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viernes, junio 14, 2019

Periodismo basura


Miedo a la libertad

Poco antes de que pasara nadie sabía nada al respecto. Poco después de que sucediera no sólo todos sabían de lo que hablaban sino que, curiosamente, todos pensaban lo mismo. “¿Cómo es posible?, me dije a mí mismo, ¡a quién si no! “Cosas de lavadura de cerebro”, me contesté; aunque también pensé: “cosas del adoctrinamiento ejercido desde las clases dirigentes en perfecta connivencia con los medios de comunicación”. Si bien es cierto que poco después acabé reconsiderando mi conclusión y me dije definitivamente, a mí mismo, claro, a quién si no: “qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanto imbécil”. Y ahí me quedé. Insultando por la cuenta que me trae.

Así que volvamos al comienzo, poco antes de que pasara nadie sabía nada al respecto, decía. Cierto: antes de que en los telediarios apareciera la noticia “Hoy comienza a aplicarse la Nueva Ley que exige fichar a todo trabajador en sus respectivos trabajos” nadie sabía nada de nada del tema. Pero nada de nada. De ahí el desconcierto masivo del “personal” en sus puestos de trabajo. Sin embargo, después de dar esa noticia aparecían, en esos mismos telediarios, montones de entrevistados que consultados acerca de la nueva Ley no dudaban en darle la bienvenida e incluso en alabarla. Así, 1, todos tenían opinión, 2, su opinión era la misma y 3, además su opinión respecto a la pertinencia de la Ley era muy positiva. ¿Por qué?, se preguntará más de uno. ¿Cómo es posible que existiera tanto acuerdo, tanto consenso, sobre todo ante algo de lo que nadie sabía nada unas horas antes? ¿Algo, además, que podría haberse entendido fácilmente como un tejemaneje mas bien incómodo (por no decir pernicioso) para todos?

Pues fácil: porque en la presentación de la noticia y, claro está, en el cuestionario dirigido a los azarosos viandantes, existía una explicación previa que indicaba que la Nueva Ley se había creado “para eliminar por fin con la indecencia de las horas extras mal (o no) remuneradas”. Es decir, a la gente entrevistada se le reconducía, desde ese periodismo basura que se encuentra vendido a la casta política, a tener una opinión concreta sobre la Nueva Ley que vendría predeterminada por aquello que la debería justificar... a partir de una solicitada Justicia Social. O por decirlo de otra forma, me resulta difícil creer que tanta (toda) gente estuviera encantada con una medida tan controladora y vigilante si no es porque previamente se le había lavado el cerebro conculcándole la conveniencia de una sociedad más justa (sic). Así, a nadie se le ocurrió que podía tratarse de un -nuevo- Sistema de Control impuesto con el único fin de constreñir las libertades individuales y por supuesto la libertad de Lo privado (no olvidemos que no es sólo una medida creada e impuesta para funcionarios sino que es de obligada implantación en cualquier empresa privada). Una medida, una Ley, que gracias a los medios de comunicación estaba siendo aplaudida desde el principio y por todo el mundo.

Decía, “qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanto imbécil”. Cierto.

Ahora visualicen esta escena por favor:

un empresario le dice a su trabajador cuando acaba su jornada laboral, “¿Hace usted el favor de fichar?” A lo que el encantador trabajador contesta mientras ficha, “Por supuesto, es mi obligación”. Y acto seguido le dice el empresario a su trabajador encantado (por liberado de las garras del mal gracias a la Nueva Ley), “Gracias, y ahora haga usted el favor de volver a su puesto de trabajo y seguir trabajando 2 horitas más... a no ser, claro, que prefiera entrar unos minutos en mi despacho”.

Qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanta gente carente de pensamiento crítico, con tanta gente alienada por su propia autoexplotación; con tanto periodismo basura; con tanto imbécil.

Post Scriptum. Han empezado a cambiar la interfaz de las máquinas que expenden tickets para poder aparcar en la zona azul. Antes sólo tenías que poner monedas y salía el ticket por la ranura. Ahora hay que introducir la matrícula de tu coche y esperar que la máquina haga “sus comprobaciones”. Seguro que alguien dará una explicación convincente para que todos los que pierden el tiempo (además del dinero) con los tejemanejes acaben pensando que lo hacen por nuestro bien.

miércoles, mayo 01, 2019

Carta abierta al varón votante II



En estas circunstancias les queda a ustedes, varones confiados, sólo dos posibilidades de existencia; o la de ser un varón que elige formar una familia o la de ser un varón que decide no formarla. El primero será inevitablemente esclavizado por su propia situación, que habrá devenido de su propia decisión/elección/determinación. O por decirlo de otra forma: si usted es de los que ha decido formar una familia, esté vendido, porque su estatus social, su tranquilidad emocional, así como las condiciones de su propia paternidad, dependerán siempre y en última instancia de la necesaria estabilidad sentimental y emocional de su mujer. Es decir, lo que da sentido a su existencia -y sobre todo a su futuro- dependerá de que su mujer no sienta NUNCA la necesidad de chasquear los dedos en su contra.

La sociedad actual en general y la horda de abogados en particular harán lo posible para que ustedes, varones confiados, paguen por lo que son y no por lo que (no) han hecho. Y esa sociedad, y sobre todo esos abogados, conducirán sin duda a su mujer a chasquear los dedos aunque ella pudiera manifestar ciertas dudas. No hay más que remitirse a las pruebas.

¿Y a quién me refiero entonces cuando digo “varones confiados”? Y aquí es cuando se demuestra la importancia que realmente tiene la Corrección Política en nuestras vidas personales más allá de la importancia que puedan tener las cuestiones económicas de un país, o las sociales, o incluso las culturales. Hay quien ha votado y elegido partido político en función de estas 3 cuestiones, lo cual resulta tan legítimo como enternecedor. De hecho los resultados electorales demuestran que esas 3 cuestiones han prevalecido en la elección del voto.

Así, repetimos la pregunta: ¿a quién me refiero cuando hablo de varones confiados? Pues a todos aquellos de ustedes que han votado a los 4 partidos que han obtenido más votos, que son esos que evitaron en los debates el asunto de la Corrección Política. De hecho, los dos partidos que pudieron cuestionar ciertos aspectos derivados de un uso ilegítimo de la Constitución, como es el de la Ley Integral de Violencia de Género (Ciudadanos y PP), no dudaron ni un ápice en posicionarse junto a ella, junto a esa Ley. Lo siento por ustedes, varones confiados.

Pero recordemos que les quedaban a los varones dos posibilidades de existencia; también estaban los que han decidido no formar una familia. En fin. Futuro de mierda. Y es de mierda porque sólo de mierda puede ser un futuro sin seres humanos. 

Post Scriptum. Lo cierto es que, después de todo, queridos varones, un soltero empedernido puede ser igualmente humillado por la CP, y lo puede ser simplemente por el hecho de ser varón. Pero no deja de ser curioso que las mayores invectivas sobre el varón se proyecten sobre el varón domesticado y no sobre el vividor "desalmado". Así, el futuro es el de los folladores sin escrúpulos emocionales. No necesariamente malvados, pero sí ensimismados. Triste. Triste porque prevé un futuro de mierda.

*Escrito después de las elecciones de mayo




martes, abril 30, 2019

Carta abierta al varón votante I


Sepa Usted que:

La Ley integral de Violencia de Género niega su presunción de inocencia. Y por eso usted está sufriendo la In-Justicia de la Ley, y está usted aceptando que la tergiversación de la Constitución le perjudique por cuestión se sexo (eso para lo que no podía haber trato desigual según la Constitución). Si es usted varón está usted siendo perseguido por el hecho de ser varón; por canalla en general y por potencial maltratador en particular. Ya ve usted qué fácil resulta describir su situación actual. Y de qué forma tan -inevitablemente- pueril puede hacerse.

