después de todo, queridos varones, un soltero empedernido puede ser igualmente humillado por la CP, y lo puede ser simplemente por el hecho de ser varón. Pero no deja de ser curioso que las mayores invectivas sobre el varón se proyecten sobre el varón domesticado y no sobre el vividor "desalmado". Así, el futuro es el de los folladores sin escrúpulos emocionales. No necesariamente malvados, pero sí ensimismados. Triste. Triste porque prevé un futuro de mierda.

*Escrito después de las elecciones de mayo




martes, abril 30, 2019

Carta abierta al varón votante I


Sepa Usted que:

La Ley integral de Violencia de Género niega su presunción de inocencia. Y por eso usted está sufriendo la In-Justicia de la Ley, y está usted aceptando que la tergiversación de la Constitución le perjudique por cuestión se sexo (eso para lo que no podía haber trato desigual según la Constitución). Si es usted varón está usted siendo perseguido por el hecho de ser varón; por canalla en general y por potencial maltratador en particular. Ya ve usted qué fácil resulta describir su situación actual. Y de qué forma tan -inevitablemente- pueril puede hacerse.

Ahora le ruego que lea en bucle en anterior párrafo durante pongamos cinco minutos. Después piense en el partido que ha votado.

*Escrito después de las elecciones de mayo

lunes, septiembre 10, 2018

Donald Trump y Josep Ramoneda

La extrema derecha sube en Suecia como la espuma, como demuestran las elecciones de ayer. Como sube en Francia, Austria, etc., etc. Y Josep Ramoneda se enfada (tal y como veo en un periódico). Y los contertulios de todas las cadenas de TV y radio o balbucean o tartamudean. Todos. Como los políticos españoles todos.

Como son todos los que también se enfadan con Donald Trump, aunque ahí ya nadie tartamudea. Todos indignados y enfadados por su existencia en tanto que Presidente de EEUU. Y cuando digo todos ya no me refiero sólo a los españoles. Todo el mundo civilizado está indignado con Trump. Sin apercibirse de que Trump está ahí porque ganó las elecciones (lo que son millones de votos). Así, en vez de analizar... se enfurruñan, se quejan. Todos en la Europa civilizada. Sin tartamudear.

¿Acaso nadie es capaz de atisbar el porqué del ascenso de esta extraña derecha? ¿Nadie, de verdad? ¿Nadie capaz de saber algo acerca del porqué Trump ha llegado al Poder? ¿Acaso nadie con capacidad de decisión -política- ve Internet, en vez guiarse por los tradicionales medios de comunicación, todos ellos envenenados por la basura de la Corrección Política? Porque ni en librerías ni en periódicos ni en telediarios se dice absolutamente nada que no sea Políticamente Correcto. Nada.

Este blog lleva desde 2006* insistiendo de manera tan pertinaz como cansina de los peligros de la Corrección Política, que aquí se ha definido como el verdadero cáncer de las sociedades civilizadas contemporáneas. En EEUU es salvaje la coyuntura con las políticas identitarias y de género. La capacidad de humillar y vejar a "lo hegemónico" que tienen los que se autodenominan oprimidos es absolutamente desmesurada (en Internet está la información).

Y cada vez es mayor la vejación que sufrimos los varones aquí en España con la nefasta, perniciosa, canalla, antidemocrática e injusta Ley Integral de Violencia de Género. Que produce tantos cientos de miles de varones humillados y vejados sin compasión alguna. Y según nos dicen esto no ha hecho más que empezar. Como están acallados nadie se hace cargo... pero llegará un momento en que habrá elecciones... y los humillados tendrán que votar...

Nadie me podrá decir que este blog (que leen unas 70 personas: todo un éxito en 12 años), no lo lleva advirtiendo desde 2006. La Guerra de Sexos se ha convertido en una Guerra sin cuartel contra quienes no tienen derecho a la defensa y además se les niega la presunción de inocencia. La falta de verdadera Libertad de Expresión es absoluta.

Mientras los Lobbies de Presión campen a sus anchas (generando un negocio multimillonario para todos los suyos, que son todos los Medios de Comunicación tradicionales, Institutos de la Mujer, Concejalías corruptas y toda la clase política en general) y la Opinión Publicada (la suya) sea tan opuesta a la verdadera opinión pública el asunto irá de mal en peor. Y después la gente se enfadará o balbuceará cuando la "extrema" derecha comience a llegar al Poder, como pasó en EEUU. Y balbucearán sin llegar a decir nada.

Mucho ignorante y mucho cobarde es lo que hay.

*La primera mitad de este blog se encuentra sin etiquetar, así que en realidad hay muchos más artículos que se refieren a la corrección política, el feminismo, la guerra de sexos, etc., de los que apuntan las etiquetas. 

domingo, agosto 05, 2018

Ideología y estupidez


Ideología y estupidez

O ¿Por qué a todos los artistas les pone tan cahondos ideologizar su discurso?

Resulta curiosa la facilidad con la que los artistas -de la farándula- se empeñan en politizarlo todo en sus declaraciones públicas; resulta curiosa la urgencia con la que los artistas, todos, necesitan posicionarse ideológicamente cuando expresan su opinión públicamente. Hablen de lo que hablen en las entrevistas (o en la recogida de premios en Festivales de Cine) lo que siempre parece apremiarles es la necesidad de dejar clara la nobleza de su corazón, la pureza de su ser de luz. Así, siempre que un artista es entrevistado o conminado a hablar para un medio público acaba siempre por derivar su discurso hacia la reivindicación con un compromiso social, la lucha contra la desigualdad (sic)... Y cuando el partido que gobierna no es de izquierdas entonces su discurso acaba incluyendo el éxtasis verborreico que provoca el puro goce e el entrevistado o del declarador.

Pero ¿por qué a todos los artistas les pone tan cachondos ideologizar su discurso? Pues fundamentalmente porque son imbéciles. O estúpidos, no sé muy bien. Tampoco sé muy bien si esto les pasa sólo a los artistas, pero el caso es que a todos ellos les pasa. O quizá se deba al periodismo del hoy, tan corrupto y ponzoñoso. Podría en todo caso haber dos tipos de artistas: los que acaban ideologizando su discurso porque saben que eso es lo que se espera de ellos en los medios y en los receptores de esos medios, y los que se creen verdaderamente seres de luz. No sé aún cuál de los dos tipos es más imbécil. Lo que sin embargo sí está claro es que la Segunda Ley de Las Leyes fundamentales de la Estupidez Humana (Cipolla) es la Ley favorita de los artistas, que son esos seres que pueden acometer el ejercicio de su profesión con auténtica sensibilidad y maestría siendo, al mismo tiempo, unos perfectos estúpidos. Al menos la gran mayoría de los que hacen declaraciones públicas.

Hace poco la comparsa del Gran Wyoming Sandra Sabatés entrevistaba a Itziar Castro, la actriz que estuvo nominada este último año a la mejor actriz revelación y a la que desde hace un tiempo a esta parte no le hace falta trabajo.

Pregunta la circunspecta Sandra Sabatés a la oronda Itziar, ¿Tener una XXL te ha limitado en una profesión que vive de la imagen?

