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miércoles, septiembre 18, 2019

Del goce de la mujer del hoy


O de la diferencia entre el placer y el goce

Nos cuentan que a la mujer siempre hay que creerla. Algo que sólo se puede decir cuando se presupone que la mujer siempre dice la verdad. Por eso se nos dice que a las mujeres hay que creerlas siempre. Porque siempre dicen la verdad.

¿Y por qué nos cuentan eso?

Si verdaderamente somos iguales los hombres y las mujeres en todo, que eso es lo que nos dicen y cuentan, ¿por qué entonces las mujeres no habrían de mentir?

Si la igualdad es incuestionable porque toda diferencia es, sólo, producto de un constructo social, ¿por qué las mujeres no mienten?

¿Por cuestiones "naturales"?

¿Así que SÍ hay cuestiones que diferencian a los hombres y las mujeres, y además se deben a la Naturaleza y NO a un constructo socio-cultural?

Si verdaderamente somos iguales los hombres y las mujeres en todo (aunque quede claro que ellas nunca mienten y por eso hay que creerlas siempre), ¿por qué entonces ellas dicen que sólo los hombres mienten ya que ellas no lo hacen, y por eso siempre dicen la verdad?

¿Qué ganan las mujeres no mintiendo nunca?

O mejor, ¿Qué ganan diciendo que nunca mienten?

¿Qué hace una mujer cuando dice no mentir nunca (porque sólo la verdad es lo que se le cae de la boca siempre)?

O mejor, ¿Qué siente realmente una mujer que dice que las mujeres nunca mienten?

¿Qué se cree?

O mejor aún, ¿Qué sienten las mujeres que callan cuando se nos dice que a las mujeres hay que creerlas porque siempre dicen la verdad?

¿Qué se creen después de sentir qué?

O mejor aún si cabe, ¿qué clase de persona puede ser esa que dice no mentir nunca?

¿Qué puede hacerle a una persona decir que nunca miente?

¿Qué podemos esperar de una persona que dice no mentir nunca?

¿Qué podemos decir de todas esas personas que proclaman a los cuatro vientos que las mujeres nunca mienten y por eso hay que creerlas siempre?

¿Qué podemos esperar de todas esas personas que asumen sin pestañear la afirmación que dice “hay que creer siempre a las mujeres porque ellas nunca mienten”?

¿Qué podemos esperar de todas esas personas que creen verdaderamente que siendo iguales, -¿por naturaleza?-, sólo las mujeres dicen siempre la verdad?

¿Tiene algo que ver la Naturaleza en el hecho de que las mujeres siempre digan la verdad?

¿Así que sí que hay algo que se rige por la Naturaleza y no por el constructo socio-cultural?

¿Es sólo eso, la incapacidad de mentir de la mujer, lo único que nos confronta a los sexos de forma natural... o hay más cosas que nos diferencian de forma natural?

¿Será entonces que tener vagina, y no pene, lo que hace que la mujer siempre diga la verdad?



lunes, septiembre 10, 2018

Donald Trump y Josep Ramoneda

La extrema derecha sube en Suecia como la espuma, como demuestran las elecciones de ayer. Como sube en Francia, Austria, etc., etc. Y Josep Ramoneda se enfada (tal y como veo en un periódico). Y los contertulios de todas las cadenas de TV y radio o balbucean o tartamudean. Todos. Como los políticos españoles todos.

Como son todos los que también se enfadan con Donald Trump, aunque ahí ya nadie tartamudea. Todos indignados y enfadados por su existencia en tanto que Presidente de EEUU. Y cuando digo todos ya no me refiero sólo a los españoles. Todo el mundo civilizado está indignado con Trump. Sin apercibirse de que Trump está ahí porque ganó las elecciones (lo que son millones de votos). Así, en vez de analizar... se enfurruñan, se quejan. Todos en la Europa civilizada. Sin tartamudear.

¿Acaso nadie es capaz de atisbar el porqué del ascenso de esta extraña derecha? ¿Nadie, de verdad? ¿Nadie capaz de saber algo acerca del porqué Trump ha llegado al Poder? ¿Acaso nadie con capacidad de decisión -política- ve Internet, en vez guiarse por los tradicionales medios de comunicación, todos ellos envenenados por la basura de la Corrección Política? Porque ni en librerías ni en periódicos ni en telediarios se dice absolutamente nada que no sea Políticamente Correcto. Nada.

Este blog lleva desde 2006* insistiendo de manera tan pertinaz como cansina de los peligros de la Corrección Política, que aquí se ha definido como el verdadero cáncer de las sociedades civilizadas contemporáneas. En EEUU es salvaje la coyuntura con las políticas identitarias y de género. La capacidad de humillar y vejar a "lo hegemónico" que tienen los que se autodenominan oprimidos es absolutamente desmesurada (en Internet está la información).

Y cada vez es mayor la vejación que sufrimos los varones aquí en España con la nefasta, perniciosa, canalla, antidemocrática e injusta Ley Integral de Violencia de Género. Que produce tantos cientos de miles de varones humillados y vejados sin compasión alguna. Y según nos dicen esto no ha hecho más que empezar. Como están acallados nadie se hace cargo... pero llegará un momento en que habrá elecciones... y los humillados tendrán que votar...

Nadie me podrá decir que este blog (que leen unas 70 personas: todo un éxito en 12 años), no lo lleva advirtiendo desde 2006. La Guerra de Sexos se ha convertido en una Guerra sin cuartel contra quienes no tienen derecho a la defensa y además se les niega la presunción de inocencia. La falta de verdadera Libertad de Expresión es absoluta.

Mientras los Lobbies de Presión campen a sus anchas (generando un negocio multimillonario para todos los suyos, que son todos los Medios de Comunicación tradicionales, Institutos de la Mujer, Concejalías corruptas y toda la clase política en general) y la Opinión Publicada (la suya) sea tan opuesta a la verdadera opinión pública el asunto irá de mal en peor. Y después la gente se enfadará o balbuceará cuando la "extrema" derecha comience a llegar al Poder, como pasó en EEUU. Y balbucearán sin llegar a decir nada.

Mucho ignorante y mucho cobarde es lo que hay.

*La primera mitad de este blog se encuentra sin etiquetar, así que en realidad hay muchos más artículos que se refieren a la corrección política, el feminismo, la guerra de sexos, etc., de los que apuntan las etiquetas. 

domingo, mayo 20, 2018

Carta abierta a los padres de niños


En efecto esto es una misiva, no un panfleto, está dirigida exclusivamente a ustedes, padres de esos seres que, precisamente por edad y por definición se encuentran conformando; padres de seres crudos. De ahí que siempre le hayamos dado la importancia que se merece a todo aquello que le sucede a un niño; a todo aquello, lo sabemos, que por sucederle en estado crudo condicionará su ser de forma determinante, para lo bueno y para lo malo. No por otro motivo, lo sabemos también, los (buenos) padres son aquellos a los que le preocupa soberanamente las experiencias que pueden tener sus hijos cuando son niños, esto es, cuando son seres crudos a los que les afectará toda experiencia, para bien o para mal. Y por ello unos buenos padres son, entre otras pocas cosas, los que preservan a sus hijos de experiencias nocivas, es decir, de experiencias nada propias ni adecuadas para unos seres a los que podrían afectarle de forma fatal y muchas veces de forma irreversible. Por otra parte, yo sólo puedo hablarles a ustedes en nombre propio y sólo puedo hablarles desde mi condición, no hay otra. Y como no hay otra sólo puedo ser sincero. Sincero y claro aunque siempre haya tenido dudas acerca de la eficacia de entender lo primero como un principio inmutable y recomendable, y lo segundo como una cualidad personal. Pero este es el momento, el kairos, que diría un griego de hace 2600 años, el momento oportuno.