Ahora le ruego que lea en bucle en anterior párrafo durante pongamos cinco minutos. Después piense en el partido que ha votado.

*Escrito después de las elecciones de mayo

jueves, enero 10, 2019

Trump, siendo desagradable...


Las Premisas que definen al sujeto del hoy serían:
Premisa 1: Ya prácticamente nadie lee
Premisa 2: Ya prácticamente todo el mundo tuitea

Y la Conclusión: Todo el mundo tiene opiniones que se sujetan en la mera intuición pero que se pretenden igual de válidas y verdaderas que cualquier otra*

Quédense con la fecha de este post.

Y ahora, antes de pasar a la pregunta más capciosa, recapaciten acerca de lo que pudo pasar en EEUU en las últimas elecciones. Seguro que tienen poco que decir más allá de dar una opinión que en realidad se sujeta con alfileres. O mejor: su opinión no podrá ser más que una excrecencia. En efecto, puedo afirmar que si usted no ha vivido allí en los Estados Unidos de Norteamérica -al menos en los últimos 15 años- y además no ha leído ensayos de sociología, antropología, o filosofía, no sabe nada de nada y por tanto su opinión no podrá ser más que un vómito fatal e innecesariamente pretencioso. ¿Quieren que califique esa opinión/excrecencia de legítima? Ala, pues para usted. Que si no se me enfada.

Sabemos lo difícil que resulta ponerse de acuerdo para definir el estado de las cosas en el presente continuo dentro de un entorno limitado y muy conocido (España, por ejemplo) donde los mismos hechos son leídos de formas variopintas y muchas veces contradictorias (la irrupción de VOX por ejemplo) y sin embargo nadie tiene ningún empacho en opinar con categoría sobre lo que a 10.000 Kms. de distancia le pasa a una gente que en poco se parece a la nuestra.

Así, ¿qué pasó en EEUU en las últimas elecciones? Pues que minutos antes de los resultados nada hacía presagiar el triunfo de Trump. Pero ¿por qué? Por las razones que demuestran que, 1. muy poca gente de los propios EEUU pensaba que Trump pudiera ganarlas (ni siquiera sus propios votantes), y 2. nadie de fuera de los EEUU pensaba que Trump pudiera ganarlas (“con esa pinta y con esas formas...”).

Pero ¿por qué entonces las ganó? ¿Cómo pudo ganarlas teniendo a todos los medios de comunicación en contra? ¿Cómo pudo ganarlas teniendo a todas las Universidades y todo el Pensamiento Académico en contra? ¿Cómo pudo ganarlas teniendo en contra a todos los Demócratas y a muchos de los Republicanos de su propio partido? ¿Cómo pudo ganarlas teniendo a todas las democracias occidentales en contra? ¿Cómo pudo ganarlas siendo él mismo un ser tan desagradable? Hay una respuesta acertada y la hay con independencia de que todo el mundo tenga una opinión (confusa) sobre el asunto y aún a pesar de vivir en un mundo en el que se nos asevera que todas las opiniones valen lo mismo.

¿Y cual es esa respuesta acertada? Usted mismo.

Ahora céntrense en el caso español. Nadie esperaba el crecimiento tan espectacular de VOX en las últimas elecciones andaluzas. ¿O sí? La cuestión es que tiene a todos los canales de televisión incluido el episcopal en contra, todos los periódicos físicos en contra, todos los digitales (menos uno) en contra, todos los sectores de la farándula en particular y la cultura en general en contra, todas las instituciones culturales en contra, todas las Universidades y el Pensamiento Académico en contra, todos los grupos editoriales (menos uno) en contra, todas las emisoras de radio (menos una) en contra, toda la Opinión Publicada en contra, por supuesto que todos los cada vez más colosales lobbies victimistas en contra, y curiosamente a mucha gente de centro derecha en contra.
Quédense con la fecha de este post. Así cuando vengan las próximas elecciones podrán preguntarse ¿qué ha podido pasar para que un partido como VOX haya arrasado? La respuesta se encuentra en el motivo que me llevó a abrir este blog en 2006.


*Es decir: en tanto que profesor que cada año cumple un año pero que todos los años tiene alumnos (universitarios) de la misma edad puedo afirmar 1. Que ya prácticamente nadie lee más allá de su dispositivo, siempre ocasional y fragmentariamente 2. Que dada la existencia de Twitter la gente se ha acostumbrado a opinar de todo y a considerar que su opinión vale como la de cualquier otro. Haya leído algo serio en su vida o nada de nada, y 3. Por ello: se ha instalado la intuición como el valor que mide el Conocimiento y la Sabiduría; y la espontaneidad y la inmediatez quedan justificadas como la expresión de la Verdad, que es el resultado de la emoción y el sentimiento.

lunes, septiembre 10, 2018

Donald Trump y Josep Ramoneda

La extrema derecha sube en Suecia como la espuma, como demuestran las elecciones de ayer. Como sube en Francia, Austria, etc., etc. Y Josep Ramoneda se enfada (tal y como veo en un periódico). Y los contertulios de todas las cadenas de TV y radio o balbucean o tartamudean. Todos. Como los políticos españoles todos.

Como son todos los que también se enfadan con Donald Trump, aunque ahí ya nadie tartamudea. Todos indignados y enfadados por su existencia en tanto que Presidente de EEUU. Y cuando digo todos ya no me refiero sólo a los españoles. Todo el mundo civilizado está indignado con Trump. Sin apercibirse de que Trump está ahí porque ganó las elecciones (lo que son millones de votos). Así, en vez de analizar... se enfurruñan, se quejan. Todos en la Europa civilizada. Sin tartamudear.

¿Acaso nadie es capaz de atisbar el porqué del ascenso de esta extraña derecha? ¿Nadie, de verdad? ¿Nadie capaz de saber algo acerca del porqué Trump ha llegado al Poder? ¿Acaso nadie con capacidad de decisión -política- ve Internet, en vez guiarse por los tradicionales medios de comunicación, todos ellos envenenados por la basura de la Corrección Política? Porque ni en librerías ni en periódicos ni en telediarios se dice absolutamente nada que no sea Políticamente Correcto. Nada.

Este blog lleva desde 2006* insistiendo de manera tan pertinaz como cansina de los peligros de la Corrección Política, que aquí se ha definido como el verdadero cáncer de las sociedades civilizadas contemporáneas. En EEUU es salvaje la coyuntura con las políticas identitarias y de género. La capacidad de humillar y vejar a "lo hegemónico" que tienen los que se autodenominan oprimidos es absolutamente desmesurada (en Internet está la información).

Y cada vez es mayor la vejación que sufrimos los varones aquí en España con la nefasta, perniciosa, canalla, antidemocrática e injusta Ley Integral de Violencia de Género. Que produce tantos cientos de miles de varones humillados y vejados sin compasión alguna. Y según nos dicen esto no ha hecho más que empezar. Como están acallados nadie se hace cargo... pero llegará un momento en que habrá elecciones... y los humillados tendrán que votar...

Nadie me podrá decir que este blog (que leen unas 70 personas: todo un éxito en 12 años), no lo lleva advirtiendo desde 2006. La Guerra de Sexos se ha convertido en una Guerra sin cuartel contra quienes no tienen derecho a la defensa y además se les niega la presunción de inocencia. La falta de verdadera Libertad de Expresión es absoluta.

Mientras los Lobbies de Presión campen a sus anchas (generando un negocio multimillonario para todos los suyos, que son todos los Medios de Comunicación tradicionales, Institutos de la Mujer, Concejalías corruptas y toda la clase política en general) y la Opinión Publicada (la suya) sea tan opuesta a la verdadera opinión pública el asunto irá de mal en peor. Y después la gente se enfadará o balbuceará cuando la "extrema" derecha comience a llegar al Poder, como pasó en EEUU. Y balbucearán sin llegar a decir nada.