Aquí ya sabemos por dónde quiere ir la Sabatés, que no es otro sitio que por la bronca, la queja, la reivindicación, la lucha, la opresión, el victimismo, el machismo, el patriarcalismo, etc., ya saben ustedes. ¿Y todo esto -se podría argüir en mi contra- lo sabes ya a partir de una pregunta tan inocua o tan elemental? Por supuesto; no hace falta ni un ápice de susceptibilidad para saber por dónde va el periodismo de hoy en día, tan vinculado a la Corrección Política y sus derivados. Nada en el periodismo de hoy es ni ingenuo ni casual ni inocuo. Y todo va encaminado hacia lo mismo. De hecho la pregunta es ciertamente improcedente, si no imbécil, cuando a quien está entrevistando no es a una gorda que reclama lo que le es negado por gorda, sino a una triunfadora. En cualquier caso, ya digo, en la pregunta ya venía implícita una cierta intención pues resulta a todas luces falso que una profesión -en este caso la del cine- viva de la imagen, e igual de falso que los representantes de esa profesión lo hagan. La lista de actores y actrices poco agraciados físicamente y con éxito (debido a los personajes o las mismas extraordinarias interpretaciones) es ilimitada. Es más, son precisamente quienes se empeñan en hacer distinciones entre guapos y feos, para hablar de discriminación, los que verdaderamente acaban generando un problema (de discriminación) donde no lo había. Son cosas de la Corrección Política, que con lo que se pone cachonda de verdad es con la existencia de problemas. Por eso su esfuerzo va siempre encaminado o a generarlos donde no los hay o a no permitir que se solucionen nunca. Lo que les pone cachondos a los resentidos es la lucha, sólo la lucha. O sea, la existencia del problema.

Las respuesta de Itziar es, en cualquier caso, tan fantástica como clarificadora... ¡a pesar de las intenciones de ambas!

“Es como un pez que se muerde la cola o un arma de doble filo; es cierto que hay más personajes a los que no puedo acceder porque si en el guión no pone gorda no me suelen llamar, pero también he tenido suerte porque por el hecho de que pusiera gorda me han llamado a mí porque hay menos actrices de mi perfil y entonces he accedido a papeles diferentes, a películas de terror , a películas dramáticas, como Blancanieves, y he trabajado con Peter Greeneway y he hecho una versatilidad o un abanico de posibilidades diferentes, pero sí que es cierto que si no pone gorda es muy probable que no me llamen”.

[Aquí he de hacer un pequeño paréntesis porque hay algo en este final de respuesta que si no se ve en el audiovisual no se llega a percibir. El tono con el que hace su última afirmación casi que podría ser el que se correspondiera con una queja absoluta: la de fíjate hasta qué punto es canalla (hijo de puta) el sistema que si no llego a estar gorda no me llaman. Sé, sé que carece de sentido este tono de queja en esta afirmación por la contradicción profunda que conlleva, pero la cosa es así. Tienen tanta ganas de quejarse que se les va la olla y muestran su verdadera cara, la del odio, la del rencor, la de la violencia, en definitiva la de su goce, porque en eso está la mujer del hoy: en el puro goce delirante que le viene ante la exigencia de un empoderamiento necesario. De ahí que se haga un verdadero lío cuando intenta responder a una pregunta que asocia la obesidad a lo nada saludable. La pobre Itziar no sabe por dónde salir y acaba diciendo que de momento va a posponer cualquier tipo de dieta. Aquí podemos observar el porqué hoy en día resulta más más rentable ser "diferente" que "normal", de hecho la buena de Itziar no quiere adelgazar, eso es al menos lo que dice, y que por eso aplaza cualquier tipo de dieta. Pero sin dejar de quejarse por su doble discriminación (mujer y gorda), de hecho en todas sus entrevistas aprovecha para hablar de "gordofobia" cuando en realidad todos sabemos que siempre habrá trols y haters en la red pero que no dejan de ser una pandilla escuálida que resulta despreciable a lado de lo que piensan sus compañeros de profesión y la mayoría de espectadores sensatos, que son los únicos que al fin y al cabo importan. Por 4 desgraciados, alguien encuentra necesario, una vez más, llenarse la boca de desprecios que incluye a todos los varones, pues son los varones los que en última instancia aparecen como responsables y culpables de una sociedad corrompida por el heteropatriarcalismo machista]

Voy a intercalar ahora mis pensamientos entre los suspiros quejumbrosos de quien, por estar en el ajo, no puede dar puntada sin hilo, aún cuando los hechos se encuentren en contra ("arma de doble filo") de sus previsibles argumentos ideologizados. Responde, pues, Itziar con mucha seguridad:

“Es como un pez que se muerde la cola o un arma de doble filo...

¿Qué?, ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Te ha limitado, sí o no?

...es cierto que hay más personajes a los que no puedo acceder...

Claro, como cualquier actor o actriz que no cumple los requisitos del personaje, por no hablar de quienes no pueden acceder a ninguno porque están en al paro desde que acabaron la carrera de Arte Dramático. O bien porque no tienen contactos o bien por lo que sea. O sí los cumple pero no ha contado con la suerte, tu suerte, amiga.

...porque si en el guión no pone gorda no me suelen llamar...

Como tampoco llaman a un actor adolescente para hacer de jubilado. ¡Y aún que te llaman (“no me suelen llamar”)!, que a muchas actrices guapas no las llaman ni para hacer de guapas.

...pero también he tenido suerte porque por el hecho de que pusiera gorda me han llamado a mí porque hay menos actrices de mi perfil...

Así que te han llamado por lo que eres, que es lo que pones en tu perfil. ¿Cuál sería la queja entonces? Por lo menos te han llamado, algo que no pueden decir, las pelirrojas (en paro y esperando castings), las guapas (en paro...), las bajitas (en paro...) o las colombianas (en paro...), que no estaban gordas cuando se requería un papel de gorda.

...y entonces he accedido a papeles diferentes, a películas de terror , a películas dramáticas, como Blancanieves, y he trabajado con Peter Greeneway y he hecho una versatilidad o un abanico de posibilidades diferentes, pero sí que es cierto que si no pone gorda es muy probable que no me llamen”.

Es decir, todo se lo debe al hecho de estar gorda. Si hubiera sido esbelta, guapa y políglota no la habrían llamado. Y en efecto, hay muchas mujeres perjudicadas cuando las necesidades del ciertos guiones requieren una gorda, muchas; esbeltas, guapas, políglotas... Algo que en el fondo disturba a la periodista que no parece hacerle mucha gracia que Itziar muestre tanto agradecimiento a su estado y se le escape, casi sin querer, tanta alegre vitalidad. De hecho hace oídos sordos y continúa con aquello para lo que ha sido adiestrada, que es gozar (y hacer gozar) con la queja victimista (que en última instancia se legitima ante la opresión machista heteropatriarcal) y por ello no se dirige a la Itziar actriz y prefiere dirigirse a Itziar la gorda: “En algún momento te has planteado dejarlo y dedicarte a algo que no dependa de la imagen?

Que no imbécil, que no, que no te has enterado de nada; que Itziar está viviendo su momento de gloria, que no le falta trabajo y que ya no sabe por dónde tirar en tu entrevista oscura y malediciente. Lo que no quita para que Itziar también se encuentre en el ajo debido a los dividendos que produce a todos los niveles. Resulta muy guay, muy cool y muy rentable ser mujer y muy víctima. Aún cuando te vaya muy bien.

