O: Indignación y Recintos Feriales
La situación que vivimos debido al COVID no puede dejar de afectarnos; sobre todo para todo aquel que se ha visto afectado directamente o indirectamente. Pero también para todo aquel que sufre por el sufrimiento de los otros.
El COVID es un virus que se transporta aéreamente que afecta mayoritariamente a gente de edad avanzada. Y su contagio no pone dificultades.
¿Dónde queda la indignación -en tanto que sentimiento prioritario- o el enfado en estas circunstancias? Sólo cabría que la indignación proviniera de gente afectada debido a la incompetencia de una gestión concreta de quien gobierna la situación. Yo particularmente no entendería otra. Sobre todo porque la cantidad de infectados y de muertes va a depender mucho de la gestión.
Así, entiendo que se pueda estar afectado por tanta muerte, pero enfado lo que se dice enfado (la indignación más colérica), sólo sería comprensible en quien se viera perjudicado, directa o indirectamente, debido a la mala gestión de quien nos gobierna. Sólo.
Cualquier indignación que proviniera de causas ajenas al propio COVID, -todas las que por ejemplo fueran ajenas al virus que se transporta aéreamente-, como las de culpabilizar al pasado (?) de algo, me parecería sintomático de pura ruindad.
Resulta curioso ver cómo todo lo que la demagogia rechaza en época de bonanza es lo que después sirve para aliviar tanto el dolor como la incompetencia. Ahí están las fuerzas de seguridad (Policía y Guardia Civil y Ejército) dando la cara, como en cualquier incendio forestal o catástrofe natural. Como siempre.
Y el símbolo más icónico y representativo del Capitalismo, el Recinto Ferial, habilitado para paliar el infortunio. Y esos Hoteles de 4 estrellas que se han lanzado a colaborar desinteresadamente. Y esos cientos de "malvados" empresarios que se han puesto a trabajar para los demás sin esperar nada a cambio, fabricando, repartiendo, ayudando.
Nota. Wuham es sólo ese al que le tocó la negra en un mundo descontrolado por lo que respecta al uso indiscriminado de una post-biología sin ética alguna.
sábado, marzo 28, 2020
sábado, marzo 21, 2020
Ruindad
O: La izquierda reaccionaria
Parecía que la catástrofe que nos
(des)ocupa desde hace una semana servía, al menos, para unir a la
gente que se encontraba mostrencamente polarizada por la ideología;
una ideología, claro, inculcada por el actual sistema
político-digital (Media en general, Universidades, RRSS en general y
Twitter en particular). Así, parecía que la catástrofe que
actualmente nos (des)ocupa servía, al menos, para unir a la gente
más allá de sus miserables ideologías. No había más que estar en
casa a las 8 de la tarde para darse cuenta en el aplauso común; un
aplauso, además de unificador, fundamentado en la generosidad y en
el agradecimiento. Pero unificador. Hasta que ha llegado la izquierda
más reaccionaria y ha roto ruinmente con ese estado fraternal que -inteligentemente- sólo se preocupaba por un bien común y supremo; hasta que ha llegado la izquierda más reaccionaria y ha tenido que
enfrentar de nuevo a la gente -población- con esa mostrenca polarización. Ya no
sólo se “sale” a la calle para abordar un acto noble (aplausos)
en la medida que es solidario, común y generoso; ahora, la izquierda
más reaccionaria lo ha vuelto a hacer -con el esfuerzo que le caracteriza
cuando le traiciona su maligno inconsciente de izquierda reaccionaria-: separar a la
población pidiendo ruido en lugar de aplausos. Pidiéndoselo a unos cuantos, claro. Y lo peor de todo es
que hay mucho gente que les baila el agua aun cuando muchas de las
causas por las que se encuentran (des)ocupados las haya favorecido esa
misma izquierda reaccionaria. La izquierda reaccionaria, insisto.
*Y esto ya ha sucedido el 4 día
de confinamiento debido al COVID 19
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sábado, marzo 14, 2020
La sociedad de la opulencia
...y de su forma curiosa de actuar
¿Por qué no salió ayer en los medios
Irene Montero para hablarnos del techo de cristal?, ¿Por qué
no salió anteayer para señalarnos los signos machistas que afloran
cuando un padre le compra una pelota a su hijo? ¿Por que no va a
salir hoy para relatarnos una nueva fantasía policial? ¿Por qué no
veo a nadie en ningún lugar hablando de las pocas mujeres ingenieras
que hay? ¿Por qué en los periódicos no aparecen noticias sobre el
empoderamiento de la mujer; ni sobre su poca visibilidad (sic)? ¿Por
qué desde hace 3 días no oigo a nadie diciendo que los varones
estamos confabulados de forma organizada para fastidiar a las
mujeres? ¿Por qué ahora sólo oigo hablar de infectadOs?
*Tercer día de pánico producido por el Coronavirus
lunes, enero 27, 2020
Premios Goya. O: Heterodoxia del Hoy
Entendidas
en términos generales (no religiosos o económicos) ni la ortodoxia
ni la heterodoxia son en sí mismas actitudes encomiables o
positivas, y por tanto no existe superioridad de una sobre la otra.
Tales actitudes son, pues, las que coexisten y conviven en cualquier
estado o momento
histórico. Y dadas
las respectivas definiciones de ambos términos, el quid
del asunto se encuentra, siempre y sólo, en las proporciones que
definen la antinomia, de forma tal que la heterodoxia sólo pueda
corresponderse con una parte pequeña de la totalidad. Así, todo
momento
histórico
quedará ineluctablemente configurado por un número
extraordinariamente elevado de ortodoxos y por un número casi
despreciable de heterodoxos
No
existe superioridad de una actitud sobre la otra, decimos, pero sí
existen grandes diferencias entre la actitud de quienes pertenecen a
un grupo o a otro. Hay algo en los representantes que conforman el
siempre más reducido grupo de los heterodoxos que los define: el
valor. Los heterodoxos son, por definición, individuos que se
encuentran enfrentados a la mayoría, lo que siempre y en cualquiera
de los casos conlleva un alto coste. El coste real que supone nadar
contracorriente, valga la metáfora. Y digo enfrentados, y digo bien,
y hablo de coste, y de coste real, porque nadie duda de las
dificultades que entraña el hecho de no pertenecer a tu tiempo.