Mucho ignorante y mucho cobarde es lo que hay.

*La primera mitad de este blog se encuentra sin etiquetar, así que en realidad hay muchos más artículos que se refieren a la corrección política, el feminismo, la guerra de sexos, etc., de los que apuntan las etiquetas. 

martes, marzo 13, 2018

Del goce y el dinero

Las feministas y feministos están cabizbajos, de alguna forma se les ha caído el mundo encima; sus expectativas se han visto frustradas. De alguna forma, insisto, su inercia se ha visto frenada. Sobre todo después del extraordinario goze con el que vivieron su aventura de la Huelga del 8M. Y también se encuentran cabizbajos, por lo que supone en términos de pérdida de dinero, a la vista de cómo se ha resuelto el caso del pequeño Gabriel.

El caso se ha resuelto sin que la noticia haya podido servir para que el lobby, los lobbies, hayan agrandado su arcas (económicas) y sin que nadie haya podido gozar en una reivindicación que se hubiera podido beneficiar de lo que al fin y al cabo no es sino una mala noticia. El asesinato de un niño es sin duda y siempre una mala noticia, pero sólo hubiera sido rentable para mucha gente si el asesino hubiera sido un varón.

La verdad es que a más muertas (?) más dinero se destina a combatir la "lacra". Más argumentos hay para justificar los necesarios gastos que supone combatirla. Por eso a las feministas y feministos no les ha hecho ninguna gracias que "el" asesino del pequeño Gabriel haya sido una mujer; una mujer inmigrante y negra para más señas. Si hubiera sido un hombre los lobbies de opinión en general y los feministas en particular estarían cachondos a pesar de todo.

Nota. Por cierto, de los últimos 23 niños asesinados por sus familias 16 de ellos han sido asesinado por mujeres y 7 por varones.

viernes, marzo 09, 2018

Huelga Feminista 8M (2)


6 de marzo, faltan dos días para la Huelga del 8M

Escucho en la radio que en un encuesta realizada a las mujeres -a propósito de la huelga que viene- que el 74 % de las mujeres aseguran no haberse visto nunca discriminadas en su búsqueda de trabajo. Sin embargo oigo en el mismo programa, pero no a continuación sino un poco más tarde, que el 82 por ciento de la sociedad considera necesaria la huelga.

¿Cuál podría ser el motivo de este desencuentro entre las cifras?

De todas formas parece que una de las claves, si no la Clave, es el mantra que se repite en todos los discursos que voy leyendo y escuchando durante toda la semana. Así Mar Esquembre, por ejemplo, un ejemplo entre mil, en un diario de hoy: “Es mucho lo que ya hemos dicho y seguimos diciendo. Que seguimos cobrando menos que los hombres por trabajos de igual valor”. De hecho por la noche hago zapping informativo en la tele y en efecto, ese es el mantra, incluso en cadenas pagadas por arzobispos. ¡”Seguimos cobrando menos... a trabajos de igual valor”! Curiosa y extraña frase: “igual valor”.

7 de marzo, a un día de la Huelga feminista 8M.

El País vuelve a dejarlo claro. Uno de los motivos que justificará a la perfección la Huelga es ese, que las mujeres cobran un 13 % menos en funciones similares. Ahora, eso sí, ya no es”trabajo” y “de igual valor”, ahora es “funciones” y “similares”.

Pienso yo, por tanto, que sería un buen momento para que salieran a la luz todos los casos en los que tantas mujeres perciben menos sueldo que un hombre realizando el mismo mismo trabajo y con las mismas funciones (porque es eso, ¿no?, mismo trabajo, mismas funciones. ¿O era trabajo de igual valor... o era funciones similares?). Ah, ¿que es lo mismo?

Pienso yo que en cualquier caso sería un buen momento para sacar a la luz todas esas injusticias, porque tal y como decía un famoso locutor ayer por la noche, todos esos casos estarían ganados de antemano por cuestiones de Ley indubitable, y apoyados además por TODOS los medios y TODOS los lobbies y TODO EL MUNDO. El Ministerio del Trabajo y el Ministerio de Justicia harían innecesario el Ministerio de Igualdad. Y lo digo porque, como ya he señalado, ese es el argumento que más se repite en la queja reivindicativa.

Pero no, el caso es que al menos de momento no, de momento no hay denuncias ni demandas de ninguna de esas mujeres que haciendo el mismo trabajo y con iguales funciones demande a nadie, ni denuncie nada; jamás sale ninguna mujer demandante a la luz pública. Y por tanto los buitres de la televisión y de la prensa no pueden llamarla para hacerle una entrevista esperando subir el share de su cadena o las ventas de su periódico...

Esperemos entonces a ver los resultados de la Huelga y veamos qué pasa al día siguiente a la Huelga cuando los Juzgados se colapsen por las denuncias (de mujeres que cobran menos en condiciones de igual trabajo y mismas funciones) que pudiendo haber sido explicitadas cualquier día durante todos estos años en los que se dice estar luchando contra la discriminación en la brecha salarial han preferido, sin embargo, esperarse a que sucediera esa Huelga para poder demandar masivamente. En dos días lo vemos.

Seguro que el día 9 se colapsarán los Juzgados. ¡Y qué avance habremos logrado!

jueves, marzo 08, 2018

Huelga Feminista 8M (1)


(Itinerario de 3 días, del 5 al 8 de marzo)

[Antes de nada: he preguntado en mi entorno y puedo decir con rotundidad que nadie en ese entorno se ha leído el manifiesto feministas del 8M. Y cuando digo nadie digo nadie, y está al alcance de cualquiera a golpe de click. Pero eso sí, todo el mundo tiene opinión, nada más faltaba]

5 de marzo (faltan 3 días)
Leo en el periódico, en página impar y ocupando gran parte de la página,

“La C. Valenciana, a la cabeza en víctimas de violencia machista”.

Junto a esa noticia, y en columna pequeña lateral, leo este otro artículo, con titular de tipo mucho más pequeño,

“España registra el porcentaje más bajo en violencia sexual”.

En el artículo grande se nos vienen a decir, en el tono al que estamos acostumbrados, que las mujeres son víctimas de una sociedad controlada por hombres, hombres canallas como no podía ser de otra forma. Va implícito en todas las opiniones publicadas desde hace ya unos años, sólo que ahora ya de forma desmelenadamente psicótica.

En la columnita, en cambio, se dice que

“Según datos de The European Union Agency for Fundamental Rights, en el año 2014, el 48 % de las mujeres danesas declaró haber sufrido violencia física al menos una vez en la vida. En Finlandia lo hicieron 43 de cada 100 y en Reino Unido 42, mientras que en España el porcentaje se sitúa en el 20 %”.

Respecto a la violencia sexual, también se dan datos: Dinamarca 20%, Países Bajos 18 %, Finlandia 17 % “y España se muestra en las más seguras con un 6% de víctimas de violencia sexual”.

¿Cuál diría usted que era la noticia más importante?
¿Cuál diría usted que es al menos la noticia más impactante... por poco previsible?
¿Cuál podría ser el motivo de esta anormalidad, diría que inmoral, de que una noticia tan esclarecedora -por rompedora de ideologemas impuestos- sea mostrada tan en “pequeño” y además junto a otra que prácticamente la anula (por proporcionalidad)?
Una posible respuesta a esta pregunta: ¿Es posible que se hayan puesto juntas precisamente para quitar importancia precisamente a aquella a la que se la quitan porque de otra manera hubiera tenido que ocupar una página entera (y eso al parecer NO INTERESA?