Así, y después de esta necesaria introducción iré al grano: son todos ustedes unos hijos de puta. Todos; es decir, todos los que lo son. ¡Claro que podría haber usado otro adjetivo!, pero habría sido con toda seguridad menos eficaz y desde luego menos apropiado. ¿A quien puede importarle hoy en día que se le llame malvado? O mejor: cuando digo todos lo que quiero decir es todos aquellos que cierran los ojos ante la tenencia y uso de un teléfono móvil con datos por parte de su hijo/niño.

Hoy mismo me han mandado por teléfono a “modo de gracia” un pequeño vídeo de contenido sexual que me ha dado nauseas; un vídeo que ha afectado mi estado de ánimo de forma considerable; un vídeo que se encuentra en el limbo de la red y al que todo el mundo tiene acceso; un vídeo, de hecho, que por estar en la red "móvil" está a la vista de todos; un vídeo que por estar a la vista de todos no está a la vista de quien voluntariamente pueda decidir verlo, sino de aquel al que “le llega”. Que le llega tarde o temprano, tenga la edad que tenga, no lo dude usted. Un vídeo que precisamente “llega” a más gente debido a la alienada afición de tantos a compartir su perversa promiscuidad.

Todo aquel padre que haga la vista gorda a la tenencia de un teléfono móvil por parte de su hijo/niño porque le resulte más fácil no hacer gorda esa vista es un hijo de puta. Porque el teléfono móvil con datos es un portador potencial, esto es, factual, de atrocidades como la que hoy mismo he visto hasta que me han entrado las arcadas. Un vídeo tan cruel como innecesario que se ha repetido en mi mente durante demasiados momentos a lo largo del día de hoy. Yo lo he abierto porque no sabía lo que iba a ver y porque me lo mandaba un “amigo”. Un vídeo monstruoso sí, pero no casualmente monstruoso, porque lo que le confiere la “gracia” que lo hace compartible es, precisamente, su anormalidad, su monstruosidad.

Todos aquellos padres que se hagan los despistados ante la tenencia de un teléfono móvil por parte de su hijo/niño buscando excusas para justificar esa tenencia no es más que un hijo de puta, porque ha puesto en manos de ese su hijo/niño, es decir ante sus ojos, la posibilidad de ver toda la barbarie humana, todo lo peor del ser humano, haciéndolo además cuando su hijo/niño está crudo, cuando su ser se encuentra conformando, cuando no tiene capacidad de discriminación ni de discernimiento, cuando, como bien sabemos, es susceptible de ser afectado por ver aquello para lo que su mente no está preparada, una afección que podrá determinar, en el mejor de los casos, un trauma del que posiblemente nunca sea consciente. Y quien de ustedes crea que exagero… que se vaya freir espárragos. Porque no existe ninguna casualidad en el hecho de que los vídeos elegidos para circular masivamente por la red representen la cara más sádica y perversa de algo tan natural como puede ser la misma sexualidad. Esos millones de vídeos cruentos, crueles y obscenos que circulan con perfecta naturalidad al alcance de cualquiera son, precisamente, la cara opuesta de la naturalidad. Y por ello son los elegidos para hacer “la gracia” que debe compartirse.

Así y para acabar: todos aquellos padres que dicen preocuparse por las compañías de sus hijos; todos aquellos padres que se dicen preocupados por ese bullying que puedan estar sufriendo sus hijos, todos aquellos padres que se preocupan por los horarios de llegada de sus hijos a casita, y sobre todo, todos aquellos padres que critican la potencial violencia machista de tantos hombres, todos aquellos padres, digo, que dicen querer a sus hijos/niños dándoles abrazos y buena educación pero que les ponen en sus manos esa arma nuclear que es un teléfono móvil conectado a todas las imágenes posibles del mundo... son unos hijos de puta.

Y si no lo creen piénselo de esta otra forma: darle un teléfono con datos a una niña es algo parecido a comprarle un bono para que pudiera ir gratis a un cine en el que podría ver a 5 hombres ciclados follándose simultáneamente a una jovencita que más goza cuanta mayor es la violencia a la que la someten con ¡toda la naturalidad del mundo! (gang bang), o ver a 25 o 30 tipos de toda condición, tamaño y edad corriéndose encima de una joven a la que se le empasta el rostro mientras sonríe de felicidad y satisfación (bukkake), o una mujer que se la chupa a un caballo, etc., etc. Y después pasa lo que pasa, lo sabemos, que una mujer de 18 año bebida y de fiesta decide poner en práctica eso que en su teléfono ha visto tantas veces y que tanto placer parecía darle a la representante de su sexo...

jueves, noviembre 30, 2017

Sobre la igualdad II ¿Hipocresía, ignorancia o maldad?

O sobre La Manada

El post anterior se fundamentaba en sendas frases de mis dos sobrinos mellizos; la de ella, “La verdad es que las chicas y los chicos somos muy diferentes... y además eso lo sabemos todas”, y la de él, “Eso es verdad, nosotros también lo sabemos todos, es que salta a la vista”. Y yo afirmaba que ellos demostraban saber aquello que no sabían los adultos (?) embriagados por los beneficios sociales y económicos de la Corrección Política. Pero va y resulta que la lectura que hacen los menores es puramente materialista, es decir, basada en lo que para ellos es irrefutable por estar ahí: “salta a la vista”. Y, en efecto, si hay algo que salta a la vista ya para un niño primero y para un adolescente después es que los hombres y las mujeres NO son iguales. O, por darle un giro a la frase de mi sobrino y sin abandonar ni un ápice su significado: (cuando digo que) NO somos iguales (lo digo) debido a aquello “que salta a la vista”.

No se trata de negar todo aquello que, en tanto que seres humanos, nos iguala a ambos sexos, que es mucho más que aquello que nos diferencia, pero eso no quita para que las diferencias, evidentes ya en el propio físico, sean condicionantes determinantes, como lo es aquella que resulta más que determinante definitiva: la capacidad de engendrar hijos en el propio cuerpo. Ellos estaban hablando, sólo, de sexualidad y de predisposición hacia el otro en tanto que posible partenaire; de deseo, del tipo de deseo y de la forma de gestionar ese deseo. Y así, mientras él se mata a pajas porque su índice de testosterona le exige explotar de forma constante (la plenitud sexual de un varón se encuentra en los 19 años), ella se acuesta todos los días con la mirada perdida (la plenitud sexual de una mujer se da a los 35 años). Y eso sin contar lo que hacen con “el otro”, que daría para otro enfoque textual.