De hecho la comprometida Sabatés pregunta ¿Qué es lo más fuerte, lo más duro que has tenido que escuchar por tu físico?”. Ante lo que la dispuesta pero algo consternada (no se esperaba una pregunta tan innecesaria y estúpida) Itziar responde “Lo más duro fue, yendo con mi hijastra, tener que escuchar a un vecino conduciendo decir ¡gorda, cómete un no sé qué!, cómete unos donuts...”, y acto seguido cuenta que su hijastra se quedó sorprendida ante el insulto hasta el punto de preguntarle, y que ella tuvo que explicárselo: me insultan por “ser diferente”. Así, eso es lo más fuerte y lo más duro que ha tenido que escuchar por ser gorda: y vino de ¡un vecino... que estaba conduciendo!

A punto de acabar la entrevista la Sabatés vuelve a la carga: “las actrices denunciáis la brecha salarial respecto a los actores que muchas veces obtienen los mejores papeles, los protagonistas acaban siendo para los hombres o que incluso a medida que vais envejeciendo cada vez os llaman menos”.

Que no Sabatés, que no, que los emolumentos de cada actor y de cada actriz los marca el mercado. Carmen Machi (¿es guapa o fea? porque lo que sí es, es una gran actriz) cobra más que una actriz jovencita advenediza aún cuando el papel de Machi pudiera ser más exiguo, pero lo que en última instancia cobra Carmen Machi es lo que una productora está dispuesta a pagar en función de sus presupuestos y sus expectativas. Y punto. Y puede que lo que cobre Carmen Machi por un papel protagonista en una determinada película sea mucho más que lo que podrían cobrar el varón protagonista de otra. Porque todo depende de muchos factores. Y lo de que los varones se llevan los mejores papeles, nada, monada. ¿O es que no ves ni cine ni series?

Tampoco Itziar deja de aprovechar las circunstancias políticamente correctas para sacarles partido. De hecho éste fue el titular y subtitular de un artículo/entrevista publicado en el periódico El Mundo y la respuesta a una de las preguntas. Recorto y pego:

Itziar Castro, nominada a un Goya, alerta sobre la 'gordofobia' en el cine

En su encuentro con LOC, la actriz de 'Pieles' también hace una llamada de atención a la industria audiovisual para que cambie "la perspectiva".

¿Nota esta 'gordofobia' a la hora de conseguir un papel en un casting?

En este país aún nos queda mucho por hacer. Faltan muchas series o proyectos a nivel audiovisual donde se vean mujeres diferentes, como pasa, por ejemplo, en 'American Horror Story'... Aquí pasa en 'Vis a Vis', pero más allá... - Es una cuestión de intentar cambiar la perspectiva.

Definitivamente aquí nadie ve ni cine ni series; ni los periodistas ni los propios actores: merluzos de idea fija. Ignorantes o resentidos. ¿Industria audiovisual? ¿Quienes son los responsables canallas de esa industria a la que hay que cambiarle la perspectiva? ¿Como hacerlo? ¿Obligando a los guionistas a introducir mujeres “diferentes”? Hay que joderse.

lunes, marzo 19, 2018

Apostillas


Apostillas al post anterior
Realmente los feministos y las feministas están desconsolados después de ver cómo se han resuelto los hechos en torno al Caso Gabriel. Habían cogido carrerilla y se consideraban imparables. Su goce era tal que creían que su fuerza expansiva ya nadie la iba a parar. Tienen desde hace años todos los Grandes Medios a su alcance; la Opinión Pública y la Opinión Publicada son una sola voz, es decir, tienen un pensamiento único.

Mesa de novedades en una librería cualquiera

Habían cogido carrerilla y se consideraban imparables. Su goce era tal que creían que su fuerza expansiva ya nadie la iba a parar. Pero hete aquí que hay que buscar al asesino de un niño... y va les sale mujer; y para más inri salen por televisión dos guardias civiles varones llorando y destrozados por la impotencia y la tristeza. Justo el mismo día en el que ellos/ellas, los feministos/as querían prohibir el fútbol en los patios de los colegios. Y justo el mismo día en que pretendían que los urinarios de los colegios fueran mixtos para deseheterosexualizar la sexualidad. Y que se eliminaran los libros de Javier Marías y otros de los planes de estudios...

martes, marzo 13, 2018

Del goce y el dinero

Las feministas y feministos están cabizbajos, de alguna forma se les ha caído el mundo encima; sus expectativas se han visto frustradas. De alguna forma, insisto, su inercia se ha visto frenada. Sobre todo después del extraordinario goze con el que vivieron su aventura de la Huelga del 8M. Y también se encuentran cabizbajos, por lo que supone en términos de pérdida de dinero, a la vista de cómo se ha resuelto el caso del pequeño Gabriel.

El caso se ha resuelto sin que la noticia haya podido servir para que el lobby, los lobbies, hayan agrandado su arcas (económicas) y sin que nadie haya podido gozar en una reivindicación que se hubiera podido beneficiar de lo que al fin y al cabo no es sino una mala noticia. El asesinato de un niño es sin duda y siempre una mala noticia, pero sólo hubiera sido rentable para mucha gente si el asesino hubiera sido un varón.

La verdad es que a más muertas (?) más dinero se destina a combatir la "lacra". Más argumentos hay para justificar los necesarios gastos que supone combatirla. Por eso a las feministas y feministos no les ha hecho ninguna gracias que "el" asesino del pequeño Gabriel haya sido una mujer; una mujer inmigrante y negra para más señas. Si hubiera sido un hombre los lobbies de opinión en general y los feministas en particular estarían cachondos a pesar de todo.

Nota. Por cierto, de los últimos 23 niños asesinados por sus familias 16 de ellos han sido asesinado por mujeres y 7 por varones.

jueves, marzo 08, 2018

Huelga Feminista 8M (1)


(Itinerario de 3 días, del 5 al 8 de marzo)

[Antes de nada: he preguntado en mi entorno y puedo decir con rotundidad que nadie en ese entorno se ha leído el manifiesto feministas del 8M. Y cuando digo nadie digo nadie, y está al alcance de cualquiera a golpe de click. Pero eso sí, todo el mundo tiene opinión, nada más faltaba]

5 de marzo (faltan 3 días)
Leo en el periódico, en página impar y ocupando gran parte de la página,

“La C. Valenciana, a la cabeza en víctimas de violencia machista”.

Junto a esa noticia, y en columna pequeña lateral, leo este otro artículo, con titular de tipo mucho más pequeño,

“España registra el porcentaje más bajo en violencia sexual”.

En el artículo grande se nos vienen a decir, en el tono al que estamos acostumbrados, que las mujeres son víctimas de una sociedad controlada por hombres, hombres canallas como no podía ser de otra forma. Va implícito en todas las opiniones publicadas desde hace ya unos años, sólo que ahora ya de forma desmelenadamente psicótica.

En la columnita, en cambio, se dice que

“Según datos de The European Union Agency for Fundamental Rights, en el año 2014, el 48 % de las mujeres danesas declaró haber sufrido violencia física al menos una vez en la vida. En Finlandia lo hicieron 43 de cada 100 y en Reino Unido 42, mientras que en España el porcentaje se sitúa en el 20 %”.

Respecto a la violencia sexual, también se dan datos: Dinamarca 20%, Países Bajos 18 %, Finlandia 17 % “y España se muestra en las más seguras con un 6% de víctimas de violencia sexual”.

