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domingo, abril 12, 2020

Carta abierta al artista del hoy



Premisa I. ¿Qué sería la Libertad? Según Hobbes “un hombre libre es quien en las cosas que por su fuerza o ingenio puede hacer no se ve estorbado en realizar su voluntad”. Y Bergson dice que “somos libres cuando nuestros actos emanan de nuestra personalidad entera, cuando la expresan, cuando tienen con ella la indefinible semejanza que se encuentra a veces entre la obra y el artista”. La Libertad es, tal y como apuntaba Sartre, la capacidad permanente de decir sí o no. Para la Filosofía el sentido primero del concepto Libertad dice “estado de la persona que no se encuentra en una situación de esclavitud, de servidumbre, etc.”

Otra cosa sería dilucidar acerca de cuántos son los que verdaderamente desean ser libres.

Premisa II. ¿De quién es la Cultura? Porque la Cultura es algo, y si es algo es de alguien. No hay otra; la Cultura sólo puede ser una abstracción desde la filosofía, la sociología, la lexicografía, etc., pero más allá de definiciones la Cultura no puede ser otra cosa que “las producciones” que nos llegan en nombre de la Cultura, del concepto Cultura. Y en este sentido la Cultura es, desde hace ya un tiempo, de quien la paga, de quien la hace posible, de quien paga esas producciones que configuran lo que determina el concepto Cultura. De quien las paga; o mejor: o de quien facilita la emergencia de todas esas producciones de las que podrá considerarse su benefactor. O pagando la totalidad o aportando las subvenciones que haga falta.

Conclusión. Todo aquel que reclame un amo debe saber que con tal reclamo lo que hace es renunciar a su libertad (aunque esto ya lo sabían todos los artistas antes de la Pandemia). Por tanto todo aquel que por necesitar un Amo trabaje para él sólo podrá ser un esclavo, su esclavo. Lo que no quita que ese esclavo pueda y deba reclamar, al mismo tiempo, las condiciones mínimas que el Amo le ha estado prometiendo desde hace años, más allá de que la renuncia a la Libertad sea, como decimos, el precio que necesariamente deba seguir pagando. Así que: adelante con los apagones y con las quejas y con las demandas.

Lo único que simultáneamente habría que también exigirles a los artistas es que ya no vayan más de libres y necesarios. No se puede ser libre si se está al servicio de quien te paga, no se puede ser libre si por depender de tu Amo no puedes ser otra cosa que su lacayo.

Ah, y también deberán renunciar a creerse influyentes además de necesarios, porque por ser lacayos de sus Amos sólo podrán decir lo que sus Amos les dejen. Hay quienes creen que es a la casualidad a quien debemos que el discurso de los artistas se parezca tanto al de las Instituciones que los financian y subvencionan. En fin. Ahora bien, si os ponéis al servicio de vuestro Amo no vengáis después diciendo que el mercado no os quiere.

Así que tal y como decía, otra sería dilucidar acerca de cuántos son los que verdaderamente desean ser libres.

sábado, marzo 28, 2020

Ruindad II

O: Indignación y Recintos Feriales

La situación que vivimos debido al COVID no puede dejar de afectarnos; sobre todo para todo aquel que se ha visto afectado directamente o indirectamente. Pero también para todo aquel que sufre por el sufrimiento de los otros.

El COVID es un virus que se transporta aéreamente que afecta mayoritariamente a gente de edad avanzada. Y su contagio no pone dificultades.

¿Dónde queda la indignación -en tanto que sentimiento prioritario- o el enfado en estas circunstancias? Sólo cabría que la indignación proviniera de gente afectada debido a la incompetencia de una gestión concreta de quien gobierna la situación. Yo particularmente no entendería otra. Sobre todo porque la cantidad de infectados y de muertes va a depender mucho de la gestión.

