Las feministas y feministos están cabizbajos, de alguna forma se les ha caído el mundo encima; sus expectativas se han visto frustradas. De alguna forma, insisto, su inercia se ha visto frenada. Sobre todo después del extraordinario goze con el que vivieron su aventura de la Huelga del 8M. Y también se encuentran cabizbajos, por lo que supone en términos de pérdida de dinero, a la vista de cómo se ha resuelto el caso del pequeño Gabriel.
El caso se ha resuelto sin que la noticia haya podido servir para que el lobby, los lobbies, hayan agrandado su arcas (económicas) y sin que nadie haya podido gozar en una reivindicación que se hubiera podido beneficiar de lo que al fin y al cabo no es sino una mala noticia. El asesinato de un niño es sin duda y siempre una mala noticia, pero sólo hubiera sido rentable para mucha gente si el asesino hubiera sido un varón.
La verdad es que a más muertas (?) más dinero se destina a combatir la "lacra". Más argumentos hay para justificar los necesarios gastos que supone combatirla. Por eso a las feministas y feministos no les ha hecho ninguna gracias que "el" asesino del pequeño Gabriel haya sido una mujer; una mujer inmigrante y negra para más señas. Si hubiera sido un hombre los lobbies de opinión en general y los feministas en particular estarían cachondos a pesar de todo.
Nota. Por cierto, de los últimos 23 niños asesinados por sus familias 16 de ellos han sido asesinado por mujeres y 7 por varones.
martes, marzo 13, 2018
viernes, marzo 09, 2018
Huelga Feminista 8M (2)
6
de marzo, faltan dos días para la Huelga del 8M
Escucho
en la radio que en un encuesta realizada a las mujeres -a propósito
de la huelga que viene- que el 74 % de las mujeres aseguran no
haberse visto nunca discriminadas en su búsqueda de trabajo. Sin
embargo oigo en el mismo programa, pero no a continuación sino un
poco más tarde, que el 82 por ciento de la sociedad considera
necesaria la huelga.
¿Cuál
podría ser el motivo de este desencuentro entre las cifras?
De
todas formas parece que una de las claves, si no la Clave, es el
mantra que se repite en todos los discursos que voy leyendo y
escuchando durante toda la semana. Así Mar Esquembre, por ejemplo,
un ejemplo entre mil, en un diario de hoy: “Es mucho lo que ya
hemos dicho y seguimos diciendo. Que seguimos cobrando menos que los
hombres por trabajos de igual valor”. De hecho por la noche hago
zapping informativo en la tele y en efecto, ese es el mantra, incluso
en cadenas pagadas por arzobispos. ¡”Seguimos cobrando menos... a
trabajos de igual valor”! Curiosa y extraña frase: “igual
valor”.
7
de marzo, a un día de la Huelga feminista 8M.
El
País vuelve a dejarlo claro. Uno de los motivos que justificará a
la perfección la Huelga es ese, que las mujeres cobran un 13 % menos
en funciones similares. Ahora, eso sí, ya no es”trabajo” y “de
igual valor”, ahora es “funciones” y “similares”.
Pienso
yo, por tanto, que sería un buen momento para que salieran a la luz
todos los casos en los que tantas mujeres perciben menos sueldo que
un hombre realizando el mismo mismo trabajo y con las mismas
funciones (porque es eso, ¿no?, mismo trabajo, mismas funciones. ¿O
era trabajo de igual valor... o era funciones similares?). Ah, ¿que
es lo mismo?
Pienso
yo que en cualquier caso sería un buen momento para sacar a la luz
todas esas injusticias, porque tal y como decía un famoso locutor
ayer por la noche, todos esos casos estarían ganados de antemano por
cuestiones de Ley indubitable, y apoyados además por TODOS los
medios y TODOS los lobbies y TODO EL MUNDO. El Ministerio del Trabajo
y el Ministerio de Justicia harían innecesario el Ministerio de
Igualdad. Y lo digo porque, como ya he señalado, ese es el argumento
que más se repite en la queja reivindicativa.
Pero
no, el caso es que al menos de momento no, de momento no hay
denuncias ni demandas de ninguna de esas mujeres que haciendo el
mismo trabajo y con iguales funciones demande a nadie, ni denuncie
nada; jamás sale ninguna mujer demandante a la luz pública. Y por tanto
los buitres de la televisión y de la prensa no pueden llamarla para
hacerle una entrevista esperando subir el share de su cadena o las
ventas de su periódico...
Esperemos
entonces a ver los resultados de la Huelga y veamos qué pasa al día
siguiente a la Huelga cuando los Juzgados se colapsen por las
denuncias (de mujeres que cobran menos en condiciones de igual
trabajo y mismas funciones) que pudiendo haber sido explicitadas
cualquier día durante todos estos años en los que se dice estar
luchando contra la discriminación en la brecha salarial han
preferido, sin embargo, esperarse a que sucediera esa Huelga para
poder demandar masivamente. En dos días lo vemos.
Seguro
que el día 9 se colapsarán los Juzgados. ¡Y qué avance habremos
logrado!
jueves, marzo 08, 2018
Huelga Feminista 8M (1)
(Itinerario
de 3 días, del 5 al 8 de marzo)
[Antes
de nada: he preguntado en mi entorno y puedo decir con rotundidad que
nadie en ese entorno se ha leído el manifiesto feministas del 8M. Y
cuando digo nadie digo nadie, y está al alcance de cualquiera a
golpe de click. Pero eso sí, todo el mundo tiene opinión, nada más
faltaba]
5
de marzo (faltan 3 días)
Leo
en el periódico, en página impar y ocupando gran parte de la
página,
“La
C. Valenciana, a la cabeza en víctimas de violencia machista”.
Junto
a esa noticia, y en columna pequeña lateral, leo este otro artículo,
con titular de tipo mucho más pequeño,
“España
registra el porcentaje más bajo en violencia sexual”.
En
el artículo grande se nos vienen a decir, en el tono al que estamos
acostumbrados, que las mujeres son víctimas de una sociedad
controlada por hombres, hombres canallas como no podía ser de otra
forma. Va implícito en todas las opiniones publicadas desde hace ya
unos años, sólo que ahora ya de forma desmelenadamente psicótica.
En
la columnita, en cambio, se dice que
“Según
datos de The European Union Agency for Fundamental Rights, en el año
2014, el 48 % de las mujeres danesas declaró haber sufrido
violencia física al menos una vez en la vida. En Finlandia lo
hicieron 43 de cada 100 y en Reino Unido 42, mientras que en España
el porcentaje se sitúa en el 20 %”.
Respecto
a la violencia sexual, también se dan datos: Dinamarca 20%, Países
Bajos 18 %, Finlandia 17 % “y España se muestra en las más
seguras con un 6% de víctimas de violencia sexual”.
¿Cuál
diría usted que era la noticia más importante?
¿Cuál
diría usted que es al menos la noticia más impactante... por poco
previsible?
