martes, octubre 18, 2016

La forma y el concepto



La forma y el concepto

O la angustia, que también podría ser.

Desde un tiempo a esta parte han ido apareciendo unos dibujos en las paredes de las calles de Monteolivete (6 que yo haya contabilizado de momento). ¿Unos dibujos? Sí en la medida en que son formas realizadas teniendo la línea como fundamento. ¿Sólo dibujos? Eso ya no está tan claro porque se encuentran realizados en espacios públicos, en vías transitables por ciudadanos de a pie. ¿Graffitis entonces? Puede, pero tampoco está tan claro, sobre todo habida cuenta de los que “adornan” generalmente las calles de la urbe, que casi en su totalidad no son otra cosa que representaciones narcisistas realizadas por “niños” que se aburren. Algunos de ellos generados por necesidades estetizantes algo grotescas y otros directamente provocados por necesidades reivindicativas psicopáticas (tags).

La zona donde se ubican estos dibujos se encuentra limitada por Ruzafa y el Ensanche, así entre una zona hipster y una zona burguesa. Zona repleta de graffitis cuya única razón de ser es aquello que sirve para justificarlos: las necesidades de los adolescentes por expresar lo que al parecer no les dejan decir los mayores. Digo yo. ¿Y qué expresan con esos graffitis? Respuesta: nada.

Nada al menos que pudiera servir para provocar la reflexión del viandante, que sería en principio eso por lo que nació la necesidad de expresarse en espacios públicos, o bien a través de un estilo muy personal y repetitivo o bien a través de conceptos que jugaban con la ambigüedad con el fin de provocar esa reflexión. Nada que ver con las suciedad de los tags, que es aquello que predomina en el triángulo citado.

A veces aparecen, es verdad, graffitis que sin duda pretenden ser la obra de una artista. Aquí en Ruzafa pasa de vez en cuando pero no dejan de ser, la mayoría de las veces, más que ejercicios de estilo que derivan siempre en cierto manierismo. 



Estos dibujos son otra cosa. Al menos eso a mí me parece. No sé qué me quieren decir, pero tengo la convicción de que algo me quieren comunicar. Nada parece casual en el dibujo formado por dos formas diferenciadas pero claramente interdependientes. Tampoco parece casual la pose del antropomórfico falo que, plantado, se encorva de forma lánguida hacia adelante, como cansado, agotado. ¿Agotado? Sin duda, como demuestra esa otra forma cuyo significado tampoco está del todo clara: no se sabe bien si se trata de una gota de esperma o de un simple “bocadillo”. En cualquier caso, ese falo adulto, encorvado y cansado nos pide ayuda. ¿Se la podremos ofrecer?






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