Descartada la superioridad de una actitud frente a la otra sólo
cabría analizar el sentido último que pueda tener nadar en contra
de la corriente. Pero esto sería otro tema.
En
cualquier caso, lo que fundamentalmente diferencia a un heterodoxo de
un ortodoxo es la mayor y más intensa consciencia de la propia
vitalidad del primero, pues sufrirá en sus carnes y de forma
continuada ese coste que entraña el ir con la lengua fuera. Mientras
que el segundo podrá ir de aquí para allá con su cinturón de
seguridad y sin despeinarse. O por decirlo de otra forma: si un
heterodoxo no posee una buena complexión y una buena genética muy
probablemente viva 5 años menos que un ortodoxo (más allá de la
complejidad de parámetros que rige la longevidad de los individuos).
Y
es que si tuviéramos que hablar de libertad asociada a la antinomia,
la conclusión no albergaría ninguna duda: sólo pueden saborear
verdaderamente las mieles de la libertad aquellos cuya actitud no
genera fácil reconocimiento social. El heterodoxo es más libre que el
ortodoxo porque siendo consciente de los perjuicios que le genera su
actitud no acepta complacencias tentadoras y con ello demuestra que
verdaderamente hace lo que le da la gana. Nada que ver, por cierto,
ni con la obstinación ni con el masoquismo, más bien al contrario
lo que hace el heterodoxo con el ejercicio de su libertad es mostrar
la alienación de los ortodoxos. Habrá muchos ortodoxos que se
empeñen en decir que ellos también hacen lo que les da la gana
pero eso sólo podrán decirlo a la defensiva y desde el río que les
lleva.
Desde
que Winkelmann y Baumgarten inventaran el “Inventario Sagrado” se instaló la creencia de que los artistas son los personajes que
mejor representan a lo
heterodoxo.
Pero esto sería más que discutible, sobre todo en la actualidad de
el
hoy,
donde el arte es entendido mayoritariamente como una herramienta de
comunicación -y no poética-, tal y como demuestra la cada vez más
alta injerencia del Estado en los procesos productivos artísticos de
todo tipo. Por eso resulta preocupante -a la vez que desternillante,
valga la paradoja- que mucha gente siga creyendo que los artistas
(plásticos, teatrales, cinematográficos) son los adalides de la
libertad, pues no hay mayor Gremio que mejor le coma la polla a Papá
Estado (que pronto será Mamá y habrá que comerle otra cosa) y
además con tanta naturalidad.
Pedro
Almodóvar lo dejó claro ayer en los Premios Goya pidiendo al Estado
mucho más dinero, es decir, mucha más injerencia, para la industria
cinematográfica española, gastando ese gentilicio tan desasosegante
cuando se habla de otras industrias, el de lo
español.
En un alarde de intelectualidad que Almodóvar sólo puede desarrollar
cuando son los suyos quienes gobiernan distinguió entre Gobierno y
Estado para poder clarificar que es el Estado quien debe poner pasta
gansa en la industria cinematográfica española.
Pero
si hablamos de industria todo el mundo sabe es que quien paga manda,
como también sabe que existen mil y un trucos para
aparentar lo contrario. Y es aquí donde los artistas, esos seres
puros y libres (sic), aprenden a hacer sus misteriosos requiebros,
los que consisten en adecuar sus proyectos a lo que el Estado DESEA,
que no puede ser otra cosa que afianzar y agrandar sus fauces para
zampar feligreses adocenados. Requiebros: ajustes que permitan
conseguir la subvención; requiebros y ajustes que nunca sobrepasarán
lo que sus sensibles almas libres estarían dispuestos a soportar sin
contravenir esa su esencia pura y libre (sic). Así, los requiebros
justos para no “ver” su pacto con Mefistófeles, ese personaje en
el que dicen no creer. Resulta curioso ver la facilidad que tienen
los creadores, en teoría tan puros como libres, para hacer,
casualmente, los ajustes que les permitirán aprovechar las prebendas
necesarias para expresar tanta sinceridad.
Que
los artistas de el hoy son la pura heterodoxia quedó demostrado
-también- en Radio Clásica el día anterior a la entrega de los
Premios cuando en el programa Sinfonía de la Mañana Martín Llade
entrevistó a los 3 directores (Garaño, Goenaga y Arregi) de la
película En
la trinchera,
con 16 nominaciones. Pues bien, con la complacencia de quien como Almodóvar
elabora análisis adolescentes el presentador del programa les dice a
los directores respecto al haber rodado en Euskera, “Habéis roto
un tabú [haciendo] algo que resulta más complicado” y concluye su
elogio asociando esa decisión con el quijotismo, o sea con la
ingenuidad más tierna e inocente. Y eso se lo dice a unos
autores/directores cuya película tiene ¡16 nominaciones a los
Premios Goya! “Quijotismo”, qué bueno.
Queda
claro que tanto el presentador como los artistas pertenecen a su
época, ésta, la de la Corrección Política; pertenecen a nuestro
tiempo, el que se encuentra trufado de quejicas, víctimas y
ofendidos. Los cuatro pertenecen a éste nuestro tiempo, tiempo donde
los nacionalismos medran y no sólo a costa de la la izquierda tribal
-no internacionalista-, no podemos olvidar que la derecha lleva años
poniendo puentes de plata a todas esas comunidades con lengua propia.
Los cuatro pertenecen a nuestro tiempo, ese en el que los lacayos del
Poder se sienten revolucionarios haciendo, exactamente, lo que el
Poder les reclama. Por eso, uno de esos directores, también ebrio de
autocomplacencia, dice respecto al asunto de la lengua, “vamos
camino hacia la normalización... se está volviendo cada vez más
heterodoxo”.