¿Cuál
podría ser el motivo de esta anormalidad, diría que inmoral, de que
una noticia tan esclarecedora -por rompedora de ideologemas
impuestos- sea mostrada tan en “pequeño” y además junto a otra
que prácticamente la anula (por proporcionalidad)?
Una
posible respuesta a esta pregunta: ¿Es posible que se hayan puesto
juntas precisamente para quitar importancia precisamente a aquella a
la que se la quitan porque de otra manera hubiera tenido que ocupar
una página entera (y eso al parecer NO INTERESA?
¿No
es eso maldad?
¿O
acaso no es inmoral que una noticia “buena” (al menos para
España, que es la que ha promovido el manifiesto feminista 8M que
prácticamente nadie se ha leído) esté casi oculta tras una noticia
que simplemente vende más, aunque esa venta sólo consiga acrecentar
la Guerra, la Guerra que al parecer tanto goce proporciona?
¿Por
qué sabemos que nadie va a hablar de eso que se dice con la boca
pequeña (en la columnita) en estos días que nos quedan antes de la
Huelga... ni en los de después?
¿No
es sino producto de la pura maldad lo que hace que una noticia que
podría servir para reconducir tanto odio y tanto rencor sea
menospreciada por otra que es grande sólo porque se amolda a lo que
el Pensamiento Único impone a partir de la Corrección Política,
una Corrección fundamentada en la Guerra?
¿Cuál
creen ustedes que puede ser la causa de que la maldad se exprese de
forma tan “natural”?
¿De
verdad el rencor, el odio, el espíritu de vendeta?
Puede
que de eso algo haya, o mucho, no sé, pero quizá no sea esa la
verdadera causa. O sí.
Yo
diría que se trata de una cuestión de goce y de dinero. Del goce
que están viviendo las mujeres con la posibilidad de despreciar
públicamente al varón, y del dinero y del poder que produce en los
convocantes, los lobbies, los manifestantes, las plataformas, las
agrupaciones, los institutos de la mujer, los partidos políticos
(todos), los grupos de opinión, los periódicos, los telediarios...
Han
conseguido que no exista la posibilidad de que alguien discrepe del
discurso declarado oficial y “necesario” so pena de ser
crucificado. Discrepancias que pudiera darse en las formas
(vehementes por no decir beligerantes en contra de la mitad de la
población), discrepancias que pudiera darse en las partes (del
discurso imperante que es unidireccional y sin concesiones),
discrepancias que pudieran darse incluso en los fundamentos que nos
vende el mismo manifiesto 8M (caracterizado por una violencia extrema
y por estar ideologizado hasta la náusea).
martes, febrero 27, 2018
Carta abierta al varón (sobre todo si es blanco y heterosexual), sólo a él
“Estimado”
varón cobarde:
Cualquier
excusa es buena para echarle la culpa al varón, sobre todo si es
blanco y heterosexual. ¿La culpa de qué? Se preguntará algún ser
ingenuo.
Respuesta
mía y sólo mía (al parecer y por lo que veo, oigo y leo): si de lo
que hablamos es de estigmas y de las repercusiones de esos estigmas
-cada sexo tiene los suyos como iremos viendo-, y si de lo que
hablamos es también de querer saber de qué son culpables los
varones la respuesta sólo podrá encontrarse en el análisis de la
Opinión Pública y la Opinión Publicada. No hay otra. Si ese ser
ingenuo hiciera el necesario análisis podría comprobar, de forma
inmediata e indubitable, que no quedan ya mujeres ingenuas y que el
varón, o mejor, los varones TODOS, son culpables... de TODO. TODOS
de TODO. O dicho en plata (y recordemos que se trata de la única
conclusión a la que puede llegarse si uno analiza atentamente las
Opiniones Pública y Publicada): que los varones, todos, son unos
cabrones... y las mujeres unas Santas Laicas, reprimidas y oprimidas
claro por los cabrones varones. Y si alguien cree que exagero, que
abandone ahora la lectura de esta misiva. Y que siga ensimismado con
su red social de contactos o lo que sea.
Plena
actualidad
En
la revista Mujer de Hoy del Grupo Vocento viene un artículo
de opinión sobre Margaret Atwood y el éxito de su serie El cuento
de la criada y posteriormente de su libro. El artículo se llama
“¿Escritora o profeta?” y viene firmado por Nere Basabe, que
dice “los totalitarismos de Europa del Este, el miedo a la guerra
nuclear y el regreso a los valores más conservadores y puritanos en
el Oeste inspiraron entonces (1985) esta fábula de la Guerra Fría”.
Para más adelante apuntar, “aquella distopía política en la que
Norteamérica se convertía en una opresiva dictadura teológica
donde las mujeres eran reducidas a meras esclavas reproductoras sigue
de plena actualidad”.
Así,
de plena actualidad sigue ese relato imaginario (futurible) distópico
escrito desde el Berlín Occidental de los ochenta en donde las
mujeres serían meras esclavas.
Por
otra parte dice Isabel Coixet en su exitosa conferencia pronunciada
en el Museo Centre del carmen de Valencia hace unos días (después
de haber ganado el Goya), “Las mujeres tenemos que repetir mucho
las cosas para que se nos oiga. Siento que todavía tengo que probar
una y otra vez que valgo para lo que hago”.
Quizá
por eso, directores como Enrique Urbizu o Víctor Erice no consiguen
que nadie produzca sus propuestas cinematográficas desde hace años
y sin embargo la Coixet sea una de las pocas personas que desde 1996
ha podido conseguir financiación para más de 30 películas.
Así,
en efecto, es de plena actualidad. Tanto que ya se miden por miles
los artículos que diariamente aparecen en periódicos en los que una
mitad de la población es tratada como piltrafa. Por ser, así en
genérico, culpable del mal que al parecer sufre la otra mitad, así
en genérico.
La
cosa es que la agresiva metodología de la Corrección Política -que
tan cachondos pone a los periodistas y políticos... y a los nenes de
la farándula- ha llegado a su punto más álgido. Y ha llegado a su
límite con la más absoluta normalidad, y lo que resulta más
significativo, con el beneplácito y el consentimiento de todos,
ahora sí, varones y hembras.
Plena
actualidad: la Corrección Política ha hecho creer a la humanidad, o
mejor, ha impuesto el ideologema de que en la sociedad (la
civilizada, por supuesto, que es la que tiene Opinión Pública y
Publicada) la cosa... ¡va de mitades! Así, quienes hace apenas unas
horas rehusaban hablar de Guerra de Sexos -por considerar el
término excesiva e innecesariamente bélico, además de falso- ahora
sólo hablan de ganarla. Pero ¿quién afirma -y reivindica- ya sin
pudor la existencia de una Guerra y qué significa ganarla? Pues está
claro: la Guerra se encuentra confirmada por los poderes fácticos ebrios de CP y ganarla sólo puede significar una cosa. No hay mas
que ver lo que hacen lo medios de comunicación a diario. Así la
pregunta es ¿qué significa ganar esa Guerra que reivindican a
diario?