¿No es eso maldad?
¿O acaso no es inmoral que una noticia “buena” (al menos para España, que es la que ha promovido el manifiesto feminista 8M que prácticamente nadie se ha leído) esté casi oculta tras una noticia que simplemente vende más, aunque esa venta sólo consiga acrecentar la Guerra, la Guerra que al parecer tanto goce proporciona?
¿Por qué sabemos que nadie va a hablar de eso que se dice con la boca pequeña (en la columnita) en estos días que nos quedan antes de la Huelga... ni en los de después?
¿No es sino producto de la pura maldad lo que hace que una noticia que podría servir para reconducir tanto odio y tanto rencor sea menospreciada por otra que es grande sólo porque se amolda a lo que el Pensamiento Único impone a partir de la Corrección Política, una Corrección fundamentada en la Guerra?

¿Cuál creen ustedes que puede ser la causa de que la maldad se exprese de forma tan “natural”?

¿De verdad el rencor, el odio, el espíritu de vendeta?

Puede que de eso algo haya, o mucho, no sé, pero quizá no sea esa la verdadera causa. O sí.

Yo diría que se trata de una cuestión de goce y de dinero. Del goce que están viviendo las mujeres con la posibilidad de despreciar públicamente al varón, y del dinero y del poder que produce en los convocantes, los lobbies, los manifestantes, las plataformas, las agrupaciones, los institutos de la mujer, los partidos políticos (todos), los grupos de opinión, los periódicos, los telediarios...

Han conseguido que no exista la posibilidad de que alguien discrepe del discurso declarado oficial y “necesario” so pena de ser crucificado. Discrepancias que pudiera darse en las formas (vehementes por no decir beligerantes en contra de la mitad de la población), discrepancias que pudiera darse en las partes (del discurso imperante que es unidireccional y sin concesiones), discrepancias que pudieran darse incluso en los fundamentos que nos vende el mismo manifiesto 8M (caracterizado por una violencia extrema y por estar ideologizado hasta la náusea).




domingo, septiembre 24, 2017

Claro que se trata de algo personal

“Como no podía ser de otra forma”, que diría un político -o un periodista- amedrentado antes de dar su opinión (¿más personal?) que siempre comenzará con la preposición “pero…”. En cualquier caso, después del “pero” los políticos –y los periodistas- tampoco dicen luego nada que sea tan personal. Que por algo están amedrentados. Y por algo dicen todos lo mismo respecto a ciertos temas sociales. 

Así que sí podía ser de otra forma... en el caso de que así pudiera ser: decir las cosas tal y como uno las piensa. Y abandonando el miedo, miedo a ser rechazado socialmente o miedo a perder el sueldo.

Al grano entonces y sin miedo: ¡no me gusta los calabacines!... ¡ni tampoco las coliflores! Es así y así es porque uno no lo puede evitar. A nadie le importa cuántas veces haya podido probar uno coliflores ni en qué circunstancias. La cuestión es que no me gustan nada. Cosa que no puedo decir de las alcachofas… por ejemplo, que me parecen unas verduras excelsas cocinadas en todas sus facetas.

¡Claro que se trata de algo personal! Me gustan tan poco los calabacines como las coliflores y el brócoli, sin embargo disfruto como un enano (¿) cuando mastico espárragos trigueros asados al dente. Y lo digo con la cabeza bien alta. Aunque en realidad podría llegar más lejos: no es tanto que no me gusten las coliflores como que me repugnen. Cierto, la coliflor es una verdura de la que desprecio todo, su forma, su olor, su textura y su sabor. No me pasa lo mismo con los calabacines, de los que sólo desprecio su sabor. ¡Claro que se trata de algo personal! Disgustar de algo, así como despreciar algo, no puede responder más que aun sentimiento que deviene del interior de uno. Por lo que sea. O no. Todo es cuestión de experiencia, de la experiencia del sujeto que no elige, sino que es elegido por ella.


Post Scriptum. Por cierto, desprecio a todas esas mujeres que en su momento gustaron de La pasión turca de Antonio Gala. Mi experiencia me advierte que debo alejarme de ellas. Y huyo como alma que lleva el diablo de las mujeres que gustaron de Las 50 sombras de Grey.

miércoles, agosto 30, 2017

Periodismo basura (que es prácticamente todo)

(Aclaración: periodismo basura como podríamos decir televisión basura porque lo es en su práctica totalidad, así que periodismo basura no tanto para hablar de ese periodismo que es basura cuanto para decir que el periodismo de hoy es basura –en su práctica totalidad)

No hay ninguna duda: todo aquello que haga referencia al asunto de los géneros y sexos y tenga que ser tratado a través de la Opinión Pública deberá ser políticamente correcto. ¿Y en que consiste esa Corrección Política? Pues entre otras pocas cosas en tener que hablar partiendo siempre, de forma explícita o implícita, de Igualdad, de la Igualdad en tanto que concepto indiscutible, porque esa es la máxima del discurso feminista reivindicador cuyo activismo es descomunal.

¿Y cómo se hace efectiva esa Corrección Política que siempre parte de la Igualdad en tanto que concepto (previo) indiscutible? Pues muy fácil: primero culpabilizando, si no criminalizando al varón de todos los males –entre ellos la carencia de Igualdad, aún presente, entendida como una lacra-, segundo señalando las carencias, ineptitudes, minusvalías, incapacidades y sobre todo defectos de los hombres, y tercero poniendo de relevancia todas las virtudes de las mujeres que más que muchas van a ser infinitas. Así, degradación del hombre y ensalzamiento de la mujer. No hay otra, y es aquí cuando toma pleno sentido el inicio del post: “no hay ninguna duda…”.

[A modo de paréntesis, así se expresaba el gran Javier Cercas hace unos días describiendo a los hombres en El País Semanal (13-8-2017):

“En lo esencial, una panda de descerebrados borrachos de testosterona y únicamente ocupados por beber cerveza y averiguar quién es más macho mientras provocamos catástrofes”]

Así pues, en la Opinión Pública (que más bien sería Opinión Publicada) el precepto previo y fundamental y por tanto indiscutible es la Igualdad, pero después esa misma Opinión señala, de forma perfectamente psicópática, las enormes diferencias que existen entre un género/sexo digamos que estupendo y un género/sexo digamos que inferior y maléfico (y quien dude de este aserto tan excesivo como real que haga el esfuerzo de investigar seriamente y si no lo hace que calle para siempre).

[“Desengañémonos: los hombres de mi generación somos machistas por defecto. Los de mi generación y los de la anterior y los de la anterior a la anterior, y así hasta el infinito… No sé cómo serán los chicos de ahora… a juzgar por las estadísticas, iguales o peores. Por una vez seguro que tienen razón las estadísticas” Javier Cercas].

De esta forma no podrá haber noticia que respecto al asunto que nos ocupa –el de los géneros/sexos y su Igualdad- que no acabe cumpliendo esos tres preceptos señalados. Se toque el tema desde el prisma que se toque y, sobre todo, haga falta o no, toda Opinión Publicada contendrá inevitablemente esos tres componentes ideologizados  ad-nauseam:

1. Sobreentender, cara al lector y de forma previa, (los escritores tiene un pánico desmedido a caer en cualquier pequeño atisbo de incorrección) la Igualdad al tiempo que se la reivindica (por ejemplo, si el artículo va a hablar de deseo, del deseo, el escritor debe partir con el previo de la absoluta igualdad respecto a él por parte de ambos sexos; nunca podrá presuponer que hombres y mujeres puedan desear de forma distinta)
2. Señalar ciertas “diferencias” que impiden la necesaria y requerida Igualdad culpabilizando al varón de las mismas, “diferencias”, eso sí, que siempre son el resultado de su carácter despótico y autoritario (es decir, que si a pesar de todo resulta que aún existen diferencias en la forma de entender el deseo por parte de los géneros eso se debe, sin duda, al carácter déspota, patriarcal y machista del varón que no ha entendido aún que ¡somos iguales!), y
3. Señalar esas grandes cualidades/virtudes sólo propias de la mujer que nos muestran esa Gran Diferencia entre el género masculino y el femenino (esto es, que el varón déspota, patriarcal y machista sigue sin entender que somos iguales… pero siendo las mujeres más sensibles, empáticas, imaginativas, generosas, comprensivas, contemporizadoras, etc.).