¿Heterodoxo
rodar en Euskera en nuestro tiempo? ¿Es la normalización propia de
la heterodoxia? ¿Puede la heterodoxia considerarse normativa? ¿Qué
hay de quijotismo en hacer lo que todas las Altas Instancias
Políticas promueven? ¿O acaso ninguno de los cuatro sabe que lo que
toca hoy es hacer cine el “lengua comunitaria”? ¿Ninguno sabe
que lo que más cachondas pone a las Altas Instancias Políticas es
hacerlo todo en “lengua comunitaria”? ¿Que donde más dinero
ponen las Altas Instancias Políticas Comunitarias es es todo aquello
que se haga en “lengua comunitaria”?
Para
un verdadero heterodoxo pertenecer a su tiempo es una de las mayores
humillaciones que puede infligirle la existencia.
viernes, diciembre 13, 2019
De artistas y galeristas
Una gran parte del mundo
del arte se encuentra tan perdida que a veces incluso produce
ternura. Este texto nace de las declaraciones del vicepresidente de
LaVAC (Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la
Comunidad Valenciana) en El Levante con motivo del cierre de
la Galería Espaivisor: “Valencia sigue con la política de los
grandes eventos... no hace nada para retener a las galerías”, “los
políticos sólo atienden a los grandes centros”, “Nosotros nos
jugamos el tipo en cada exposición”, “las galerías carecemos de
absoluto interés para los políticos”.
Los artistas se lamentan
No hace mucho se organizó
aquí en Valencia una suerte de seminario en el que se pretendía
ofrecer al artista del hoy “un mapa de herramientas y estrategias
con las que reorientar y enmendar su situación de inestabilidad
profesional”. Se llamó Hacia la profesionalidad del artista
visual y contó, como era de prever, con toda una plantilla de
profesionales que se mostraban preocupados verdaderamente por el
futuro del artista del hoy: comisarios, gestores culturales,
galeristas, periodistas, artistas y miembros de asociaciones o
agrupaciones pertenecientes a dos sectores de ese mundo.
Las galerías de arte se
lamentan
Parece ser que, en efecto,
parte de ese mundo del arte actual anda desconcertado. ¡Pero hay que
decir que no todos los “elementos” que configuran su mundo!: los
políticos y gestores culturales institucionales (no sólo de las
capitales sino de todos los municipios tengan el tamaño que tengan)
parecen vivir en constante estado de excitación y éxtasis. Y tienen
motivos para ello pues a veces les sobrepasa la cantidad de eventos
que tienen que atender cada semana. Tampoco los Grandes Centros de
Arte pueden poner mala cara, pues sus alegrías crematísticas ya no
provienen de una sola vía, la política/institucional, sino de dos,
la política (que con ello gana votos) y la privada (que gana en
desgravaciones). Aunque siempre les parecerán pocas esas alegrías a
los Grandes Centros de Arte, todo se ha de decir. Llorones.
Entonces, ¿quiénes se
encuentran desconcertados además de compungidos? Pues ya lo hemos
avanzado: fundamentalmente dos sectores de ese mundo, el de
los artistas y el de los galeristas, precisamente esos dos sectores
que hasta no hace mucho eran los verdaderos generadores de la idea de
Arte Contemporáneo. Pero ya no -se siente-, y por eso se embarcan
constantemente en seminarios, congresos, jornadas, “abiertos”,
mesas redondas, “nocturnos” y encuentros con el fin el fin de
superar lo que ellos mismos llaman, no sin cierta ingenuidad, “reto
del nuevo mercado global”, analizando conceptos como branding,
comunicación off-line, RRSS, composición curricular, estrategias
on-line, autogestión e incluso autogestión sostenible. Ya
digo, desconcertados y perdidos.
De los artistas
Si
hay algún sector verdaderamente patético en eso que aún llamamos
mundo
del arte
es el de los artistas, o mejor, el de todos esos personajes que se
autodenominan artistas. Los que se autocalifican artistas -que son
todos los que creen hacer arte- se caracterizan por la queja, por
vivir su “profesión” en permanente estado de lamento. O bien se
quejan de no vender, o bien se quejan del poco cariño que le muestra
la Institución Política, o si quieren el Poder Fáctico. Ambas
quejas, insisto, es lo que convierte en patético a los
representantes del sector. Respecto a la la primera porque convierte
a los supuestos artistas en seres molestos, como molestos son todos
aquellos que se empeñan en vendernos algo que no queremos. Y respecto
a la segunda porque la queja supone una contradicción insalvable,
pues la primera función (misión) que dicen tener los supuestos
artistas es la de cuestionar el Sistema, el Poder Fáctico si
quieren. Por lo que si alguien se empeña en trabajar para Él es
sólo porque quiere ser un lacayo, lo contrario de un ser libre. Su
falta de dignidad es sólo equiparable a su falta de pudor.
De las galerías de arte
Y respecto a las galerías
baste recordarles tres cosas: -1.
Que lo suyo se trata de un negocio y NO se un Servicio Cultural. -2.
Que el producto que venden ya no representa ni siquiera el Espíritu
de nuestra Época. Y -3. que ellos, los galeristas montaron su
negocio por voluntad propia y además nadie les pide que “se
jueguen el tipo con cada exposición”.
Parecen
ignorar que las cosas del ahora nada tienen que ver con las cosas
acaecidas antes de la caída de Lehman Brothers en (2007), mismo año
en el que surgieron los smartphones, mismo año en que se consolidó
Facebook; mismo año de la expansión de Twitter; mismo año en el
que Google lanzó Android y promovió Youtube; mismo año en
definitiva y sobre todo donde las RRSS se impusieron como forma de
comunicación inmediata y masiva. En estas circunstancias el método
hagiográfico (el artista como ser heroico que inevitablemente produce
objetos sagrados) que aún siguen usando los galeristas ya no sólo
es anacrónico, sino también obsoleto.