Fácil
respuesta si somos analistas materialistas: así, si aceptamos (porque las
hembras lo dicen, y los media y políticos lo corroboran) que se
trata de una Guerra y que se trata de ganarla, el ganarla sólo puede
significar una cosa: la destrucción del varón. Y en ello están.
Así
que vosotros, hombres cobardes, o despistados, lo que queráis, ya
sabréis lo que hacéis. La gente sólo habla de libertad de
expresión cuando un tontaina, en una decisión tan contingente como
estúpida, decide retirar una obrilla de arte en una Feria de Arte,
pero no habla de ella cuando a diario se tiene que morder la lengua por miedo. Y ahora me dirijo a los periodistas varones, que son los
que acceden a la Opinión Publicada: ¿Dónde están vuestras opiniones en que os
mostráis ofendidos por ser juzgados, todos, como un conjunto de
cabrones estúpidos insensibles egoístas?
Hace
poco la columnista Elizabeth López Caballero y a propósito de un
anuncio en el que dos actrices anunciaban el jabón Fairy decía:
“¿Se
imaginan qué maravilla ver a dos hombres de pelo en pecho, machos
alfa, fregando loza? No, verdad, no se lo imaginan. Porque mientras
salgan emitiendo este tipo de anuncios -queriendo sin querer-
seguiremos normalizando lo que ya no es normal. Que no tenemos que
ser siempre nosotras las ratitas presumidas que barren y cocinan y se
ocupan de los niños. Que nosotras también podemos ser soldados y
ganar más de una guerra, aunque en esta, de la igualdad, vayamos
perdiendo”.
Analizad
esto, hombres cobardes: la tal Elizabeth ya sabe que, en efecto, no
somos capaces de imaginar a dos hombres de verdad (macho alfa, pelo
en pecho) fregando loza. En los motivos se encuentra la clave de esta
afirmación; para la periodista (cuyo lapsus consiste en hablar de un
macho alfa con pelo en pecho) los motivos de que no seamos capaces de
imaginarlo se encuentran en una publicidad machista, pero en mi
opinión se encuentran en el cómo desea VER una mujer a UN macho (no
sé si al suyo o a todos, nunca se sabe). De hecho, y vosotros los
sabéis de sobra, hombres cobardes, los que más follan son siempre
los más chulos (con lo que eso significa en cuanto al deseo de la
mujer), los que nunca friegan loza, los que no se comprometen con
nadie y los que engañan todo lo que pueden a todas las que pueden,
los machos alfa, los que somos incapaces de imaginar fregando
loza; los otros los menos chulos son precisamente los que viven el
constructo cultural y habitan en él con la aceptación de un
compromiso -que es la máxima representación del constructo
cultural que las mujeres desprecian por ser el causante de todos los
machismos- de la procreación de descendencia compartida. Es a esos,
sólo a esos, a los que curiosamente se les exige fregar loza, y es así, claro, porque... ¡son los
únicos imaginables!, lo cual no carece de lógica, al menos de la
suya. Otra cosa, ya digo, es con quien follan, o de quien se enamoran
verdaderamente (si queremos ser finos), esas mujeres que son
incapaces de imaginar a un hombre de verdad fregando loza.
¿Quiero
decir con esto que el hombre no debe fregar loza, o que son las
mujeres la que deben hacerlo? En ABSOLUTO, bajo ningún concepto,
pero sé de sobra que eso es lo que querrá entender quien no sepa
leer. Y como podéis ver, está también ahí el tema de la igualdad
entendido de manera perversa: nada hay de casual y espontáneo en las
palabras de Elizabeth; no reivindica la posibilidad de que las
mujeres pueda ser unas buenas cirujanas plásticas, reivindica el
derecho a que puedan ser soldados, es decir, a que puedan usar la
fuerza sin argumentos, la fuerza bruta, la que algunos hombre usan
para humillar a algunas mujeres. Y también la necesidad de ganar una
guerra, la Guerra.
Vosotros
sabréis hombres cobardes.
Libro actual exhibido a montones en todas las librería de grandes superficies
sábado, enero 27, 2018
El arte de la ideología y la risa
De verdad es que salgo de
uno y me meto en otro; no sé qué va a ser de mí, porque los
ataques de risa me dejan el cuerpo dolorido. Y además están
sobrevalorados, no son elegantes. Tampoco me gustaría parecer
exagerado pero es que la realidad siempre acaba por superar cualquier
fantasiosa previsión. Lo último es ya hilarante desde el propio
título del artículo. ¿O era una noticia? En fin, que ya no se
puede condensar más gracia en un título a pesar de la
extrema gravedad y seriedad que pretende su abstracto autor*. Veamos
si puedo escribirlo de tirón: “CREACIÓN Y PUEBLO: EL ARTE COMO
RESISTENCIA”. Traduzco: El pueblo unido en la creación sólo
puede dar de sí un arte (decente), el de la resistencia. Bueno,
más o menos. El caso es que es ¡tan marxista! Y no es que tenga
nada en contra del lenguaje marxista más allá de su indiscutible
anacronismo y de su patética autoconsciencia moral, es simplemente
que por todo ello me parece hilarante.
Quizá hiciera falta,
antes de continuar, situar el texto en cuestión, el del
artículo/noticia, en su contexto. Se trata de un texto/noticia
publicado/a en una revista cultural-digital que hace referencia a una
exposición que se exhibe en el Centre del Carme, uno de los Museos
del Consorci de Mueseus, una exposición llamada Creación y
Pueblo. Así pues, y esto resulta tan relevante como definitorio,
se trata de la reseña (?) de una exposición exhibida en un Centro
de Arte Institucional sufragado con dinero público y amparado por el
Gobierno de turno. El director del Consorci lo explica: “Creación
y Pueblo es una exposición producida por el Consorci, de
carácter colaborativo que transgrede el ámbito del centro de arte
para involucrar a toda la ciudadanía desde diferentes perspectivas”.
Aquí no hay nada que traducir, todo es demasiado literal en la
transmisión de su ideología. Otra cosa sería entender realmente el
significado de los conceptos colaborativo, trangresión y
(toda la) ciudadanía. O mejor, otra cosa sería dilucidar la
relación de esos conceptos con la verdad de los hechos. O incluso
con la efectividad.