¿Cuál diría usted que era la noticia más importante?
¿Cuál diría usted que es al menos la noticia más impactante... por poco previsible?
¿Cuál podría ser el motivo de esta anormalidad, diría que inmoral, de que una noticia tan esclarecedora -por rompedora de ideologemas impuestos- sea mostrada tan en “pequeño” y además junto a otra que prácticamente la anula (por proporcionalidad)?
Una posible respuesta a esta pregunta: ¿Es posible que se hayan puesto juntas precisamente para quitar importancia precisamente a aquella a la que se la quitan porque de otra manera hubiera tenido que ocupar una página entera (y eso al parecer NO INTERESA?

¿No es eso maldad?
¿O acaso no es inmoral que una noticia “buena” (al menos para España, que es la que ha promovido el manifiesto feminista 8M que prácticamente nadie se ha leído) esté casi oculta tras una noticia que simplemente vende más, aunque esa venta sólo consiga acrecentar la Guerra, la Guerra que al parecer tanto goce proporciona?
¿Por qué sabemos que nadie va a hablar de eso que se dice con la boca pequeña (en la columnita) en estos días que nos quedan antes de la Huelga... ni en los de después?
¿No es sino producto de la pura maldad lo que hace que una noticia que podría servir para reconducir tanto odio y tanto rencor sea menospreciada por otra que es grande sólo porque se amolda a lo que el Pensamiento Único impone a partir de la Corrección Política, una Corrección fundamentada en la Guerra?

¿Cuál creen ustedes que puede ser la causa de que la maldad se exprese de forma tan “natural”?

¿De verdad el rencor, el odio, el espíritu de vendeta?

Puede que de eso algo haya, o mucho, no sé, pero quizá no sea esa la verdadera causa. O sí.

Yo diría que se trata de una cuestión de goce y de dinero. Del goce que están viviendo las mujeres con la posibilidad de despreciar públicamente al varón, y del dinero y del poder que produce en los convocantes, los lobbies, los manifestantes, las plataformas, las agrupaciones, los institutos de la mujer, los partidos políticos (todos), los grupos de opinión, los periódicos, los telediarios...

Han conseguido que no exista la posibilidad de que alguien discrepe del discurso declarado oficial y “necesario” so pena de ser crucificado. Discrepancias que pudiera darse en las formas (vehementes por no decir beligerantes en contra de la mitad de la población), discrepancias que pudiera darse en las partes (del discurso imperante que es unidireccional y sin concesiones), discrepancias que pudieran darse incluso en los fundamentos que nos vende el mismo manifiesto 8M (caracterizado por una violencia extrema y por estar ideologizado hasta la náusea).




martes, febrero 27, 2018

Carta abierta al varón (sobre todo si es blanco y heterosexual), sólo a él



“Estimado” varón cobarde:

Cualquier excusa es buena para echarle la culpa al varón, sobre todo si es blanco y heterosexual. ¿La culpa de qué? Se preguntará algún ser ingenuo.

Respuesta mía y sólo mía (al parecer y por lo que veo, oigo y leo): si de lo que hablamos es de estigmas y de las repercusiones de esos estigmas -cada sexo tiene los suyos como iremos viendo-, y si de lo que hablamos es también de querer saber de qué son culpables los varones la respuesta sólo podrá encontrarse en el análisis de la Opinión Pública y la Opinión Publicada. No hay otra. Si ese ser ingenuo hiciera el necesario análisis podría comprobar, de forma inmediata e indubitable, que no quedan ya mujeres ingenuas y que el varón, o mejor, los varones TODOS, son culpables... de TODO. TODOS de TODO. O dicho en plata (y recordemos que se trata de la única conclusión a la que puede llegarse si uno analiza atentamente las Opiniones Pública y Publicada): que los varones, todos, son unos cabrones... y las mujeres unas Santas Laicas, reprimidas y oprimidas claro por los cabrones varones. Y si alguien cree que exagero, que abandone ahora la lectura de esta misiva. Y que siga ensimismado con su red social de contactos o lo que sea.

Plena actualidad

En la revista Mujer de Hoy del Grupo Vocento viene un artículo de opinión sobre Margaret Atwood y el éxito de su serie El cuento de la criada y posteriormente de su libro. El artículo se llama “¿Escritora o profeta?” y viene firmado por Nere Basabe, que dice “los totalitarismos de Europa del Este, el miedo a la guerra nuclear y el regreso a los valores más conservadores y puritanos en el Oeste inspiraron entonces (1985) esta fábula de la Guerra Fría”. Para más adelante apuntar, “aquella distopía política en la que Norteamérica se convertía en una opresiva dictadura teológica donde las mujeres eran reducidas a meras esclavas reproductoras sigue de plena actualidad”.

Así, de plena actualidad sigue ese relato imaginario (futurible) distópico escrito desde el Berlín Occidental de los ochenta en donde las mujeres serían meras esclavas.

Por otra parte dice Isabel Coixet en su exitosa conferencia pronunciada en el Museo Centre del carmen de Valencia hace unos días (después de haber ganado el Goya), “Las mujeres tenemos que repetir mucho las cosas para que se nos oiga. Siento que todavía tengo que probar una y otra vez que valgo para lo que hago”.

Quizá por eso, directores como Enrique Urbizu o Víctor Erice no consiguen que nadie produzca sus propuestas cinematográficas desde hace años y sin embargo la Coixet sea una de las pocas personas que desde 1996 ha podido conseguir financiación para más de 30 películas.

Así, en efecto, es de plena actualidad. Tanto que ya se miden por miles los artículos que diariamente aparecen en periódicos en los que una mitad de la población es tratada como piltrafa. Por ser, así en genérico, culpable del mal que al parecer sufre la otra mitad, así en genérico.

La cosa es que la agresiva metodología de la Corrección Política -que tan cachondos pone a los periodistas y políticos... y a los nenes de la farándula- ha llegado a su punto más álgido. Y ha llegado a su límite con la más absoluta normalidad, y lo que resulta más significativo, con el beneplácito y el consentimiento de todos, ahora sí, varones y hembras.

Plena actualidad: la Corrección Política ha hecho creer a la humanidad, o mejor, ha impuesto el ideologema de que en la sociedad (la civilizada, por supuesto, que es la que tiene Opinión Pública y Publicada) la cosa... ¡va de mitades! Así, quienes hace apenas unas horas rehusaban hablar de Guerra de Sexos -por considerar el término excesiva e innecesariamente bélico, además de falso- ahora sólo hablan de ganarla. Pero ¿quién afirma -y reivindica- ya sin pudor la existencia de una Guerra y qué significa ganarla? Pues está claro: la Guerra se encuentra confirmada por los poderes fácticos ebrios de CP y ganarla sólo puede significar una cosa. No hay mas que ver lo que hacen lo medios de comunicación a diario. Así la pregunta es ¿qué significa ganar esa Guerra que reivindican a diario?

Fácil respuesta si somos analistas materialistas: así, si aceptamos (porque las hembras lo dicen, y los media y políticos lo corroboran) que se trata de una Guerra y que se trata de ganarla, el ganarla sólo puede significar una cosa: la destrucción del varón. Y en ello están.

Así que vosotros, hombres cobardes, o despistados, lo que queráis, ya sabréis lo que hacéis. La gente sólo habla de libertad de expresión cuando un tontaina, en una decisión tan contingente como estúpida, decide retirar una obrilla de arte en una Feria de Arte, pero no habla de ella cuando a diario se tiene que morder la lengua por miedo. Y ahora me dirijo a los periodistas varones, que son los que acceden a la Opinión Publicada: ¿Dónde están vuestras opiniones en que os mostráis ofendidos por ser juzgados, todos, como un conjunto de cabrones estúpidos insensibles egoístas?