En
cualquier caso, y tal y como
ya advertí en artículo anterior, ¡claro que seguirá habiendo
galerías de arte que funcionen bien económicamente!, pero ahora más
que nunca serán solo aquellas que trabajen con coleccionistas
superpoderosos (los pocos que van quedando), o con narcotraficantes,
o con traficantes de armas, o si quieren, con brokers desalmados, o
con empresarios de alto standing que saben desgravar con elegancia o
blanquear con permisividad y connivencia, etc. ¡Y claro que
seguirá habiendo Grandes "Ferias Basel”, pero para dar servicio
sólo a los -galeristas- que son capaces de llegar a ellas! Unos
cuantos elegidos, privilegiados.
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sábado, diciembre 07, 2019
Greta en la cumbre (silogismo para principiantes)
O: La foto a pesar de todo
O: Greta sin garbo
O: El poder de la inercia
Un silogismo es un razonamiento formal
que establece una conclusión necesaria a partir de dos proposiciones
o premisas dadas. Así, para que haya silogismo son necesarias dos
premisas y una conclusión; las premisas pueden ser mayores y menores
pero no pueden ser falsas si lo que pretende el silogismo es una
conclusión que debe ser necesaria. El ejemplo más usado desde la la
Filosofía es el siguiente: A) Todo hombre es mortal, B) Sócrates es
un hombre, C) (Conclusión) Sócrates es mortal
Aquí hemos tirado la casa por la
ventana y hemos propuesto un silogismo con 8 premisas para que pueda
entenderse como más necesaria la necesaria conclusión. Los
silogismo en realidad se construyen con sujeto, verbo y predicado,
pero aquí, como hemos tirado la casa por la ventana, los hemos
construido con argumentos algo más complejos.
Premisa 1) La Verdad. Es un
hecho que la Verdad no vive su mejor momento. Siempre ha sido un
concepto que ha generado suspicacias entre los pensadores,
suspicacias que nos han conducido hacia la última de sus
concepciones. Así, el desprestigio de la verdad es ya total
en esta era tan posmoderna como digital. Podría decirse que hemos
alcanzado el máximo nivel de relativismo, ese que anuncia que hay
una verdad por individuo. Ahora bien, si no hay Verdad,
siquiera aproximada, nada hay en lo que creer. Y el pensamiento se
reduce a la mera opinión.
Premisa 2) Los políticos. Si se
trata de generar una premisa sólo vale decir de ellos, los
políticos, lo que realmente son: personas (?) que dadas las
circunstancias actuales, sobre todo aquellas relacionadas con el
concepto de Verdad (concepto que debería ser importante para un
político si lo que pretende es rechazar ciertas Ideas para imponer
las suyas), pueden cambiar de opinión de un día para otro sin que
eso les genere ningún problema moral. Si un tipo que nos representa
puede un día decir algo -en tanto que verdad propuesta- y al
día siguiente puede decir (sostener) lo contrario sin que ello le
pase factura es que verdaderamente estamos viviendo el máximo grado
de relativismo, el mostrenco: ya no sólo hay una verdad por
individuo, sino que hay miles de verdades en cada individuo. Ahora
bien, si uno puede decir (sostener) una cosa y su contraria
(dependiendo sólo de sus intereses exageradamente coyunturales)
porque sabe que eso no le va a pasar factura aun cuando de esa
apostasía se colija una contradicción insoportable, ya no será
posible el Pensamiento.
Premisa 3) Corrección política.
La corrección política no es más que
una estrategia cuyo fin último es hacer irresoluble el mismo
problema que desde ella se denuncia. Se trata, pues, de una
estrategia que propone una solución perfectamente ineficaz con el
fin de perpetuar esa estrategia que además de generar pingües
beneficios tranquiliza la conciencia de los ignorantes. Tal es la
perversión. Lógicamente, la corrección política castiga el
Pensamiento,
Premisa 4) Redes Sociales. Como
no existe la Verdad, sólo existen opiniones. La Opinión. Cada cual
tiene su verdad, la que defiende a capa y espada en su twitter
nickeado. Como no existe la Verdad, todas las opiniones valen lo mismo. Cada cual tiene su verdad, una verdad, por tanto, que sólo puede ser minúscula
y despreciable dados los a prioris. Una verdad que, sin
embargo, no por ser inocua deja de expresarse con una soberbia
innecesaria por incoherente. Y si toda opinión es inocua por
despreciable (además de prepotente) no podrá darse el Pensamiento.
Premisa 5) Libertad de expresión.
No la hay, no hay Libertad de expresión. Todos hablan del triunfo
del neoliberalismo en el mundo, un sistema que ha generado la
alienación del individuo en tanto que consumidor y usuario. Pero
esto es falso. O Verdadero a medias. En un sistema neoliberal la
libertad de expresión sería tan sagrada como la propiedad privada.
Y la Libertad de expresión queda negada ante la imposibilidad de
decir públicamente todo aquello que contravenga lo impuesto por la
Corrección Política (véase). Y la falta de Libertad de propiedad
privada queda patente con el terror que sufren políticos y leguleyos
ante los casos de okupación. Así, la negación de la Libertad de
expresión viene dada por legislaciones, las que promueve la
Corrección Política, las que impone el Estado. Pero donde no hay
libertad no puede haber Pensamiento.
Premisa 6) Negocio. A lo mejor
es consecuencia del neoliberalismo... capitalista, no lo sé, pero la
verdad es que todo hoy en día es negocio. Diríase que sólo eso.
Pero el caso es que lo que más dinero mueve no es la compra de ropa
o de dispositivos, ni la prostitución ni los videojuegos, sino las
subvenciones a grupúsculos que dicen querer acabar con la maldad que
habita el mundo. Negocio es, más que nada y por encima de cualquier
otra cosa, decir públicamente que se está comprometido con una
causa social (ya sea la feminista, la climática, la migratoria, la
identitaria...).. Así, el verdadero negocio se encuentra
estrechamente vinculado a la Corrección Política, entre otras cosas
porque ésta sustituye la búsqueda de conocimiento por la
suscripción a la buena voluntad. Y un mundo dominado por la pereza
auto-satisfaciente es un mundo sin posibilidad de Pensamiento.