Parece mentira, pero a
estas alturas de la vida haría falta recordar algo tanto a la
comisaria, como al director del Museo, como a los artistas de la
muestra: que estamos en la era digital, es decir, en la era de la
hiper-información y de la hiper-comunicación. Así, si hay algo que
distingue a un ser analógico de un ser digital es que el primero
podía intuir algo acerca de su alienación mientras que el segundo
sólo puede tener la absoluta certeza de ello. O por decirlo de otra
manera: en la era analógica (en la que habitó esa era del Arte que
duró poco más de 200 años) el problema capital -desde el punto de
vista ideológico- era el de creer o no en la distinción entre Arte
elitista y arte popular, mientras que en la era digital esa
distinción resultaría patética, pues el arte se ha integrado
definitivamente en lo social, se ha, por fin, democratizado. Es
decir, el objetivo último del Arte Moderno, el de igualar el Arte
con la Vida (recuerden: Arte=Vida) se ha hecho realidad, quizá
incluso a su pesar, tal y como intentaremos demostrar. O por decirlo
ahora con un ejemplo: no es lo mismo ser (supuestamente) combativo y
activista cuando TODA la información NO estaba al alcance de
cualquiera (era analógica), que cuando TODO el mundo ya sabe eso que
denuncian y combaten los artistas de forma absolutamente manierista y sofisticada... y además desde una atalaya inevitablemente elitista, la del Museo
Institucional. Así, la ingenuidad de Hans Haacke o la de Joseph
Beuys pudo ser relativamente perdonable porque el Arte podía
concebirse como una vía de información a la que no TODOS podían
acceder, una vía que podía resultar medianamente creíble en la medida en la que fundamentaba su activismo en el rechazo de lo institucional, sin embargo resulta verdaderamente patético que los
artistas se crean hoy en día provocadores de algo. Y ya no tanto por
decir lo que ya TODO EL MUNDO SABE, que también, sino por hacerlo a
rebufo de los mismos requerimientos de la Institución
Político/Ideológica que va y resulta es más radical que ellos, los
artistas. Qué risa.
Para justificar la
exposición su comisaria habla de desequilibrios sistémicos en
nuestra sociedad para concluir: “Desde la idea de que todos estamos
al servicio de un sistema establecido, los artistas invitan al
público a reaccionar” […] “La práctica artística puede ser
definida como un ejercicio de libertad que se opone a la complacencia
generalizada y a la homogeneización de un mundo cada vez más
global. Si el arte transforma la realidad, o trasciende las ideas
desde la marginalidad, el arte resiste creando”.
¿Ven ustedes a lo que me
refiero? Lean de nuevo las explicaciones de la comisaria si no les es
de mucha molestia. No puede ser más hilarante un discurso que sólo
se sostiene desde el voluntarismo buenista y simplón. Supongo que no
haría falta señalar la extrema simplicidad que emana de la idea
explicatoria genérica; que es ésta: porque todos estamos al
servicio de un sistema establecido... los artistas invitan al público
a reaccionar. Así, una vez más y como si no hubiera pasado el tiempo (Lehman Brothers, Internet, Big Data, Redes Sociales), estamos de nuevo ante los artistas como seres iluminados, mesiánicos. Por otra parte ¿por qué aceptar que la práctica
artística es un ejercicio de libertad cuando vemos que la intención
de los artistas coincide a la perfección, ¡oh casualidad!, con la
de los Poderes Fácticos? La Institución Política, es ahora (en la
era digital=Corrección Política) la perfecta abanderada de todas
las causas justas. Que otra cosa distinta a la auto-promoción de los
Poderes Fácticos es lo que hagan después esos Poderes Fácticos en
connivencia con el Mercado. Es precisamente la Instittución Política
la que a través de sus Concejalías de Cultura y sucedáneos se
limpia la deteriorada imagen usando a los artistas, comprándolos, y
los artistas los que acuden raudos con el mocho a limpiarla para que
ésta tenga una buena imagen. Y lo peor es que lo hacen por un puto
plato de lentejas. Y perdón por perder las formas.
Además, ¿por qué
presuponerle al público (al que tanto dicen respetar) una
-intolerable- complacencia generalizada? ¿Acaso no podría ser
abonable la tesis de que al público le proporciona cierto goce la
alienación? ¿Y qué decir de la homogeneización, no es eso lo que
al fin y al cabo pretende todo discurso buenista: homogeneización,
igualdad, recorte de las diferencias? Por otra parte, ¿el arte
transformador de la realidad... existiendo Internet? Me muero de risa
de nuevo, no lo puedo evitar. En vez de decir que el arte resiste
creando, ¿no sería mejor decir que la creación resiste a pesar
de ese ejército de paniaguados engreídos que conforma ese mundillo
del arte que patéticamente se resiste a reconocer el acabamiento del
Arte (que se produjo desde que precisamente el arte se integró en lo
social)? Tal y como decía en el post anterior, nunca en la Historia
se había visto tanto supuesto activista comprometido chupándole el
esfínter al Poder de forma tan perfecta.
*El artículo/noticia se
encuentra en a revista cultural MAKMA y está firmado/a por la misma
editorial. Aquí el enlace para quien lo quiera leer:
https://www.makma.net/creacion-y-pueblo-el-arte-como-resistencia/
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lunes, enero 22, 2018
Es que me muero de risa con el mundillo del arte III
En Valencia, es sabido,
tenemos un Consorci de Museus, que vendría a ser algo así como
un... Consorcio de Museos... pero netamente propio, decididamente
nuestro, necesariamente autóctono. Y por tanto y por eso más
dispuesto a ayudar a (uno de) “los nuestros” en sus políticas
culturales y a hacerlo, claro, en una lengua algo menos internacional
que la que usa el 90 % de los ciudadanos valencianos y algo menos
internacional que la que usan TODOS lo turistas extranjeros. Así
pues, un consorcio que, entre otras cosas, entona un reivindicativo
Vixca Valencia en su ambiciosa programación. Al menos lo
entona en relación en un porcentaje muy importante de lo exhibido.
La última del Consorci es
una actividad llamada Transversalia, y cuyo objetivo se cifra según
ellos mismos en “la educación por el arte”. Según leo “un
proyecto educativo realizado en colaboración con CEFIRE, que
pretende introducir las prácticas contemporáneas en el ámbito
educativo ofreciendo herramientas pedagógicas al profesorado sobre
el arte actual como la forma de implementarlo en su labor educativa
con los jóvenes”. Ante lo que yo me pregunto, ¿qué es una
práctica contemporánea? No lo sé, no lo sé. Pero para despejar la
duda quizá sirva, al menos como pista, la foto que los mismos
organizadores dan a la prensa para ilustrar la propuesta. En ella se
ve a un grupo de mujeres (?) (entre 15 y 20) sentadas con fotos,
cartulinas, tijeras y pegamento de barra. (De todas formas yo antes
me preguntaría al más puro estilo pujoliano “¿qué coño es eso
del CEFIRE?)
El director del Consorci
de Museos se explica, “Tansversalia busca potenciar y generar un
alcance mayor en las transformaciones que se están realizando en el
ámbito de la educación artística, tanto mejorando el conocimiento
que tiene el profesorado sobre el arte actual como la forma de
implementarlo en su labor educativa con los jóvenes”. Ahora la
pregunta puede ser ¿cuando hablamos de jóvenes de qué estamos
hablando: de esos que van del Netflix al Instagram y del Instagram al
Arenal Sound? ¿De esos que saben de “arte actual” más que sus
profesores en la medida en la que saben lo que les gusta (“me
gusta”) ante un maremágnum de casi infinitas posibilidades que le
ofrece una ventana al mundo con la que interactúan más de 2 horas
al día? ¿De esos que por tanto se descojonan de cualquier
Institución que les intente inculcar una idea fija, que es la
que al fin y al cabo propone un (cualquier) Centro Oficial o la que
propone un (Gran) Relato Oficial por muy ecléctico que pretenda ser?