Hace poco la columnista Elizabeth López Caballero y a propósito de un anuncio en el que dos actrices anunciaban el jabón Fairy decía:

“¿Se imaginan qué maravilla ver a dos hombres de pelo en pecho, machos alfa, fregando loza? No, verdad, no se lo imaginan. Porque mientras salgan emitiendo este tipo de anuncios -queriendo sin querer- seguiremos normalizando lo que ya no es normal. Que no tenemos que ser siempre nosotras las ratitas presumidas que barren y cocinan y se ocupan de los niños. Que nosotras también podemos ser soldados y ganar más de una guerra, aunque en esta, de la igualdad, vayamos perdiendo”.

Analizad esto, hombres cobardes: la tal Elizabeth ya sabe que, en efecto, no somos capaces de imaginar a dos hombres de verdad (macho alfa, pelo en pecho) fregando loza. En los motivos se encuentra la clave de esta afirmación; para la periodista (cuyo lapsus consiste en hablar de un macho alfa con pelo en pecho) los motivos de que no seamos capaces de imaginarlo se encuentran en una publicidad machista, pero en mi opinión se encuentran en el cómo desea VER una mujer a UN macho (no sé si al suyo o a todos, nunca se sabe). De hecho, y vosotros los sabéis de sobra, hombres cobardes, los que más follan son siempre los más chulos (con lo que eso significa en cuanto al deseo de la mujer), los que nunca friegan loza, los que no se comprometen con nadie y los que engañan todo lo que pueden a todas las que pueden, los machos alfa, los que somos incapaces de imaginar fregando loza; los otros los menos chulos son precisamente los que viven el constructo cultural y habitan en él con la aceptación de un compromiso -que es la máxima representación del constructo cultural que las mujeres desprecian por ser el causante de todos los machismos- de la procreación de descendencia compartida. Es a esos, sólo a esos, a los que curiosamente se les exige fregar loza, y es así, claro, porque... ¡son los únicos imaginables!, lo cual no carece de lógica, al menos de la suya. Otra cosa, ya digo, es con quien follan, o de quien se enamoran verdaderamente (si queremos ser finos), esas mujeres que son incapaces de imaginar a un hombre de verdad fregando loza.

¿Quiero decir con esto que el hombre no debe fregar loza, o que son las mujeres la que deben hacerlo? En ABSOLUTO, bajo ningún concepto, pero sé de sobra que eso es lo que querrá entender quien no sepa leer. Y como podéis ver, está también ahí el tema de la igualdad entendido de manera perversa: nada hay de casual y espontáneo en las palabras de Elizabeth; no reivindica la posibilidad de que las mujeres pueda ser unas buenas cirujanas plásticas, reivindica el derecho a que puedan ser soldados, es decir, a que puedan usar la fuerza sin argumentos, la fuerza bruta, la que algunos hombre usan para humillar a algunas mujeres. Y también la necesidad de ganar una guerra, la Guerra.

Vosotros sabréis hombres cobardes.


Libro actual exhibido a montones en todas las librería de grandes superficies


miércoles, noviembre 22, 2017

Micromundo fractal

(O a quien pueda no interesar II)

Ayer recibí una llamada verdaderamente extraña justo después de cenar. La de la ex-mujer del que en su tiempo fue un buen amigo. Una mujer que no veía desde hace aproximadamente 8 o 9 años, de hecho tengo su rostro desdibujado. Me llamó, ya digo, ayer, para mantener un extensísimo y desconcertante monólogo que me mantuvo mudo y colgado a mi auricular cerca de media hora.

Su incontinencia verbal se encontraba focalizada, de forma exclusiva, a explicarme el poco tiempo que quedaba a ella para serle infiel a su actual marido, “un aburrido, Alberto, un aburrido”. Mi perplejidad me impedía articular palabra porque no entendía en absoluto esa llamada, “lo quiero mucho, de verdad, pero es que estoy tan cansada...”. En todo caso yo articulaba monosílabos que pudiera aparentar un cierto interés, “ya”, “caray”, “joder” y cosas así. “Estoy harta de verlo tumbado en el sofá y ya sabes Alberto que yo soy de otra pasta”... Así yo: “ya”. “Está claro que es un buen amante, y tiene un cuerpo impresionante, la verdad; es un buen amante, pero eso ya no es suficiente, yo necesito otra cosa”... “Fíjate”. “Y yo, la verdad, es que me siento guapa, ¡estoy guapa! Y tú ya sabes que cuando quiero soy muy canalla”... “Sí, eso es verdad”. “Voy a hacer una fiesta con mucha gente en la que me gustaría que estuvieras, me voy a poner fantástica y va a haber un antes y un después de esta fiesta”... “Caramba”. “Así que sí, que ya toca, Paco es un buen amante pero me tiene cansada, ahí siempre en el sofá”... “Pues sí”. “Yo necesito volver al mundo Alberto, me voy a comprar ropa nueva y voy a volver al mundo”.

Así, la ex-mujer del que fue un buen amigo mío a la que no veía hace cerca de 9 años me llamó ayer para contarme que quiere volver al mundo y que en breve va a cuernear a su actual marido (que no conozco de nada) al que muy probablemente, aunque algo más adelante, va a mandar a freír espárragos, porque también eso lo dejó claro en su incontinente discurso, “no tengo ganas de estirar esta relación, Alberto, es un buen amante, porque eso es así, es bueno, y tiene un cuerpazo, pero es que está ahí siempre, en el sofá”... “Ya”.

También ayer, pero por la mañana, tuve la ocasión de charlar con una amiga que conservo de mis estudios universitarios. Me cuenta que su profesora de yoga y estiramientos padece con ella una cierta incontinencia verbal que le impulsa a hablarle de su vida personal. La experta en estiramientos vive con un hombre que es 10 años menor que ella y que tiene, según ella misma cuenta, un cuerpazo. El problema de esta experta en estiramientos es que está algo confusa, o mejor, bastante confusa. Al parecer ese hombre 10 años menor que ella, además de ser joven y estar plagado de abdominales, es una buena persona.

“¡Vaya! -le digo- ¿Entonces, cuál es el problema?”. “Pues que tiene un amante sevillano hace años por el que está obsesionada y que no puede quitarse de la cabeza, por eso siempre encuentra una excusa para ir a verlo”, dice mi amiga, y poco después añade que la clave de esa obsesiva relación que convierte en infeliz (confusión, obsesión, depresión...) a su experta en estiramientos se encuentra en lo que la misma experta en estiramientos piensa de su amante sevillano: que “es un auténtico canalla”. Y matiza reduciendo los motivos de su enganche a dos: “el sexo con él es apoteósico, me hace cosas que a Carlos jamás se le ocurriría hacerme, es bestial, y por otra parte después pasa de mí olímpicamente; cuando nos distanciamos no muestra ningún interés por mí. No entiendo muy bien por qué estoy tan enganchada pero la verdad es que convierte mi relación estable en anodina”.