En cualquier caso ambos llevan cerca de 8 años pudiendo ver, que es lo mismo que decir “viendo”, todo tipo de vídeos a través de sus teléfonos móviles, smartphones. ¿Y qué es eso que llevan viendo desde que tenían 10 años? Pues todas esas cosas de las que por tradición les habían protegido los adultos responsables. ¿Y de qué les protegían en antaño esos adultos responsables a esos niños sus hijos? Pues de todo aquello que pudiera perturbarles hasta el punto de generarles ideas equivocadas, cuando no monstruosas, sobre algo que resulta clave en el desarrollo de un ser humano civilizado: la sexualidad; de todo aquello que pudiera generarles un trauma que podría quedar oculto en el consciente pero no así en un perturbado inconsciente. ¿Pero qué es entonces eso que desde los 10 años ven con “naturalidad” los niños con sus tierna y frágiles mentes? Pues yo se lo diré: ante todo mucha sexualidad donde prevalece la violencia ejercida en todos los sentidos y direcciones. O por decirlo de forma que ustedes, padres responsables y reivindicadores sociales de la igualdad, puedan entender mejor: lo que ven sus pequeños, gracias al dispositivo que ustedes le regalaron a los 10 años, es eso que incluso a ustedes les costaría digerir y asimilar; no pornografía al uso, no, no se engañen porque eso no es compartible entre amiguitos debido a su vulgaridad; no, lo que ven sus pequeños es a una mujer siendo follada por pongamos 8 hombres que la manejan como un trapo, forzándola, follándosela simultáneamente por el coño y por el culo mientras se la tiene que chupar a 2 o 3 más que se la meten en la boca hasta que a ella se le corre el rimel de las pestañas; así sucesivamente y alternándose ellos mientras ella tiene que superar, sonriendo, las arcadas que le producen las pollas en la garganta. Usted, claro, como padre/madre responsable de su adorado/a hijito/hijita no sabe lo ve su adorado/a hijito/hijita en el dispositivo maravillo que le regalaron a los 9 años, un montón de vídeos con protagonistas guapos, musculosos y con pollas grandes que usan la violencia sobre chicas que parecen disfrutar a lo bestia de tanta bestialidad, con estrangulamientos, felaciones profundas, escupitajos, bofetadas, etc. Usted, claro, que es un padre/una madre actualizado/a y feminista/o defensor de la igualdad no le importa que eso que eduque a sus maravillosos hijitos/hijitas en materia de sexualidad sea aquello que pueda provocar daños irreversibles; por ejemplo, ver a una tierna joven sobre la que de forma continuada y consecutiva se corren en su cara 20 o 25 hombres de todo tamaño, aspecto y condición que se encuentran alrededor de ella pajeándose durante la media hora que dura ese simpático vídeo en el que ella sonríe constantemente. Pero sepan ustedes que ellos/ellas, sus adorables hijitos/hijitas, saben perfectamente lo que es una Gang Bang y lo que es un Bukkake... a los 10 años. Y después se sorprenden, como gente de bien que son ustedes, por supuesto, de lo que ha pasado con La Manada.

martes, noviembre 28, 2017

Sobre la igualdad

Sobre la igualdad

Hoy he comido con mi familia directa, esto es, con mi madre, mi hermano y mis dos sobrinos mellizos de 17 años. Ha salido el tema del sexo, la sexualidad y, lógicamente el de las relaciones sexuales y sentimentales. También lógicamente ha salido el asunto de la igualdad entre sexos. Así mi sobrina para zanjar una conversación que le aburría: “la verdad es que los chicos y las chicas somos muy diferentes... y además eso lo sabemos todas”. Y su hermano apostilla: “Eso es verdad, nosotros también lo sabemos todos, es que salta a la vista”. Por lo que, al parecer, saben a su corta edad lo que no saben los cientos de miles de adultos (?) que se expresan y opinan públicamente. Yo, que estaba allí, puedo asegurar que ambos eran plenamente conscientes de que sus palabras sólo tenían que ver con aquello a lo que esas palabras referían. Estaban hablando, sólo, de sexualidad y de predisposición hacia el otro en tanto que posible partenaire; de deseo, del tipo de deseo y de la forma de gestionar ese deseo.


Nota. No haría falta añadir que mis sobrinos distinguen perfectamente la necesaria igualdad de derechos que tienen las personas con independencia de su condición sexual de aquello que a ellos les resulta evidente: que “en eso otro” los chicos son muy distintos de las chicas. Y viceversa. Estos es, diferentes: desiguales. Y no haría falta añadir que mis sobrinos están absolutamente en contra de toda posible forma de violencia.

viernes, noviembre 24, 2017

Carta abierta a la sociedad actual y escatología

No me quedé con las cifras reales que el locutor pronunciaba ayer en la radio, pero lo que sí me quedaron claras fueron las proporciones, que según los datos (tomados a varios miles de personas) eran de once a uno. La encuesta a la que hacía referencia pretendía averiguar las preocupaciones ciudadanas respecto a su relación con la calle y los espacios públicos a base de propuestas de los propios ciudadanos; pues bien, el segundo asunto más votado habría sido el de generar refugios para gatos abandonados, con una cifra apabullante, tan apabullante que era 11 veces mayor que esa otra cifra que representaba a quienes habían propuesto la creación de espacios de atención a vagabundos y gente sin hogar.

Cambio de tercio (creo). A bombo y platillo se hacían cargo ayer todos los medios -tanto escritos como audiovisuales- en sus respectivas secciones de que casi 4 millones de personas estuvieron pegados a su televisor el día de la final de Master Chef Celebrity. Un share espectacular. Muy probablemente otros dos millones más estuvieran viendo los avatares (nunca mejor dicho) de Gran Hermano. A saber qué veían los que veían La Sexta, o Antena 3 o incluso La Primera.

Dice la noticia “9,8 es la media de edad en la que los niños reciben su primer teléfono... el 80% de ellos entra todos los días en internet y en sus redes durante una media de dos horas”. La noticia es dada de forma neutra, aséptica, sin opinión. Sin embargo dos meses antes apareció esta otra noticia en el mismo periódico;: titular: “El amor eterno ya es un mito a los doce años”; subtitular: “Una aplicación del móvil consigue que los adolescentes dejen de lado una visión del amor guiada por mitos -como 'el amor lo puede todo'”. Y después dicen que el pescado es caro.

Así que emulando al gran Fernán Gómez yo digo “¡se va usted a la mierda, sociedad actual!”... esa sociedad de la que por supuesto formo parte.

Menos mal que hoy empieza el Black Fridey... de mierda!

miércoles, noviembre 22, 2017

Micromundo fractal

(O a quien pueda no interesar II)

Ayer recibí una llamada verdaderamente extraña justo después de cenar. La de la ex-mujer del que en su tiempo fue un buen amigo. Una mujer que no veía desde hace aproximadamente 8 o 9 años, de hecho tengo su rostro desdibujado. Me llamó, ya digo, ayer, para mantener un extensísimo y desconcertante monólogo que me mantuvo mudo y colgado a mi auricular cerca de media hora.

Su incontinencia verbal se encontraba focalizada, de forma exclusiva, a explicarme el poco tiempo que quedaba a ella para serle infiel a su actual marido, “un aburrido, Alberto, un aburrido”. Mi perplejidad me impedía articular palabra porque no entendía en absoluto esa llamada, “lo quiero mucho, de verdad, pero es que estoy tan cansada...”. En todo caso yo articulaba monosílabos que pudiera aparentar un cierto interés, “ya”, “caray”, “joder” y cosas así. “Estoy harta de verlo tumbado en el sofá y ya sabes Alberto que yo soy de otra pasta”... Así yo: “ya”. “Está claro que es un buen amante, y tiene un cuerpo impresionante, la verdad; es un buen amante, pero eso ya no es suficiente, yo necesito otra cosa”... “Fíjate”. “Y yo, la verdad, es que me siento guapa, ¡estoy guapa! Y tú ya sabes que cuando quiero soy muy canalla”... “Sí, eso es verdad”. “Voy a hacer una fiesta con mucha gente en la que me gustaría que estuvieras, me voy a poner fantástica y va a haber un antes y un después de esta fiesta”... “Caramba”. “Así que sí, que ya toca, Paco es un buen amante pero me tiene cansada, ahí siempre en el sofá”... “Pues sí”. “Yo necesito volver al mundo Alberto, me voy a comprar ropa nueva y voy a volver al mundo”.

Así, la ex-mujer del que fue un buen amigo mío a la que no veía hace cerca de 9 años me llamó ayer para contarme que quiere volver al mundo y que en breve va a cuernear a su actual marido (que no conozco de nada) al que muy probablemente, aunque algo más adelante, va a mandar a freír espárragos, porque también eso lo dejó claro en su incontinente discurso, “no tengo ganas de estirar esta relación, Alberto, es un buen amante, porque eso es así, es bueno, y tiene un cuerpazo, pero es que está ahí siempre, en el sofá”... “Ya”.