Premisa 7) Futuro. El futuro ya
no llega ni a mañana. Si se estira algo más (pasado mañana,
pongamos) es porque ya se sabe la fecha de lanzamiento del último
modelo de nuestro móvil favorito, sólo por eso. Y en un mundo sin
futuro a nadie le interesa el Pensamiento.
Premisa 8) Pueblo. Desde hace
unos pocos años ya no hay pueblo (ciudadanos), hay sólo consumistas
adictos y usuarios radicales y bienintencionados; es decir, gente.
Gente, eso sí y valga la paradoja, con opinión propia... pero
ignorante como hemos ido viendo en todas las premisas. Gente dedicada al yoga, al tai chi, a los maratones, a los
medio maratones, a los ultramaratones, al couching, y a los
medicamentos. Y un mundo sin ciudadanos pero con mucha gente no
necesita del Pensamiento.
Conclusión: la inercia controla las
acciones individualidades, que están todas ellas dirigidas y se
encuentran necesariamente alienadas cuando se retroalimentan con
autosatisfacciones falseadas.
No hay más que ver a los periodistas
seguir a Greta por el andén de la estación para conseguir una foto
suya. Los periodistas somos nosotros.
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miércoles, septiembre 18, 2019
Del goce de la mujer del hoy
O de la diferencia entre el placer y el
goce
Nos cuentan que a la mujer siempre hay
que creerla. Algo que sólo se puede decir cuando se presupone que la
mujer siempre dice la verdad. Por eso se nos dice que a las mujeres
hay que creerlas siempre. Porque siempre dicen la verdad.
¿Y por qué nos cuentan eso?
Si verdaderamente somos iguales los
hombres y las mujeres en todo, que eso es lo que nos dicen y cuentan,
¿por qué entonces las mujeres no habrían de mentir?
Si la igualdad es incuestionable porque
toda diferencia es, sólo, producto de un constructo social, ¿por
qué las mujeres no mienten?
¿Por cuestiones "naturales"?
¿Así que SÍ hay cuestiones que diferencian a los hombres y las mujeres, y además se deben a la Naturaleza y NO a un constructo socio-cultural?
Si verdaderamente somos iguales los
hombres y las mujeres en todo (aunque quede claro que ellas nunca
mienten y por eso hay que creerlas siempre), ¿por qué entonces
ellas dicen que sólo los hombres mienten ya que ellas no lo hacen, y por eso siempre dicen la verdad?
¿Qué ganan las mujeres no mintiendo
nunca?
O mejor, ¿Qué ganan diciendo que
nunca mienten?
¿Qué hace una mujer cuando dice no
mentir nunca (porque sólo la verdad es lo que se le cae de la boca
siempre)?
O mejor, ¿Qué siente realmente una mujer que
dice que las mujeres nunca mienten?
¿Qué se cree?
O mejor aún, ¿Qué sienten las
mujeres que callan cuando se nos dice que a las mujeres hay que
creerlas porque siempre dicen la verdad?
¿Qué se creen después de sentir qué?
O mejor aún si cabe, ¿qué clase de
persona puede ser esa que dice no mentir nunca?
¿Qué puede hacerle a una persona
decir que nunca miente?
¿Qué podemos esperar de una persona
que dice no mentir nunca?
¿Qué podemos decir de todas esas
personas que proclaman a los cuatro vientos que las mujeres nunca
mienten y por eso hay que creerlas siempre?
¿Qué podemos esperar de todas esas
personas que asumen sin pestañear la afirmación que dice “hay que
creer siempre a las mujeres porque ellas nunca mienten”?
¿Qué podemos esperar de todas esas
personas que creen verdaderamente que siendo iguales, -¿por
naturaleza?-, sólo las mujeres dicen siempre la verdad?
¿Tiene algo que ver la Naturaleza en
el hecho de que las mujeres siempre digan la verdad?
¿Así que sí que hay algo que se rige
por la Naturaleza y no por el constructo socio-cultural?
¿Es sólo eso, la incapacidad de
mentir de la mujer, lo único que nos confronta a los sexos de forma
natural... o hay más cosas que nos diferencian de forma natural?
¿Será entonces que tener vagina, y no
pene, lo que hace que la mujer siempre diga la verdad?
domingo, septiembre 01, 2019
Y aún dicen que el pescado es caro
O: mujer es
Hay veces que las
cuestiones personales, o mejor, las historias que uno vive en su
entorno, adquieren un tinte universal. O no.
Hace ahora 19 años y
después de pagar todas las tasas pertinentes correspondientes a dos
años de cursos de doctorado, así como después de desarrollar la
correspondiente tesis doctoral (durante ese mismo periodo de dos
años), mi mismo director de tesis se negó a dejarme presentar la
tesis ante el tribunal correspondiente. Y lo hizo a una semana de su
lectura programada y con el tribunal elegido. Su argumentos fueron
inevitablemente estúpidos, pues tuvo dos años para avisarme de
ellos y sin embargo esperó a hacerlo exactamente una semana antes de
la lectura de la tesis. Maldad, es mi teoría. Lo llamaremos X,
un profesor/catedrático con fama de depredador sexual. De hecho son
muchas las personas con las que me he cruzado desde hace esos 19 años
que prácticamente sólo me han hablado de eso respecto a su
actividad docente, de su afición a las alumnas.
Mutatis mutandi
Hace un tiempo una buena
amiga se explayó hablándome de su entrenadora física, su monitora
de gimnasia. Se trata de una mujer separada oficialmente desde hace
años y con un novio actual 10 años menor que ella, concretamente un
cubano que, según la misma monitora la quiere con locura. La
cuestión es que ella no se siente tan enamorada de él como al
parecer su musculoso y joven novio cubano de ella. Según la misma
monitora éste se porta de maravilla en todos los sentidos, es
trabajador, bueno y además se preocupa mucho por ella y por su hijo,
un chaval de 17 años. Pero ella... cómo decirlo... conoció a un
tipo hace algún tiempo en Córdoba del que ni su cabeza ni su cuerpo
logran desprenderse, como según ella misma cuenta. Tal y como me
traslada mi amiga en animada conversación, su profesora de
estiramientos siente una inevitable y fatal atracción por aquel tipo
cordobés con el que, aún y aisladamente, mantiene intensas
relaciones sexuales. Es más, aprovecha cualquier excusa para ir a
Córdoba con las más variopintas explicaciones. Su pareja, el
apañado cubano 10 años menor que ella, se queda con el hijo de ella
y le hace la comida todos los días. La explicación que le da a mi
amiga es que ese tipo cordobés es un tipo “extremadamente
pervertido que le pone de una forma impresionante” y que
tiene con él unas “relaciones sexuales absolutamente adictivas”.
