sábado, agosto 27, 2016

De un espectador cansado

De un espectador cansado

Perdónenme pero acabo de presenciar algo en la calle que me ha afectado tremendamente. No lo podía creer pero estaba sucediendo delante de mis ojos y mis oídos.

Y esta vez no lo pienso contar, me siento bastante cansado de contar cosas que a nadie interesan. No se trata de una queja, nada más faltaba, pero la cosa es que no tengo ningunas ganas de contárselo a ustedes, no sólo a los pocos lectores que me siguen, sino a todos los demás. Son diez años escribiendo textos que combinan el análisis, el pensamiento y las  experiencias vitales propias. Y lo único que puedo decir es que cada vez tengo menos lectores. Lo cual no deja de ser una contingencia que siempre fue previsible aun cuando en el fondo existiera un deseo impronunciable fundamentado en la necesaria autoestima.

Me ha parecido tan atroz lo que acabo de presenciar que me ha dado fuerza para decir todo lo que quiero decir. Y lo que quiero decir es que me tienen ustedes harto, y no me refiero a los pocos de ustedes que me siguen, aunque también, sino a todos los demás.

Lo sucedido se encuentra relacionado, cómo no, con los efectos de la corrección política, precisamente el asunto por el que hace 10 años me decidí a abrir un blog y a escribir, fundamentalmente, para encontrar argumentos que me permitieran seguir siendo libre en mis opiniones. En cualquier caso la única explicación que puede darse a esa pérdida de lectores producida con perseverante cadencia sólo puede encontrarse, cómo no, en mi incompetencia. O a la poca capacidad de decir cosas interesantes, que viene a ser lo mismo. No hay otra.

Así que perdóneme pero pueden ir ustedes a tomar por culo. Y no me refiero sólo a los pocos que me leen, sino fundamentalmente a todos los demás. Especialmente a los que, además, fuman.

Eso sí, seguiré escribiendo a pesar de ustedes, los que no me leen. Porque si ustedes los que no me leen me leyeran dejaría de escribir inmediatamente.

2 comentarios:

Gustavo Jornet dijo...

Sí, es verdad. Como si no lo hubieras advertido ya en otras ocasiones (incluyendo lo del número de personas que asistieron a la conferencia). Al final uno despotrica porque para sentirse solo, pues mira, quedarse a gusto. Y casi me extraña que haya tardado tanto la cosa.
Lo siento mucho, porque por mi parte soy responsable: el buscar con asiduidad una nueva entrada en el blog me obliga moralmente a mantenerlo vivo. Y eso no es tarea de uno solo, más aún cuando lo que aquí se escribe (cuando lo que aquí escribe UNO) no se lee en otro sitio.

El que va contra los malos hábitos enquistados de toda una sociedad se ve solo de por sí, es una tarea frustrante. Si no encuentra respuesta el cabreo va a más. Efectivamente así nos va: hay cuatro gatos y sólo habla uno, sólo uno está en la atalaya exponiéndose. Hasta en la pasividad para escribir 2 líneas hemos caído (he caído). Parecerá que es un "Sí, sigue, lo haces cojonudo", pero las cosas no son así.

Por la parte que me toca: lo siento mucho.

Gustavo Jornet dijo...

Pero no hay que dejar la cosa sí. Ya puestos, sigamos.
Tu papel ha sido (para mí) como el que va por delante con el machete abriendo camino: todo está enmarañado alrededor y no hay más opción que seguir al que va desbrozando. Se camina por la senda así abierta. No se me ocurriría ponerme yo delante porque ¿cómo narices sigo yo, si no sé?
Pero claro, hay que crecer, y supongo que hay que atreverse a coger el machete uno mismo y tomar el relevo. A ratitos aunque sea.

¿Por qué se cae por tanto en esa pasividad y falta de participación? Por esto: Muchas de las cosas en las que pienso en este blog aparecen expresadas mejor. Y se expresan otras que yo no habría pensado nunca.

Pero son las mismas excusas que me han dado a mí otras veces, así que no vale escudarse en ellas.