También ayer, pero por la mañana, tuve la ocasión de charlar con una amiga que conservo de mis estudios universitarios. Me cuenta que su profesora de yoga y estiramientos padece con ella una cierta incontinencia verbal que le impulsa a hablarle de su vida personal. La experta en estiramientos vive con un hombre que es 10 años menor que ella y que tiene, según ella misma cuenta, un cuerpazo. El problema de esta experta en estiramientos es que está algo confusa, o mejor, bastante confusa. Al parecer ese hombre 10 años menor que ella, además de ser joven y estar plagado de abdominales, es una buena persona.

¡Vaya! -le digo- ¿Entonces, cuál es el problema?”. “Pues que tiene un amante sevillano hace años por el que está obsesionada y que no puede quitarse de la cabeza, por eso siempre encuentra una excusa para ir a verlo”, dice mi amiga, y poco después añade que la clave de esa obsesiva relación que convierte en infeliz (confusión, obsesión, depresión...) a su experta en estiramientos se encuentra en lo que la misma experta en estiramientos piensa de su amante sevillano: que “es un auténtico canalla”. Y matiza reduciendo los motivos de su enganche a dos: “el sexo con él es apoteósico, me hace cosas que a Carlos jamás se le ocurriría hacerme, es bestial, y por otra parte después pasa de mí olímpicamente; cuando nos distanciamos no muestra ningún interés por mí. No entiendo muy bien por qué estoy tan enganchada pero la verdad es que convierte mi relación estable en anodina”.


También ayer (vaya día... ¡que parecido a tantos otros!) tuve una comida familiar en la que coincidí con mi hermano, el único soltero empedernido que conozco que es, además, buena persona. Me cuenta lo que a su vez le ha contado la mujer con la que ha compartido una pequeña relación llamémosla sentimental. Así esa mujer: “La verdad es que ya todas las relaciones sexuales que tengo, más allá de ser satisfactorias en mayor o menor medida, se me quedan cortas al lado de la única que verdaderamente ha sido importante y determinante en mi vida. De hecho contigo lo he pasado muy bien -le asegura a mi hermano-, de verdad, pero es que aquella relación que mantuve durante casi un año condicionó definitivamente mi existencia, desde entonces noto que me resulta difícil si no inviable enamorarme porque nadie está a la altura de aquellas circunstancias y nadie me proporciona el placer que obtenía yo de aquellos encuentros hoteleros, porque siempre nos veíamos en hoteles, él estaba casado y yo también”. “¿Y en qué consistían esos encuentros si puede saberse”, preguntó mi lacónico hermano. “Pues me maltrataba de forma maravillosa, me ataba, me humillaba, me pegaba cuando sabía que podía hacerlo y donde sabía que debía hacerlo, incluso se meaba encima de mí; en fin, maravilloso, insuperable”.

sábado, junio 04, 2016

DE la publicidad y de la maldad

De la publicidad y de la maldad

Antes de empezar hagamos tres aclaraciones:

  1. El deporte de competición es ese espectáculo que mueve y moviliza a millones de personas debido, precisamente, al hecho de que exige a su espectador tener que tomar partido por una de las partes en juego. Ya sean deportes practicados de forma individual ya lo sea en equipo. Así, lo que moviliza a tantos millones de personas es el ánimo de victoria/vencimiento con todo lo que conlleva de obligada presión del “tuyo” sobre el contrario, tesón, fuerza, persistencia, garra, decisión, rabia, potencia y por supuesto alto nivel de lucha. Cero flaqueza, cero debilidad y cero compasión. Tanto en un atleta como en un jugador de fútbol. Nadal y Ronaldo.
  2. Todo deporte de competición necesita de unas reglas de obligado cumplimiento; normas/reglas que sirven, precisamente, para poder determinar con claridad quién es mejor que otro en un determinado momento. Reglas que todo jugador acepta en su necesario cumplimiento. Y aceptarlas conlleva exigirlas. De otra forma podría darse el caso de ser vencido por un tramposo. Exigirlas, pues, como única forma aceptable de legitimar una imposición. Porque todo vencimiento es una imposición y en todo vencimiento hay un derrotado. Así es el deporte de competición.
  3. No sé muy bien por qué pero la cuestión es que la nueva sociedad devenida de lo digital y la tecnología es una sociedad obsesionada, más que nunca, con lo competitivo (ver TV con sus concursos y realities) por lo que respecta a lo social, y abducida por la vigorexia por lo que respecta a lo individual (en la que la gente suele competir consigo misma, con retos personales, altos niveles de exigencia, esfuerzos desproporcionados…).

Cambio de tercio.
Podríamos considerar inepto e incompetente a quien elaborara una campaña publicitaria ineficaz para los propósitos de su cliente. Y yendo un poco más lejos podríamos llamar estúpido a quien elaborara una campaña publicitaria que además de ineficaz fuera contraproducente. Porque todo cliente -que contrata a una agencia publicitaria- es un pagador cuyos objetivos buscan rentabilidad en alguno de sus modos.

Pero,¿cómo podríamos calificar a quien hiciera -y pagara- una campaña cuyos intereses estuvieran vinculados no tanto a los objetivos que en ella dicen pretender cuanto a los beneficios que le reportan el hecho de hacer la misma campaña?

¿En función de qué podemos calificar una campaña publicitaria? Y sobre todo ¿respecto a qué intenciones, a las explícitas o a las implícitas?

Dejemos las preguntas momentáneamente suspendidas y acerquémonos a la última campaña publicitaria que al parecer pretende acabar con el maltrato que algunas mujeres sufren a manos de algunos hombres. La campaña la paga La Fundación Mutua Madrileña y ha sido creada con motivo del Open de Tenis de Madrid.

Respecto a la prensa escrita: a toda página impar del periódico aparece un famoso jugador de tenis con su brazo extendido hacia delante con el puño cerrado y el pulgar señalando hacia abajo. El texto/mensaje es una frase que se divide en dos partes, la primera se encuentra arriba del jugador, la segunda debajo. Arriba puede leerse

“porque te gusta imponer las reglas”

y abajo,

“a mí no me gustas tú”.

Respecto a los vídeos: varios jugadores de ambos sexos salen en la misma posición citada y antes de repetir el “A mí no me gustas tú”, dicen con el mismo gesto
“¿Te gusta sacar tu rabia en cada golpe?”,
“¿Te gusta sentir que eres más fuerte”? y
“¿Te gusta presionar hasta que falla?

Pero, ¿cómo saber de la eficacia de una campaña publicitaria? En este sentido y antes de continuar habría que decir, sobre todo a tenor de las estadísticas que tanto justifican la existencia de este tipo de campañas (las que pretendes acabar con el maltrato que algunas mujeres sufren a manos de algunos hombres): que todas las realizadas durante al menos los últimos 20 años han resultado enormemente ineficaces. Como bien se encargan de corroborar los medios de formación de masas cada vez que se produce un incidente mortal y nos alarman sobre el continuado o creciente índice de violencia.

Pero sigamos, ¿cómo saber de la eficacia de esta campaña? ¿De esta perversa campaña? ¿Cómo medir su eficacia?: ¿midiendo cuantitativamente el número de maltratadores que gracias a la campaña deja de existir?, ¿o midiendo los beneficios empresariales que supone a la Mutua una campaña que le ofrece una buena (comprometida) imagen?

Esta ambigüedad respecto a la medición de resultados es, precisamente, el motivo por el que se repiten ad-nauseam y, por supuesto, el motivo por el que resultan perfectamente inocuas. Porque lo que busca la empresa anunciante es, antes que otra cosa y por encima de cualquiera, el de ofrecer una buena imagen. Sólamente y nada más. Absolutamente nada más.