Hace menos tiempo, es
decir, un año después, mi amiga me ha contado que el hijo de su
monitora aeróbica, de (ya) 18 años, se encuentra manteniendo una
relación sexual con su profesora de Lengua que casi le triplica la
edad y que se encuentra casada (emparejada). Y que debido a la
cortedad mental de su hijo es ella misma, la propia monitora, la que
escribe los mensajes telefónicos de ese su hijo cuando éste tiene algo romántico que decirle a su profesora de Lengua. Me lo cuenta mi
amiga un tanto desconcertada, pues, como yo, no entiende que una
madre se inmiscuya en esas cosas y de forma tan directa. Así, una
mujer con pareja estable pero atraída fatalmemte por un pervertido
-con el que mantiene esporádicas y necesarias relaciones sexuales-
le escribe a su inepto -pero espabilado- hijo los mensajes de amor
destinados a una mujer casada pero 25 años mayor que él.
Da capo
La profesora de Lengua que
se folla al hijo de la monitora aeróbica es la mujer del
profesor/catedrático que me la jugó hace 19 años. Le pregunto a mi
amiga cómo es posible que una mujer adulta y culta mantenga
relaciones sexuales con un chaval más bien cortito. Su respuesta es
rápida y contundente porque la conoce, se lo ha contado su propia
monitora: “porque mi hijo le pega 5 polvos seguidos”.
Y después dicen que el
pescado es caro.
O: mujer es.
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miércoles, agosto 28, 2019
Mamá Estado y su Prole
Mamá Estado y su Prole
Lleva uno todo el año
barruntando acerca del estado de las cosas en lo que respecta a la
programación teatral en la ciudad de Valencia. Al principio sólo
haciéndose uno preguntas, pues se trataba de una programación que se
cerraría al final de la temporada. Pero con las ideas cada vez más
claras conforme se iba acercando ese cierre, sobre todo conociendo los precedentes de años inmediatamente anteriores.
¿Y cuál sería la
conclusión? Que la Programación de teatro en la ciudad de Valencia
lleva 3 años empeorando de forma evidente y extraordinariamente progresiva. O por decirlo de otra forma: el teatro que uno ha estado
viendo durante estos 3 últimos años ha ido siendo progresivamente
más malo. Con obras mayoritariamente zafias, groseras y basadas en
textos infantiles y eminentemente propagandísticos, escritos por
gente con cultura epidérmica e hilvanada. Así, malo y progresivo en ésta su cualidad.
Echa uno de menos la
irregularidad que existía hace tan solo 3 años y anteriores, cuando
uno iba al teatro y tenía ciertas posibilidades de encontrarse con
algunas buenas obras. Pero desde hace ese tiempo a esta parte uno ha
ido observando como las programaciones teatrales en general (obras financiadas con dinero público) y las de las Salas
(supuestamente) Alternativas privadas (sic) en particular iban a peor, pero con un
pequeño matiz que hacer respecto a estas últimas. Recuerda uno,
porque se acuerda, que digamos hace 10, 9, 8 o 4 años en los halls
de los teatros alternativos, con el ticket en la mano y antes de
dejar entrar al público a sus aposentos, se nos soltaba un discurso
sobre lo difícil que se hacía la subsistencia de ese espacio
teatral, así como el todos los similares. Se insistía en que no
ganaban dinero con el negocio porque estaban totalmente abandonados
por las altas instancias culturales (sic), que subsistían por amor
al teatro y voluntarismo cultural, que el precio de las entradas sólo
servía para pagar impuestos (sic), bla bla bla, y que por favor
apagáramos los teléfonos móviles. Y es cierto, ya para acabar, que
desde unos años a esta parte ya no sólo no existe el discursito
previo, sino que además le cortan a uno el ticket con una sonrisa
que va de oreja a oreja.
Hoy ha visto uno la
explicación negro sobre blanco de ese deterioro en la calidad de las
propuestas teatrales que se viene dando desde unos años a esta parte (y de la sonrisa de los propietarios de Salas Alternativas).
A partir de hoy ya podemos conocer la causa de ese deterioro; causa,
todo se ha de decir, que uno ya conocía, pero que sólo ahora puede
servir como argumento incuestionable. Dice hoy El Levante en grandes titulares:
“La Generalitat ha
triplicado desde 2015 las ayudas al teatro, la danza y el circo”. Y
con el siguiente subtitular: “El Institut Valencià de Cultura
destina este año 3,2 millones al fomento de las artes escénicas y
ha incrementado a 192 el número de beneficiarios”.
No hará falta que diga
que entre esos beneficiarios están todas esas pocas Salas
Alternativas cuya programación ya no necesita de beneficios en
función de la entrada para poder sobrevivir.
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viernes, agosto 09, 2019
Cuando hay verdad
Cuando hay verdad
En estos últimos años de bulimia
cultural con fondo anoréxico aparecen, de vez en cuando, eventos culturales que redimen a la Instituciones Programadoras de su estulticia
ideologizada y cansina.