En esta ocasión el artículo de investigación trataba de las relaciones sexuales rápidas con el original título “Aquí te pillo…” y con el explicativo subtítulo “Si breve, ¿dos veces bueno? Sube la fiebre por el sexo rápido aupada por las apps de contactos”. Todo el texto plagado de referencias entrecomilladas extraídas de expertos psicólogos analistas del concreto tema, como las del libro de Joel Block El arte del sexo rápido: “muy inspirador –según el firmante del artículo- para conseguir el clímax en un tiempo récord”.

Así que ya conocemos la primera intención del artículo de investigación (¿): la de dar por saludable, bueno y normal un tipo de sexo que siempre fue puesto en entredicho por… ¡todas esas millones de mujeres que siempre se quejaron de la rapidez con la que sus novios o maridos intentaban cumplir! sin éxito, por supuesto. No había más que leer el enorme Informe Hite (cosa que yo hice para escribir mi libro El lacónico, un hombre de cine) para comprobar que el nivel de insatisfacción de la práctica totalidad de las miles de mujeres encuestadas provenía del poco tiempo que sus partenaires dedicaban a la relación sexual.

Pero no es este el asunto que me mueve a escribir, que daría para otro estudio, sino el de las formas con las que estos periodistas de investigación estructuran sus artículos divulgativos: titular supuestamente ingenioso, subtitular explicativo pero con un toque de cultismo, referencias entrecomilladas de expertos respecto al tema, referencia a un libro best seller (generalmente de tapa repujada), fotos horteras ad hoc y, cómo no, una comparativa por género/sexo. Pero cumpliendo, eso desde luego, con los tres preceptos citados.

¿Y cuál podría ser el resultado de esa comparativa* en el asunto del “aquí te pillo…”? ¿Cuál creen ustedes que podría ser, lectores míos? Piensen, piensen, antes de continuar leyendo: ¿cuál podría ser el resultado en la comparativa si tenemos en cuenta que estamos hablando de relaciones sexuales de 3 minutos de duración?** Sí, 3 minutos, que de eso es de lo que estamos hablando según el artículo de la revista, de sexo rápido, eso que está de moda “aupado por las apps de contactos”. Y esto resulta importante dejarlo claro, porque si hablamos de sexo rápido (“aquí te pillo…”) hablamos de un sexo que no puede requerir ni de prolegómenos ni de calentamientos. Tan claro como tener que aceptar como indiscutible, tal y como hace el artículo en cuestión, que ambos sexos se enfrentan al sexo rápido en las mismas condiciones de deseo y con el mismo interés por él (¿). ¿Cuál podría ser, entonces, el resultado de esa comparativa que lógicamente trata de constatar o encontrar… diferencias?

Muy, muy fácil:

  1. “Sucede muy a menudo que cada uno, y más él, tiene la atención más centrada en satisfacer su propio placer en un tiempo record”.
  2. “La mujer disfruta más del sexo rápido, dado que su cerebro, el órgano más poderoso de la sexualidad, consigue de antemano que el encuentro resulte excitante”.

Y tal y como puede verse, y con independencia de lo que pudiéramos aceptar como Verdad (que si fuera verdadera nos eximiría hablar tanto de Igualdad), la mujer es siempre más y mejor aun a pesar de la manifiesta incompetencia (por egoísmo ¿innato”?) del varón, que siempre es el malo en todo.

Y como también puede verse la cosa va, ya como en todo, de récords… y de amor, mucho amor.

[En su artículo, el gran Javier Cercas dice en negrita:

“No entiendo que después de siglos de maltratos y explotación despiadados, las mujeres sigan aguantándonos, queriéndonos y cuidándonos”

Ante su manifiesta ignorancia respecto al conocimiento de la mujer, yo le contesto:

*Comparativa que resultaría innecesaria en caso de que se creyera verdaderamente en la Igualdad.


**Sí, 3 minutos, que de eso es de lo que estamos hablando, según el artículo de la revista: de sexo rápido, eso que está de moda “aupado por las apps de contactos”. 3 minutos es el tiempo considerado para hablar de sexo rápido por comparación al que los expertos determinan que es el habitual de una relación sexual normal, que según ellos es de entre 7 y 13 minutos. Lo que sin duda daría para otro análisis.

sábado, noviembre 26, 2016

Sobre la Igualdad

Sobre la Igualdad

¿La Igualdad? se pregunta uno. ¿Qué contestar?

La verdad es que resulta complicado responder a una pregunta cuya única respuesta posible admitida socialmente sólo puede ser una, valga la redundancia; a saber: la que utiliza ese mismo concepto desde la afirmación asertiva; la que no admite dudas acerca de su reivindicación; la que no admite disidentes en ese rechazo de la duda que conlleva toda pregunta. No existe la posibilidad de duda si la respuesta sólo puede ser una. Sólo es posible cabecear en positivo ante ella. Para nuestra época la Igualdad es sí o sí, y no existe posibilidad de disidencia; no existe en ningún caso la posibilidad de análisis semántico. “¿Para qué?”, se preguntan los adalides de la Corrección Política, ya la lleven puesta de forma explícita o de forma implícita.  

Así, no hay duda de que tanto la Opinión Pública como la Opinión Publicada, esto es, la emitida socialmente, tienen claro qué hacer con el concepto Igualdad: reivindicarlo ferozmente siempre fuere como fuere, por mucho que la pregunta, así planteada (¿La Igualdad?), pudiera quedarse siempre corta por incompleta. Son cosas de la Corrección Política: no mostrar fisuras en la asertiva estrategia cortando por lo sano desde la misma abstracción del concepto. La Igualdad -así en genérico y en abstracto- es para Ella, la Corrección Política, el fín último, esto es, el primer objetivo. ¡Pero no tanto en cuanto a su posible aplicación a la misma sociedad se refiere!, cosa imposible además de indeseable*, sino en su objetivo real, que no es otro que el de inocular la misma reivindicación feroz de esa Iguadad en nombre del Bien Supremo. En el mercado de las ideas regidas por la Corrección Política (que son prácticamente todas en la medida en que las ideas privadas no acceden a la Opinión Social) no existe la posibilidad de afinar, matizar, limitar el concepto Igualdad porque todas esas acciones serían vistas como enemigas del fin último de la estrategia. ¡Ay de quien se atreva a poner en duda la univocidad del término más allá del círculo privado!

¿Cuál ha sido el resultado después de 40 años de imposición ideológica? Pues el resultado previsto, que no es otro que el buscado por la misma estrategia que conlleva toda política impositiva. Y una estrategia, según el Léxico de Filosofía de Jacqueline Russ,  es el “el conjunto coherente de acciones destinadas a producir un resultado determinado, a eliminar al adversario, etc.; arte y habilidad para dirigir un asunto”.

Desde luego que en el caso que nos ocupa la coherencia es un aspecto definitivo. La psicótica reivindicacón de la Igualdad sólo puede obtener éxito desde un férreo control de la Opinión Pública y Publicada. Y esto es sólo es posible a través del Puro Control, que en este caso (como en otros de parecido fundamento) se ejerce, como digo, en nombre del Bien Supremo… pero siempre desde el Poder Omnívodo, desde ese Poder que sólo sabe expresarse desde el Pensamiento Único; desde ese Poder que no admite disidencias. desde ese Poder más preocupado por “eliminar adversarios” que de solucionar el problema, pues como ya hemos apuntado otras veces, la única forma de luchar contínuamente contra la Desigualdad -desde la Corrección Política- es dejando que ésta no deje de existir.