Ambigüedad que nos sitúa en un punto muerto que lo deja todo en manos de unas supuestas buenas intenciones. Punto muerto porque al final de las cuentas sería su palabra contra la nuestra. Ellos dirán que su objetivo es hacer que disminuya el números de maltratadores y nosotros no nos lo creeremos. En cualquier caso saber (?) de las buenas (?) intenciones del anunciante nunca es suficiente para valorar una campaña que sólo nos vende eso, intenciones buenas.

Pero ¿sabemos de verdad si son buenas las intenciones? Ya hemos dicho que es su palabra contra la nuestra. De todas formas, si juzgamos las intenciones a tenor de lo que universalmente se desprende de su manifestación más abstracta podríamos decir que sí, porque lo que dice pretender es la disminución de un mal, en este caso el del maltrato que algunas mujeres sufren a manos de algunos hombres Pero eso sólo se daría a partir del concepto intencional genérico, sin entrar en la consideración de los aspectos más particulares de la propia campaña.

La cuestión entonces es, cómo no, la propia campaña. ¿Que contestarían realmente los deportistas -tanto los elegidos para la campaña como cualesquiera otros- antes las preguntas?: “¿Te gusta sacar tu rabia en cada golpe?”, “¿Te gusta sentir que eres más fuerte”? y “¿Te gusta presionar hasta que falla? Indiscutiblemente “Sí” a todas. En situaciones normales jamás menospreciarían todas esas actitudes, más bien al contrario. ¿A santo de qué, entonces, desacreditar a quien (a ti -“tú”- que que te gusta sacar la rabia en cada golpe y sentir que eres más fuerte)  hace exactamente lo que ellos reivindican?

¿Qué es lo que falla en esta estúpida campaña? Pues muy fácil: lo que hace de ella un simple paripé, un trámite burocrático/estratégico, una gran mentira en la que sólo se regocijan los anunciantes y las mentes perversas y rencorosas. No había necesidad alguna de acudir al deporte de competición para hablar del maltrato que algunas mujeres sufren a manos de algunos hombres, pero el evento es el evento (dinero), el deporte es el deporte (bien considerado) y los famosos son los famosos (influyentes). Aunque hagan el gilipollas en un anuncio en donde se insultan a sí mismos además de insultar la inteligencia del lector/espectador. Porque ¿qué nos ha hecho suponer que la “rabia del golpe” es la de un puñetazo de un hombre a una mujer? Yo se lo diré: NADA. Monos aún si "sacar la rabia en cada golpe" es la actitud de los héroes en el deporte de competición. ¿Y que hay de intrínsecamente malo en “sentirse -o saberse- más fuerte” que otro? Yo se lo diré también: NADA. Sobre todo cuando lo que se inculca al aspirante a héroe es fortaleza mental. ¿Y qué tiene que ver el maltrato, así en genérico, con el “presionar hasta que falla”. Yo se lo dire´de nuevo: NADA.

¿Entonces, qué tipo de campaña es ésta? Ya lo dije: una campaña perversa. La campaña de alguien que quiere beneficiarse de un tema problemático sin hacer relamente nada para remediar el problema. Problema del que en última instancia (y en primera) se beneficia.

Y es en este sentido que podemos afirmar que la campaña, yendo más allá de esa inocuidad de la que todos somos conocedores, lo que destila es maldad. La que devendría de la ambición inmoral.

Así, para terminar volvemos a la primera pregunta, ¿cómo podríamos calificar a quien hiciera -y pagara- una campaña cuyos intereses estuvieran vinculados no tanto a los objetivos que en ella dicen pretender cuanto a los beneficios que le reportan el hecho de hacer la misma campaña?

¿Quizá... de hijos de la gran puta?

Nota. Si alguien quisiera ver imágenes sobre la campaña que acuda a Internet y a Youtube y busque con las palabras adecuadas.

martes, enero 05, 2016

Feminismo degenerado

A. Ayer todos los medios lo anunciaban: 1.126 muertos en accidentes de tráfico. Cifras que se corresponden con el año acabado. 1.126 exactamente, que las cifras son las cifras y con ellas no se juega, y menos aún si hacen referencia a la muerte. Precisión matemática. Contabilidad mortuoria. 1.126 personas muertas en accidentes de tráfico. Muchas de ellas, lo sabemos, por imprudencias de otros que, a lo mejor, han sobrevivido para contarlo. Aunque aún le podríamos dar una vuelta de tuerca a la esa noticia extremadamente precisa: muchas de esos 1.126 muertos, lo sabemos, han sido asesinados por otros conductores que, o iban a velocidad desmesurada, o se salieron en la curva, o adelantaron indebidamente, o conducían ebrios, o estaban mandando un mensaje por el móvil…

La otra noticia del telediario podía ser, en efecto, otra, pero fue la que fue. Y fue dada como tocaba, con alegría y regocijo: “La venta de automóviles en España aumentó el año pasado en un 25 %”. Recuperación, pues, de la economía. La crisis nos va dejando. Júbilo y esperanza.


B. El mismo día 1 de Enero del año naciente aparecía en El País un artículo sobre lo que en él se llamaba violencia machista. El lógico repaso a las cifras. Decía que las muertes debidas a esa violencia machista se habían contabilizado en 55. Y añadía “Una cifra similar a la de los años 2013 y 2014”.

¡¿Similar?! ¿Qué es eso de “similar”? ¿Dónde está ahora la cifra exacta? ¿Acaso es lo mismo 55 que 57 o 58? ¿Acaso esas dos o tres mujeres no eran personas? ¿Cómo puede despacharse con el término similar un problema que genera un espectacular despliegue mediático por cada caso concreto que acaece (en todos los medios)? ¿Por qué ahora “similar”? ¿Qué puede significar ese extraño uso de las estadísticas?

No hay duda alguna: nadie realmente quiere solucionar el problema, como vengo argumentando en este blog desde 2006. Y cuando digo nadie digo nadie de aquellos que públicamente dicen querer resolverlo (políticos, periodistas, medios en general, universidades, editoriales, institutos de la mujer, concejalías…). Es también cierto que nadie quiere más muertes, desde luego, pero si hay algo que ha quedado claro a lo largo de tantos años es que los remedios inventados por la Corrección Política no han sido eficaces. Ni lo serán. Criminalizar al varón es la peor de las formas que existen si verdaderamente se quiere atajar el problema.

Así, esta imprecisión matemática, este jugueteo con las cifras, como traición del inconsciente, como forma encubierta de sostener esa guerra de sexos tan rentable a tantos. 

lunes, junio 08, 2015

España, democracia y mujeres. Y Poder



España, democracia y mujeres. Y Poder

UNO
Premisa 1. No conforme con arruinar su partido Zapatero arruinó España. Esto no es algo que digo yo, que qué más da, sino todos los socialistas que conservan algo de sensatez, los que por cierto se manifestaron un poco tarde. Fue él quien sin duda originó una crisis autóctona de difícil solución. Su gran error fue priorizar la destrucción de la derecha por encima de cualquiera de los verdaderos intereses del país. Y gobernó sólo para sus votantes sin darse cuentas que muchos de ellos, aún estando a favor de sus políticas sociales, no tenían ese espíritu cainita demoledor. Dicen que el pueblo siempre tiene razón cuando vota. Falso: quienes votaron a Zapatero en su segunda legislatura eran unos inconscientes, unos zombies. Pero así es la democracia.

Premisa 2. El gobierno de Rajoy lleva casi 4 años confundiendo el asunto de las prioridades -económicas- con el de las necesidades -sociales-. No se sabe por qué extraña razón los objetivos de Rajoy se han depositado sobre las cuestiones económicas y financieras de nuestro país, ignorando todas esas otras que, generando un continuísmo endogámico, han ido además permitiendo que su partido se convirtiera en un nido de ladrones y de chulos. La inmoralidad ha campado a sus anchas en un gobierno que ha pasado olímpicamente de la demanda social. Dicen que el pueblo siempre tiene razón cuando vota. Falso: Quienes votan al PP en estas circunstancias son unos inconscientes, unos zombies. Pero eso es la democracia.