También ayer (vaya día... ¡que parecido a tantos otros!) tuve una comida familiar en la que coincidí con mi hermano, el único soltero empedernido que conozco que es, además, buena persona. Me cuenta lo que a su vez le ha contado la mujer con la que ha compartido una pequeña relación llamémosla sentimental. Así esa mujer: “La verdad es que ya todas las relaciones sexuales que tengo, más allá de ser satisfactorias en mayor o menor medida, se me quedan cortas al lado de la única que verdaderamente ha sido importante y determinante en mi vida. De hecho contigo lo he pasado muy bien -le asegura a mi hermano-, de verdad, pero es que aquella relación que mantuve durante casi un año condicionó definitivamente mi existencia, desde entonces noto que me resulta difícil si no inviable enamorarme porque nadie está a la altura de aquellas circunstancias y nadie me proporciona el placer que obtenía yo de aquellos encuentros hoteleros, porque siempre nos veíamos en hoteles, él estaba casado y yo también”. “¿Y en qué consistían esos encuentros si puede saberse”, preguntó mi lacónico hermano. “Pues me maltrataba de forma maravillosa, me ataba, me humillaba, me pegaba cuando sabía que podía hacerlo y donde sabía que debía hacerlo, incluso se meaba encima de mí; en fin, maravilloso, insuperable”.

miércoles, noviembre 08, 2017

Yo, el amante del amor

Yo, el amante del amor. O la regla
(no apto para mentes sensibles)

Nadie, y cuando digo nadie lo que queremos decir es... nadie, le ha dado la importancia que se merece al hecho en cuestión. Así que cuando digo nadie lo que queremos decir es exactamente eso, nadie. Nadie ha querido la importancia que se merece a la cuestión, pero la verdad es que el carácter de las mujeres, además de depender de los factores externos -o internos- que actúan igualmente sobre personas con otro sexo, también depende, y mucho, de su ovulación y en definitiva de la existencia de su periodo, de su regla. Poco tengo que decir sobre ello, paradójicamente, en la medida en la que sé que lo sabe al menos la mitad de la población mundial por experiencia propia, aunque, insisto, nadie hable de ello porque al parecer a nadie le gusta (?) hablar de ello. Aún a pesar de lo sumamente decisivo y determinante que resulta sobre el entorno de las mujeres una actitud que es voluble de forma continuada y cíclica por naturaleza.

Nadie quiere darle importancia, pues, al hecho de que el carácter de las mujeres sea variable de forma cíclica durante 12 (24) veces al año, y nadie lo hace aun a pesar de todos los desencuentros (¿menores?) que genera en la Humanidad esa variabilidad contumaz en lo que respecta a las relaciones sociales en general y las sentimentales y privadas en particular (y atención que hablo de desencuentros, no de otra cosa). ¿Por qué? No lo sé, pero algo intuyo. Porque cuando decimos variable o voluble para calificar un carácter que se manifiesta dispar o inconsecuente (sinónimos de voluble según la RAE) siempre de forma regularmente cíclica nos olvidamos de asignar la importancia que pudiera tener en las relaciones humanas. Porque lo que hacemos ignorando la cuestión no es otra cosa que desplazar cualquier intención de analizar las consecuencias. Que esas sí las conocemos de sobra. Y más ahora, donde el nihilismo sentimental se ha instalado en nuestra sociedad, no por otra cosa sino debido a una conculcación ideológica a la que nos ha sometido la Cultura de la Queja, tan Políticamente Correcta ella, tan displicente con el varón, criminalizado, con los varones todos, pues. Una ideología conculcada que tiene por fundamento (entre otros) un absoluto desprecio hacia el amor romántico.

En Las razones del deseo dice Sharon Moalem, “Es como si las mujeres buscaran aparearse cuando están ovulando, pero buscaran pareja cuando no lo están”. Y poco después apunta, en un estudio realizado en la misma universidad y publicado en Evolution and Human Behavior, que “era más probable que las mujeres fantasearan con otros hombres cuando su fecundidad estaba en su punto más alto”. Por otra parte la doctora Haselton dice “Hemos descubierto que las mujeres se sienten atraídas por hombres distintos a su pareja principal sobre todo cuando están en la fase de mayor fecundidad de su ciclo menstrual. Es decir el día de la ovulación y varios días antes”. En otros libros se hila más fino y se añade algo respecto al punto hacia donde se dirige esa volubilidad. Al parecer, lo que atrae a las mujeres en esos días de menor fecundidad es hombres amorosos, cariñosos, blanditos, ingeniosos, graciosos, colaboradores, etc., y lo que les atrae esos días de máxima fecundidad es tipos duros, varoniles, egoístas, decididos o incluso chulos. ¡En fin!


El otro día me encontré con una mujer a la que no veía de hace muchos años. Después de cierta conversación típica de reencuentro se adentró, con evidente ímpetu y ganas (?), en el asunto que en estos momentos le preocupaba hasta generarle un alto grado de ansiedad: su hija adolescente de 13 años con la que convive a solas. Por no alargarme iré directamente a su conclusión; así ella: “desde luego que a lo que no voy a estar dispuesta en ninguno de los casos es a admitirle esos cambios de estados de ánimo y esas salidas de tono que no son otra cosa que constantes confrontaciones directas sobre mi persona. Sólo hace 3 meses que tiene la regla y desde entonces nuestra relación se ha convertido en una montaña rusa. No, definitivamente conmigo que no cuente para usarlo de excusa o para que yo la excuse”.


No sé, de repente me he acordado de aquella otra mujer que un día me dijo recientemente: “la verdad es que no entiendo a los hombres, con lo fácil que resulta amar a una mujer”.

Nota. Este texto también pudo llamarse, por qué no, dado su carácter personal: Yo, el amante del amor. O la regla (que mil veces me he comido, literalmente hablando, y lo siento por las mentes sensibles).

miércoles, agosto 30, 2017

Periodismo basura (que es prácticamente todo)

(Aclaración: periodismo basura como podríamos decir televisión basura porque lo es en su práctica totalidad, así que periodismo basura no tanto para hablar de ese periodismo que es basura cuanto para decir que el periodismo de hoy es basura –en su práctica totalidad)

No hay ninguna duda: todo aquello que haga referencia al asunto de los géneros y sexos y tenga que ser tratado a través de la Opinión Pública deberá ser políticamente correcto. ¿Y en que consiste esa Corrección Política? Pues entre otras pocas cosas en tener que hablar partiendo siempre, de forma explícita o implícita, de Igualdad, de la Igualdad en tanto que concepto indiscutible, porque esa es la máxima del discurso feminista reivindicador cuyo activismo es descomunal.

¿Y cómo se hace efectiva esa Corrección Política que siempre parte de la Igualdad en tanto que concepto (previo) indiscutible? Pues muy fácil: primero culpabilizando, si no criminalizando al varón de todos los males –entre ellos la carencia de Igualdad, aún presente, entendida como una lacra-, segundo señalando las carencias, ineptitudes, minusvalías, incapacidades y sobre todo defectos de los hombres, y tercero poniendo de relevancia todas las virtudes de las mujeres que más que muchas van a ser infinitas. Así, degradación del hombre y ensalzamiento de la mujer. No hay otra, y es aquí cuando toma pleno sentido el inicio del post: “no hay ninguna duda…”.

[A modo de paréntesis, así se expresaba el gran Javier Cercas hace unos días describiendo a los hombres en El País Semanal (13-8-2017):

“En lo esencial, una panda de descerebrados borrachos de testosterona y únicamente ocupados por beber cerveza y averiguar quién es más macho mientras provocamos catástrofes”]

Así pues, en la Opinión Pública (que más bien sería Opinión Publicada) el precepto previo y fundamental y por tanto indiscutible es la Igualdad, pero después esa misma Opinión señala, de forma perfectamente psicópática, las enormes diferencias que existen entre un género/sexo digamos que estupendo y un género/sexo digamos que inferior y maléfico (y quien dude de este aserto tan excesivo como real que haga el esfuerzo de investigar seriamente y si no lo hace que calle para siempre).