Porque sólo un inútil creería que por ofrecer cosas variopintas no
existe un claro común denominador en todo lo exhibido desde un
Centro de Arte Contemporáneo, siempre perfectamente ideologizado,
precisamente desde que Internet sustituyera al Gran Relato y las
Consejerías de Cultura tuvieran más poder que los mismos
comerciantes de productos supuestamente artísticos y muy
comprometidos (con el problema de la identidad, del lenguaje, del
acoso, del poder, del género, de la alienación, de la realidad,
comprometidos en definitiva con “nuestro tiempo”); común
denominador que por tanto es previo y mandatado, o sea, común
denominador que en la experiencia estética hace prevalecer la
presencia colosal del continente por encima de la nimia, anecdótica
y coyuntural del contenido.
Lo
que hicieron los artistas modernos fue precisamente reivindicar la
Libertad en la creación frente al Poder autoritario que suponía el
Antiguo Régimen (repleto de Reyes, aristócratas y otro déspotas).
Y los contemporáneos fueron (son) quienes en teoría deben
reivindicar esa Libertad (ya) Plena frente a las instancias del
Poder, siempre necesariamente contaminadas de ideología cuando no de
pura putrefacción, ¿no? Pues bien, no he visto nunca tanto artista
(y ahora me remito a Tarantino) comiéndole la polla a los poderes
fácticos de forma tan descarada, y dejándose comprar por un miserable
plato de lentejas. Precisamente, ya digo, mientras se presentan como
los abanderados de la denuncia y el activismo. Y mientras se creen
luchadores éticamente comprometido por causas justas. En fin, que
una vez más me da la risa. Soy un flojo, qué le vamos a hacer.
Post
Scriptum. Tengo un amigo fotógrafo que ha renunciado a exponer en la
mejor sala expositiva del Centro del Carmen, renunciando por tanto y
entre otras cosas al dinero que le reportaría y a los beneficios que le proporcionaría tener un montón de obra producida
gratuitamente. Y lo ha hecho precisamente porque no se cree nada de
este asunto del Arte Contemporáneo. Nunca nadie lo sabrá salvo él
y yo. Mi genuflexión ante él.
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lunes, enero 15, 2018
Es que me muero de risa con el mundillo del arte II
Hace unos días aparecía
esta noticia a toda página en la contraportada de El País:
“Una exposición repleta
de falsos 'modigliani'”
La contundencia de la
noticia se vale por sí misma, ya no tanto por lo que dice cuanto por
lo que significa. Decir repleta no es decir cualquier cosa, es
decir, repleta. Tal y como el mismo
subtitular reza con un tipo de letra intermedia:
“Un informe policial
asegura que un tercio de los cuadros exhibidos en Génova la pasada
primavera no eran auténticos”
Lo cierto es que el Arte
Moderno y Contemporáneo tienen sus cosillas. De hecho, son las
cosillas que envuelven a ese Arte Moderno que comenzó a imponerse a
finales del XVIII las que de forma previsible nos condujeron a su
inevitable acabamiento. Y así le ha ido al Gran Relato que fue la
Historia del Arte: que ha desaparecido en los bajos fondos de la
Revolución Tecnológica. Aunque haya tanta gente que se muestre
reacia a percatarse de esa desaparición, bien por inercia, bien por
melancolía, bien por intereses económicos.
Así que el Arte fue un
sueño -de la razón- que transcurrió entre Revoluciones, la
Francesa y la Tecnológica. Ese periodo de tiempo en el que el Arte
se imponía a dedo... ya no por Reyes, como en el Antiguo Régimen,
sino por Expertos; críticos, exegetas, historiadores, marchantes,
políticos y narcotraficantes. No hay persona mínimamente informada
que no sepa que el Arte Moderno surge, precisamente, cuando la
maestría y la excelencia (de un arte al servicio del Poder) fueron
sustituidas por la sinceridad y la autenticidad de unos seres
(artistas) que justificaban su presencia en el hilo narrativo de la
Historia a partir de un relato hiper-racionalizado, valga la
paradoja y en contra de las apariencias.
El caso es que ¡“Un
tercio de los cuadros exhibidos en Génova la pasada primavera no
eran auténticos”!, dice la noticia […]. Perdón por la pausa,
pero es que me da la risa y me cuesta escribir, se me emborrona la
tinta con los lagrimones que se me escapan involuntariamente. Sobre
todo cuando pienso en los más de 100.00 visitantes que salieron del
Palacio Ducal cachondos por la ingesta de Alta Cultura. Si
verdaderamente fueran dignos de tanta cultura exquisita exigirían la
devolución del dinero de la entrada, y los padres y profesores
pedirían compensación por los daños y perjuicios causados por la
pérdida de autoridad ante hijos y alumnos. Me meo. Perdón, pero es
que me imagino a esos profesores de instituto intentando culturizar
a los amantes de Netflix señalando la genialidad de lo que habían
hecho unos cuantos mindundis... y me meo. Perdón de nuevo, pero es
que leo las conclusiones de la experta (Isabella Quatttrocchi) que ha
analizado las obras expuestas, “están vulgarmente falsificadas”
y es que no lo puedo evitar, me meo. Y perdón.
Para completar información:
https://albertoadsuara.blogspot.com.es/2017/08/es-que-me-muero-de-risa-con-el-mundillo.html
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jueves, enero 11, 2018
Autopista a la Maldad
Se ha apuntado mas de una
vez en este blog. La maldad avanza con paciencia y sin freno.
Uno perdió toda esperanza
cuando vio el uso que, después de todo, se hacía de Internet.
Antes
de que se impusiera como forma de comunicación total y bastante
antes de que las redes sociales se impusieran como forma de vida
absoluta uno creía, en toda su ingenuidad, que Internet serviría
para impedir que grandes grupos (mediáticos, financieros,
políticos, empresariales) nos siguieran humillando y aplastando sin piedad.
Uno creía, en toda su imperdonable ingenuidad, que una vez fuera
posible la comunicación total y a tiempo real entre TODOS, no habría
nada ni nadie que pudiera humillarnos a TODOS. ¡Cuán estúpida ingenuidad la mía! No sólo siguen haciéndolo sino que además lo hacen a cuerpo de rey, es decir con el beneplácito de TODOS, ya mucho
más preocupados por sus Insta que por la humillación a la
que les someten de forma persistente todas las compañías de
telecomunicaciones. Y las de distribución de energía.