Premisa 3. Son estas dos primeras premisas verdades coyunturales, así que vayamos ahora a una verdad universal: lo peor que le puede pasar a un pueblo es ser gobernado por una dictadura. No hay más que echar un vistazo hacia atrás para saber lo que costó arreglar -en la transición- los desaguisados de 40 años de tiranía.

Conclusión: estos últimos 11 años han sido, sin duda, los peores en lo que a la democracia se refiere; no hay duda que en ellos se han forjado a fuego lento todos los fundamentos de una corrupción perfectamente instalada. Y por supuesto que incluyo en esos 11 años los 4 primeros de Zapatero, que tuvieron un cierto relumbre aparente por haberse beneficiado de la inercia de una economía bollante -aunque endeble, como pudo verse- heredada. Se necesitará una transición para poderlos superar.

En cualquier caso, si algo han conseguido estos dos gobiernos mentados, tanto el de Zapatero (con dos legislaturas) como el de Rajoy (con una), ha sido, sobre todo y ante todo, instalar la mentira como forma de vida. En efecto, la mentira hasta entonces había sido coyuntural y se usaba como instrumento de salvaguarda del estado. O por decirlo con ejemplos: tanto González como Aznar nos mintieron, pero sus mentiras eran las proferidas por estadistas, no por políticos de partido; en aquel entonces, recuérdese, la mentira aún era algo que podía costarle el puesto a un político (otra cosa fueron los casos aislados de algunos de políticos corruptos que ejercieron bajo sus mandatos). Desde Zapatero, sin embargo, la mentira se ha instalado en el discurso político como forma natural del habla. Así que con independencia de existan políticos que dicen la verdad, la cuestión es que todos ellos saben que la mentira carece de repercusiones sociales aun cuando ésta pudiera ser probada como tal. Se nos está mintiendo de forma grosera y pertinaz desde hace 11 años... y no pasa nada. Nos mienten a diario todos, y aquí ya no salvo ni a los partidos emergentes, porque también estos se han visto envueltos en una vorágine de la que resulta imposible salir si no es a costa de descartar la posibilidad de poder. Simplemente sucede que la mentira se ha convertido en una práctica constitutiva, esencial de la política. Ha pasado de ser un mal con el que por desgracia había que lidiar en algunas ocasiones a ser considerada una auténtica forma de demostración de poder. Y un país de mentira(s) es un país de injusticia(s).

Otra cosa tienen también en común estos dos partidos corrompidos por la médula: que ambos han hecho un esfuerzo titánico por tener en sus filas representantes políticos de ambos sexos -miembros y miembras- en una proporción todo lo más cercana posible al 50%. Si hay algo en lo que son iguales ambos partidos es en su entendimiento del concepto igualdad desde los parámetros de la corrección política. Acordémonos de Zapatero con su famosa y discutible Ley de Igualdad, la creación de un Ministerio de Igualdad y las fotos de todas sus ministras en revistas guay. Y no hace falta hacer un repaso de las mandamases peperas porque las estamos sufriendo en estos mismos momentos. Ah, y por último, otra cosa tienen también en común ambos partidos: el haber sido, de una forma o de otra, azote del ínclito y siniestro periodista Pedro J. Ramírez, que ahora sabe lo que calla mientras le unten con el dinero que le permita un nuevo brote psicótico. Que llegará.

DOS
Es posible que ya viniera diciéndose tiempo atrás, pero desde que yo tengo uso de razón vengo escuchando que "el mundo sería mucho mejor si las mujeres gobernaran". Y no necesariamente se ha ido haciendo esta afirmación de forma explícita, de hecho la mayoría de las veces se hace de forma tan implícita como reiterativa (diría que cotidiana, dado el poder de los lobbies y la acatación de instituciones políticas y universitarias a las normas de la corrección política) desde todos los medios de comunicación. Pero vayamos ahora, sólo, a lo expresado de forma explícita a partir de un artículo publicado en la más que políticamente correcta revista Yo Dona, asociada a El Mundo, de Pedro J. Ramírez. El título: "¿Cómo sería el mundo si mandaran las mujeres?"*.

Así, la pregunta ¡parece sincera! Lo que dado el punto en que nos encontramos no deja de parecer una broma. En efecto, para alguien que se encuentre viviendo el presente no puede parecer sino una broma que alguien pueda hacerse esta pregunta. Como en breve comprobaremos. Es pues el momento de repensar el título del artículo para conjeturar acerca de las intenciones de su autora, Lola Fernández, "¿Cómo sería el mundo si mandaran las mujeres?". Veamos íntegramente el texto que acompaña y abre el artículo:

 "Son muchos los que opinan que los llamados 'valores femeninos' conquistarán el poder para hacer un mundo mejor. Pero, ¿a qué se refieren exactamente? En su sexto aniversario, YO DONA analiza si hay una manera de mandar que diferencie a hombres y mujeres y hace un repaso de estos últimos años en el lento pero imparable ascenso femenino al poder"

Las preguntas se hacen necesarias ya antes de comenzar propiamente el artículo: 1. "Muchos", dice la periodista, pero ¿quiénes son esos "muchos"? En cualquier caso, ¿"muchos" incluye el "muchas"? 2. "Los llamados 'valores femeninos' conquistarán el poder para hacer un mundo mejor", dice, pero ¿cómo debemos entender el término poder, de forma positiva o negativa? No parece claro: de hecho parece que el término poder tiene connotaciones negativas si nos atenemos a lo hasta ahora conocido, que al parecer sólo puede ser asociado al hombre varón, pero que podrá positivarse si existe un cambio en el género de quienes lo detentan. 3. ¿Qué serían, en cualquier caso, los "valores femeninos"? ¿No habíamos quedado en que éramos iguales? ¿No han sido precisamente las feministas las que habían renunciado a lo femenino con el fin de ser consideradas iguales iguales iguales? De hecho dice la acreditada filósofa Amelia Valcárcel en el mismo artículo "No creo en la existencia de unos valores femeninos vinculados de un modo esencial a las mujeres". Así, ¿cómo podemos entender el texto introductorio? Respuesta: a los editores parece importarles un pimiento lo que el artículo dice dilucidar, porque saben que lo único importante es que éste se plantee de la forma en la que lo hace: hablando de valores femeninos asociados a un mundo mejor y vinculando esa mejoría no tanto a un relevo meritorio como a una lucha, una guerra: "conquistarán".

El artículo, como no podía ser de otra forma, en seguida se convierte en una loa a la mujer: "La ciencia nos dice que existen diferencias insignificantes entre el cerebro femenino y masculino, pero todos sabemos que las mujeres son más amables", frase que la periodista atribuye a Martin Amis. "La mujer suele preferir formas suaves de influencia o dominación. Creo que su estilo de mandar es mejor", atribuida a José Antonio Marina. También dice Amelia Valcárcel "No creo, como sostiene Michelle Bachelet, que las mujeres cambien el mundo, pero sí que cuando entran en número suficiente en determinados lugares, lo hacen más habitable. Las situaciones se vuelven más abiertas, hay más aire...". "Las mujeres son más prudentes por motivos genéticos y no van a cometer equivocaciones estúpidas", atribuída por la periodista al etólogo Desmond Morris. Y no faltan frases del tipo "Creo que la inclinación masculina a la violencia y la venganza, a la oposición y el orgullo nos destruirá" (Martin Amis), o del tipo "Fundamentalmente, el valor de la solidaridad que emana de la capacidad empática, es decir, ponerse en el lugar del otro. También valores afines como la generosidad, la antiviolencia, el valor de la creación como antítesis de la destrucción. Pueden ser compartidos por el colectivo masculino en un proceso de desaprendizaje o búsqueda de nuevos referentes" (Victoria Sau), o "Cuando las cosas son cerradamente masculinas, los hombres que llegan arriba suelen ser, generalmente, los peores, porque son los que, en mayor medida, comparten valores de exclusión" (Amelia Valcárcel). En fin, lo de siempre, lo de todos los días en todos los medios desde hace 35 años, ¡como si las condiciones de hace 35 años no hubieran cambiado!