Pero insistimos ¿cuál ha sido el resultado? Pues ahí está a la vista de todos: que la Diferencia sigue manifestándose en la vida real con una naturalidad pasmosa (ver Nota), tan pasmosa como ajena a los desencajados rostros de todos aquellos que no ven más allá de la ideología impuesta por un Poder nada inocente, entre otras cosas porque toda imposición se ejerce desde la tiranía y el despotismo (e incluso desde algo mucho peor, la perversa incultura y la maléfica ignorancia). Porque la Diferencia cristaliza en la sociedad con absoluta indiferencia hacia los Institutos de Mujer y las Consejerías de Igualdad.

Igualdad es, precisamente, aquello que no puede ser con independencia de sus posibilidades (siempre ambiguas debido a verdadera imposibilidad última), y Diferencia es, precisamente, aquello que por asentarse como única posibilidad de relación social -tanto en el sujeto en general como en el sexuado en particular- habría que aprender a gestionar. Algo que, no haría falta decirlo, nada tiene que ver con la igualdad de derechos (estamos hablando de igualdad de géneros por lo que al comportamiento entre ellos o hacia ellos se refiere).

Además, hablar en nombre del Bien para justificar una estrategia, es decir, asociar de forma arbitraria el concepto Igualdad al concepto de Bien, no deja de ser lo mismo que lo que hacía en antaño el estamento religioso cuando justificaba sus actos inquisitoriales en nombre de Dios. Y más aún si ha sido el propio pensamiento políticamente correcto quien lleva más de 40 años desdibujando las fronteras entre el bien y el mal a través del Pensamiento Académico (tesis, ensayos, ficción literaria, arte…) y desde la nueva Narrativa Audiovisual.

Dicen que todo es un problema de educación. Cierto, pero no estaría de más que desde ella se abrieran nuevas vías para abordar un problema que, como vemos día a día, permanece incólume. En efecto, sólo la educación permitiría señalar como fracasada una estrategia que se regenera a sí misma en función de los consecutivos fracasos. De hecho las noticias que hacen referencia a las funestas consecuencias derivadas de los problemas de género no hacen otra cosa que insistir en el fracaso persistente cada vez que magnifican las cifras que lo demuestran. Quizá entonces, y aceptando que se trata de un problema de educación, pudiera aceptarse otra vía que estuviera fundamentada en análisis menos prejuiciosos. Y tal vez así, diéramos entrada al concepto de Diferencia (tan factual como inevitable) y pudiéramos centrar la educación en el aprendizaje de la gestión de esa Diferencia.

En el Léxico de Filosofía, antes citado, dícese del concepto: Diferencia: Relación de alteridad entre dos cosas que tienen elementos idénticos. La verdad es que resulta difícil encontrar frases tan bellas como la que propone esta definición de Diferencia. Aristóteles dijo algo parecido, “Se llaman diferentes cuantas cosas son otras siendo en cierto modo idénticas”.

*Para saber si cualquier sociedad cree o no en la Igualdad como verdadero fin último no hay más que preguntar a unos padres con hijos en edad adolescente. Aquello padres que tuvieran hijos esforzados desearán con todas sus fuerzas que sus hijos no acaben teniendo la suerte de aquellos otros adolescentes que no hubieran pegado un palo al agua. Y si la suerte es lo que está en juego es porque las Igualdad además de imposible resulta indeseable. Siendo entonces la asunción de la Diferencia aquello a partir de lo cual puede afrontarse, con mayor sensatez, los asuntos relacionados con la Justicia/Injusticia. En cambio, si sólo se habla de Igualdad todo acabará conteniendo, inevitablemente, un sesgo de injusticia. Algo que pone cachondos a los practicantes y defensores de la Corrección Política. De todas formas no nos engañemos; cuando los políticos hablan de Igualdad sólo lo hacen o por votos o por dinero.
Y les funciona a la perfección. De ahí que muestren ese frontal rechazo a todo aquello que cuestione el concepto Igualdad.

Nota. Estaría bien que la gente reflexionara acerca de la ingente cantidad de niñas adolescentes que estos días pasados hicieron eternas colas (durante meses incluso) para poder ver de cerca a su héroe, un mierdecilla como Justin Bieber, un tipo que se lió a mandobles con sus fans una vez acabado el concierto.

martes, diciembre 08, 2015

Tecnología y ética 2

O
Tecnología y sujetos basura

Hace unos días un desconocido la emprendió a cuchillazos con los viajeros en el metro de Londres al grito de “Esto es por Siria”. Hecho que se convirtió en la noticia más internacional del día de los actos. En la noticia, claro, se incluía la descripción de las consecuencias: un hombre gravemente herido y dos con heridas leves, todos por arma blanca. Scotland Yard no tardó en calificar el hecho como de acto terrorista. Y así los medios: “incidente terrorista”, “atentado terrorista”. De lo que nadie hablaba es de lo que nos hemos enterado, de soslayo, 3 días después: que lo que verdaderamente pasó pudo decirse de otra forma; así, por ejemplo, un enajenado que se tomó la guerra por su cuenta hirió a tres personas en el metro de Londres mientras un buen puñado de personas grababa el incidente con sus teléfonos móviles.

En efecto: tres días después del “incidente terrorista” oigo en la televisión, pero ya en la sección dedicada a las noticias de importancia terciaria, que quien tuvo el valor (?) de auxiliar a las víctimas había manifestado su estupor ante las circunstancias vividas. Según el auxiliador mientras él socorría a las víctimas otros muchos sólo se preocupaban (?) por grabarlo todo con sus teléfonos móviles. Declaraciones que han trascendido, todo ha de decirse, porque Scotland Yard ha decidido usarlas para solicitar (suplicar) a los telefonistas escópicos sus grabaciones con el fin de ayudar a las investigaciones.

Porque, ¿qué noticia tiene mayor importancia, la de los arrebatos de un lobo solitario o la que nos muestra el lado más oscuro del nuevo ciudadano tecnologizado? La contestación exigiría reflexionar primero sobre el significado del concepto “importancia”. Y es exactamente ahí donde se encuentra el verdadero problema de una sociedad que ha perdido el oremus cuando le han dado la oportunidad de registrar en lugar de ver. No es culpa de la misma tecnología, es sólo culpa del uso que se hace de la misma. ¿Qué noticia tiene mayor importancia, la de algo que señala un incidente más o menos consuetudinario o la de algo que nos muestra la degradación del ser humano? Porque, recordemos, sólo un par de sujetos auxiliaron mientras muchos de ellos grababan absortos -y seguro que ansiosos- el desarrollo de los acontecimientos.

Hace unos años le dieron el Premio Pulitzer de fotografía a Kevin Carter. Muchos recordarán la imagen, no sólo por los méritos de la misma sino por la polémica que desató. Polémica que provocó, de alguna manera, el suicidio del propio fotógrafo pocos meses después de haber ganado el codiciado premio. La imagen se había realizado en una de las hambrunas padecidas en Sudan y mostraba a un niño desnutrido con un cuervo acercándosele. Todos los bienpensantes del mundo juzgaron al fotógrafo y lo condenaron sin atender a razones, pero no tanto por las posibles cuestiones éticas que pudieran desprenderse de la imagen cuanto por la supuesta pasividad del mismo fotógrafo ante el hecho vivido. Por mucho que el fotógrafo explicara las condiciones y circunstancias en que tomó aquella fotografía la verdad es que no le dieron opción. El juicio del vulgo-masa fue sumarísimo y la condena innegociable. Aún después de que Kevin Carter detallara la situación en la que tal foto fue tomada (en una misión humanitaria de reparto de alimentos y con el poblado a espaldas del niño y con un cuervo que venía a por despojos y no a por el niño, un cuervo que además fue ahuyentado por los mismos pobladores pocos segundos después) todos esos bienpensantes no dieron tregua en todos los medios de información y deformación de masas. La Opinión Pública, de esta forma, acabó coincidiendo con la bienpensante Opinión Publicada. Y el fotógrafo se suicidó.