Acaba uno de cambiarse de compañía una vez más, con todo lo ello lleva de diálogos surrealistas y de trámites kafkianos. Y por tanto de pérdida de tiempo y dinero. No había forma de hacerse entender ante ninguno de los interlocutores que preguntaban acerca del motivo por el que uno quería cambiar de compañía. Uno les decía de forma concisa, reiterativa e imperturbable: “no puedo soportar ni consentir que se premie la infidelidad”. “Cómo... qué... no entiendo”, contestaban todos los sabios que tienen contratados de mortecinos tele-comunicadores. Así uno sin concesiones ante la ignorancia ética y ontológica: “No puedo entender que después de años como cliente fiel de esta Compañía uno esté pagando más que cualquiera de los que entra de nuevo, me parece una política contranatura por perfectamente injusta, además de poco agradecida”.
Acaba uno de cambiarse de compañía una vez más, con todo lo ello lleva de diálogos surrealistas y de trámites kafkianos. Y por tanto de pérdida de tiempo y dinero. No había forma de hacerse entender ante ninguno de los interlocutores que preguntaban acerca del motivo por el que uno quería cambiar de compañía. Uno les decía de forma concisa, reiterativa e imperturbable: “no puedo soportar ni consentir que se premie la infidelidad”. “Cómo... qué... no entiendo”, contestaban todos los sabios que tienen contratados de mortecinos tele-comunicadores. Así uno sin concesiones ante la ignorancia ética y ontológica: “No puedo entender que después de años como cliente fiel de esta Compañía uno esté pagando más que cualquiera de los que entra de nuevo, me parece una política contranatura por perfectamente injusta, además de poco agradecida”.
Algo huele mucho a
podrido. Y mucho se teme uno que las Compañía de Telecomunicaciones
no son las únicas responsables de sus actos y decisiones.
Post Scriptum.
Llevan años diciéndonos, tanto desde Tráfico como desde todos los
Medios de Comunicación, que la inmensa mayoría de accidentes
mortales se producen en carreteras secundarias. Seguramente por eso,
una de las decisiones más anunciadas a principio de este nuevo año
ha sido el incremento sustancial del peaje en las autopistas. PURA
MALDAD. Y mientras los internautas comiendo pipas.
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jueves, diciembre 14, 2017
Reír o llorar
Fotografía y enseñanza
Hoy empieza uno, como
todos los años por estas fechas, a impartir las clases de Fotografía
en la Universidad. Siempre hay un primer día en la enseñanza de
cualquier materia, siempre hay un primer día en que el profesor se
confronta a los que, después, van a ser alumnos de su asignatura
durante un tiempo. No hay otra, ni para uno ni para ellos: uno llega
al aula el primer día de clase y se encuentra delante de los que van
a ser alumnos de su asignatura; ellos llegan a esa desconocida aula
por primera vez y se encuentran delante al profesor que les va a
impartir la concreta asignatura. Mirando a uno casi sin parpadear se
encuentran todos esos alumnos que no están ahí para otra cosa que
para aprender la materia de la asignatura concreta, la que uno
imparte desde hace 13 años (al menos en este lugar). Expectantes y
algo atemorizados, sólo algo, pero algo. No tanto por la asignatura
en sí, cuanto por lo que pueda esperarse de quien les va a enseñar
fotografía.
Por eso intenta uno
siempre hacer un discurso lo más “naturalista” posible en ese
primer día, pero sin dejar de apuntar los objetivos de la
asignatura. Así, intenta uno ser afable sin dejar de concretar
cuáles son los conocimientos que resulta imprescindible adquirir. Y
uno les cuenta, entre otras cosas, que Fotografía es una de las
asignaturas más difíciles de impartir porque así como de otras
materias no saben nada y ellos lo reconocen (diseño editorial,
tipografía, after efects, etc.) todos creen, sin embargo, saber de
fotografía en la medida en la que llevan años haciendo miles de
fotografías y subiéndolas a sus redes sociales. Y cuenta uno estas
cosas mientras le miran todos casi sin parpadear, al aparecer
expectantes y posiblemente, aunque sólo algo, atemorizados. O eso al
menos cree uno cuando ve los rostros de esos jóvenes en su primer
día de clase. Rostros que miran a uno de forma impertérrita, casi
paranormal en la medida en que apenas parpadean. Y es entonces cuando
uno, tal y como sucede todos los años, no sabe qué pensar. Porque
siempre e inevitablemente uno no sabe qué pensar cuando un nuevo
grupo de jóvenes le mira aparentando un interés, insisto, casi
sobrehumano. Dudas, las de uno, razonables, pues aunque todos los
años pasa lo mismo uno siempre cree que las cosas pueden ser
distintas cada vez. Y que por tanto esta vez, hoy, los alumnos
estarán verdaderamente interesados en el discurso de uno. Eso al
menos piensa uno hoy: que quizá hoy las cosas van a ser distintas.
Así que uno les explica a
los primerizos, entre otras cosas y en ese primer día, las
diferencias que existen entre aprender (de) fotografía a través de
internet y aprender (de) fotografía a través de los libros. Y se
explaya uno entonces en ofrecer detalles que demuestran tales
diferencias, pero no sin antes haber dejado claras ¡las maravillosas
virtudes de poder informarse de todo a golpe de click!, cosa que hay
que hacer fundamentalmente para que no tomen a uno por gilipollas ya
desde el primer día de clase. Les cuenta uno, digo, lo que es un
libro de fotografía(s), o un fotolibro en tanto que variante del
primero, más genérico. Y esto de explicarles qué es un libro, en
este caso de fotografías, hay que entenderlo de forma textual: hay
que explicarles lo que es un libro, primero porque en realidad no lo
saben y segundo para que puedan entender a continuación las
diferencias que median entre aprender (de) fotografía a través de
internet o hacerlo a través de los libros. Y en este punto se
acuerda uno de la frase de aquel alumno que hace un par de años
respondió “desengáñate Alberto, ya hace tiempo que las nuevas
generaciones no leemos” a mi afirmación “ya no os doy a leer el
libro de Susan Sontag porque ya sé que no lo vais a leer, como he
podido comprobar de forma progresiva desde hace unos años”. Y
cuando hablaba de lectura -hace ese par de años- hablaba de lectura,
no de miradas fragmentarias, inconexas, lábiles, fugaces,
ocasionales y raudas; hablaba no de otra cosa que de leer libros.
“De entrada un libro
de fotografía, de fotografías -les
cuenta uno-, así como un fotolibro,
como este libro de fotografías del fotógrafo Robert Frank que tengo
en mis manos (y es entonces cuando alzo el libro para que lo puedan
ver todos: The
americans) es antes
que nada el producto de una negociación, de la negociación entre el
autor y su editor. Así que observemos: Un libro tiene antes que nada
un formato, unas proporciones, no es lo mismo un formato cuadrado que
uno rectangular y no es lo mismo abrir en horizontal que abrir en
vertical. Por no hablar del tamaño, tan vinculado al formato y claro
está a la idea, a la idea de libro que se pretende. A los amantes de
los libros -les
señala uno-, no les suelen gustar los
formatos horizontales si no se encuentran claramente justificados.