[“Desengañémonos: los hombres de mi generación somos machistas por defecto. Los de mi generación y los de la anterior y los de la anterior a la anterior, y así hasta el infinito… No sé cómo serán los chicos de ahora… a juzgar por las estadísticas, iguales o peores. Por una vez seguro que tienen razón las estadísticas” Javier Cercas].

De esta forma no podrá haber noticia que respecto al asunto que nos ocupa –el de los géneros/sexos y su Igualdad- que no acabe cumpliendo esos tres preceptos señalados. Se toque el tema desde el prisma que se toque y, sobre todo, haga falta o no, toda Opinión Publicada contendrá inevitablemente esos tres componentes ideologizados  ad-nauseam:

1. Sobreentender, cara al lector y de forma previa, (los escritores tiene un pánico desmedido a caer en cualquier pequeño atisbo de incorrección) la Igualdad al tiempo que se la reivindica (por ejemplo, si el artículo va a hablar de deseo, del deseo, el escritor debe partir con el previo de la absoluta igualdad respecto a él por parte de ambos sexos; nunca podrá presuponer que hombres y mujeres puedan desear de forma distinta)
2. Señalar ciertas “diferencias” que impiden la necesaria y requerida Igualdad culpabilizando al varón de las mismas, “diferencias”, eso sí, que siempre son el resultado de su carácter despótico y autoritario (es decir, que si a pesar de todo resulta que aún existen diferencias en la forma de entender el deseo por parte de los géneros eso se debe, sin duda, al carácter déspota, patriarcal y machista del varón que no ha entendido aún que ¡somos iguales!), y
3. Señalar esas grandes cualidades/virtudes sólo propias de la mujer que nos muestran esa Gran Diferencia entre el género masculino y el femenino (esto es, que el varón déspota, patriarcal y machista sigue sin entender que somos iguales… pero siendo las mujeres más sensibles, empáticas, imaginativas, generosas, comprensivas, contemporizadoras, etc.).

En esta ocasión el artículo de investigación trataba de las relaciones sexuales rápidas con el original título “Aquí te pillo…” y con el explicativo subtítulo “Si breve, ¿dos veces bueno? Sube la fiebre por el sexo rápido aupada por las apps de contactos”. Todo el texto plagado de referencias entrecomilladas extraídas de expertos psicólogos analistas del concreto tema, como las del libro de Joel Block El arte del sexo rápido: “muy inspirador –según el firmante del artículo- para conseguir el clímax en un tiempo récord”.

Así que ya conocemos la primera intención del artículo de investigación (¿): la de dar por saludable, bueno y normal un tipo de sexo que siempre fue puesto en entredicho por… ¡todas esas millones de mujeres que siempre se quejaron de la rapidez con la que sus novios o maridos intentaban cumplir! sin éxito, por supuesto. No había más que leer el enorme Informe Hite (cosa que yo hice para escribir mi libro El lacónico, un hombre de cine) para comprobar que el nivel de insatisfacción de la práctica totalidad de las miles de mujeres encuestadas provenía del poco tiempo que sus partenaires dedicaban a la relación sexual.

Pero no es este el asunto que me mueve a escribir, que daría para otro estudio, sino el de las formas con las que estos periodistas de investigación estructuran sus artículos divulgativos: titular supuestamente ingenioso, subtitular explicativo pero con un toque de cultismo, referencias entrecomilladas de expertos respecto al tema, referencia a un libro best seller (generalmente de tapa repujada), fotos horteras ad hoc y, cómo no, una comparativa por género/sexo. Pero cumpliendo, eso desde luego, con los tres preceptos citados.

¿Y cuál podría ser el resultado de esa comparativa* en el asunto del “aquí te pillo…”? ¿Cuál creen ustedes que podría ser, lectores míos? Piensen, piensen, antes de continuar leyendo: ¿cuál podría ser el resultado en la comparativa si tenemos en cuenta que estamos hablando de relaciones sexuales de 3 minutos de duración?** Sí, 3 minutos, que de eso es de lo que estamos hablando según el artículo de la revista, de sexo rápido, eso que está de moda “aupado por las apps de contactos”. Y esto resulta importante dejarlo claro, porque si hablamos de sexo rápido (“aquí te pillo…”) hablamos de un sexo que no puede requerir ni de prolegómenos ni de calentamientos. Tan claro como tener que aceptar como indiscutible, tal y como hace el artículo en cuestión, que ambos sexos se enfrentan al sexo rápido en las mismas condiciones de deseo y con el mismo interés por él (¿). ¿Cuál podría ser, entonces, el resultado de esa comparativa que lógicamente trata de constatar o encontrar… diferencias?

Muy, muy fácil:

  1. “Sucede muy a menudo que cada uno, y más él, tiene la atención más centrada en satisfacer su propio placer en un tiempo record”.
  2. “La mujer disfruta más del sexo rápido, dado que su cerebro, el órgano más poderoso de la sexualidad, consigue de antemano que el encuentro resulte excitante”.

Y tal y como puede verse, y con independencia de lo que pudiéramos aceptar como Verdad (que si fuera verdadera nos eximiría hablar tanto de Igualdad), la mujer es siempre más y mejor aun a pesar de la manifiesta incompetencia (por egoísmo ¿innato”?) del varón, que siempre es el malo en todo.

Y como también puede verse la cosa va, ya como en todo, de récords… y de amor, mucho amor.

[En su artículo, el gran Javier Cercas dice en negrita:

“No entiendo que después de siglos de maltratos y explotación despiadados, las mujeres sigan aguantándonos, queriéndonos y cuidándonos”

Ante su manifiesta ignorancia respecto al conocimiento de la mujer, yo le contesto:

*Comparativa que resultaría innecesaria en caso de que se creyera verdaderamente en la Igualdad.


**Sí, 3 minutos, que de eso es de lo que estamos hablando, según el artículo de la revista: de sexo rápido, eso que está de moda “aupado por las apps de contactos”. 3 minutos es el tiempo considerado para hablar de sexo rápido por comparación al que los expertos determinan que es el habitual de una relación sexual normal, que según ellos es de entre 7 y 13 minutos. Lo que sin duda daría para otro análisis.

martes, agosto 16, 2016

Sexo y Adolescencia

Adolescencia y Sexo

Decir que las diferencias entre sexos son el producto de un constructo sociocultural sería una perogrullada, pues llevamos varios miles de años movilizándonos en tanto que seres humanos y por tanto somos inevitablemente lo que hemos ido forjando en sociabilidad. Ahora bien, decir que la diferencia entre sexos sólo se debe a la insistencia de ese constructo sociocultural sólo puede ser una idiotez, una idiotez devenida de la ignorancia, a su vez derivada de la vagueza intelectual. Muy poca gente tiene opinión sobre le asunto de las partículas elementales porque es consciente de su ignorancia respecto a la física cuántica pero todo dios cree saberlo todo acerca de lo que para ellos no es más que una simple condición. Confundiendo de esta forma el derecho a opinar -legítimo- con el valor de la opinión -domésticamente intuitivo.