Nada asegura que un proyecto cultural
vaya a funcionar, pero lo que ha quedado claro es que todo depende
generalmente del personaje que se lo inventa, de sus conocimientos y
de su capacidad de trabajo. Podría parecer esta afirmación una
perogrullada innecesaria, y casi lo sería si no fuera porque resulta
del todo necesario reivindicar los proyectos realizados por
verdaderos expertos. Cabe la pregunta, ¿qué sería un verdadero
experto? Pues aquel que no sólo está bien informado. Y también
aquel cuya independencia “natural” le ha mantenido lejos de los
poderes fácticos, o al menos a la distancia justa. Un estudioso, un
ratón de biblioteca, un apasionado, un conocedor y un trabajador
impenitente. De alguna forma y a su manera (la de cada cual) un sabio
que aleja de sus conocimientos toda esa deriva “revolucionaria” que,
paradójicamente demandan las Instituciones. Todo lo contrario, pues,
a un “intelectual orgánico”, por naturaleza mediocre. Si no
directamente incompetente.
Cuando se dan estas cualidades a un
experto sólo le queda explosionar. Cosa que hará sólo y
exclusivamente cuando alguien se lo permita con una simple
contratación basada en la confianza. Acaba de pasar aquí, en
Valencia. El Centro Cultural del Carmen ha contratado a Dani Gascó
para hacer un ciclo de cine en los claustros del Museo. La propuesta
ha sido -y es- excelente debido a una doble imprevisibilidad: 1. la
contratación de un experto de verdad, Dani Gascó, que no era
previsible en un mundo tan burocratizado e ideologizado como el
valenciano (decir cultura valenciana podría ser un perfecto
oxímoron), y 2. la extraña y excelente selección de películas que
el propio Dani Gascó se ha encargado en ocasiones de traducir y
subtitular -en un empeño generoso y atrevido. Un recorrido por la
comedia europea desde el punto de vista de un conocedor
independiente. Y conviene insistir en esto último.
Así, la propuesta de Dani en el Cármen
ha sido posible cuando ciertos planetas se han alineado de una forma
en la que no suelen hacerlo y el resultado, casi azaroso por ello, ha
sido un evento cultural valenciano del todo original, culto y
popular, ameno y culturizante, imprevisible y por ello necesario.
Espero que en ediciones venideras no me valencianicen al bueno de
Dani y lo dejen así, independiente y ciudadano del mundo.
Dicen que las comparaciones son
odiosas. No es exacto: son buenas, al menos, cuando el dinero público
está por en medio.
jueves, julio 04, 2019
Tesitura
Tesitura
Sé lo que piensan ustedes acerca del
concepto de igualdad respecto al asunto de los sexos, de la Diferencia Sexual. Y lo sé porque todos ustedes piensan lo mismo. De
hecho, cuando por casualidad alguien expresa una opinión distinta a
la única permitida por la Opinión Pública aparece al día
siguiente malherido en una cuneta. Y ya no le dejan expresar su
opinión nunca más. Así,
sé lo que piensan ustedes porque no les veo malheridos. Y lo que
piensan es que la Diferencia Sexual es un constructo cultural; que en
el asunto del deseo somos iguales, respondemos igualmente y deseamos
de la misma forma, y con la misma intensidad, y que por ello la mujer
puede, como el varón, tener las misma cantidad de relaciones
sexuales con quien quiera y cuando quiera porque nada más faltaba...
etc., etc. Eso es lo que piensan ustedes.
Y puesto que están vivos y sin un
rasguño por pensar lo mismo -con independencia de que puedan o no
estar atiborrados de tranquilizantes- les propongo que contesten a una
pregunta. Para ello, eso sí, habrá que imaginar una situación.
Previo necesario, pues: que imaginen lo siguiente:
que ustedes
tienen dos hijos adolescentes de la misma edad pero de distinto sexo
y que van de veraneo a la playa
Sólo tienen que imaginar que tienen
dos hijos adolescentes de 16 años, un chico y una chica. Una vez
aceptado el previo deberán ustedes ser consecuentes y sinceros.
Evitando de esta forma conjeturas suplementarias que sólo se las
harían para eludir una respuesta clara y concisa.
La pregunta sería:
¿Si tuviera que aceptar que uno de sus dos hijos tuviera
¡voluntariamente! 9 amantes sexuales -diferentes- en un mes, cuál
preferirían que fuera, el chico o la chica?
(y es aquí donde deben ajustarse a la pregunta con independencia de su factibilidad y de esta forma poder ser sinceros de verdad)
(y es aquí donde deben ajustarse a la pregunta con independencia de su factibilidad y de esta forma poder ser sinceros de verdad)
Imaginen a su hijo de 16 años follando
este agosto con 9 mujeres distintas e imaginen a su hija de
16 años follando este agosto con 9 hombres distintos.
Piensen: ¿cuál preferiría que "lo hiciera", el chico o la chica?
viernes, junio 14, 2019
Del comer y del mirar
Había salido en principio a tomarme
una cerveza, pensando además que mientras me la tomaba decidiría
dónde comer. El caso es que he llegado a las cercanías del
epicentro cervecero y me ha sido imposible aparcar, cosa más o menos
previsible en un lugar de veraneo que, como tantos otros, ya carece
de temporadas bajas. Siento que es un poco pronto para comer pero dar
vueltas con el coche me saca de quicio, por lo que decido dirigirme a
un restaurante que suelo frecuentar a menudo, si bien es cierto que
siempre lo he hecho de noche. Son las 13,40 horas y el sol cae a
plomo. Bueno, me digo a mí mismo, puede resultar interesante ver
este restaurante pakistaní desde otro punto de vista, en este caso
el determinado por el sol, lo que tampoco está mal si, como en este
caso, se encuentra en primera linea de la costa.
Al restaurante se entra por una terraza
que debe contener unas 20 mesas, pero sólo se encuentran
ocupadas 2 de ellas. Una con tres mujeres que ya se encuentran
degustando una copa de vino y una mujer solitaria que me mira
indisimuladamente mientras atravieso la terraza. Me introduzco en el
salón interior, me quito los pinganillos para saludar al dueño, al
que conozco desde hace cerca de 20 años y le pido sentarme en la que
suele ser mi mesa de invierno, que claro está se encuentra en el
interior, curiosamente con unas vistas, diría, mucho mejores que las
que ofrecen las mesas de exterior, pero la gente es la gente y gusta
de lo que gusta, me digo a mí mismo. En el interior me encuentro
absolutamente solo. En verdad odio las terrazas de los restaurantes y
las de las cervecerías, con sus ruidos innecesarios y sus
temperaturas variables. Y también eso que los hiperetésicos llaman
brisa, cuando en realidad yo siento en mi piel quemaduras de segundo
grado. Me gustan los manteles para comer y las barras para beber, así
que con la servilletas en las rodillas me vuelvo a poner los
pinganillos y sigo escuchando el programa “Sólo Jazz”,
capitaneado por un sobrio y elegante Luis Martín. Hoy toca programa
dedicado a Harry James.