Así: "Los llamados 'valores femeninos' conquistarán el poder para hacer un mundo mejor", con sus "formas suaves de influencia o dominación", porque siendo "más amables" y "más prudentes" hacen el mundo "más habitable" y "no van a cometer equivocaciones estúpidas". Y como los hombres son malos no les va a tocar otro remedio a ellas, las mujeres -con sus valores femeninos-, que conquistar el poder. Para mejorar el mundo, claro. Eso es al menos lo que "muchos opinan".

Decíamos en el punto UNO que estos últimos 11 años han sido, sin duda, los peores en lo que a la democracia se refiere; no hay duda que en ellos se han forjado a fuego lento todos los fundamentos de ésta nuestra particular corrupción cachonda. ¿Alguien lo duda? ¿Alguien duda acaso que esta crisis nacida hacia 2006 -pero forjada años antes- ha provenido de la absoluta incompetencia de los gobernantes así como de su falta de ética?, ¿que mientras la crisis afectaba a otros países con un 12% de paro en España rozábamos el 26%? ¿Y hay alguien que ignore que es precisamente en ese periodo de tiempo cuando más mujeres han compartido y ejercido ese poder... que con el tiempo se ha demostrado incompetente cuando no corrupto? ¿Hay alguien que dude de la participación de la mujer en el desaguisado? O dicho de forma tendenciosa pero no por ello falsa -por empíricamente demostrable: ¿no es cierto que ha coincidido este desaguisado español con el momento histórico en el que las mujeres han tenido un mayor protagonismo en la política (cuotas, paridad) y una extraordinaria presencia en las instituciones (paridad, cuotas, discriminación positiva, corrección política)? ¿Significa acaso que una cosa es consecuencia de la otra? EN ABSOLUTO, pero así ha querido el destino que se desarrollaran los acontecimiento en un mundo que ha preferido configurarse a partir del victimismo y la queja en vez de la meritocracia.

¿Entonces, cómo debemos tomarnos el título interrogativo del artículo? ¿Qué tipo de conjetura pretende realmente provocar? ¿Cómo, en definitiva, debemos tomarnos ese artículo? ¿"Cómo sería el mundo si mandaran las mujeres?

La primera legislatura de Zapatero estuvo constituida por 8 hombres y 9 mujeres. M.T. Fernández de la Vega (Vicepresidenta), Carme Chacón, Beatriz Corredor, Elena Espinosa, Magdalena Álvarez, Cristina Garmendia, Bibiana Aído, Mercedes Cabrera, Elena Salgado, y después se unieron Trinidad Jiménez (que alternaba carteras), Rosa Aguilar, Ángela González Sinde y Leire Pajín. Ellas dirigieron el país junto con sus varoniles colegas, aunque en una proporción ligeramente superior. ¡Y qué decir de nuestro pasado más cercano: Rita Barberá, Teófila Martínez, Yolanda Barcina, Luisa Fernanda Rudi, María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría (vicepresidenta), Ana Botella, Esperanza Aguirre, Ana Mato, Ana Pastor. ¿Acaso no ellas mujeres y han detentado -o detentan- Poder? Por no hablar de la Comunidad Valenciana donde las mujeres son, además, las que llevan dirigiendo el desolador estado cultural de la Comunidad desde hace muchos años: Consuelo Císcar, Mairén Beneyto, M.J. Alcón, Rita Barberá, Helga Schmidt, María Consuelo Reina y un sinfín de técnicas con mano de hierro.

¿Y con el mundo, qué hacemos con el mundo? ¿Acaso EEUU mejoraría si dejamos que gobierne Condoleezza Rice o Hillary Clinton en vez de Obama? ¿Sería mejor para la humanidad que retornara una Margareth Thatcher en vez de dejar que gobierne cualquier laborista varón? ¿Deberíamos sustituir a Rajoy por una suerte de Imelda Marcos, o por una especie de Cristina Fernández de Kirchner? ¿Por qué no llamamos de nuevo a Magdalena Álvarez, o Leire Pajín pero esta vez  para darles un puesto con más poder que el que tuvieron? ¿Es Christine Lagarde la persona idónea para dirigir el FMI? ¿Por qué? ¿Y si dejamos a Rita Barberá 22 años más dirigiendo la ciudad de Valencia por ser mujer? ¿O colocamos a Esperanza Aguirre de Presidenta, por fin, para que sea una mujer y no un hombre quien nos gobierne? ¿O le damos un poco más de poder a Angela Merkel, no vaya a ser que se lo arrebate un hombre? ¿Acaso cuenta con poco poder Susana Díaz? ¿Hasta cuánto habría que otorgarle para que pudiera mejorar el mundo? ¿Y por qué no, en vez de Susana Díaz, Tania Sánchez?

*Artículo publicado en YO DONA inmediatamente después de las elecciones municipales de 2011.

martes, marzo 17, 2015

¿Qué _ _ _ _ quieren?

¿Qué _ _ _ _ quieren?


No cesa la queja. Es más, se incrementa día a día. En todo. Nada de lo que pueda hacerse para disiparla es ni será suficiente; la queja es, en esta era posmoderna, ¡qué le vamos a hacer!, una de las actitudes más rentables. ¿Por qué no quejarse, entonces? Ah, y otra cosa; la queja será más rentable en proporcionalidad directa al rencor y el odio que en ella vayan intrínsecos. Son cosas del activismo y de la corrección.

En el Arte, también.

No cesa de oírse esa queja. "Queremos más visibilidad". Así, quieren más visibilidad. ¿Quiénes? Ellas, por supuesto, las mujeres. ¿Más visibilidad? No exactamente; lo que dicen querer es la misma visibilidad que los hombres. Para ellas, no puede haber (existir) un hombre artista si no hay (existe) una mujer artista... de forma !simultánea y ubicua! Sí, ésta sería la cuestión. Lo que quieren las mujeres (y tomo el todo por la parte en la medida en que las que callan otorgan, habida cuenta de los beneficios que obtienen de la queja, tengan o no tengan clara la exigencia) es una igualdad numérica, estadística, cuantitativa. Paridad, igualdad. Si alguien quiere comisariar una exposición sobre, pongamos fotografía nocturna, lo que le exigirán los abanderados de la corrección política es que ese alguien NO seleccione a los 12 fotógrafos -sean mujeres o hombres- que le parezcan más interesantes -adecuados, apropiados-, sino que en su elección haya 6 fotógrafas y 6 fotógrafos (6 mujeres y 6 hombres: 6 personas con vagina y 6 personas con pene).

Pero, ¿a quién se quejan esas mujeres tan activistas?, ¿a la sociedad machista, ese corpus amorfo de individuos al que se le echa siempre la culpa de todo? ¿o al mundo del Arte, ese conjunto de personas que configuran el mismo mundo del Arte que "al parecer" es discriminatorio con las mujeres? Porque esa es la queja: las reivindicadoras no se quejan de que haya menos mujeres artistas sino de que la selección habitual -para su exhibición- no sea natural, sino malignamente partidista. Para ellas, sí hay una selección natural y es tan natural que tiene que ser equitativa... por cojones (perdón). Así, natural, o sea, equitativa, igualitaria. Natural (?).

Mutatis Mutandi
Podríamos comenzar por diferenciar entre presencia y poder.
¿Y que _ _ _ _ quieren las mujeres: presencia o poder? ¿Qué quieren cuando dicen querer igualdad? ¿Más presencia en las decisiones del poder? ¿Más presencia en los eventos expositivos?