Pero eso es sólo el principio, como también es previo a ese
principio la concreta selección de las imágenes que van a formar
parte de ese libro. Toda publicación que pretenda cierta excelencia
es necesariamente el producto de una edición concienzuda, es decir,
el producto de una selección muy concreta de entre todas las fotos
posibles del autor. Después se encuentra ese otro tema capital de la
edición de un libro, el de la estructura, que se organiza en función
de una determinada secuencia narrativa; y en este sentido conviene
saber el uso que se hace de la distribución de imágenes teniendo en
cuenta, ya no sólo el orden, que también, sino la distinta
importancia que puedan tener ciertas imágenes dependiendo de si se
encuentran en las páginas pares o impares. Hay libros -les
dice uno-, como éste, que decidió,
con acierto indiscutible, reproducir las fotografías sólo en las
páginas impares. En un libro de fotografía(s) las partes y el todo
se encuentran estrechamente condicionadas entre sí. Por otra parte
se encuentra el tamaño de las fotografías (la mancha, que se llama)
respecto del formato del libro, si ocupan mucho o poco en ese blanco
de la página, a lo que se añade la dificultad de decidir qué se
hace con respecto a las diferencias de tamaño que, en un libro
vertical, pueden darse entre fotos verticales (grandes en una página
vertical) y muy pequeñas (en una página vertical). Por no hablar de
cómo situarlas en esa página, si a sangre toda ella, o a sangre por
uno de sus lados, o centrada... Un fotolibro -les
acaba diciendo uno-, es puro
pensamiento visual, así que resulta necesario saber elegir las
imágenes adecuadas para hilar de la forma más adecuada una
narración concreta, algo que encontrará su máxima excelencia si se
tienen en cuenta todos esos factores. Y para acabar: un libro es un
objeto con un peso específico que de alguna forma hay que tocar; las
reproducciones son extremadamente parecidas a las fotografías
originales, parten del mismo principio, el de ser/estar impresas
sobre papel; en fin, todo en la experiencia de ver/tocar/ver un
conjunto ordenado de fotografías invoca al conocimiento, al
conocimiento que es pensamiento visual.”
Todo eso les cuenta uno a
sus primerizos alumnos -los que siguen mirando a uno casi sin
parpadear- explicándoles inmediatamente después qué tipo de
conocimiento puede adquirirse a través de internet: “Sin
embargo -sigue uno- cuando
pincháis el nombre de un fotógrafo en Google, como por ejemplo este
de Robert Frank, aunque podríamos acudir a cualquier otro ejemplo -y
es entonces cuando alzo con las manos otros 3 libros de otros autores
que uno se ha tomado la molestia de traer a clase- lo que os vais a
encontrar es, inevitablemente, un magma de fotografías sin orden ni
concierto. Un magma caótico en el que aparecen fotos de forma
aleatoria y que se visualizan en formato muy pequeño y en una visión
de conjunto. En pequeño, sí, porque carecen de resolución
suficiente para poder ser vistas con una mínima dignidad, y en ¡vaya
conjunto!, porque son muchas, pero colocadas al tun tun debido a
algoritmos fantasmas, siempre muy comerciales; una o varias de ellas
pueden repetirse ad-nausean pero pareciendo distintas debido al
color, que en unas es verde, en otras rojo o violeta aunque la foto
sea en blanco y negro. Y lo peor de todo: ni siquiera todas las fotos
que nos muestra la búsqueda de imágenes son del mismo autor, lo que
sin duda confundirá definitivamente a quien quiere informarse con el
fin de aprender algo del autor/fotógrafo”.
Y continúa uno
dirigiéndose a esos primerizos alumnos que apenas parpadean: “Fijaos
qué curioso, el año pasado, les conté todo esto mismo que os acabo
de contar a vuestros predecesores, los que ahora están en segundo,
les traje estos mismos libros que deposité sobre esta misma mesa tal
y como he hecho hoy, habiéndoles señalado que aquí estaban
-traídos a propósito-
para que pudieran echarles una ojeada y corroborar el discurso, no
sin antes habiéndoles hecho un pequeño comentario acerca de todos
ellos. ¿Sabéis qué pasó cuando llegó la hora del almuerzo, que
todo se ha de decir no fue inmediatamente después de ese discurso
sino media hora más tarde? Pues yo os lo digo: que se levantaron,
salieron del aula y cruzaron al horno a comprarse la empanadilla de
turno”. Los libros se quedaron ahí, huérfanos de tacto y
mirada. Y yo con un palmo de narices; “no hicieron a los libros
ni puto caso”, eso fue lo que les dije.
Todo esto les ha contado
uno a los alumnos primerizos aproximadamente media hora antes de que
llegara la hora del almuerzo esta mañana, esta misma mañana, primer
día de clase. ¿Y saben ustedes, lectores míos, qué ha pasado
cuando he anunciado la hora del recreo, esto es, la del almuerzo? ¿A
que sí? En efecto: que han salido disparados hacia el horno. Reír
preferiría, pero sólo tengo ganas de llorar. Son ya varios palmos
de narices.
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jueves, noviembre 30, 2017
Sobre la igualdad II ¿Hipocresía, ignorancia o maldad?
O sobre La Manada
El post anterior se
fundamentaba en sendas frases de mis dos sobrinos mellizos; la de
ella, “La verdad es que las chicas y los chicos somos muy
diferentes... y además eso lo sabemos todas”, y la de él, “Eso
es verdad, nosotros también lo sabemos todos, es que salta a la
vista”. Y yo afirmaba que ellos demostraban saber aquello que no
sabían los adultos (?) embriagados por los beneficios sociales y
económicos de la Corrección Política. Pero va y resulta que la
lectura que hacen los menores es puramente materialista, es decir,
basada en lo que para ellos es irrefutable por estar ahí: “salta a
la vista”. Y, en efecto, si hay algo que salta a la vista ya
para un niño primero y para un adolescente después es que los
hombres y las mujeres NO son iguales. O, por darle un giro a la frase
de mi sobrino y sin abandonar ni un ápice su significado: (cuando
digo que) NO somos iguales (lo digo) debido a aquello “que salta a
la vista”.
No se trata de negar todo
aquello que, en tanto que seres humanos, nos iguala a ambos sexos,
que es mucho más que aquello que nos diferencia, pero eso no quita
para que las diferencias, evidentes ya en el propio físico, sean
condicionantes determinantes, como lo es aquella que resulta más que
determinante definitiva: la capacidad de engendrar hijos en el propio
cuerpo. Ellos estaban hablando, sólo, de sexualidad y de
predisposición hacia el otro en tanto que posible partenaire; de
deseo, del tipo de deseo y de la forma de gestionar ese deseo. Y así,
mientras él se mata a pajas porque su índice de testosterona le
exige explotar de forma constante (la plenitud sexual de un varón se
encuentra en los 19 años), ella se acuesta todos los días con la
mirada perdida (la plenitud sexual de una mujer se da a los 35 años).