Así, entiendo que se pueda estar afectado por tanta muerte, pero enfado lo que se dice enfado (la indignación más colérica), sólo sería comprensible en quien se viera perjudicado, directa o indirectamente, debido a la mala gestión de quien nos gobierna. Sólo.

Cualquier indignación que proviniera de causas ajenas al propio COVID, -todas las que por ejemplo fueran ajenas al virus que se transporta aéreamente-, como las de culpabilizar al pasado (?) de algo, me parecería sintomático de pura ruindad.

Resulta curioso ver cómo todo lo que la demagogia rechaza en época de bonanza es lo que después sirve para aliviar tanto el dolor como la incompetencia. Ahí están las fuerzas de seguridad (Policía y Guardia Civil y Ejército) dando la cara, como en cualquier incendio forestal o catástrofe natural. Como siempre.

Y el símbolo más icónico y representativo del Capitalismo, el Recinto Ferial, habilitado para paliar el infortunio. Y esos Hoteles de 4 estrellas que se han lanzado a colaborar desinteresadamente. Y esos cientos de "malvados" empresarios que se han puesto a trabajar para los demás sin esperar nada a cambio, fabricando, repartiendo, ayudando.

Nota. Wuham es sólo ese al que le tocó la negra en un mundo descontrolado por lo que respecta al uso indiscriminado de una post-biología sin ética alguna.

viernes, junio 14, 2019

Periodismo basura


Miedo a la libertad

Poco antes de que pasara nadie sabía nada al respecto. Poco después de que sucediera no sólo todos sabían de lo que hablaban sino que, curiosamente, todos pensaban lo mismo. “¿Cómo es posible?, me dije a mí mismo, ¡a quién si no! “Cosas de lavadura de cerebro”, me contesté; aunque también pensé: “cosas del adoctrinamiento ejercido desde las clases dirigentes en perfecta connivencia con los medios de comunicación”. Si bien es cierto que poco después acabé reconsiderando mi conclusión y me dije definitivamente, a mí mismo, claro, a quién si no: “qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanto imbécil”. Y ahí me quedé. Insultando por la cuenta que me trae.

Así que volvamos al comienzo, poco antes de que pasara nadie sabía nada al respecto, decía. Cierto: antes de que en los telediarios apareciera la noticia “Hoy comienza a aplicarse la Nueva Ley que exige fichar a todo trabajador en sus respectivos trabajos” nadie sabía nada de nada del tema. Pero nada de nada. De ahí el desconcierto masivo del “personal” en sus puestos de trabajo. Sin embargo, después de dar esa noticia aparecían, en esos mismos telediarios, montones de entrevistados que consultados acerca de la nueva Ley no dudaban en darle la bienvenida e incluso en alabarla. Así, 1, todos tenían opinión, 2, su opinión era la misma y 3, además su opinión respecto a la pertinencia de la Ley era muy positiva. ¿Por qué?, se preguntará más de uno. ¿Cómo es posible que existiera tanto acuerdo, tanto consenso, sobre todo ante algo de lo que nadie sabía nada unas horas antes? ¿Algo, además, que podría haberse entendido fácilmente como un tejemaneje mas bien incómodo (por no decir pernicioso) para todos?

Pues fácil: porque en la presentación de la noticia y, claro está, en el cuestionario dirigido a los azarosos viandantes, existía una explicación previa que indicaba que la Nueva Ley se había creado “para eliminar por fin con la indecencia de las horas extras mal (o no) remuneradas”. Es decir, a la gente entrevistada se le reconducía, desde ese periodismo basura que se encuentra vendido a la casta política, a tener una opinión concreta sobre la Nueva Ley que vendría predeterminada por aquello que la debería justificar... a partir de una solicitada Justicia Social. O por decirlo de otra forma, me resulta difícil creer que tanta (toda) gente estuviera encantada con una medida tan controladora y vigilante si no es porque previamente se le había lavado el cerebro conculcándole la conveniencia de una sociedad más justa (sic). Así, a nadie se le ocurrió que podía tratarse de un -nuevo- Sistema de Control impuesto con el único fin de constreñir las libertades individuales y por supuesto la libertad de Lo privado (no olvidemos que no es sólo una medida creada e impuesta para funcionarios sino que es de obligada implantación en cualquier empresa privada). Una medida, una Ley, que gracias a los medios de comunicación estaba siendo aplaudida desde el principio y por todo el mundo.