En cualquier caso ambas afirmaciones han tenido que coincidir en la mayor para llegar a discrepar en las conclusiones; ambas han tenido que aceptar la existencia de tales diferencias. Cosa que niegan rotundamente quienes desde los lugares comunes de la Corrección se desgañitan reclamando y exigiendo la igualdad de los sexos, la igualdad entre hombres y mujeres. Así pues, hay que comenzar por aceptar lo que en principio niega la Opinión Pública: así, no hay igualdad en la medida en que las diferencias son permanentemente constatables. (Insisto por enésima vez: aquí sólo se habla de diferencias de sexos respecto a seres sociales que cuentan con su cuerpo y su deseo para gestionar sus sentimientos más o menos vinculados a la reproducción)

Pero ¿son las diferencias producto de una adaptación biológica o son sólo resultado de un proyecto cultural machista? ¿Por qué las mujeres “siempre” tienen más frío? ¿Por qué son siempre ellas las que se quejan del aire acondicionado del vagón del tren o del restaurante o de la habitación o de la oficina? ¿Por qué ellas pueden dormir a pierna suelta en verano mientras los hombres buscan el fresco para pegar un ojo? ¿Por qué ellas califican de agradable brisa lo que para ellos no es sino un soplo de aire infernal que no alivia ni a las chicharras?

Aunque la pregunta sería más bien ¿es esa diferencia una diferencia suficiente? ¿Que nos dice tal diferencia? Desde luego que no somos iguales y que la diferencia que nos distingue debe tener su explicación. ¿Es por pequeña tal diferencia menos diferencia? ¿Acaso el desajuste de comportamientos que provoca en una pareja las diferentes sensaciones térmicas no es suficiente para hablar de diferencias en alto grado? ¿Obligar a una pareja que se ama a dormir en estancias separadas no es suficiente para aceptar el gran alcance de la diferencia? Yo diría que sí. Como también afirmaría que esa diferencia de grado se da en los sexos ante multitud de situaciones.

Y quien habla de frío habla de dolor, ¿no es cierto que las mujeres soportan el dolor mejor que los hombres? ¿O ahora que hablamos en positivo sí somos capaces de aceptar la existencia de diferencias? ¿No tendría esa diferencia una explicación NO cultural? Calificar esas diferencias de “menores” no sería más que otro grave error devenido de la indulgencia. No hay diferencia, por pequeña que sea, que no otorgue un matiz diferencial a los sexos respecto a ella. Y hay una que es tan definitoria como definitiva: un hombre y una mujer no pueden ser iguales mientras sea la mujer quien engendre y dé a luz a los hijos. Tal es la magnitud de esa diferencia que todas las demás se quedarían en anecdóticas a la hora de demostrar la imposibilidad de igualdad.    

¿Acaso también son todas esas diferencias el producto de un proyecto machista?

He tenido la suerte de convivir unos días con mis sobrinos de 16 años, mellizos de ambos sexos, y de observarlos en su pandilla. La conclusión es que el comportamiento de ellas es absolutamente diferente al de ellos y viceversa. Absoluta y radicalmente diferente. Pero ¿son verdaderamente esas diferencias producto del constructo sociocultural, es decir, impuestas por el desarrollo de una sociedad ancestral y persistentemente machista? Aunque la pregunta debería ser ¿son esas diferencias acogidas en buen grado por ellos, por los adolescentes? Mi respuesta no puede ser sino paradójica y sólo controvertida para los holgazanes; la daré en forma de hipótesis: si decidiéramos eliminar esas diferencias por las cuales se habla de sociedad machista las primeras que se negarían a aceptar el cambio serían ellas, las chicas, que son las que al fin y al cabo van por delante. Porque mientras ellas van de princesas (o de lo contrario) a ellos sólo les cabe jugar a la pelota y matarse a pajas.

Si decidiéramos imponer a los adolescentes esa supuesta igualdad -en nombre del derecho- que quieren imponer los lobbies y por ende toda la sociedad alienada por ellos -que es prácticamente toda-, lo único que obtendríamos es una negativa radical por parte de ¡ellas, las chicas, las supuestas víctimas!, esas mismas que después calificarán a la sociedad de sexista y machista instigadas y apoyadas por una ideología que criminaliza al varón de todo sin pestañear.

Son ellas las primeras y únicas que no aceptarían cambio alguno por mucho que eso supusiera la supuesta igualdad, reivindicando así vivir su rol tal y como lo viven actualmente. Y así sería aún a pesar de que ellas, las adolescentes, hubieran sido educadas desde niñas con todos esos miles de slogans feministas que sin duda abdujeron sus tiernas y manipulables mentes. El caso es que son ellas las que reclamarían quedarse igual que están (en una sociedad que sigue siendo calificada de machista), y no tanto por conformismo cuanto por pura vocación. Son ellas las que dejarían las cosas como están a pesar del lavado de cerebro al que invariablemente han sido sometidas. Observen si no a una pandilla de adolescentes.

Da capo. Decir que las diferencias entre sexos son el producto de un constructo sociocultural sería una perogrullada, pues llevamos varios miles de años movilizándonos en tanto que seres humanos y por tanto somos inevitablemente lo que hemos ido forjando en sociabilidad. Ahora bien, decir que la diferencia entre sexos sólo se debe a la insistencia de ese constructo sociocultural sólo puede ser una idiotez. “Varios miles de años” no dejan de ser una porquería de años a lado de los millones en que fuimos bestias... 

martes, junio 14, 2016

Fútbol



No hay duda de que las mujeres odian el fútbol. Lo sé porque a mí no me gusta; o mejor, lo sé porque muchas veces me he servido de ese saber con fines impronunciables y me ha funcionado siempre.

Otra cosa sería analizar los porqués de ese odio. En ningún caso me serviría de explicación el argumento que incidiese sobre la dejación de responsabilidades por parte del aficionado. Sería como despreciar la honorable costumbre que tienen algunas personas por visitar la peluquería con una frecuencia tan inusitada como a veces inverosímil. O la de despreciar a quien gustara de las series televisivas, o del mismo tenis.

¿Qué le pasa pues al fútbol? ¿Por qué convoca tanto odio por parte del género femenino? Sería digno de estudio serio.

A mí, ya digo, no me gusta nada el fútbol, pero en mi rechazo no hay rechazo extensivo al género al que se le asocia. Aunque pueda éste no gustarme por otros motivos. Nada hay en mi rechazo de rencor ni de resentimiento ni de celos. No me gusta el fútbol como no me gustan las verduras pero no tengo nada en contra de aquellos a quienes sí les gustan, ni de aquellos que prácticamente sólo se nutren de ellas. No me gusta el fútbol porque me aburre, pero no me importa que las calles se queden vacías cuando se juega un partido importante (?). Porque ahí estaré yo tomándome una horchata. Más bien al contrario, me gusta que la gente tenga aficiones distintas de las mías.

Entiendo, pues, a quienes no gustan del fútbol, pero sólo si debe a la propia especificidad del deporte o a su excesiva presencia en los telediarios, y no tanto a quienes lo desprecian por otras razones.

Pero hagamos la pregunta al revés ¿cuáles podrían ser las razones que llevaran a una mujer a gustar del fútbol?

¿El amor? ¿La política?

Veamos esta foto de abajo y preguntémonos por qué estas mujeres muestran tanta pasión por el fútbol. Que por algo será.


Se trata de las Ministras Fátima Báñez y Ana Pastor