Y eso sin contar lo que hacen con “el otro”, que daría para otro
enfoque textual.
En
cualquier caso ambos llevan cerca de 8 años pudiendo ver, que es lo
mismo que decir “viendo”, todo tipo de vídeos a través de sus
teléfonos móviles, smartphones.
¿Y qué es eso que llevan viendo desde que tenían 10 años? Pues
todas esas cosas de las que por tradición les habían protegido los
adultos responsables. ¿Y de qué les protegían en antaño esos
adultos responsables a esos niños sus hijos? Pues de todo aquello
que pudiera perturbarles hasta el punto de generarles ideas
equivocadas, cuando no monstruosas, sobre algo que resulta clave en
el desarrollo de un ser humano civilizado: la sexualidad; de todo
aquello que pudiera generarles un trauma que podría quedar oculto en
el consciente pero no así en un perturbado inconsciente. ¿Pero qué
es entonces eso que desde los 10 años ven con “naturalidad” los
niños con sus tierna y frágiles mentes? Pues yo se lo diré: ante
todo mucha sexualidad donde prevalece la violencia ejercida en todos
los sentidos y direcciones. O por decirlo de forma que ustedes,
padres responsables y reivindicadores sociales de la igualdad, puedan entender mejor: lo que ven sus pequeños, gracias al dispositivo que
ustedes le regalaron a los 10 años, es eso que incluso a ustedes les
costaría digerir y asimilar; no pornografía al uso, no, no se
engañen porque eso no es compartible
entre amiguitos debido a su vulgaridad; no, lo que ven sus pequeños
es a una mujer siendo follada por pongamos 8 hombres que la manejan
como un trapo, forzándola, follándosela simultáneamente por el
coño y por el culo mientras se la tiene que chupar a 2 o 3 más que
se la meten en la boca hasta que a ella se le corre el rimel de las pestañas; así sucesivamente y alternándose ellos mientras ella tiene
que superar, sonriendo, las arcadas que le producen las pollas en la
garganta. Usted, claro, como padre/madre responsable de su adorado/a
hijito/hijita no sabe lo ve su adorado/a hijito/hijita en el
dispositivo maravillo que le regalaron a los 9 años, un montón de
vídeos con protagonistas guapos, musculosos y con pollas grandes que
usan la violencia sobre chicas que parecen disfrutar a lo bestia de
tanta bestialidad, con estrangulamientos, felaciones profundas,
escupitajos, bofetadas, etc. Usted, claro, que es un
padre/una madre actualizado/a y feminista/o defensor de la igualdad
no le importa que eso que eduque a sus maravillosos hijitos/hijitas
en materia de sexualidad sea aquello que pueda provocar daños
irreversibles; por ejemplo, ver a una tierna joven sobre la que de
forma continuada y consecutiva se corren en su cara 20 o 25 hombres
de todo tamaño, aspecto y condición que se encuentran alrededor de
ella pajeándose durante la media hora que dura ese simpático vídeo en el que ella sonríe constantemente.
Pero sepan ustedes que ellos/ellas, sus adorables hijitos/hijitas,
saben perfectamente lo que es una Gang Bang y lo que es un Bukkake...
a los 10 años. Y después se sorprenden, como gente de bien que son
ustedes, por supuesto, de lo que ha pasado con La Manada.
martes, noviembre 28, 2017
Sobre la igualdad
Sobre la igualdad
Hoy he comido con mi
familia directa, esto es, con mi madre, mi hermano y mis dos sobrinos
mellizos de 17 años. Ha salido el tema del sexo, la sexualidad y,
lógicamente el de las relaciones sexuales y sentimentales. También
lógicamente ha salido el asunto de la igualdad entre sexos. Así mi
sobrina para zanjar una conversación que le aburría: “la verdad
es que los chicos y las chicas somos muy diferentes... y además eso
lo sabemos todas”. Y su hermano apostilla: “Eso es verdad,
nosotros también lo sabemos todos, es que salta a la vista”. Por lo que, al parecer, saben a su corta edad lo que no saben los cientos de miles de adultos (?) que se expresan y opinan públicamente. Yo,
que estaba allí, puedo asegurar que ambos eran plenamente conscientes
de que sus palabras sólo tenían que ver con aquello a lo que esas
palabras referían. Estaban hablando, sólo, de sexualidad y de
predisposición hacia el otro en tanto que posible partenaire; de
deseo, del tipo de deseo y de la forma de gestionar ese deseo.
Nota. No haría falta
añadir que mis sobrinos distinguen perfectamente la necesaria
igualdad de derechos que tienen las personas con independencia de su
condición sexual de aquello que a ellos les resulta evidente: que
“en eso otro” los chicos son muy distintos de las chicas. Y viceversa. Estos
es, diferentes: desiguales. Y no haría falta añadir que mis
sobrinos están absolutamente en contra de toda posible forma de violencia.
viernes, noviembre 24, 2017
Carta abierta a la sociedad actual y escatología
No me quedé con las
cifras reales que el locutor pronunciaba ayer en la radio, pero lo
que sí me quedaron claras fueron las proporciones, que según los
datos (tomados a varios miles de personas) eran de once a uno. La encuesta a la que hacía referencia pretendía averiguar
las preocupaciones ciudadanas respecto a su relación con la calle y
los espacios públicos a base de propuestas de los propios ciudadanos; pues bien, el segundo
asunto más votado habría sido el de generar refugios para gatos
abandonados, con una cifra apabullante, tan apabullante que era 11
veces mayor que esa otra cifra que representaba a quienes habían
propuesto la creación de espacios de atención a vagabundos y gente
sin hogar.
Cambio de tercio (creo). A
bombo y platillo se hacían cargo ayer todos los medios -tanto
escritos como audiovisuales- en sus respectivas secciones de que casi
4 millones de personas estuvieron pegados a su televisor el día de
la final de Master Chef Celebrity. Un share espectacular. Muy
probablemente otros dos millones más estuvieran viendo los avatares
(nunca mejor dicho) de Gran Hermano. A saber qué veían los que
veían La Sexta, o Antena 3 o incluso La Primera.
Dice la noticia “9,8 es
la media de edad en la que los niños reciben su primer teléfono...
el 80% de ellos entra todos los días en internet y en sus redes
durante una media de dos horas”. La noticia es dada de forma
neutra, aséptica, sin opinión. Sin embargo dos meses antes apareció
esta otra noticia en el mismo periódico;: titular: “El amor eterno
ya es un mito a los doce años”; subtitular: “Una aplicación del
móvil consigue que los adolescentes dejen de lado una visión del
amor guiada por mitos -como 'el amor lo puede todo'”. Y después dicen que el pescado es caro.
Así que emulando al gran
Fernán Gómez yo digo “¡se va usted a la mierda, sociedad
actual!”... esa sociedad de la que por supuesto formo parte.
Menos mal que hoy empieza el Black Fridey... de mierda!
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