La primera sorpresa me la encuentro con
la carta cuando descubro que hay un menú de mediodía, así que me
acojo a él. Mi posición en la mesa interior me permite, además de
situarme a resguardo de la intemperie que tanto gusta a tanta gente,
poder observar sin ser observado debido a mi posición respecto a los
cristales. Así puedo seguir a la perfección toda la acción que se
produce en la terraza mientras escucho una estimable selección de
temas de Harry James. He de decir que la banda de Harry hace un Jazz
muy digno debido a los curiosos y personales arreglos del líder y
trompetista. No es un Basie (Count) ni un Ellington (Duke), pero es
amable y a veces incluso excelente. Su sonido, en cualquier caso, es
personal y por ello identificable, lo que ya es mucho. Alegra en
cualquier caso.
Observo a la rubia, seguramente una
guiri si mi intuición no me falla: sonrosada de cara, demasiado
maquillada para encontrarse en un lugar de veraneo, vestida de blanco
y con una cola de caballo que nace en la coronilla. En fin. Le acaban
de servir los aperitivos y un vino rosado, como no podía ser de otra
forma -me digo a mí mismo, sólo a mí mismo por si acaso-, y yo
escucho “Una noche en Tunisia”. Qué emocionante. Viene el
camarero de siempre, que siempre tiene el mismo gesto y que carece
absolutamente del don de la simpatía y me toma nota. Pido de primero
unas verduras rebozadas y le pregunto cuánto de picante podría ser
el segundo, el Chicken Bhurma. Con la seriedad de un verdugo y con su
acento inevitablemente pakistaní, me dice que ponga yo el límite
“por favor”, así que le digo que lo quiero extrapicante. Y
punto, me digo a mí mismo, claro.
Le pido una cerveza para quitarme la
sed y quedo a la espera de los aperitivos. Al grupo de 3 mujeres les
traen los primeros platos porque los aperitivos las tenían muy, pero
que muy atareadas. La rubia tiene sobre la mesa unas gafas de sol y
un teléfono que consulta de vez en cuando, no demasiado. Le traen el
primer plato cuando aún no ha terminado los aperitivos y pide que se
los dejen. El camarero acepta con un gesto sumiso y robótico. Me
traen a mí los míos y me dispongo para los efectos. Ya son las 14
horas, así que cambia el programa de Radio Clásica, única
emisora que vale la pena en estos tiempos de periodismo basura. Ahora
entra el programa “El tupé de
Karajan”, presentado por una pareja más que discutible en
su supuesta idoneidad. Él, Ricardo de Cala, es un tipo del que puede
aprenderse mucho pero resulta excesivamente histriónico, y ella
Silvia Pérez Arroyo, de la que poco puedo decir más allá de decir
que no sé muy bien qué pinta en un programa de música clásica.
Como pareja el show que ofrecen es lamentable (juegan a llevarse mal,
si es que fuera un juego), si bien como digo vale la pena ser
escuchado por lo que puede aprenderse con Ricardo, sobre todo cuando
habla de Ópera.
Cuando acabo el primer plato la rubia
se encuentra masticando la segunda verdura rebozada. En efecto hemos
pedido lo mismo, ella bastante antes que yo, pero su ritmo es otro,
también debido entre otras cosas al teléfono que mira y toca. Las
otras tres se encuentran en animada conversación, me digo a mí
mismo, pues su comida no desaparece de la mesa. No ha entrado nadie
más al restaurante, son cerca de las 14, 15 horas y el circunspecto
camarero me trae el chicken diciéndome “por favor”. Lo pruebo
mientras la rubia pide aceite para ponérselo a las últimas verduras
rebozadas, supongo que con el fin de lubricarlas y evitar la bola.
Las otras tres van a lo suyo, me digo a mí mismo, a quién si no.
Parece que estén comiendo. Ya con los labios escocidos observo a la
rubia que a su vez se muestra algo nerviosa mirando a su alrededor
como si fuera a hacer algo extraño. Que lo hace: coge con los dedos
unos granos de arroz y los tira disimuladamente al suelo. A mí cada
vez me escuece más la boca. Suena Glenn Goud en una de sus
variaciones Goldberg y los pajaritos que tanto fascinan a la rubia
disfrutan de los granos del Arroz Pulao que ella misma les suelta en
pequeñas dosis clandestinas. Resulta todo muy emocionante. Yo ya me
encuentro desatado, las lágrimas caen sobre los últimos pedazos del
Bhurma y nadie sería capaz de consolarme. Son las 2,30 horas y el
camarero sirve el segundo plato a las tres mujeres que continúan en
animada conversación, aunque la verdad sólo es animada en mi
imaginación.
“Por favor”, me dice desde atrás el camarero a
mí, a quién si no. Pretende que elija entre postre o café y esa es
su forma de demandarlo. Me decanto por lo segundo mientras veo que la rubia, que se encuentra a mitad del segundo plato, llama al camarero y éste lo retira. En
unos minutos vuelve a su mesa con el paquete donde ha metido
toda la comida que ha sobrepasado a la rubia al tiempo que deja sobre su mesa
un helado de chocolate. En fin, me digo a mí mismo, a quién si no. Son las 14, 40 horas, pago y salgo. Veo a las
tres mujeres intercambiándose los segundos platos. La rubia ya no me
mira, le interesan mucho más los pajaritos. Qué feliz que soy, le digo a un Ricardo de Cala que no sabe de mi existencia.
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