Decía, “qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanto imbécil”. Cierto.

Ahora visualicen esta escena por favor:

un empresario le dice a su trabajador cuando acaba su jornada laboral, “¿Hace usted el favor de fichar?” A lo que el encantador trabajador contesta mientras ficha, “Por supuesto, es mi obligación”. Y acto seguido le dice el empresario a su trabajador encantado (por liberado de las garras del mal gracias a la Nueva Ley), “Gracias, y ahora haga usted el favor de volver a su puesto de trabajo y seguir trabajando 2 horitas más... a no ser, claro, que prefiera entrar unos minutos en mi despacho”.

Qué fácil lo tienen los poderes fácticos con tanta gente carente de pensamiento crítico, con tanta gente alienada por su propia autoexplotación; con tanto periodismo basura; con tanto imbécil.

Post Scriptum. Han empezado a cambiar la interfaz de las máquinas que expenden tickets para poder aparcar en la zona azul. Antes sólo tenías que poner monedas y salía el ticket por la ranura. Ahora hay que introducir la matrícula de tu coche y esperar que la máquina haga “sus comprobaciones”. Seguro que alguien dará una explicación convincente para que todos los que pierden el tiempo (además del dinero) con los tejemanejes acaben pensando que lo hacen por nuestro bien.

martes, mayo 21, 2019

La estupidez del arte


La estupidez del arte

1.Había una cierta dignidad en aquellos artistas antiguos que fueron despazados por los modernos allá por el siglo XVIII. Pero los modernos llegaron con su espíritu libertario y rompieron sus lazos con el tirano y restrictivo Poder, ese que les imponía los asuntos que debían pintar y además con la adecuada forma de representarlos. Así, llegó el siglo XIX y los artistas se liberaron definitivamente de los despóticos Reyes y de los malditos Arzobispos. Y aceptaron las consecuencias, quedar expuestos y estar sujetos a una demanda mucho más inestable y abstracta: el mercado. Como todos ustedes saben Van Gogh sería un perfecto representante del artista moderno; la libertad de poder hacer lo que le viniera en gana fue el precio que tuvo que pagar para no comerse un rosca. Había una cierta dignidad en aquellos artistas modernos que desplazaron a los antiguos aún cuando esto les supusiera comer raspas de sardina (en nombre de la libertad, claro).

2.Ahora los artistas son otra cosa, carecen de dignidad. Y sus prescriptores también, pero vayamos primero con los artistas. Criados en su propia autosuficiencia -la que deviene de ser más resolutivos y acomodaticios que sus mayores- los artistas del hoy nadan sin guardar la ropa y por eso están permanentemente humedecidos. Se valen de la tecnologización globalizadora para ser hippies con sus perfiles y sus followers, pero sueñan con que un matrimonio maduro les pague las cervezas y las nikes; son relativistas de libro pero necesitan tranquilizantes cuando alguien no entiende sus pesadillas. Dicen rechazar el mercado por sus vinculaciones a la economía liberal, pero en realidad todos son unas doñas ineses que se mueren por el abrazo de un cínico protector; les gusta ir de escépticos pero cuando la Consejería de Cultura de turno les llaman para cubrir un espacio con su contenido político/social, estos entran en trance místico. Se dicen comprometidos pero en realidad les gusta levitar.