¡Ay los bienpensantes!, tan políticamente correctos ellos en todas sus declaraciones públicas pero que cuando menos te lo esperas “matan” por ser trendig topic.

Post Scriptum. Pero ¿qué podíamos esperar de la combinación de corrección política, tecnología y mercado? Pues eso: usuarios desquiciados. Sujetos amorfos a los que se les vende lo último en tecnología diciéndoles, como dice una cadena de macrotiendas, “Sé feliz y compra un televisor de 47 pulgadas por 550 euros. Ser feliz cuesta muy poco”. Así primero y ante todo el imperativo “Sé feliz”, el consejo tan naif como indecente, y después la explicación que hila felicidad con consumo. Sujetos amorfos que se han creído a pies juntillas lo que una marca de videocámaras especializadas para la aventura les transmite con su slogan de venta: “Sé un héroe”.

¡Un héroe!, ¡por poder filmar un descenso suicida con una mountain bike para que te puedan ver dos millones (por decir algo) de personas que serán felices por poseer una smart Tv de 47 pulgadas!

sábado, diciembre 31, 2011

Amor

Los políticos siguen poniéndose refitoleros y los medios de comunicación siguen queriendo politizar el asunto de las mujeres asesinadas por ¿sus parejas?, ¿sus maridos?, ¿sus ex maridos?, ¿sus amantes?, ¿sus ex amantes? ¿sus novios?, ¿sus ex novios? ¿sus compañeros? Ya no saben cómo denominarlo: ¿violencia de género?, ¿violencia machista?, ¿violencia doméstica?, ¿violencia de entorno familiar? Hace unos días se produjo un nuevo asesinato y de nuevo la cuestión fue noticia en TODOS los medios. Y en TODOS se notició el hecho partiendo de la duda que genera la misma denominación del hecho.

Así, tenemos por una parte el hecho (el asesinato) y por otra el relato del hecho (la noticia), que genera dudas entre políticos y periodistas. Así es como hemos llegado a esta situación en la que, ante la inevitable espectacularidad que les exige la Corrección Política, los media y los políticos se afanan por ideologizar políticamente ciertos hechos que en realidad no necesitan adjetivación alguna. Adjetivación que, en cualquiera de los casos y todo sea dicho de paso, se ha demostrado siempre obsoleta en cuanto a la amortiguación del problema que pretende combatir.

Lo trágico del asunto es que mientras el sujeto dilucida (privada o públicamente) acerca de cómo denominar el hecho la cuestión es que éste se sigue repitiendo mientras ignora, en cada ocasión, el problema de la denominación. Es decir, y por ejemplificar acudiendo al caso de estos días: antes de que se produjera el hecho (el asesinato), ni al andaluz asesino de 61 años ni a su asesinada esposa rusa de 28 años les había importado un comino la denominación del mismo; ni antes del hecho ni durante. Y si a ellos no les importó, ¿por qué debería importarles a todos los asesinos y víctimas reales? ¿Le sirve de algo a un potencial asesino y a la potencial víctima conocer con precisión la denominación de un acto que se cometerá en un momento de desesperación y/u odio? Por otra parte, ¿significa esto que la cuestión de la denominación es inocente? En absoluto, sólo significa lo que demuestra: que la necesidad de una (supuestamente) justa denominación es absolutamente ajena a la posibilidad de resolver el problema. Sobre todo, digámoslo ya, debido a la perfecta imposibilidad de abarcar todos esos asesinatos bajo un mismo adjetivo. El asesinato de una mujer es, siempre, un asesinato antes que cualquier otra cosa; es antes un asesinato que “un asesinato debido a…”. El asesinato de una mujer no necesariamente implica violencia de género, ni necesariamente presupone machismo por parte del asesino. Tampoco hay por qué considerar doméstico al asesinato producido en un descampado por el ex novio de la víctima. Un asesinato no requiere denominación propia para ser más asesinato. Pero si tiene denominación resultara sin duda más rentable.

Así, la obsesión por la adjetivación no sólo se encuentra abocada al fracaso sino que además nos muestra el verdadero interés de los media y los políticos: la criminalización del varón. Y para comprobarlo no hace falta más que ver los telediarios y leer la prensa después de cada nuevo asesinato. Todas las notificaciones que producen los medios después de casos como éste sólo demuestran que, como vengo observando desde hace tiempo, quien siempre gana es la Corrección Política; que sólo gana, todo se ha de decir, mientras siga pudiendo perpetuar la existencia de los problemas que justifican su presencia. Aun cuando para justificar su presencia tenga que demostrar su perfecta incompetencia, la que indefectiblemente mostrará a la hora de resolver los problemas que dice combatir.

Por otra parte, el periódico nacional de más tirada le dedicó al asunto dos páginas completas en las que SÓLO se hablaba de la necesidad de educar a los varones para evitar el problema. Dos páginas completas (una vez más) para culpabilizar al varón de todas las desgracias de la mujer. Asociaciones y expertos comentando lo importante de la educación de los varones en la infancia y de las terapias psicológicas de adultos en los casos de maltrato reconocido. Nada sobre las mujeres que eligieron como pareja a “sus” respectivos energúmenos.

Yo tengo la desgracia de haber sido íntimo amigo de una de esas mujeres que fue noticia en todos los telediarios. Un tipo le dio 18 puñaladas en un garaje en la zona franca de Barcelona. Podría decir de ella cosas maravillosas que de buen seguro se quedarían cortas en su simple enumeración. Pero podría citar de ella una característica que resultaba como poco curiosa: le gustaban los hombres, cómo decirlo, malotes, por usar el mismo lenguaje que utilizan muchas mujeres para reconocer públicamente ciertas debilidades de ellas (haciéndolo siempre con una medio sonrisa que espera encontrar cierta complicidad entre “las suyas”). A mi buena amiga le gustaban, en efecto, los hombres oscuros, turbios, duros, fuertes, chuletas, por usar adjetivos livianos y no demasiado precisos. Cuando la conocí se estaba separando de un canalla. Y por el camino hacia su “destino” tuvo problemas con otro capullo. Hasta que dio con el boss, que la mató. Los medios de comunicación dieron la noticia como mandan los cánones citados, pero yo me pregunto: ¿más allá de declarar malvados a los hombres que ella elegía, quién necesitaba, TAMBIÉN, una re-educación respecto al asunto de las interrelaciones afectivas? O por decirlo de otra forma, ¿es sólo de educación preventiva de lo que se trata? ¿Se trata en realidad sólo de prevenir?

Addenda. Es decir, nadie habla de amor. Nadie contempla la posibilidad de que sea de amor de lo que hay que hablarle a los niños. Supongo que porque les parecerá ridículo, si no cursi, a los educadores (que siguen jugando con consolas y preocupados con el último capricho tecnológico). Nadie contempla que sea amor lo que tienen que ver a su alrededor los niños. Nadie les quiere hablar a los niños de amor porque NADIE se encuentra con ganas de dar ejemplo. En vez de enseñar a los niños a controlar sus instintos se les prefiere enseñar suspicacia. En vez de preocuparse por modelar los patrones del deseo resulta más fácil a los educadores introducirlos en la microguerra, en las microguerras. Y lo que resulta más grave: nadie contempla la posibilidad de que la educación en el amor sea la solución porque el amor (o el bien, o lo bueno) no es rentable a instancias del Poder. Sólo son rentables las microguerras.

miércoles, agosto 03, 2011

Censura

La corrección política ha vuelto a dar muestras de su tremendo poder mostrenco. Y después del revuelo organizado, como es habitual, nada de nada. Es precisamente por eso, porque nunca pasa nada, por lo que la censura actúa siempre a sus anchas. Ya lo comenté en el primer post de la nueva época de este blog, la censura es una forma propia de las sociedades corroídas por la corrección política. Y por ello mismo les resulta imposible escapar de ella a quienes se han servido de ella para medrar.La corrección política no es más que un mecanismo perverso que consiste en ofrecer individualismo para después exigir solidaridad. En este sentido actúa como la mafia, dar primero y no exigir nada a cambio… hasta el momento de la verdad.