Y podríamos también, para situarnos realmente, remontarnos a los años ochenta, los años de apertura, cambio y desarrollo de la España ulterior a los 40 años de anquilosamiento cultural. ¿Y quién detentaba el poder del Arte durante esa década y la posterior? Pues se lo digo yo: las mujeres. ¿A quién había que conocer si uno quería medrar en el fantástico y sensible mundo del Arte durante los ochenta y los noventa una vez fallecida Juana Mordó? Pues se lo digo yo: a Juana de Aizpuru, a María Corral, a Cármen Jiménez, a Helga de Alvear, a Soledad Lorenzo... a Elba Benítez, a Elvira González, Oliva Arauna, las Moriarty, Oliva María, Rosa Martínez, Estrella de Diego, Evelyn Botella, Rosa Olivares... y poco más allá Pilar Parra, Marta Cervera, Elena Ochoa, Ana María Guasch... Ellas lo controlaban TODO, ellas configuraron el panorama que representaba el arte español y foráneo en nuestro territorio. Y diseñaron la estrategia de expansión. Ellas impusieron su criterio, algo contra lo que no hay nada que objetar, digo yo. ¿O sí? Es verdad que hubo algunos hombres... (Juan Antonio Ramírez, Calvo Serraller, Pepe Cobo...) pero sólo para que la cosa no pareciera demasiado discriminatoria. Así pues, las mujeres con presencia casi absoluta en el mundo del Arte, al menos respecto al poder real.

¿Y los artistas, qué pasa con los artistas, se seguirán preguntando las activistas más comprometidas con su sexo? Pues muy sencillo: los artistas que había era los que colocaban ellas, los que ellas sugerían, los que ellas ¿imponían?; ellas, las que detentaban el poder: Juana de Aizpuru, Soledad Lorenzo, María Corral, Oliva Arauna, Cármen Jiménez, Rosa Martínez, Elba Benítez, Oliva María, Rosa Olivares, Elvira González, Elena Ochoa...

¿Y ahora, qué pasa? Pues que ahora tenemos, sin ir más lejos, ese festival del Arte tan igualitario y tan poco partidista que se llama Miradas de mujeres. Que, cómo no, es aprovechado para elevar la queja y el lamento en la opinión publicada a su máxima exponencia (impactos mediáticos): "exigimos más visibilidad", "queremos la igualdad". Cada año lo mismo: "exigimos más visibilidad". Un festival que se amplía cada año y que cada vez cuenta con más participantes, que lógicamente nunca serán suficientes. ¿Sólo un festival, sólo él, el de Miradas de mujeres? Noooo, un hay un sinfín de eventos que en nombre de la mujer discriminada se reparten durante todo el año por todo el territorio español, la mayor de las veces promocionados y patrocinados por administraciones públicas, institutos de la mujer, y demás entidades subvencionadas.

Sin ir más lejos en Valencia se inauguró la semana pasada una exposición "de" mujeres, una exposición que se ha denominado, supongo que nada inocentemente, Las dueñas del arte. Se trata de la selección de artistas llevada a cabo por 14 galeristas mujeres de la Comunidad Valenciana. Pero para saber el verdadero alcance y significado de la cifra (14) conviene saber antes que en la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana hay 19 galerías de Arte. Así pues, el mundo del Arte, al menos aquí en Valencia, se encuentra en manos de mujeres. Y no tanto a nivel privado, sino también a nivel político-cultural, para bien o para mal, como saben todos los valencianos. Y no debemos olvidar que, por el motivo que sea, es la clase política -del signo que sea- la primera en promover, tanto de forma directa como indirecta, eventos culturales que tengan por protagonistas a las mujeres. Que lo hacen.

¿Entonces?

Para contestar a esta enigmática última pregunta podemos acudir a la entrevista que Makma les hiciera a tres mujeres activistas directamente comprometidas con el Arte y con la Mujer. En dicha entrevista no se pudo dejar más clara la queja que tiene como objeto la discriminación de las mujeres en el mundo del Arte. Resulta tan paradigmática que recomiendo su búsqueda y lectura. Da mucho de sí.

Dice la directora del Festival en la Comunidad Valenciana Irene Ballester "Nuestra finalidad es llevar el arte hecho por mujeres a los grandes museos y galerías, pero también a las concejalías de Cultura e Igualdad de cualquier pueblo". Queda claro entonces que sus objetivos, ya logrados (15 comunidades, más de 1.000 artistas, 308 espacios expositivos), han conseguido elevar la presencia de mujeres artistas en espacios tanto privados como públicos; no de mujeres artistas extraordinarias, ni de las mejores mujeres artistas, sino de mujeres artistas ("arte hecho por mujeres"). Y como decimos, no sólo a espacios privados, sino a espacios sufragados con dinero público.

Por eso quizá no se entienda esa pertinaz manía del mundo del Arte hacia los estamentos políticos. De hecho en esta misma entrevista aflora lo que acaba siempre por aflorar cuando el mundo del Arte exige independencia en su sensibles decisiones: su desprecio por ese intrusismo que supone toda acción gubernamental en las cosas de la Cultura. Y por eso dice Lucía Peiró a poco que se descuida, "La política y el arte deberían ir por separado". Y es que, en efecto, se trata de algo que es absolutamente habitual en aquellos que, curiosamente, viven de las prebendas del papá Estado. Aceptan con naturalidad todo tipo de subvenciones y ayudas (de las Concejalías, las Casas de Cultura y Administraciones en general), pero después las quieren mandar a freír espárragos cuando se trata o de hacer lo que les dé la gana o de ganar dinero.

Pero aquí de lo que se trata es de saber si existe realmente discriminación maléfica y organizada o si se trata de algo mucho más sencillo. Es decir, la cuestión es: si aceptáramos, tal y como dicen algunas estadísticas que nos ofrecen las asociaciones más activistas, que las mujeres tienen menos presencia que el hombre en el mundo del arte, ¿será debido a una discriminación maléfica instigada por una sociedad machista o se debe a las leyes de mercado? Veamos lo que dice una de las entrevistadas, concretamente la galerista Teresa Lagarre, es decir, la que representa el mercado (el del dinero y no el de las ideologías): "Yo tengo muchos artistas de la Comunidad Valenciana, el 70% son de aquí, y aunque tal vez sean más hombre que mujeres los que exponen en mi galería, lo cierto es que yo siempre me he inclinado por el arte de las mujeres porque me siento identificada con sus propuestas".


Pues bien, por fin queda claro el por qué teniendo más poder en la gestión -ese poder que se atribuye en exclusiva al maléfico hombre autoritario- después parecen no obtener la misma visibilidad. Aquí una mujer galerista y su programa: me identifico con las propuestas de las mujeres (sic)… pero tal vez (sic) sean más hombres que mujeres los que exponen en mi galería. Para  después, eso sí, sumarse rauda a la –rentable- queja.

Post Scriptum. Llego de Madrid con varias carteleras de actualidad cultural en mi cartera… y no hay sitio para la duda: Ellas crean. En efecto, en todas las carteleras, e incluso en algunas de las portadas de esas carteleras, aparece ese titular, Ellas crean. Titular que se corresponde con la XI Edición del Festival Ellas Crean, festival que, y ahora cito de la cartelera Madrid en vivo, “aporta un punto de visibilidad para las mujeres creadoras”. También se dice “Este año el Ayuntamiento de Madrid presenta un cartel alucinante, sugestivo y pleno de propuesta que harán las delicias de los asistentes” (y Ayuntamiento de Madrid va en negrita). Este festival, inmediatamente posterior a Miradas de mujeres (que se realizaba en 15 comunidades entre otras ésta) contaba con 46 intervenciones (música, danza, debates, exposiciones, presentaciones…) y con la colaboración de 18 museos.