3.Noticia (10 de mayo): “La artista vasca Itziar Okariz, que representa a España en la Bienal de Venecia, “mea en diferentes espacios públicos del mundo”; en un proyecto comisariado por el periodista también vasco Pelo Aguirre que se presenta como una iniciativa que “perfora y vacía” el espacio físico, a través del sonido, imagen escultura y arquitectura. Aguirre ha explicado que “es un pabellón en el que el cuerpo aparece representado y esta idea de perforación asociada al cuerpo me parece una metáfora importante y potente en esta edición”.

La verdad es que no sé quién es más tonto, si la artista (que se cree libre) o el prescriptor (que se cree poeta). Lo de menos es la acción de mear, que sin duda es tan inocua e inofensiva como cualquier otra mientras se haga en el nombre del arte*. Tampoco resulta relevante el hecho de si es o no arte la acción mientras la institución sea la que como tal lo señale. Como siempre**. No, lo que verdaderamente resulta hilarante es que se tomen en serio su supuesta influencia sobre la sociedad; lo que resulta desternillante es que crean estar cuestionando las convenciones sociales; que crean estar luchando contra el conservadurismo mientras son subvencionados por la misma Institución político/artística; que se crean provocadores defendiendo además su mismo discurso; y que se crean libres en su perfecta pose genuflexa. Ahora los artistas son, como decía, otra cosa, carecen de dignidad. No tienen mercado (porque el mercado no los quiere y ellos dicen odiarlo) y además son los lacayos de un Poder que sólo les ofrece unas migajas de basura, las que sirven para comprarlos. El que se mea soy yo.

4.El problema de los tontos es que nunca paran de trabajar, que nunca descansan. Noticia (17 de mayo): titular, “A golpes contra el patriarcado”; subtitular, “Cristina Lucas y Eulalia Valldosera critican en el Carme la tradición artística dominada por el hombre” Y en las fotos que ilustran el artículo vemos a Cristina Lucas destrozando con una maza una réplica del Moisés de Miguel Ángel. Todo muy original e imprevisible como puede verse. Pero por si alguien no se había dado cuenta de la originalidad del concepto y del riesgo que comporta el discurso respecto a la Institución llega su prescriptor, el director del Museo y dice que “se trata de una apuesta por visibilizar la falta de mujeres en colecciones públicas” y alaba esta exposición por situarse en contra “del relato oficial” en el arte, donde “la mujer queda relegada a un segundo plano”. Respecto a lo de estar en contra “del relato oficial” insto a los no perezosos a investigar en las hemerotecas (físicas y digitales, para que contabilicen y analicen los impactos mediáticos, así como la cantidad de eventos “En Femenino”). Respecto a la segunda les aconsejo que lean este post: https://albertoadsuara.blogspot.com/search?q=arte+mujeres (El texto del post es un exabrupto sin gracia estilística pero deja claras las cosas)

5.Había una cierta dignidad en aquellos artistas antiguos que fueron desplazados por los modernos allá por el siglo XVIII. Y también la había en aquellos artistas modernos que pagaron un alto precio por aceptar la libertad de no tener amos. Ya digo, los artistas del hoy, unas doñas ineses en búsqueda de un Don Juan adulador pero canalla.


*Así que los que siempre centran el problema en la tesitura de si es o no arte una bravuconada mejor que se callen, porque su ignorancia es tan grande como la de quienes se llevan las manos a la cabeza porque no entienden nada. La cuestión nunca ha sido dilucidar si es o no arte un “montón de ladrillos” o una “lata de mierda” mientras hayan sido señalados por la Institución; la cuestión es saber cuánto han aportado -humanísticamente- a la Humanidad aún con toda su carga teórica.
**Lo que resulta verdaderamente provocador, transgresor e intranquilizador es ver a todas esas niñas que mean en público en plena calle, durante la farra y sin vergüenza alguna. A ver si os enteráis, pardillos, todo lo hecho en nombre del arte queda desactivado por el mismo hecho de hacerse en nombre de la institución. De hecho, nada hecho en el nombre del arte puede ser eficaz, -en tanto que transgresión comprometida-, porque no puede ser otra cosa que espectáculo manierista y patético.