En cualquier caso, el término corrección política ha sufrido una suerte de inflación que ha permitido rebajar su maléfico poder (lo cual forma parte de su estrategia de expansión). Todo el mundo habla de corrección política confiriéndole el significado variopinto que le interesa y lo que resulta más curioso, desentendiéndose siempre de su implicación ante él. Sobre todo, y fundamentalmente, el sistema académico universitario, lugar en donde se cultiva con esmero el germen de la más pura corrección política. La CP se encuentra tan perfectamente inoculada desde ese Pensamiento Único producido desde la Universidad que resulta muy difícil escapar de ella una vez se ha aceptado la posibilidad de medrar en su Sistema. La Universidad española sólo quiere prosélitos, esto es, becarios sumisos que mantengan la endogamia que genera la perfecta Cosa Nostra.

Y después están los medios de comunicación, que hábilmente denuncian los casos de censura más elocuentes y espectaculares pero que después la ejercen con una precisión de cirujano. Y más la ejercen cuanto más hacen alarde de la defensa de las libertades. De expresión, claro. Porque la CP es aquello que permite medrar con tranquilidad y seguridad a quienes la ejercen. En verdad, puede alguien avanzar en el ejercicio de cualquier actividad cultural sin necesidad de recurrir a ella pero el esfuerzo que debe hacer es 5 veces mayor que quien sí la ejerce. Algo que sucede, precisamente, por lo que comentaba en el post anterior. Resulta sumamente complicado y cansino no hablar “en previsible”. Y no hacerlo obliga a un esfuerzo que se dirige a superar las barreras que desde el principio te impone aquel que te pide explicaciones acerca de la impropiedad de lo apuntado desde la verdadera libertad.

En el primer post de la nueva época de este blog apuntaba que el poder de la CP se encontraba en el miedo, el miedo que sufría todo aquel que dependiendo de ella (en su profesión) comenzaba por autocensurarse. No se trataba de pensar que la buena de Tita Cervera pusiera trabas a la selección de obras de arte que hiciera el prudente Guillermo Solana –para la exposición Las lágrimas de Eros-, sino más bien de pensar en las imágenes que éste tuvo que apartar de su mente para que el proyecto fuera viendo la luz verde. Así, el Pensamiento del ahora es Único en la medida en la que es social, con absoluta independencia de los individuos. Éste es sin duda el gran acierto de la estrategia de expansión de la CP, que logra que el individuo viva con normalidad una esquizofrenia aguda si ésta le va permitiendo medrar. En su casa piensa un acosa, en público expresa la contraria. La CP basa su poder en el individualismo atroz conculcado –con éxito- desde su propuesta relativista que presupone la muerte de la Historia, del Arte, de Dios y de los Grandes Relatos, y en el miedo que produce perder lo conseguido debido a la aceptación de su norma implícita (no explícita), la que consiste en serle fiel... en el momento de la verdad, que no es otro que el momento público, el social, el emomento en que uno debe mostrarse como un ser solidario (?).

Por eso resulta inexplicable que la censura haya vuelto a hacer acto de presencia por una tontería como lo de la foto del Festival de Mérida, pero lo que verdaderamente resulta repulsivo es que los medios se hagan cruces al respecto cuando ellos son, junto con el Sistema Académico, los máximos inoculadores de la Corrección Política. Los censores de la foto en cuestión no han hecho sino dar muestras de una rabia tan desproporcionada como ingenua (y muy estúpida), pero lo que han hecho los medios no es sino demostrar lo que más arriba apuntaba: que lo único que les preocupa a quienes ejercen el poder mediático es desentenderse de cualquier implicación respecto a la verdadera carencia de libertad de expresión. Y por eso les vienen tan bien casos como éste, ya que con su denuncia consiguen ocultar su persistente dedicación diaria a ejercer la corrección política.

Coda. Debido a la inmediatez con la que se generan algunos de estos textos se me escapan errores de concordancia, etc., que espero me disculpen los lectores. Prefiero disculparme a corregirlos.

jueves, diciembre 31, 2009

España

Llega el final del que fue nuevo año y la televisión exacerba lo que antes se condensaba en un programa de Informe Semanal. Ahora llega el final de año y todas las cadenas de televisión se pasan el día, qué digo el día, los días, haciendo resúmenes de lo que el año ha dado de sí. No hay programa que se resista a hacer un resumen de lo que el año ha dado de sí. Todas las cadenas recordándonos, a través de todos sus programas, todo lo que el año ha dado de sí. Recordándonoslo a toda hora. Todos los presentadores de todos los programas nos recuerdan, con una sonrisa realmente indecente, todos esos acontecimientos ocurridos durante el transcurso del año que valen la pena recordar. Todos nos anuncian primero, con una sonrisa estúpida, lo que van a hacer: recordarnos todo lo que el año transcurrido ha dado de sí. Y después nos lo recuerdan. Centrándose, naturalmente, en los deportes. Todos los programas de televisión han reservado, durante varios días, un espacio para recordarnos a los espectadores todo lo que vale la pena recordar del año transcurrido. Dando una importancia especial a los deportes. Y sobre todo a los éxitos del deporte español. Todos los días nos recuerdan lo que ya el día anterior nos recordaron, que no es otra cosa que lo que vale la pena recordar de lo acaecido en este año que acaba. Todos los días, pues, nos recuerdan, entre otras cosas, las hazañas del deporte nacional. Todos los programas hacen sus particulares resúmenes de lo que creen que se necesita recordar, que es, precisamente, lo que en su momento más tiempo acaparó en todos los medios de comunicación. Nos recuerdan, por tanto, lo que no dejaron nunca que olvidáramos porque, al parecer, vale la pena recordar: aquel accidente, aquella riada, la muerte de aquel personaje, la historia de aquella violación y, cómo no, los triunfos de todos los deportistas españoles, tanto los individuales como los grupales, tanto de los que juegan en equipos nacionales como de los que lo hacen en equipos extranjeros, tanto de los que están muy fuertes como de los que son muy rápidos. Todos los días, todas las cadenas de televisión, nos recuerdan, a toda hora, lo que vale la pena recordar del año que acaba. Y lo hacen, como no podía ser de otra forma, a través de un presentador que con una sonrisa de gilipollas nos insta a recordar todo lo sucedido en ese año que aún no hemos podido olvidar. Es la semana de los resúmenes, es la semana infecta de los resúmenes; es la semana de los resúmenes infectos, resúmenes que parodian en grado sumo la táctica de todos los programas de televisión durante todo el año. Sobre todo la de los telediarios, que son el máximo exponente de la seriedad y el rigor. ¿Que no? Desde hace un tiempo, los programas de televisión, y en especial los telediarios, no son sino apologías del resumen: comienzan siempre con un resumen de aquello de lo que van a hablar, un resumen de las noticias del día, pasan a la publicidad, retoman las noticias tal y como las dieron en el resumen, dicen poco más y dan paso de nuevo a la publicidad, pero no sin antes hacer un pequeño resumen de lo que falta por mostrar, sobre todo lo de los deportes, regresan, ya, con los deportes, que ya ocuparon la mitad del resumen general, ocupan la mitad del informativo y dan paso a la publicidad para que el hombre del tiempo llegue y haga un resumen de lo que ha dado de sí la climatología.