sábado, diciembre 12, 2015

Lección japonesa

Lección japonesa
Pedir perdón es una forma de mostrar arrepentimiento, ese estado de tristeza que anida en quien se piensa culpable. Según el Léxico de Filosofía el arrepentimiento es “pesarle a uno haber hecho o haber dejado de hacer alguna cosa, sentimiento moral en el que la conciencia culpable expía y repara su culpa”. Pedir perdón exige lo que llama Descartes “una especie de tristeza”. Así pues, pedir perdón requiere un claro previo: el pesar. A uno le pesa “el todo” cuando siente que le ha fallado al otro. Pero luego debe venir la demanda, de otro modo sólo habría remordimiento.

La traducción literal del término perdón en japonés es “no vivo”. Resulta una bonita (?) manera de pedir perdón el hacerlo usando un verbo tan contundente, tan genérico y tan existencial -si se me permite la perogrullada-, en vez de usar uno propio y específico. “No vivo” le dice un japonés a otro cuando siente que le ha fallado; es decir, “siento que no vivo a pesar de no estar muerto”. Tan fantástico como preciso si quien pide perdón lo pide verdaderamente... medio muerto. Así, quien no es capaz de estar medio muerto después de haber cometido una infracción es que, o está muerto del todo (aunque nadie se percate de ello) o está demasiado vivo (con un pesar sólo derivado del egoísmo).

1 comentario:

Gustavo Jornet dijo...

Muy bien.
Creo que en la película The Yakuza queda muy bien mostrado en el personaje de Tanaka Ken... y por supuesto en Harry Kilmer (Robert Mitchum).
Incluso suena una canción en un local que dice: "Un hombre sin carga no es un hombre".

Saludos